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Espacios y paisajes lingüísticos en el área metropolitana de Bilbao. La calle Ledesma
BENITO DEL VALLE ESKAURIAZA, Amelia
Los paseos y estancias breves por las áreas urbanas metropolitanas de mayor concurrencia forman parte del ocio cotidiano de los y las habitantes de esas urbes. En la ciudad de Bilbao, varias calles conforman esos parajes. La observación directa de los mensajes escritos exhibidos en los locales de ocio y comercios de la calle Ledesma durante el año 2025, ha permitido constatar una presencia lingüística con detalles bilingües, con grandes tendencias al monolingüismo en castellano y a la presencia, cada vez más amplia, de la lengua inglesa.
Así, el estudio realizado en torno a la calle Ledesma, una de las vías peatonales más transitadas del distrito de Abando de Bilbao, se adentra en un escenario cotidiano que a menudo pasa desapercibido; los mensajes escritos que rodean a los y las viandantes mientras pasean, toman algo o miran escaparates. El análisis sobre las lenguas presentes en la rotulación, carteles, pegatinas, toldos y escaparates de bares y comercios revela que, tras la “apariencia bilingüe” de la calle Ledesma, existe una fuerte tendencia hacia el monolingüismo castellano. De este modo, el paisaje escrito de los locales es transmisor de información hostelera o comercial, moldeando, al mismo tiempo, la conciencia lingüística de los viandantes.
Una calle con historia y nueva sociabilidad
En la actualidad, el barrio de Abando es una de las zonas más exclusivas de Bilbao, señalizado por el precio de sus viviendas, la presencia de firmas bancarias y comerciales reputadas. Igualmente, centros y oficinas se extienden más allá de los espacios reservados a tal efecto en los bajos comerciales de los edificios. En este distrito, la calle Ledesma debe su nombre al músico aragonés Nicolás Ledesma, maestro de capilla en Bilbao en el siglo XIX y figura relevante de la vida cultural de la ciudad. Hoy, sin embargo, la calle es conocida sobre todo por su intensa vida hostelera y comercial. Situada en pleno centro, paralela a la Gran Vía y cercana a los Jardines de Albia, se ha convertido en un punto clave de ocio diario y de fin de semana.
Tradicionalmente asociada al poteo y al txikiteo, costumbre de recorrer bares en cuadrilla, Ledesma ha experimentado un cambio en su perfil de usuarios. A la cuadrilla clásica se ha sumado con fuerza la cultura del “afterwork”; trabajadores de oficinas cercanas que, al salir del trabajo, se reúnen para tomar algo. A esto se añaden residentes de nivel socioeconómico medio-alto, personas que acuden a la zona de compras y turistas atraídos por la fama gastronómica del lugar.
La calle fue peatonalizada en 2008, lo que reforzó su carácter de espacio de estancia y relación. Las terrazas ocupan buena parte del espacio y los peatones conviven con una clientela que permanece largo rato en los bares. Este contexto social es importante porque determina quién está expuesto a los mensajes escritos y qué competencias lingüísticas puede tener ese público.
¿Qué se sabe sobre el uso del euskera en la zona?
Para entender mejor el contexto, el estudio recurre, principalmente, a dos fuentes sociolingüísticas. Por un lado, al Gobierno Vasco y su última encuesta sociolingüística sobre el euskera y su práctica, la VII Encuesta Sociolingüística (2021), publicada y difundida en 2023. Según esta encuesta, en Bilbao, los vascohablantes suponen un 21,9%, los vascohablantes pasivos un 21,7% y los no vascohablantes un 56,4%.
Por otro lado, Soziolinguistika Klusterra (2021), con el patrocinio del Ayuntamiento de Bilbao y siguiendo sus recomendaciones, a través de la metodología Kale neurketa, midió el uso del euskera en las calles y barrios de Bilbao. El resultado de las mediciones realizadas sobre el uso real del euskera en las conversaciones callejeras en esta zona de Abando, es muy bajo, en torno al 2–2,5 %, por debajo de la media de Bilbao. Más del 95 % de las interacciones observadas se realizan en castellano, con cierta presencia de lenguas extranjeras como el inglés y el francés debido al turismo y a la actividad empresarial.
Es decir, en la práctica oral cotidiana, el euskera tiene poca visibilidad y audibilidad en esta parte de la ciudad. La pregunta que se plantea el estudio es si esa baja presencia oral se reproduce también en el paisaje escrito.
¿Qué es un texto bilingüe en el espacio público?
Antes de analizar ejemplos concretos, el trabajo reflexiona sobre qué significa realmente que un texto sea bilingüe. No se trata solo de que aparezcan dos lenguas, sino de cómo se colocan, qué jerarquía visual tienen, qué extensión y qué intención comunicativa hay detrás.
