766 Zenbakia 2021-11-23 / 2021-12-15

Gaiak

Proyecto Dysthal: desgranando los secretos del cerebro lector

AIERBE, Amaia SÁNCHEZ, Abraham CARRERA, Francisco Javier

Research Assistant NEURE clinic

Evolutivamente hablando, leer es una capacidad que el ser humano ha adquirido recientemente, ya que se estima que desarrollamos esta habilidad aproximadamente hace 5400 años, sin contar con que a día de hoy aún existen poblaciones al margen de la lectoescritura. No obstante, en las culturas alfabetizadas se ha convertido en una herramienta de cuya importancia no somos plenamente conscientes. La lectoescritura no sólo nos permite adquirir conocimientos que no obtendríamos en su ausencia, sino que tiene una implicación directa en nuestro día a día; desde leer el cartel de un autobús, hasta leer la carta de un restaurante o un recibo bancario.

Desde un punto de vista ontogenético, es decir, a lo largo del ciclo vital de las personas,  la capacidad de leer no se desarrolla de manera automática en nuestro cerebro (como por ejemplo, el habla o el andar). La lectoescritura requiere de un proceso de aprendizaje basado en instrucciones dirigidas concretamente a su adquisición. Además, encontramos una gran diversidad tanto en el proceso de aprender a leer como en las estrategias que cada persona desarrolla.

Este aprendizaje tiene lugar en el ámbito escolar, donde la gran parte del alumnado, con mayor o menor facilidad, es capaz de adquirir la lectura en base a distintos métodos de enseñanza. No obstante, no todas las personas aprenden a leer sin dificultad, a pesar de no mostrar problemas cognitivos o condiciones sensoriales especiales que lo impidan. Se calcula que entre un 5% y 7% de la población mundial padece dislexia, o dicho de otra manera, muestra un trastorno del aprendizaje de la lectura. Si bien se trata de un trastorno persistente en el tiempo, es cierto que mediante intervenciones logopédicas se puede alcanzar un nivel lector que no interfiera significativamente en el funcionamiento diario de la persona. Aún así, si esta dificultad no se identifica y trata adecuadamente, puede acarrear problemas en el ámbito académico, que frecuentemente derivan también en problemas emocionales. Sin duda, un diagnóstico temprano conlleva un mejor pronóstico en la trayectoria académica y personal de la persona con dislexia.

Por supuesto, los avances en el ámbito de la investigación permiten profundizar en el conocimiento de las causas de esta condición clínica a través del hallazgo de bases neurobiológicas que sustentan el correcto aprendizaje de la lectura. A su vez, permiten trabajar en el diseño de métodos de diagnóstico temprano que favorezcan el futuro de niños y niñas con dislexia. Sin embargo, conocer cómo aprende nuestro cerebro a leer en los casos en los que no existe ninguna dificultad, también sirve para seguir desarrollando nuevos métodos de enseñanza que se ajusten al funcionamiento cerebral con mayor precisión y que se adapten mejor a las diferencias individuales que se dan entre el alumnado. La idea de llevar a cabo una investigación que tenga en cuenta todos estos aspectos deriva en el diseño y puesta en marcha del proyecto Dysthal por parte de investigadores del BCBL (Basque Center on Cognition, Brain and Language), para la que ha sido esencial la financiación de la Fundación Bancaria “la Caixa”.

 

¿Cuál es el origen de Dysthal?¿Cuáles son sus objetivos?

El origen de Dysthal tiene sus raíces en que existen argumentos para considerar al tálamo, una estructura situada en la parte central del cerebro, como un componente esencial de una explicación mecanicista para la dislexia. Investigaciones previas han encontrado alteraciones en varias zonas dentro del tálamo en personas diagnosticadas con dislexia, así como indicios de que las conexiones de éste con otras regiones del cerebro es diferente. Es más, se ha encontrado que algunas de las medidas utilizadas para cuantificar la conectividad entre distintas regiones del cerebro se relacionan directamente con aspectos afectados muy frecuentemente en personas con dislexia, como la comprensión lectora o la capacidad de nombrar rápidamente objetos o números. En otras palabras, los diferentes núcleos dentro del tálamo mantienen amplias conexiones con las áreas del cerebro encargadas de la visión y el oído, lo que hace que estén involucradas en los procesos de lectura, memoria y atención. Por lo tanto, una función talámica distinta podría conducir a lo que comúnmente denominamos dislexia.

