793 Zenbakia 2026-03-24 / 2026-06-18

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Leñadores y madereros vascos en el Oeste americano

SAN SEBASTIÁN, Koldo

Fue un vasco, José de Amesti, el primero que hizo funcionar una serrería mecánica en California, una década antes de su incorporación a la Unión. Fue en 1838 en el rancho Los Corralitos, en la bahía de Monterrey (Monterey). La mayor parte de la madera cortada se enviaba por barco a Los Ángles y San Diego y se utilizaba, sobre todo, en la construcción naval.

Como ocurre con otras actividades la industria de la madera se remonta en el Oeste a los días del gold rush. Se necesitaba madera para apuntalar túneles, para fabricar cajas, para la construcción de viviendas y, por supuesto, elaborar las traviesas de ferrocarril. Precisamente, la llegada del ferrocarril a las explotaciones madereras, hasta entonces modestas abrió nuevas posibilidades y mercados[1]

Muchos vascos trabajaron en estas labores. Bien como leñadores o bien como operarios en las serrerías on  los astilleros de ribera. Algunos asimismo se emplearon como cocineros en los campamentos madereros. En muchos casos, este tipo de trabajo se complementaba con otras actividades. Sobre todo, las relacionadas con el pastoreo, pero también con otros oficios. Villanueva, de Emmett, por ejemplo, era zapatero. Es cierto que, en un porcentaje alto, muchos vascos acabaron por dedicarse única y exclusivamente a la industria de la madera.


 

California

En el norte de California, en Mendocino, Alturas o Susanville, fueron numerosos los vascos que trabajaban como leñadores o en las serrerías de la zona. Muchos habían trabajado como pastores, mineros o marinos. Pero otros, se emplearon directamente en las serrerías tras ser llamados por algún pariente o vecino. La mayor parte de los madereros vascos proceden del norte de Nafarroa Garaia (Alta Navarra), pero no solo. En 1907 llegó a California Julian Alustiza de Araia, Araba. Estuvo en San Franciscohasta que se empleó en una serrería en Fort Bragg, la Lumber Union Company. Fue nombrado capataz y, al cabo de un tiempo, comenzó a reclamar parientes y vecinos para trabajar en su aserradero. Hasta la década de los 1930, unos diez vecinos del municipio alavés de Asparrena, al que pertenece Araia, trabajaron en la serrería de Fort Bragg.

Como se ha dicho, la mayoría de los madereros vascos de la Navarra pirenaica. De los valles de Erro, Aezkoa, Salazar y Roncal. El primero del que se tienen noticias documentadas es Sebastián Lorea, de Abaurrea Alta, llegado a California en 1888 y que se empleó en una serrería en Fresno antes de acabar el siglo XIX.

Serrería en California.

Muchos vascos trabajaron en las serrerías de Oroville, en el condado de Butte en la Feather River Pine Mill o la Red River Lumber Company. Entre otros, Sam Anaut, los hermanos Arriaga, Félix Villanueva, Fernando Urzainqui, Sahgarduy, Pedro Alzueta o Martín Aicega, de Saldias. Este último, junto a su mujer, regentó el Hotel Español en Oroville frecuentado por los madereros. Aicega simultaneaba el trabajo en la serrería con el del ostatu.

Rumbo al aserradero. Foto: Jon Bilbao (1940).

Idaho

En los alrededores de Boise funcionaban varios aserraderos industriales activados por energía hidráulica. Las dos serrerías más importantes estaban en Emmett y en Barber. Esta última se fusionó con la de Emmett en la Boise Payette Lumber Co. Cerró y, en 1935, su actividad y muchos de sus trabajadores, entre estos operarios vascos como Esteban Garatea o José Villanueva, fueron traslados a Emmett.

En algunos momentos, se produjo un “debate” sobre donde se ganaba más dinero: si como pastor o como leñador. En este punto las opiniones no coinciden. Cristóbal Gabiola, de Mendexa, por ejemplo, descubrió que podía ganar más cuidando ovejas así que, en 1917, trabajaba como pastor en el condado de Elmore. En 1924, con su futuro cuñado Gregorio Alberdi, creó la Gabiola & Alberdi Cattle and Sheep Company en Caldwell, Canyon. En caso contrario es el de Joaquín Rementeria de Nabarniz. Este trabajó como pastor una temporada en el condado de Elmore cerca de Mountain Home con la Compañía de Ovejas Bengoechea. No le gustó el trabajo de pastor y pues había problemas entre los vaqueros y pastores. En el desierto no había suficiente pasto y había que moverse frecuentemente con los rebaños. Pudiendo ganar más dinero como leñador, se empleó como tal durante varios años en Idaho. Posteriormente, se reunió con sus hermanos de California y trabajaron juntos en la construcción de presas en Swan Falls y Shoshone, (Idaho) y también en California. Luego continuó como leñador hasta 1958 y, más tarde, como portero de una escuela secundaria además de un banco.

Las primeras noticias de leñadores vascos en los alrededores de Boise publicadas por la prensa local datan de 1906. En enero de aquel año, Víctor Barainca, de Lekeitio, falleció al caer sobre él un tronco en Barber. Otros dos vascos, Joe Anacabe y Pedro Araquistain resultaron heridos (Idaho Statesman, 1906-01-24).

Campamento maderero. Foto: Jon Bilbao (1940).

En julio de 1940, Jon Bilbao, a punto de concluir su etapa como subdelegado del Gobierno Vasco en Boise, pasó una semana en un campamento maderero en High Valley invitado por Gregorio Landaluce que trabajaba como capataz:

“Por lo que he visto el campamento lo componen unas cuantas casetas de madera. Unas destinadas a dormitorios de los obreros. Otras para comedor cocina y otros menesteres. Cerca corre un arroyuelo de medio metro de ancho. Abastece de agua al campamento.

Gregorio tiene su tienda propia. Falta la cama para mi, pero al fin la hemos encontrado, pertenece a un joven vasco, John Etxebarria que ayer le llevaron al hospital por un accidente de automóvil. Hemos encontrado a otros dos vascos: Sagasti y Sotero. Aquel vive en su tienda con su mujer americana. Sotero ha venido a pasar el rato y charlar con nosotros y a hablar de la guerra.

Según Gregorio no es seguro que me den comida, pero sí muy probable. Me entero que les cobran 1.20 $ por día y salvo los casados no pueden hacerse su comida. Así el dueño tiene algún ingreso más. Me acuerdo de las cooperativas de las fábricas del Bilbao”[2].

Troncos en el Snake River, Idaho. Foto: Jon Bilbao (1940).