463 Zenbakia 2008-11-28 / 2008-12-05

Artisautza

Pedro Mari Arreitunandia. Maestro grabador: Proceso

AGUIRRE SORONDO, Antxon

Procesos

Partimos de la base de que estamos hablando del grabado artesanal, en donde no interviene ningún proceso mecanizado.

Por la forma de trabajar podemos establecer que hay dos técnicas o modos de grabación:

A. A buril y martillo, en euskera “burila”.

B. Al aire, en euskera “eskuaire” y que los italianos llaman a “bulino”.

En la primera el artesano se ayuda de unos buriles que muerden el metal mediante el golpeteo que recibe el buril de un pequeño martillo llamado “martillo de grabador”.

Estos buriles son de buen acero, que generalmente se los fabrica el mismo artesano. El martillo de grabador es pequeño, ya que con él se dan pequeños y repetidos golpes.

En el segundo caso el artesano usa solamente la fuerza de sus manos para accionar el bulino. Para este tipo de trabajo el grabador se vale de una lupa.

En cuanto a los tipos de dibujos en general son diversos y múltiples los arabescos que se graban. Resulta interesante saber que las casas importantes de fabricar escopetas finas a nivel mundial crearon sus propios dibujos acreditativos que hoy, aunque son de uso universal, se les conoce con el nombre de dicho fabricante. Así por ejemplo tenemos:

A. Grabado fino inglés, o “escrol”, tipo PURDEY (nombre da la marca). Es a base de múltiples dibujos pequeños.

B. Grabado tipo HOLLAN (marca de escopetas), que son semejantes al “purdey” pero con dibujos algo mayores.

Luego está la posibilidad de aplicar oro o hacer damasquinados en la escopeta.

En cuanto el proceso de trabajo es sencillo. Una vez que se le designa al grabador qué quiere el cliente que le plasme en su escopeta, se empieza por realizar sobre un papel el dibujo a escala, que por medio de un calco y el lápiz graso se trasfiere al metal. Posteriormente, el artesano con un marcador fino siluetea en la pieza el dibujo. Con ello logra fijar los campos generales del dibujo a realizar, para posteriormente proceder a grabar (proceso de “cortar” en argot del grabador), bien sea por el sistema del “buril y martillo” o el de “eskuaide”. Muchas veces incluso se combinan en una misma escopeta grabados de ambas técnicas, e incluso de diversos estilos.

Terminado el grabado se pasa sobre toda la pieza una lija muy fina y aceitada con el fin de quitar las asperezas y rebabas que hayan podido quedar para que no causen problemas al pasar la mano sobre ellas. Tras esto se procede al cromado de la pieza. Este proceso hace que el fondo del dibujo quede negro, resaltando todo el relieve y aportando la bella patina final.

Hoy las escopetas buenas se fabrican con cajas de titanio, pues pesan menos.

Una escopeta fina, de calidad, tiene unas 200 horas de trabajo de grabador. Resulta interesante cómo Pedro Mari viendo el trabajo que se le pide puede valorar de forma automática las horas que le va a llevar la realización de ese trabajo, con lo cual se puede hacer un presupuesto muy ajustado a la realidad. También es verdad que cuando tiene que ajustarse a un modelo determinado tarda más en hacer dicho grabado que cuando se le deja libertad total, a su criterio, a su gusto.

Como dice Pedro Mari, “para hacer un buen trabajo de grabado son necesarias sobre todo: paciencia, gusto y saber dibujar”.