68 Zenbakia 2000-02-25 / 2000-03-03

Gaiak

La movilidad en la ciudad del futuro

MURGA, Mikel

La movilidad en la ciudad del futuro La movilidad en la ciudad del futuro Mikel Murga Introducción Estas breves reflexiones que se difunden a través de Internet sólo tienen sentido si se entienden y utilizan como unos primeros compases que animen a los posibles lectores a cuestionarlas, refinarlas, modificarlas, desecharlas o enriquecerlas, a fin de que entre todos, construyamos el complejo mosaico de percepciones, ópticas e ilusiones de lo que debiera ser la ciudad del futuro. He de confesar que mi contribución nace de mi carácter como espectador a nivel internacional de la evolución urbanística y de su repercusión en la funcionalidad del sistema de transporte, en razón de mi ejercicio profesional en el campo de la planificación del transporte y de la ingeniería de tráfico. De ahí por tanto que siendo consciente de estar condicionado por ello, anime a todo lector potencial a adoptar una actitud activa, cuestionando no sólo lo aquí escrito sino aún más importante lo que aquí ni siquiera se menciona. Dado que la movilidad está intrínsecamente asociada al tipo de urbanismo, voy a concentrarme en este último. Esta decisión nace del hecho de que si bien existen nuevas tecnologías que prometen revolucionar la movilidad, entiendo que el mayor impacto resultante será siempre el debido al tipo de urbanismo que consideremos como deseable. En cualquier caso, me siento obligado como mínimo a mencionar algunas de las promesas tecnológicas que mejorarán la movilidad de la ciudad del futuro: Vehículos no contaminantes, mediante tracción con células de combustible ("fuel cells") y diseños no convencionales próximos al "hipercoche" postulado por Amory Lovins. Sistemas Inteligentes de Transporte, con un amplio rango de prestaciones desde la navegación asistida en tiempo real para evitar cuellos de botella e incidentes (con ordenes de voz sintetizada) hasta mejoras de seguridad (control del vehículo en curva, ante colisiones inminentes, llamadas de socorro automáticas tras el accidente,etc.) Substitución de desplazamientos por transacciones electrónicas: Las actuales tecnologías WAP para teléfonos móviles junto con la utilización de la UTMC (en lugar de la actual red GSM) suponen disponer de Internet de banda ancha en cualquier sitio y en cualquier momento para el acceso a muchos servicios y transacciones (pagos, reservas, adquisiciones, videoconferencia...) con un alto potencial de substituir algunos de nuestros desplazamientos. En cualquier caso, la experiencia acumulada enseña que muchos de los ahorros de tiempo en desplazamientos se invierten en nuevos desplazamientos, dada la demanda latente existente. De hecho, la tendencia de las nuevas telecomunicaciones a aumentar las redes de contactos a nivel profesional y social, se acaban traduciendo en la necesidad de mantener contactos "presenciales". En relación a la importancia del tema básico que creo que no es otro que el de nuestro concepto deseable de ciudad, cabe señalar que revistas no especializadas como The Economist, Fortune o Business Week en sus números dedicados al nuevo milenio, han destacado entre los aspectos que lo condicionarán, la recuperación del concepto tradicional de ciudad. No podemos olvidar cómo ha sido la concentración urbana en forma de ciudad la que ha posibilitado precisamente los grandes avances sociales, económicos y tecnológicos que han definido en grande medida nuestro concepto de civilización. Tendencias Actuales Existen una serie de factores que entiendo condicionan de alguna manera la morfología de nuestro desarrollo urbanístico. Entre ellos cabe señalar: El aumento de la movilidad motorizada: El crecimiento espectacular del automóvil en los últimos treinta años, pasando de 0.2 a 1.4 vehículos por unidad familiar, ha resultado en una gran libertad de decisión sobre la ubicación de la vivienda con respecto a los centros de trabajo y estudio, que tradicionalmente se situaban en proximidad a la residencia. La disminución del tamaño de la unidad familiar: Si biennuestra tendencia vegetativa es la del mantenimiento o ligera retracción de la población, en ausencia de niveles de inmigración significativos, el número de unidades familiares crece, exigiendo en contrapartida un crecimiento importante del parque de viviendas más allá de necesidades de renovación. La carestía de la vivienda en los centros tradicionales: Como resultado de la ausencia de suelo disponible en ubicaciones centrales, las leyes de mercado provocan que para un mismo nivel de inversión para adquisición de la vivienda sea posible lograr una mayor superficie construida, e incluso un entorno medioambiental más atractivo, cuanto