
Artisautza
Juan Cruz Gutiérrez. Restaurador de relojes: Procesos
Para poder arreglar un problema lo primero que hay que hacer es conocerlo. Igual ocurre con los relojes. Cuando hay que arreglar alguno hay que ver cuál es el problema. Esto a veces está a la vista, pero en la mayoría de los casos hay que desmontarlo para verlo.
Una vez desmontado se procederá al limpiado a fondo de todas las piezas, a reparar o sustituir la dañada y a montarlo de nuevo, tras lo que hay que reglarlo y afinarlo.
En cuanto a los útiles de trabajo cuenta con una enorme cantidad de herramientas unas de uso genérico, otras específicas para cada caso, incluso antiguas, desde el siglo XVIII a las más modernas. Destacaremos entre todas ellas: Útiles Mesa de relojero, con buena luz y apoyabrazos. Tas. Tornillo de banco. Juegos de destornilladores de diferentes bocas y tamaños. Martillos de relojero. Cepillos. Tenazas de distintos tipos y bocas. Cortantes de diferentes tamaños. Alicates varios. Juegos de escariadores Juegos de pinzas. Llaves especiales para abrir tapas de relojes que cierran a rosca. Varias lupas de relojero, de distintos aumentos. Aros de madera para soporte de relojes. Campana de cristal guardapolvos, para mantener en su interior el reloj cuando no se trabaja sobre él. Perillas de goma para soplar sobre el reloj. Cajitas para piezas. Aceitera con diversos departamentos. Equipos Tornos de relojero. Rundidora para rectificar dientes de ruedas de reloj. Fresadora de relojero. Taladro de sobremesa. Taladro de mano. Afiladora. Hornos para templar las piezas. Lavadora de ultrasonidos. Máquina para control de marcha. Multímetro eléctrico. Consumibles Grasa especial para piñones. Palillos de boj y rodico o pasta blanca en el fin de limpiar a fondo la pieza. Bencina de limpieza.
El conocimiento histórico sobre como los fabricaron es esencial en este caso, ya que por ejemplo antiguamente se doraba con mercurio. Si se limpia de forma normal con un limpia-metales, por ejemplo se puede deteriorar seriamente esta patina e incluso destruirla del todo. Es por ello imprescindible un profundo conocimiento de cómo se construían los relojes de cada época para posteriormente aplicar sobre ellos productos adecuados, no agresivos.
