
KOSMOpolita
Agricultura sostenible con raíces vascas... que logra trascender tiempos y fronteras…
Ingeniera Agrónoma especializada en agricultura sostenible de la Pampa Húmeda argentina, descendiente de inmigrantes vascos y comprometida con la construcción de puentes entre el conocimiento tradicional y la innovación contemporánea
Invitada por Euskonews a contribuir desde mi actividad profesional con su destacado medio de difusión, hice foco sobre la Agricultura Sostenible y desde la conexión con las prácticas agrícolas de nuestros antepasados “vascos y vascas” que se establecieron en la Pampa Húmeda de Argentina, decidí compartir su importante legado…
Haciendo historia sobre el primer hito de vinculación del País Vasco y Argentina, se debe destacar la llegada a Argentina y el liderazgo de Juan de Garay nacido en 1528 -según algunas fuentes en Orduña dentro del señorío de Vizcaya. Desde su desempeño como conquistador y gobernante, y a través de su expresión «abrir puertas a la tierra» fue fundador de la ciudad de Santa Fe en 1573 y protagonista en la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires -ciudad capital de Argentina en 1580, además de desempeñar roles importantes en la gobernación del Río de la Plata y el Paraguay. Su monumento - inaugurado en 1915- es un ícono de la historia vasca argentina. Está situado a escasos metros de la Casa Rosada -sede del Gobierno Nacional Argentino y desde 1919 fue emplazado a su lado un retoño del Árbol de Gernika.
Años después de la llegada de Juan de Garay -en el siglo XIX y principios del XX- miles de familias vascas emprendieron ese mismo viaje, que transformaría sus propias vidas y también el "paisaje productivo argentino".

Fue así que a fines de 1800- mi bisabuelo Cruz Lezaun y Andia, dejó el paisaje serrano de Lezaun -Val de Yerri- en Euskal Herria -País Vasco- para establecerse en Martin Berraondo -partido de 25 de Mayo- provincia de Buenos Aires de la zona central de la Pampa Húmeda.
Llego con optimismo, pasión por el trabajo y además trajo consigo su experiencia como "agricultor", con profunda comprensión de la tierra y su firme compromiso con la “sostenibilidad" agrícola que hoy reconocemos.
Dada la gran envergadura, de este movimiento migratorio desde el País Vasco hacia Argentina fue estudiado por intelectuales internacionales dado que estuvo marcado por gran transferencia de conocimiento, técnicas y valores, que hasta en la actualidad compartimos a ambos lados del Atlántico. Cabe destacar que fue motivado por distintos factores:
- Estructurales Familiares y Sociales de los territorios vascos, desde el sistema de mayorazgo que limitaba las oportunidades de progreso para los hijos no herederos
- Contexto Político Post-Carlista que genero inestabilidad política y cambios en el régimen foral que afecto las estructuras vascas
- Crisis Económica Europea y Demanda de mano de obra especializada en actividades pastoriles y comerciales
- Oportunidades en Argentina y políticas migratorias favorables del gobierno argentino y existencia de redes migratorias vascas que facilitaban la integración y similitud en actividades ganaderas y comerciales con las tradicionales vascas

La llegada de estos inmigrantes, jugo un rol protagónico en el nacimiento y desarrollo de Argentina como potencia agroalimentaria a nivel global, contribuyendo desde el agregado de valor en la organización política, económica y social del país.
Muchos de ellos, se destacaron como impulsores y gestores del desarrollo de la matriz productiva nacional, contribuyeron desde sus posiciones de liderazgo participando de actividades fundacionales de localidades, promoviendo y soportando instituciones, creando asociaciones empresarias, estimulando el desarrollo y empleo en las centros productivos agropecuarios, tambos y ganaderos, evangelizando e instruyendo desde centros educativos, además de dar continuidad a actividades sociales y culturales en los distintos poblados del interior del país.
La agricultura vasca: Un modelo de sostenibilidad ancestral
La agricultura vasca tradicional -que traían los inmigrantes como modelo- se caracterizaba por su enfoque holístico y sostenible. Los poblados vascos además de unidades productivas, eran ecosistemas integrados donde la ganadería, la agricultura y el bosque convivían en equilibrio.

