
Artisautza
José Luis Urbieta. Talla popular: Historia
Nuestro artesano es en realidad un “kaxagina”.
CAJEROS o KASEGIÑAK eran los que trabajaban la madera haciendo las culatas, por lo que a veces también se llama CULATEROS y también los que ajustaban la parte metálica.
Se utilizaba, al igual que se hacía para los retablos y las imágenes de nuestros templos, preferentemente madera de nogal. El trabajo era manual, y abundaban los artesanos que en sus caseríos se dedicaban a este fin.
En 1874 la fábrica de fusiles EUSCALDUNA de Placencia disponía ya de dos máquinas copiadoras de madera para hacer culatas, con las que hacía parte del proceso para efectuar luego el acabado o afinado final a mano. Pero es a partir de los años de 1940 cuando entra de forma masiva el uso de los procesos mecánicos para este fin, quedando hoy sólo para las escopetas finas o de calidad los trabajos salidos de las manos de auténticos artesanos.
No podemos dejar de constatar cómo los buenos usuarios de escopetas dan aún hoy una enorme trascendencia a esta parte del arma para que con ella “se encare bien” y se adapte perfectamente a las medidas anatómicas del cliente, largura de brazos, formas de tiro, diestro o siniestro, e incluso tic o vicios adquiridos, que el artesano sabe interpretar o corregir al hacer la culata de una escopeta fina a medida.
