
Artisautza
José Antonio Bastida. Picador: Historia
En un acta del ayuntamiento de Eibar del 25 de abril de 1762 se decía que en aquellas fechas en las Reales Fabricas de Placencia (hoy Soraluze, en Gipuzkoa) había: 35 CAJEROS, 9 FORJADORES, 7 BARRENADORES, 19 LIMADORES, 13 CHISPEROS, 11 MARTILLADORES, 35 APAREJEROS, y 8 REMENTEROS. Nos estamos refiriendo a distintos procesos para en la fabricación de armas de fuego.
Tras la especialización se producen las subdivisiones. Así del CAJERO sale el PICADOR, encargado de hacer las rayas de la culata, y el CHAROLISTA, el encargado de barnizar la madera.
En 1874 la fábrica de fusiles EUSCALDUNA de Placencia disponía ya de dos máquinas copiadoras de madera para hacer culatas, con las que hacía parte del proceso para efectuar luego el acabado o afinado final a mano. Pero es a partir de los años de 1940 cuando entra de forma masiva el uso de los procesos mecánicos para este fin, quedando hoy sólo para las escopetas finas o de calidad los trabajos salidos de las manos de los auténticos artesanos.
No podemos dejar de constatar cómo los buenos usuarios de escopetas dan aún una enorme trascendencia a esta parte del arma, la culata, para que “se encare bien” y se adapte perfectamente a las medidas anatómicas del cliente; largura de brazos, formas de tiro, diestro o siniestro, e incluso tic o vicios adquiridos, así como la calidad de los grabados.
