
Artisautza
Gorostitxo. Centro de extracción de la miel: Historia
En la ficha antes citada de AIKUR dimos una pincelas sobre la historia de la miel, desde el 5.000 a.C. hasta nuestros días, pasando por Egipto, Sumeria, Roma, e incluso la consideración que tenía este producto en las diversas religiones.
En esta ocasión he creído interesante traer a este foro lo que sobre la abeja escribió quien fuera mi maestro y amigo don José Miguel de Barandiarán, y he optado para ser fiel a su texto transcribir exactamente sus palabras (Obras Completas. T .I. p. 59-62):
Erle «abeja». La abeja es un animal sagrado. Dicen que es pecado matarla. Su tratamiento es zu «usted». Cuando uno se dirige a ella para pedirle que se recoja a una colmena que se le ha preparado, se le habla llamándola anyeru ederra «señora hermosa». La muerte de la abeja se expresa con la palabra ill.
Para que uno se apropie de una colmena situada en un árbol o en una quiebra de peña, hace una cruz con pintura en la peña o en el tronco del árbol levantando o hendiendo para ello un poco de su corteza. También se señala la apropiación colocando una ropa en el árbol o en la peña donde se halla la abeja.
A la muerte de una persona, un familiar suyo, o el primer vecino se traslada al colmenar perteneciente a la casa mortuoria, golpea con la mano la tapa de una colmena y, dirigiéndose a las abejas, les dice palabras como éstas de Liguinaga: Iatzar zite, buruzaguia hil zaizie «despiértense, el amo -o quien sea- se les ha muerto». Lo mismo hace con los animales del establo, obligándolos antes a levantarse si estaban echados. Procediendo así, las abejas producen más cera para que arda en la sepultura del difunto. Si, en cambio, se omite esta ceremonia o anuncio, las abejas mueren como también un animal del establo.
Si el cortejo fúnebre que acompaña al difunto cuando éste es llevado a la iglesia o al cementerio, pasa junto al colmenar de la casa mortuoria, un individuo del séquito -pariente o vecino- levanta las tapas de las colmenas: se piensa que así las abejas producen más cera.
También cubren las colmenas con paño negro en algunos pueblos en señal de duelo
Generalmente se dice que las abejas no deben ser vendidas por dinero, sino a cambio de lienzo, de trigo, de oveja... o simplemente regalar.
Como medida de protección, en algunos sitios tienen la costumbre de colocar en el colmenar una cruz hecha con sauce bendecido en la iglesia el día de Ramos. Hay pueblos en Vizcaya donde les colocan una calavera de caballo o de yegua en el extremo de un palo fijo delante del colmenar.
