781 Zenbakia 2023-11-25 / 2024-01-17

KOSMOpolita

Tres migraciones vascas a Venezuela, a través de 500 años de historia

AMEZAGA IRIBARREN, Xabier Iñaki

La incorporación del elemento vasco a Venezuela puede ser estudiada a través de tres momentos, que hemos denominado: la Aventura, Siglo XVI; la Real Compañía Guipuzcoana, Siglo XVIII; y el exilio vasco, Siglo XX.

La Aventura Siglo XVI

En el periodo de exploración, fundación, y conquista hubo una importante presencia de vascos. Notoria fue la figura del primer cartógrafo de América, Juan de la Cosa, quien acompañó a Cristóbal Colón en sus viajes exploratorios, siendo el primer cartógrafo que levantó mapas de Venezuela. En 1492 “El Almirante genovés encuentra la decidida colaboración de Juan de la Cosa, o Juan Vizcaíno, como se le llama en los documentos de entonces, propietario y maestro o patrón de la mayor de las tres naves, de la Santa María. Levantada, sin duda, en astillero vasco con maderamen de las montañas de Euzkadi, fue dotada para la histórica travesía por una mayoría de tripulantes de idéntica casta” (Vicente Amezaga Aresti).

En Cubagua, y en la fundación de la «Nueva Cádiz», incluyen los cronistas a un Ochandiano y un López de Arechuleta, Juan Pérez de Tolosa, juez de residencia de la zona de Venezuela y Cabo de la Vela, llegó en 1546 y restauró el orden en la ciudad de Coro y El Tocuyo. Su hermano Alonso reconoció lo que sería Trujillo.

Cabe destacar al primer Simón de Bolívar, de Zenarruza, escribano real y secretario de la Real Audiencia de Santo Domingo, quien de Santo Domingo pasó, en 1589, a Caracas como primer regidor perpetuo y procurador general. Fue responsable de la creación de escuelas de primeras letras y un seminario de gramática dirigido por Juan de Arteaga y Simón de Basauri (1591).

El capitán Antonio de Berrio, un buscador de perlas en Guayana, baja los ríos hasta el Orinoco donde funda San José de Oruña (1592) y Santo Tomás de Guayana (1593), conocida más tarde Angostura.

Una mención particular merece la nueva aventura de El Dorado (1561) con Lope de Aguirre y Pedro de Ursúa como protagonistas y Barquisimeto como punto final. Siendo Lope de Aguirre quien escribe la Primera Acta de Independencia de América.

Ya en el siglo XVII, encontramos a propietarios de ranchos, como Francisco de Arrieta, Pedro Hernández de Galarza y Antonio Arraez de Mendoza en el Bobures Valle, Juan Félix de Arrúa en el valle Chama, etc.; gobernadores y miembros del capítulo de Caracas; apellidos vascos como Alquiza, Hernani, Oñate, Aguirre, Hoz de Berrio, Ybarra, Bolívar, Lezama, Arguinzoniz, Zabala, Arechederra, Mendoza, Arteaga, Múxica y Butrón, Villela, Echeverría, Landaeta, Guevara, Zuazo, Arraez, Ochoa, Bera se asentaron en la ciudad. En Barinas, Ochagavía; en Barquisimeto Ansola; en Mérida, Uzcategui.

Con los primeros años del siglo XVII (1606-1611) tenemos al gobernador Sancho de Alquiza cuyo nombre, deformado en Sanchorquiz, aún perdura en la toponimia caraqueña. Están también los Landaeta, una de las estirpes más prolíficas entre todas las familias caraqueñas; los Arguinzoniz, los Arechederra, y, para concluir con dos conocidas esquinas de la ciudad, los Ibarra y los Veroiz, que ahora dicen Veroes.

Los frutos de esta «inmigración de la aventura» correspondieron a sus orígenes y no pudieron ser otros que invididuales y dispersos.

Lope de Aguirre.

La Real Compañia Guipuzcoana de Caracas. Siglo XVIII

El 4 de septiembre de 1730, con la llegada a Puerto Cabello de sus tres primeros navíos, de las fragatas “San Ignacio de Loyola”, “San Joaquín” y la galera “Guipuzcoana”, comienzan sus actividades La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas . Su primer director fue Pedro de Olavarriaga, y con su llegada se iniciaba la actividad de esta empresa que tenía un carácter puramente mercantil.