En Euskadi, aunque los pequeños comercios y bares no están obligados legalmente a rotular en ambas lenguas, existen recomendaciones y ayudas institucionales para fomentar el bilingüismo. Programas como Biribilko, impulsado por el Ayuntamiento de Bilbao, ofrecen servicios de traducción y asesoramiento lingüístico.
Además, desde la planificación lingüística se recomienda que, en textos bilingües, el euskera —como lengua minorizada— ocupe una posición prioritaria: a la izquierda o arriba, con tipografía equivalente o incluso con grafía identificable como “vasca”. Estas decisiones no son solo estéticas, transmiten estatus, identidad y normalidad de uso.
Lo que muestran las fotos: castellano dominante, euskera residual, inglés en ascenso
Tal y como se ha señalado, la parte central del estudio se ha basado en fotografías tomadas en 2025. A través de ellas se han analizado distintos soportes: rótulos de los locales, toldos, carteles, horarios, menús, pegatinas y anuncios.
El resultado es muy claro. En la rotulación principal —el nombre de bares, restaurantes y tiendas— predomina el castellano. El euskera aparece de forma muy minoritaria. En cambio, el inglés tiene una presencia creciente, sobre todo en comercios.
Un ejemplo significativo es el de un local cerrado cuya persiana está cubierta de carteles pegados espontáneamente por viandantes. Entre decenas de anuncios en castellano, solo aparecen dos en euskera y otro bilingüe. Esta imagen resume bien la tendencia general observada en la calle.

La Vinoteca de Ledesma forrada de carteles.
Foto resumen de la presencia lingüística.
Foto: Amelia Benito del Valle Eskauriaza 15/11/2025.
Carteles, menús y horarios: casi todo en castellano
En la cartelería de tamaño folio —horarios, menús, avisos, ofertas— el castellano es prácticamente hegemónico. Solo se encontró un cartel íntegramente en euskera, relacionado con un evento coral. No se localizó ningún menú en euskera.
Los únicos textos bilingües sistemáticos son los de origen institucional: comunicaciones del Ayuntamiento o del Gobierno Vasco, que sí respetan la disposición recomendada (euskera arriba o a la izquierda, castellano debajo o a la derecha).
Las pegatinas: el soporte más bilingüe
Curiosamente, donde más aparece el euskera —solo o en bilingüe— es en las pegatinas. Muchas proceden de instituciones como BilbaoDendak o campañas oficiales, y algunas combinan incluso euskera e inglés. Este pequeño soporte resulta ser el más fiel a la política lingüística bilingüe, aunque su impacto visual es menor que el de los rótulos o carteles grandes.
Rotulación y toldos: tipografía vasca
Algunos bares históricos incorporan detalles tipográficos que evocan la grafía vasca en sus toldos, pero eso no siempre implica el uso del euskera en el nombre. En los comercios, especialmente en los más recientes o vinculados a franquicias y marcas internacionales, el inglés es frecuente y a veces casi iguala al castellano.

Foto: Amelia Benito del Valle Eskauriaza 15/11/2025.
¿Qué conclusión se extrae?
Quien pasea por la calle Ledesma no está expuesto a mensajes escritos en euskera de forma significativa. Puede encontrar bilingüismo institucional puntual y, cada vez más, mensajes en inglés, sin embargo, el euskera apenas aparece en la comunicación privada de comercios y bares.
Esto tiene implicaciones importantes. El paisaje lingüístico no solo informa, también normaliza. Si una lengua no se ve, es más difícil que se perciba como propia del lugar. La ausencia de euskera en rótulos, menús, toldos, pegatinas y carteles contribuye a reforzar la idea de que esa lengua no es necesaria en ese contexto urbano concreto y que por tanto, no forma parte de la sociedad local vasca.
El estudio señala que esta situación no se debe tanto a la falta de recursos —pues existen ayudas y servicios de traducción— como a una falta de concienciación lingüística por parte de propietarios y, en parte, de los propios consumidores. También invita a que las instituciones refuercen la difusión de los programas de apoyo y la sensibilización.
En definitiva, la investigación muestra que el paisaje lingüístico de esta calle emblemática de Bilbao es un claro ejemplo de diglosia, el castellano como lengua dominante, el euskera como presencia testimonial y el inglés como lengua emergente asociada a modernidad y globalización.
La calle Ledesma, símbolo de ocio, encuentro y sociabilidad, se convierte así en un ejemplo urbano donde se ve con claridad cómo las lenguas compiten por el espacio visual y simbólico. Y recuerda que, incluso en algo tan cotidiano como un rótulo o un menú, se juega también la visibilidad y la vitalidad de una lengua.