más se aleje uno de los centros tradicionales. El aumento del empleo femenino: En comparación a las tasas medias europeas, y especialmente con las tasas estadounidenses, el empleo femenino posee un margen muy amplio de crecimiento. Esto se traduce en un previsible e importante crecimiento del número de hogares con al menos dos personas con empleo a tiempo completo o parcial. Se trata de nuevo de un factor que puede condicionar en gran medida la decisión de ubicación de la vivienda con notables repercusiones a nivel de movilidad, dada la mayor complejidad de los desplazamientos realizados por mujeres con responsabilidades profesionales y hogareñas. De acuerdo con esos factores, se detectan tendencias como las siguientes: Suburbanización de la residencia: Es un proceso en forma de círculo vicioso alimentado por las propias fuerzas del mercado inmobiliario. En otros países se inició tras la segunda guerra mundial, siendo el ejemplo más significativo el pueblo de Levittown en Long Island, NY. Se trata de un proceso cuyo exponente más obvio en nuestro entorno es el creciente auge de las "urbanizaciones" con o sin chalets adosados, lo cual provoca aumentos espectaculares de la movilidad motorizada por unidad familiar. Suburbanización del empleo: Es una consecuencia lógica de la anterior, dado que como bien apunta Joel Garreau en su obra"Edge City", la localización de la residencia del presidente de una empresa condiciona en gran medida donde se sitúan las oficinas de la compañía. Su ejemplo más palpable en nuestra geografía es la creación de los parques tecnológicos, cuya esencia filosófica que no es otra que la sinergia entre empresas y empleados de altas tecnologías gracias a su proximidad geográfica. Desgraciadamente se han transplantado de manera mimética, localizándose en zonas alejadas de nuestras ciudades, lo cual era "normal" en el contexto norteamericano y sajón originales, pero no de cara a nuestra tradición histórica de ciudades como cunas de desarrollo intelectual y tecnológico. Terciarización del espacio de nuestras ciudades: La escasez de suelo en nuestras capitales tradicionales y el consiguiente aumento de los precios inmobiliarios, conduce de manera natural a una clara tendencia a favor de la reconversión de viviendas en oficinas más o menos representativas, lo cual puede provocar fenómenos de "desertización" social fuera de los horarios de oficinas. Un ejemplo muy claro es el caso de nuestra capital europea, Bruselas, que se ha reconvertido en sede de grandes empresas multinacionales, al mismo tiempo que ha perdido en gran medida su peso residencial, cuyos vestigios más relevantes quedan confinados a su casco antiguo ocupado hoy por los inmigrantes más recientes. "Gentrification" de nuestras ciudades: De nuevo la carestía del escaso suelo urbano de nuestros centros tradicionales, provoca una cierta segmentación de sus residentes en razón de su nivel socioeconómico, perdiéndose la riqueza de nuestros pueblos y ciudades como kaleidoscopios interclasistas. Estos procesos denominados como "gentrification" se pueden apreciar con toda claridad en el Upper West Side de Manhattan, su polo opuesto, no excesivamente lejos de allí, corresponde a la reconversión de antiguas factorías en el Village. En nuestra geografía, destaca el desarrollo de Abandoibarra, descrito por la prensa diaria,con cierto orgullo indisimulado, como aquel cuyas viviendas serán las más caras de todo el Estado. La conjunción de todas estas tendencias posee una repercusión clara y directa en los desplazamientos obligados (acudir al trabajo o al centro de estudio) así como en los opcionales (compras, ocio, servicios...) en el sentido de que aumentan de manera exponencial las longitudes de tales desplazamientos. Por otro lado, existen otra serie de consecuencias no menos importantes, a pesar de que no sean tan obvias: Fragmentación social dado que se consolidan las áreas de residencia en función de una simple segmentación según niveles de ingresos. Las consecuencias a largo plazo pueden llegar a ser especialmente graves tal como apunta Christopher Lasch (1995) en su obra "The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy", dado que se crean barreras crecientes por falta de conocimiento y relación entre los diversos estamentos sociales. En nuestro entorno, debiéramos dar respuesta satisfactoria al reto de asimilar la inminente ola inmigratoria, debiendo convertir el espacio público en motivo y testigo de dicha asimilación. Confinamiento de las relaciones sociales a la esfera familiar, laboral o del centro educativo. El urbanismo de baja densidad conlleva normalmente una disminución de los contactos sociales fortuitos que tienen lugar de manera espontánea en los espacios