Con todas las limitaciones con que nacía y todos los reparos y objeciones que desde distintos ángulos pueden hacérsele, es indudable que esta empresa, ya se la mire desde el punto de vista del esfuerzo vasco, ya desde el de su influencia en los destinos de Venezuela reviste una trascendencia que sólo los voluntariamente ciegos pueden negar.

Desde el aspecto económico, como dice Hussey, se encontró una Venezuela “…reducida a la situación de una provincia económicamente limitada, .. y la dejó próspera, revalorizada para el Imperio y bogando en la plena corriente del comercio exterior”.

Pero más allá de ese aspecto mercantil de la empresa no se ha de olvidar, como escribe Gil Fortoul, “que los bascos de la Compañía Guipuzcoana trajeron a la hasta entonces pobre e inculta colonia venezolana, algo más importante que las mercaderías españolas. Trajeron libros, ideas, moderno espíritu emprendedor, hombres arrastrados en su mayoría por el movimiento que iba a culminar en la Enciclopedia y la Revolución Francesa. Guipúzcoa, vecina de Francia vino a modernizar en lo posible el anticuado régimen de los conquistadores“.

Con lo que consiguió, añadimos nosotros, que Venezuela no estuviera ausente del siglo XVIII y hasta que fuese su siglo auroral, sin que pudiera decirse aquí lo que Ortega y Gasset escribió de España: “Cuanto más se medita sobre nuestra historia más clara se advierte la desastrosa ausencia del siglo XVIII… Este ha sido el triste sino de España, la nación europea que se ha saltado un siglo insustituible“.

Los libros y las ideas de ese siglo traídas por los vascos a Venezuela, fueron claves en la incubación del movimiento independentista. Pero hay que señalar, además, el valor y la influencia que tuvo algo tan importante como es la natural predisposición del hombre vasco para las empresas de libertad.

Existe una plétora de apellidos del País Vasco que hormiguean en las rebeldías de las guerras civiles de América. Se evidencia al leer la lista de los implicados en el alzamiento de Gual y España, y después, aún con más violento esfuerzo, al ver en la gloriosa lucha por la Independencia venezolana, junto a la figura de Bolívar, tantas otras de primera magnitud como Urdaneta, Anzoategui, Arismendi, Sagarzazu, Aramendi, Mendiri, etc, etc.

Esta inmigración impulsada por La Guipuzcoana fue organizada y, en lo que cabe, masiva. Hay recogidas más de 2.500 fichas de vascos llegados con ella, lo que algo significa, habida cuenta de que la mayor parte corresponden a Caracas cuya población no excedía de 20.000 a 30.000 habitantes por aquel entonces. Los Olabarriaga, Aizpurua, Goizueta, Urroz, Zarandia, Uranga, Goicoechea, Amenabar y Mintegui, por citar sólo a los Factores principales de la empresa, encabezan una relación desde capitanes generales a grumetes, pasando por marinos, comerciantes y representantes de las más diversas actividades. De estos hombres proceden familias tan profundamente arraigadas en los medios venezolanos de hoy como los Lecuna, Zufoaga, Azpurua, Triarte y tantos otros.

Vascos que se asentaron y se quedaron en Venezuela, dedicándose al campo de la agricultura entre otras actividades.

La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas fue disuelta en 1785. Se disolvió porque ya había cumplido los objetivos de la Corona, acabando con el contrabando existente antes de su llegada y, por lo tanto, integrando el territorio en la economía general del Imperio.

Todo esto sirvió para sentar las bases para el nacimiento de la Capitanía General de Venezuela. Creada por orden de Carlos III en 1777 y que tuvo como primer Capitán General de Venezuela, a un vasco, Luis Unzaga y Amezaga. La creación de esta Capitanía General fue un hito importante para la historia de este país, ya que conformó y agrupó las provincias que pasarían a formar parte de la futura Venezuela. Si su primer responsable fue un vasco, también lo fue el último: Vicente Emparan.

Las semillas de los navíos de la Guipuzcoana, que trajeron no sólo mercancías, sino libros de la Ilustración cargados con las ideas de enciclopedismo, desencadenaron una notoria participación en la emancipación de Venezuela, de muchos descendientes de vascos, entre los que podemos destacar.

  • El General Simón Bolívar Presidente de la gran Colombia
  • El General José Antonio Anzoátegui del Ejército de Venezuela durante la Guerra de Independencia
  • El General Urdaneta del Ejército de Venezuela durante la Guerra de Independencia
  • El General Juan Bautista Arismendi General en Jefe del Ejército de Venezuela durante la Guerra de Independencia

Siendo los vascos y sus descendientes protagonistas de los acontecimientos más importantes de la época de la conquista, la colonia, la lucha independentista, así como de vida en las naciones emancipadas. El principal ejemplo de este protagonismo es la figura de Simón Bolívar (1783-1830), el libertador de gran parte de territorio sudamericano, cuyas raíces se encuentran en Bolibar.