Fuente: CropLife Latin America - Recuerdo relatos familiares sobre las vivencias cuando llegaba la
plaga al campo en la zona pampeana núcleo de Argentina. Publicación Ing Agr Jorgelina Lezaun.
Esta visión sistémica, de "Agricultura Sostenible", era la forma natural de entender la tierra para mis antepasados.
Años después desde principios del Siglo XX -tal como relataba mi abuelo Francisco, siguiente generación familiar establecida en nuestra pampa argentina- debían afrontar la presencia de plagas voraces con grave impacto económico y aun así entendían la importancia de capacitarse y sostener la vigencia del Programa Nacional de Monitoreo de la Plaga de Schistocerca lancellata -langosta- como forma preventiva de protección agrícola parte fundamental de los programas de Manejo Integrado de Plagas.
Por estas cuestiones, dentro de los principios que los inmigrantes vascos, nos legaron como “descendientes” y a nuestro “campo argentino” se puede mencionar:
- Rotación de cultivos y diversificación: Los vascos entendían que la tierra necesitaba descanso y variedad.
- Integración ganadero-agrícola: Los tambos no eran separados de la agricultura, sino complementarios
- Respeto por los ciclos naturales: Trabajar con la naturaleza, no contra ella
- Transmisión generacional del conocimiento: "El saber se heredaba como el bien más preciado"
La experiencia Argentina: Innovación sobre tradición
A la llegada a Argentina de mi bisabuelo junto a sus coterráneos, contrastaba la vastedad y el relieve de llanura pampeana con los caseríos serranos del País Vasco, pero sus valores fundamentales de honestidad, trabajo, tenacidad y compromiso siguieron firmes y se arraigaban en un territorio que ofrecía oportunidades y desafíos donde tuvieron un rol protagónico implementando su exitoso “Modelo de Integración”.
En ese sitio de la provincia de Buenos Aires, centro del Pampa húmeda, otro migrante vasco Martin Berraondo Irigoyen llegado años atrás, se había propuesto impulsar el desarrollo económico regional y así fue que surgió un polo productivo clave desde donde los “agricultores tamberos vascos” fueron los proveedores de la “Primera” y gran industria argentina “La Martona” que se instalaba frente a la estación de ferrocarril, y única involucrada en el suministro de productos lácteos frescos a Buenos Aires -ciudad capital de Argentina.
Este establecimiento fue “modelo precursor de la industria lechera” donde se procesaba la leche proveniente de 52 tambos distribuidos en 7 mil hectáreas de la zona y la innovación estaba presente a lo largo de todo el ciclo del producto, desde la producción de la leche como materia prima, industrialización, y comercialización.
El primer eslabón de la cadena productiva estuvo liderado por los “inmigrantes vascos” quienes debían cumplir estrictos requisitos para la recepción de la leche en la industria, relacionados con aspectos de calidad, higiene en el proceso de producción, condiciones sanitarias, uso de recipientes estériles para recolección y transporte y puntualidad en la entrega para evitar su deterioro
Así, esta industria logro ser pionera en línea con parámetros de calidad global y estableció un nuevo estándar en el país: leche pasteurizada, filtrada, controlada y clasificada, y de dulce de leche, con cocción controlada y proceso mecánico.
Esta leche “segura” fue importante para evitar las altas mortalidad infantil en la Argentina de fines del siglo XIX.

Fuente: Archivo General de las Nación Argentina – AGN Local de venta de La Martona, en San Martín 115,
Buenos Aires-Interior del local de venta de La Martona, de principios del siglo XX, en Buenos Aires.
Asimismo, la forma de procesamiento se destacó por las condiciones de salubridad e higiene que incluso superaba a empresas europeas del mismo segmento industrial.
Estos aspectos de liderazgo de “agroindustria láctea y sus agricultores vascos protagonistas” fueron destacados globalmente en citas, como la del periodista francés Jules Huret, quien después de una visita en 1911, publicaba en Le Fígaro y otros medios: "Debo subrayar el hecho de que el establecimiento La Martona sobrepasa en el tratamiento higiénico de la leche a todos los de las capitales europeas, excepto Copenhague. La gran lechería Balle que distribuye a Berlín la mayor parte de la leche de consumo no llega a tal grado de perfección…"
De esta manera la historia ilustra cómo la “tradición vasca” se adaptó e innovó en tierras argentinas, aportando a la Agricultura Sostenible valor también desde el planos social y económico.
Sus tambos fueron núcleos de crecimiento poblacional con nuevos inmigrantes y familiares que seguían a los establecidos, un centro de preservación de cultura donde se consolidaban modelos y valores de:
- Organización cooperativa: Los vascos mantuvieron su tradición de trabajo comunitario
- Calidad sobre cantidad: Priorizaron la excelencia del producto, no solo el volumen
- Sostenibilidad económica: Crearon cadenas de valor que beneficiaban a toda la comunidad
- Adaptación tecnológica: Incorporaron nuevas técnicas sin abandonar principios fundamentales
Lecciones para la agricultura actual
Las experiencias de mis antepasados vascos en Argentina, así como de otros inmigrantes, nos aportan lecciones valiosas para enfrentar los desafíos globales del cambio climático, sostenibilidad y seguridad alimentaria.
1. Diversificación como resiliencia: Los inmigrantes vascos en Argentina aprendieron a diversificar no solo por tradición, sino por supervivencia. Esta diversificación les permitió resistir crisis económicas y climáticas.
2. La escala no comprometió principios: se trabajaron en extensiones mucho mayores que en el País Vasco, pero se sostuvo el compromiso con la calidad y el cuidado de la tierra demostrando que los principios de sostenibilidad pueden aplicarse independientemente de la escala.
3. Innovación basada en la tradición: La experiencia argentina muestra cómo la innovación tecnológica puede complementar, no reemplazar, el conocimiento tradicional. Los vascos adoptaron nuevas técnicas, pero mantuvieron su sabiduría ancestral.
4. El valor de las redes y la cooperación: El éxito de los tamberos vascos en Argentina se basó en valores y en las redes de apoyo mutuo. Estas redes facilitan el intercambio de conocimientos, recursos y oportunidades.
Un futuro enraizado en el pasado
La historia de mi bisabuelo Cruz Lezaun y Andia, y de mis familiares llegados posteriormente, así como de otros inmigrantes vascos que cruzaron el océano, son un excelente ejemplo de “Agricultura Sostenible” apoyada sobre tres pilares: productividad agrícola, factores ambientales, así como valores culturales y sociales.
Esta historia nos demuestra que nuestros antepasados practicaban muchos de los principios que en la actualidad "redescubrimos" que no los llamaban sostenibles, sino que simplemente era su forma “correcta” de hacer las cosas.
Durante la llegada de los vascos agricultores, a la Pampa Argentina se “sembraron” también valores, conocimientos y sueños, que hoy podemos “cosechar” en forma de colaboración, intercambio y crecimiento mutuo.
Esto marca que la “Agricultura Sostenible” del futuro no será ni puramente tradicional ni completamente moderna, sino una síntesis “inteligente” que honre el pasado mientras abraza el futuro, exactamente como hicieron nuestros bisabuelos cuando cruzaron el océano con sus corazones llenos de esperanza y sus manos llenas de sabiduría.
Desde Euskadi hasta Argentina:
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