públicos comunes (plazas, paseos...) así como durante la realización de desplazamientos peatonales por razones de compras, acudir a los servicios sanitarios, colegio, etc. Se trata de un fenómeno cuya gravedad es aún más importante de cara a la formación social de nuestros hijos y su vinculación con la comunidad social que los debería arropar, dado que como acertadamente repetía Hillary Clinton, "se necesita todo un pueblo para educar a un niño" ¿Cuál es nuestro Desideratum? Sería triste que nos sintiéramos condenados a repetir los errores de aquellas naciones que habiendo ido por delante de nosotros en elproceso de transformación urbanística que ahora iniciamos nosotros, son hoy conscientes de la necesidad de cambiar de rumbo, habiendo adoptado ya medidas legislativas para acercarse hacia un urbanismo tradicional como el nuestro. Al intentar mirar al futuro, debiéramos ser optimistas con respecto al papel de nuestras ciudades dado que poseen una historia muy larga que han sabido recorrer con éxito. Por otro lado, debiéramos ser también precavidos dado que muchas de las decisiones urbanísticas son relativamente irreversibles o cuando menos, conllevan una vigencia de varias generaciones. Si se me permite, me gustaría al concluir estas notas, cambiar el título de las mismas. Propongo por tanto no definir distintos escenarios de plausible evolución de nuestras ciudades, sino plantear la pregunta de ¿Qué necesitamos para que el futuro de nuestras ciudades sea coherente con su fructífero pasado? En suma, ¿Cuál es nuestro Desideratum para la Ciudad del Futuro? Quisiera pues concluir con algunos elementos de ese desideratum: Viviendas de ciclo vital: Todo pueblo o núcleo debiera plantearse cómo ser capaz de acomodar dentro de un radio determinado distintos tipos de vivienda a nivel de superficie y costo. Se trata de dar respuesta a las distintas necesidades de espacio y capacidad financiera que tienen lugar a lo largo de las distintas fases de la vida adulta, siendo el objetivo el de retener familias y grupos sociales dentro de una misma zona de influencia geográfica. Descentralización centralizada: Por razones de escasez de suelo y limitaciones geométricas, es impensable concentrar todo desarrollo en los núcleos tradicionales. Sin embargo, nada impide repetir sus diseños tradicionales siempre que estén conectados entre si mediante ejes ferroviarios (o reserva de ejes viarios con prioridad absoluta para el transporte público) a fin de garantizar un adecuado nivel de accesibilidad sustentable. Densidad media y usos mixtos: Cada núcleo debería poseer niveles residencialesde densidad media, es decir edificación a "escala humana", junto con una adecuada dotación de servicios, comercio, equipamientos y empleo a fin de crear unidades auto suficientes. Capacidad para alojar un completo abanico de niveles de renta: Todo visitante extranjero queda gratamente sorprendido e impresionado por la convivencia entre distintos grupos sociales que tiene lugar en sitios tan emblemáticos como el Paseo de la Concha de Donosita o el paseo de la Avenida de Basagoiti en Algorta. Espacios públicos de relación social: Las plazas como lugares de auténtico encuentro social, tan bien descritas funcionalmente por el urbanista y amigo Jan Gehl ("Life between Buildings" ) debieran ser parte esencial del futuro de nuestras ciudades. Diseño microscópico según los distintos perfiles de actividades diarias: trabajo, estudio, compras, acceso a servicios y equipamientos sociales, relación social, ocio, deporte, etc. Se trata de un diseño que dé respuesta al diagrama de actividades en el tiempo y en el espacio de sus residentes, mostrando las posibles variaciones según los diferentes residentes de tal asentamiento. Estos diseños debieran minimizar los desplazamientos, buscando satisfacer un máximo de tales movimiento mediante desplazamientos no motorizados. Unos elementos quizá no excesivamente utópicos, pero abordables ya, dado que si en verdad queremos un futuro para nuestras ciudades, debiéramos iniciarlo desde este preciso momento. La palabra, la pluma o el teclado, es todo suyo amigo lector o lectora. ¡Su turno! Referencias John Carey "10 Cities: New Neighborhoods can combat urban sprawl". 21 Ideas for the 21st Century. BusinessWeek. August 23 30, 1999 Joel Garreau "Edge City. Life okn the new Frontier" DoubleDay, New York, 1991 Jan Gehl "Life between Buildings. Using Public Space", Arkitektens Forlag, 1996 Christopher Lash "The revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy", W.W. Norton & Company, New York London, 1995 Mikel Murga, Ingeniero de Caminos,MSCE Socio de LEBER Planificación e Ingeniería, S.A. Euskonews & Media 68.zbk (2000/ 2 25 / 3 3) Eusko Ikaskuntzaren Web Orria