180 Zenbakia 2002-09-20 / 2002-09-27

Gaiak

El valor del Festival de Cine

NARVAEZ, Manu

El valor del Festival de Cine El valor del Festival de Cine * Traducción al español del original en euskera Manu Narváez Durante la segunda quincena de septiembre, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián se convertirá en la absoluta protagonista de la ciudad. Los medios de comunicación, especialmente los de nuestra comarca, tienen así tema de portada, de apertura de informativos o de relleno para los "magazines". En la propia ciudad la presencia del Festival es más que evidente: empezando por los carteles anunciadores situados frente al Kursaal, hasta las aglomeraciones de gente de diversas nacionalidades que se aglutina en los bares de la Parte Vieja o en las terrazas de la ciudad. Pero, ¿cómo influye el Festival en la actividad turística de nuestras ciudades y alrededores? ¿Aporta algún beneficio económico un certamen de estas características cuya repercusión cultural prácticamente nadie pone en duda? Preguntas de este tipo han sido ya planteadas públicamente, y la respuesta tendremos que buscarla atendiendo más que a la intuición a datos reales, que obtendremos tras haber realizado de un exhaustivo y pesado trabajo al que ya se ha dado comienzo, y que nos permitirán conocer la redundancia de los principales acontecimientos culturales que tienen lugar en San Sebastián (Festival de Jazz, Festival de cine, Quincena Musical, los del Kursaal y del Convention...) y extraer las principales conclusiones. Por tanto, no podremos hablar con propiedad hasta que dispongamos de todos los datos, aunque, partiendo de los pocos que conocemos, podemos adelantar que el Festival de Cine es más ventajoso de lo que a primera vista puede parecer. Y es que la repercusión de toda actividad que rebasa sus límites resulta imposible de calcular. Por una parte, porque en este caso sería impensable cuantificar todas las páginas y programas que los medios de comunicación escritos (diarios, revistas, etc.), audiovisuales y electrónicos dedican a este tema y especificar su cuantía económica,y por otra parte, y sobre todo durante estos últimos años, porque esta serie de noticias, reportajes y programas proyectan una especie de imagen positiva. Y en estos tiempos en los que tanto deseamos ofrecer buenas noticias hacia el exterior el hecho de que hablen bien de nosotros en tantos lugares y en tan reiteradas ocasiones tiene un valor incalculable. Porque no debemos olvidar que el Festival de cine está ligado a una ciudad, y que siempre que se alude a él se menciona a San Sebastián. Y están tan estrechamente vinculados, que en ocasiones, y añadiría que cada vez con mayor frecuencia, ciudad y festival se funden en un sólo concepto. A veces, con sólo mencionar San Sebastián pensamos en el cine, en los artistas y en las estrellas de cine, y lo que es más beneficioso para nosotros, cada vez que el cine, los artistas y las estrellas de cine acaparan la atención de los medios de comunicación, como telón de fondo ahí está San Sebastián, cual apellido de un nombre propio. Sin embargo, y como más arriba comentaba, al no disponer de todos los datos, resulta difícil saber cuál es su alcance real; tan sólo podemos hacernos una idea general. En cualquier caso, echando un vistazo alrededor y aguzando el oído sí que podemos realizar una reflexión sobre la influencia que tiene el Festival de cine en la vida cotidiana de la ciudad y de sus habitantes. Por de pronto, hay que hacer mencionar las tasas de ocupación que registran los hoteles de San Sebastián durante el mes septiembre, principalmente a lo largo de la segunda quincena, que si bien no alcanzan las cotas de julio y agosto, la diferencia no es tan grande. Y no sólo porque, como sucedía tiempo atrás, la mayor parte de las habitaciones se suelen reservar para los invitados al Festival, sino porque y éste sí que se trataría de un elemento a incluir en la lista de los aspectos positivos cada vez más profesionales del sector industrial y comunicativo se acercan a San Sebastián por propia iniciativa o a cuenta de la empresa,sin contar con una invitación. Es un reflejo del poder de atracción que tiene el Festival. En medio de este maremoto humano, la gente llega a todas partes, como las últimas lluvias. Para empezar, a los hoteles y pensiones. Luego, como viene siendo obligado, a las comidas y cenas, cuyos placeres la hostelería anuncia a los cuatro vientos. De aquí en adelante, los efectos de esta actividad humana se extienden a múltiples campos: al transporte público, a los parkings, a las tiendas y a todo tipo de productos que unas tres o cuatro mil personas son capaces de consumir en diez días, para gozo de fabricantes y distribuidores. Nunca se ha dado a conocer el dato (ni se dará), pero si los rumores que circulan son ciertos, uno de los patrocinadores del Festival gasta en la fiesta de una sola noche la misma cantidad que la ciudad pone en manos del Festival. ¿Acaso se puede llegar a imaginar una recuperación tan rápida y neta de una inversión? Trasladándolo al mundo de las finanzas, ¿no sería este movimiento de capital el sueño más inalcanzable del broker más aventurado y elegante de Wall Street? Son éstas conclusiones extraídas a partir de un frío análisis, demasiado frío quizá. Porque no debemos olvidar que el Festival de cine es todo eso y mucho más. Entre otras cosas, y en primer lugar, es un acontecimiento cultural. Seguramente, uno de los de mayor envergadura de nuestro entorno. Es un acontecimiento cultural, tanto porque el cine es cultura, como porque engloba a elementos y autores procedentes de distintos ámbitos culturales que vienen a exponer sus obras. Es cultural, en el sentido más amplio de la palabra, porque en él confluyen los distintos tipos de pensamiento, y en este mundo en el que las reflexiones tienden a ser tan parcas y miserables, todo impacto que rompa con nuestra pobreza ideológica es siempre bienvenido. Podríamos enumerar otras muchas de aportaciones de este Festival. Pero en esta ocasión me gustaría dirigir la mirada a un elemento que con frecuencia quedarelegado a un segundo plano, al que aun siendo importante no se le presta la debida atención por frío y excesivamente mercantilista, y que incluso se llega a menospreciar. Y no es otra cosa que la finalidad que perseguía 50 años atrás un grupo de comerciantes de San Sebastián al proponerse prolongar el periodo estival desde un punto de vista económico y seguir así "haciendo el agosto" durante un mes más. En la actualidad, el Festival de cine se erige como un acontecimiento cultural y mediático internacional, como una referencia para el cine mundial, como un espacio en el que los cinéfilos disfrutan de las películas y los curiosos tienen la posibilidad de ver acercarse, tocar y conseguir autógrafos de los famosos y atractivos personajes que ilustran las páginas de la prensa amarilla. Todo ello, sin olvidar que se trata de una fuente de ingresos para nuestra ciudad y comunidad, y que, al igual que las fuentes de aguas cristalinas, tenemos que cuidarla con gran esmero. Manu Narváez, director del Centro de Atracción y Turismo de San Sebastián Fotografías: http:// 2000/ pix/kursaal.jpg Euskonews & Media 180.zbk (2002 / 9 / 20 27) Euskomedia: Euskal Kultur Informazio Zerbitzua Eusko Ikaskuntzaren Web Orria