Simón Bolivar.

Pero en esas luchas independentistas americanas, aparecen infinidad de personajes con apellidos vascos como:

  • Policarpa Salabarrieta, en Colombia
  • Vicenta Juaristi Eguino, en Bolivia
  • Ignacio Allende y Juan Aldama, en México
  • Pedro Antonio Olañeta, Mariscal de Campo, Jefe Supremo del Alto Perú
  • José Larrea. Vicepresidente de la República de Colombia y Encargado del Poder Ejecutivo
  • Casimiro Olañeta, Presidente del Congreso Constituyente de Bolivia;
  • Miguel de Azcuénaga Basavilbaso y Juan Larrea, ambos hijos de vascos. Tomás de Balenzategui en Argentina
  • Prudencio Murguiondo, así como Dámaso Antonio Larrañaga, Pablo Zufriategui y Francisco Xavier de Viana, en Uruguay

Y este es un mero listado de ejemplos, que se podría completar con otros muchos nombres propios y muchísimos más, anónimos, que ayudaron a liberar, crear y construir las repúblicas americanas

Exilio Vasco Siglo XX

Tenemos que llegar al año 1939 para poder dar testimonio de una tercera fuerte corriente migratoria de Euzkadi a Venezuela.

Es la que hemos llamado del Exilio. Vasco Siglo XX. se inicia con la llegada de tres barcos, el “Cuba”, el “Flandre” y el “Bretagne” a los puertos de Venezuela. Pero es muy distinta a las dos anteriores en su motivación y en su espíritu.

No llegaban ellos como aventureros a tierra conquistada ni organizados en poderosa empresa mercantil bajo los auspicios de un monarca. Venían rotos, con sus vidas truncadas por los horrores de una guerra que nunca quisieron pero que hubieron de aceptar, con heroica determinación, en defensa propia y de sus valores nacionales entre los que se alza el primero y más alto que ninguno el culto a la Libertad.

Vascos, que al ser recibidos fraternalmente en la tierra generosa de Venezuela ofrecen a su tierra de acogida cada día lo mejor que un hombre puede rendir, su trabajo constante y su conducta rectilínea, sin olvidar a su patria lejana.

La prensa venezolana seguía reclamando la inmigración de vascos. En el editorial de El Heraldo, de Caracas, se decía: «Indiscutiblemente, una de las emigraciones más deseadas por Venezuela es la inmigración vasca. Entendiéndolo así, el Gobierno de Venezuela gestiona entre los mejores elementos refugiados en Francia su venida a nuestro país, y bastantes de ellos han llegado ya, dando en sus respectivas especialidades los mejores y más brillantes resultados».

Fernando de Carranza, en un informe presentado por la delegación venezolana en el I Congreso Mundial Vasco, señala que, hasta 1940, la cifra rondaba los 500. Ésta aumenta considerablemente desde el final de la guerra mundial, entre 1945 y 1947, con la llegada de íos vascos refugiados en Francia y los primeros exiliados a causa de sus actividades en la Resistencia clandestina. A comienzos de la década de los 50 del siglo XX se produce una fuerte corriente migratoria por motivaciones económicas (aunque, como veremos, no exentas de raíces políticas). De esta forma, en 1956 Carranza fijaba el número de vascos residentes en Venezuela entre 8.000 y 10.000. Quiere decir ello que, en aquellos años, uno de cada 800 venezolanos era vasco.


 

La presencia de los vascos en la Venezuela del siglo XX dejó aportes fundamentales en su hacer y quehacer en el campo profesional y técnico y en la fundación de empresas.

En el campo profesional arribaron y luego se formaron: médicos, odontólogos y enfermeras; contadores y administradores; arquitectos, ingenieros, delineantes y topógrafos; maestros de obras; herreros, carpinteros y ebanistas, plomeros y electricistas; joyeros, químicos, abogados, periodistas y tipógrafos, filólogos, docentes en todos los niveles de educación; pintores y escultores; sacerdotes y misioneros; marinos y capitanes de barco que lideraron las expediciones con barcos de exiliados.

En el campo empresarial se crearon medianas y pequeñas empresas de construcción; fundiciones de hierro y talleres metalúrgicos; medios de comunicación vascos, radio y prensa; empresas de tipografía y litografía; de alimentos; y grandes y medianos comercios de diversas ramas, entre otros.