Sin embargo, los estudios previos que han mirado la estructura y función del tálamo han trabajado tradicionalmente con el tálamo en su conjunto. Por lo tanto, ninguna investigación previa ha podido caracterizar la contribución exacta de las diferentes conexiones entre el tálamo y la superficie del cerebro en la dislexia. La ventaja de Dysthal es que hemos desarrollado técnicas que nos permitirán cuantificar el volumen de las diferentes zonas dentro del tálamo y rastrear sus conexiones a un nivel individual. Esto, combinado con la experiencia que tenemos en el BCBL, abre la puerta para explorar el papel del tálamo en la dislexia desde todos los ángulos con un nivel de detalle sin precedentes. Nuestro objetivo es que esto incluya una mejor caracterización de las conexiones entre el tálamo y otras áreas dentro del cerebro, así como la construcción de modelos computacionales de vanguardia que nos permitirán tener un mapa de cómo se produce la dislexia en el cerebro. Con todos estos conocimientos combinados, esperamos poder allanar el camino para nuevos tratamientos para las dificultades con la lectura así como poder predecir estas directamente usando datos fisiológicos lo que podría ser parte de una herramienta de diagnóstico para la dislexia en un futuro.

¿Cómo se lleva a cabo Dysthal?

Dysthal se desarrolla en dos fases: una fase de “screening” o cribado, y otra de recogida de datos con resonancia magnética. En la fase de cribado, las investigadoras e investigadores del equipo Dysthal se desplazan a los colegios que deciden colaborar en el estudio y hacen tareas de lectura con las niñas y niños que participan. Esto nos sirve para observar las diversas estrategias que las niñas y niños utilizan para leer, así como para obtener una clasificación de dicha diversidad.

Obtenidos estos perfiles de lectura, estamos listos para obtener datos de resonancia magnética. Aquí es donde comienza la segunda fase del estudio, donde, pasado alrededor de un año tras el primer contacto con los niños y niñas, éstas vienen a nuestro centro a  participar en tres sesiones distintas.

Dysthal se desarrolla en dos fases: una fase de “screening” o cribado, y otra de recogida de datos con resonancia magnética.

  • En la primera sesión, que llamamos conductual, las niñas y niños realizan tareas de lectura similares a las que ya hicieron en el colegio un año atrás. De este modo, podemos hacer una comparación con los datos que obtuvimos en la primera fase, observando así la evolución que siguen las mencionadas estrategias de lectura.
  • En la segunda sesión, los niños y niñas vienen por primera vez a la sala de resonancia magnética del BCBL. Allí, les enseñamos cómo funciona esta técnica no invasiva. Les explicamos cómo, por medio del campo magnético que crea una serie de imanes, pueden obtenerse imágenes de nuestro interior, y, en este caso, del cerebro. Las niñas y niños pueden ver que no conlleva ningún riesgo, una vez que nos deshacemos de todo tipo de metales antes de entrar en la sala. Una vez que nos hemos asegurado de que los niños y niñas están cómodos, empezamos con la obtención de imágenes estructurales. Cuando hablamos de neuroimagen estructural nos referimos a la obtención de datos sobre la estructura del cerebro. En otras palabras, se trata de obtener una “foto” del cerebro, sin importar cómo éste está funcionando ante una  u otra tarea. Por ello, en esta sesión, los niños y niñas eligen una película para ver dentro de la resonancia mientras recogemos las imágenes. En todo momento, estamos en contacto con los niños y niñas por medio de un sistema de comunicación incorporado en la máquina, y nos aseguramos de que están cómodos y tranquilos.
  • La tercera y última sesión es muy similar a la segunda, con la salvedad de que en esta sesión recogemos datos de neuroimagen funcional. A diferencia de las imágenes estructurales, este otro tipo de imágenes nos permiten observar los cambios en la oxigenación de la sangre de los vasos sanguíneos del cerebro, lo que a su vez nos permite inferir la actividad cerebral asociada a diversos procesos cognitivos. En el caso del estudio Dysthal, nos interesa analizar los cambios cerebrales asociados a los procesos lectores. Por ello, los niños y niñas que participan, realizan diversas tareas de lectura dentro del escáner mientras recogemos datos de neuroimagen funcional.

Una vez que terminamos todas las sesiones, no sin antes despedirnos y agradecer la participación de todas las familias que amablemente han decidido colaborar en este proyecto pionero, tenemos la posibilidad de poner en relación todos los datos recogidos. El análisis conjunto de los mismos nos permitirá contribuir a la explicación, a nivel cerebral, de las diversas estrategias de lectura en los niños y niñas guipuzcoanas, así como a la prevención de dificultades en las mismas, tales como la dislexia.

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