Con un aporte desde Venezuela a la cultura vasca y universal a través de una cantidad ingente de actividades culturales y académicas: publicaciones de artículos de prensa en la prensa nacional; se dictaron 60 conferencias sobre temas vascos; historiadores que estudiaron y publicaron tres libros sobre los vascos en el siglo XVII venezolano, publicados por el banco Central de Venezuela; universitarios e intelectuales vascos en Venezuela, 3 coros de música coral nacidos entre los vascos; aportación del arte vasco en Venezuela especialmente en pintura y escultura, presencia vasca en el folklore venezolano o un grupo de Teatro.

Una aportación que se extendió a todos los campos de la vida social y económica: constructores, una fuerte influencia vasca en la arquitectura venezolana, vascos que trabajaron y destacaron en la industria petrolera , creación de fábricas de elaboración de productos alimenticios varios, docentes universitarios, químicos, abogados…

En 1940 llegaban a Venezuela dos universitarios destacados: Eugenio Imaz Echeverría y, poco después, Juan David García Bacca. El filósofo Eugenio Imaz Echevarria (San Sebastián, 1900-Veracruz, 1950), traductor de Dilthey e impulsor de la escuela racionalista en América, aunque pasó poco tiempo en Caracas dejó su impronta en los medios académicos del país. No es éste el caso del navarro García Bacca, sacerdote secularizado, catedrático de Filosofía y Lógica Matemática en la Universidad de Barcelona (Cataluña). Tras su paso por la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Quito y, luego, por México, se instala en Venezuela ocupando cátedra en la Universidad Central de Caracas. A esta generación pertenecen, asimismo, Félix Gaubeka, que enseña en la Universidad de los Andes (Mérida), o el capitán Ricardo de Maguregui, fundador y director de la Escuela de Náutica (Marina Mercante) venezolana.

En el campo de la investigación histórica destaca la figura del polígrafo Vicente de Amézaga, que reparte su exilio entre Argentina y Uruguay hasta su llegada a Venezuela, donde fallece en 1969. Además de sus traducciones al Euskera desde 6 idiomas de es autor de obras como «Hombres de la Compañía Guipuzcoana» (Caracas, 19631; «Jesús Muñoz Tetar» (Caracas, 1965), en colaboración con el doctor Edgar Pardo Stolk; «Vicente Antonio de Icuza, comandante de corsarios» (Caracas, 1966), «El elemento vasco en el siglo XVIII venezolano y El hombre vasco» (Buenos Aires, 1968) Todos publicados por la Editorial Xamezaga.

Asimismo, en el campo de la investigación científica la figura más relevante es la del lasalliano Pablo Mandazain (Hermano Ginés), profesor de Zoología, Biología, Mineralogía, Geología, Química y Anatomía en diferentes centros de enseñanza. Fundador de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, que mantiene relaciones con instituciones científicas de todo el mundo como la Smithsonian Institution (Washington) o el American Museum of Natural History (Nueva York) y otras de Francia, Alemania, Holanda o Gran Bretaña .

La lista de profesores vascos es interminable. En Medicina (Miguel Layrisse o José María Bengoa); Periodismo (Laurentzi Odriozola, José Félix Azurmendi, Vicente Guezala); Arquitectura (Iñaki Zubizarreta -en la actualidad profesor de la Universidad de Raleigh, en Estados Unidos- o Lander Quintana, o Illari Mirena Egiarte); Biología (Usue Díaz de Rekarte y María Esther Solabarrieta); Historia (Dorronsoro y Ramón Aizpúrua); Psicología (Carlos Otaño), Antropología (Daniel Barandiarán), Formación Técnico Profesional (Aguirregomezcorta), Ingeniería (Aizpúrua, Kepa Lekue, Jon Ander Badiola y Zubizarreta), Matemáticas (Javier Maguregui)…

Como se señalaba antes, en el campo de la traducción (al euskera y al castellano) destacan los trabajos de Vicente de Amézaga y Andima de Ibiñagabeitia. El primero realiza las versiones euskéricas de Goethe, Baroja, Descartes, Bocaccio y del poeta persa Omar Khayyam. Por su parte Ibiñagabeitia es traductor de Virgilio y Ovidio.

Presento este compendio,como la mejor manera de mantener siempre viva la llama del sentimiento vasco que tan eficazmente encendieron y conservaron los representantes de nuestro exilio.

Siempre habrá un vasco o un descendiente, ayer y siempre, asociado a la empresa de «hacer a Venezuela».


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