724 Zenbakia 2017-11-01 / 2017-12-06

Gaiak

Arte y exilio en tiempos de guerra en el País Vasco. La historia del Museo de Arte Moderno de Bilbao durante la Guerra Civil

MUÑOZ FERNÁNDEZ, Francisco Javier

La historia del Museo de Arte Moderno de Bilbao durante la Guerra Civil y los inmediatos años de posguerra es la historia de una ausencia, ya que durante la contienda bélica el centro cerró sus puertas, trasladó sus obras a un lugar más seguro y seguidamente sus fondos, junto con otras obras de instituciones y particulares, se evacuaron a Francia. En las siguientes líneas hacemos un breve repaso de una historia apasionante al igual que desconocida.

El Museo de Arte Moderno de Bilbao se creó en de 1924. Inicialmente muchas de sus obras fueron parte de la colección de arte contemporáneo del Museo de Bellas Artes de Bilbao creado en 1908, a las que se fueron sumando otras adquisiciones y donaciones. Durante la Guerra Civil, en lo últimos días de septiembre de 1936, la sede del museo en el edificio de la Biblioteca Foral fue bombardeado y cerró sus puertas. Al poco tiempo, a comienzos de octubre, se constituyó el Gobierno de Euzkadi con competencias sobre patrimonio que gestionó el pintor José María Ucelay como Director General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas, junto con la ayuda de otros artistas como Jon Zabalo, Julián de Tellaeche o Mauricio Flores Kaperotxipi. Todos ellos conformaron un grupo no muy numeroso que contó con pocos medios.

Una de las principales tareas de la Dirección fue recoger en diferentes municipios de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa el patrimonio que estaba en peligro en el frente de batalla y también en la zona de retaguardia; así como la protección de obras que, por sus características, no se pudieron trasladar. La dirección se hizo cargo del patrimonio que consideró relevante, y también de aquel que le ofrecieron algunos particulares e instituciones, en respuesta al ofrecimiento de la propia Dirección de recoger el tesoro artístico local.

Otra de las actividades más relevantes de la Dirección fue la custodia del patrimonio en varios depósitos para ponerlo a salvo de bombardeos, incendios, robos y maltratos. El depósito franco de Uribitarte en Bilbao, fue el más importante de todos ellos, donde se trasladaron los fondos del Museo de Arte Moderno, el Museo de Bellas Artes y obras de otras instituciones y particulares.

Interior del depósito Franco de Uribitarte en Bilbao con cuadros apilados

Interior del depósito Franco de Uribitarte en Bilbao con cuadros apilados.

En 1937 iba a tener lugar la Exposición Internacional de París, en la que el gobierno republicano de España participó con un pabellón con espacio propio para Cataluña y Euzkadi. El objetivo de la sección vasca, a cargo de Ucelay, fue dar a conocer el País Vasco a través del arte más actual. Para tal fin, se realizó una selección de obras del Museo de Arte Moderno para que participasen junto con otros fondos de particulares en la muestra parisina. A principios de mayo una selección de obras de arte salió de Bilbao al puerto holandés de Ijmuiden, cerca de Ámsterdam, con destino final a la ciudad del Sena.

Mientras tanto la guerra siguió su curso y la caída de Bilbao, que se produjo el 19 de junio, era cada vez más inminente. Ante esta situación el Gobierno Vasco, temeroso de que la ciudad fuera destruida de manera similar a como lo había sido Gernika, decidió evacuarla. Se desplazó a civiles, y también bienes depositados en entidades bancarias ubicadas en Bilbao. Asimismo, la Dirección General de Bellas Artes decidió que se llevaran parte de las obras de arte que había estado custodiando hasta entonces.

Interior del depósito Franco de Uribitarte en Bilbao con los marcos de los cuadros evacuados a Francia

Interior del depósito Franco de Uribitarte en Bilbao con los marcos de los cuadros evacuados a Francia.

A mediados de mayo se dio la orden de evacuar los museos de Arte Moderno y de Bellas Artes. Manuel Losada, director de los dos museos de arte de la ciudad, que contaba con gran respecto entre sus colegas, se mostró contrario al traslado del Museo de Bellas Artes por falta de garantías para su conservación, y las obras permanecieron en el depósito franco. Sí que se evacuó el Museo de Arte Moderno, quizás porque parte de él ya se había llevado a París.

Entre mayo y junio, un gran número de cajas de la Dirección General de Bellas Artes con obras de arte, entre ellas varias cajas del Museo de Arte Moderno de Bilbao, se evacuaron a los puertos de La Pallice (La Rochelle) y Paulliac (Burdeos), algunas también con destino a la exposición de París.

En la sección de Euzkadi del pabellón de España en la Exposición de Parísse mostraron 16 pinturas de artistas vascos contemporáneos pertenecientes mayoritariamente al Museo de Arte Moderno de Bilbao. Se trató de obras de Ucelay, Aurelio Arteta, Juan de Echevarría, Darío de Regoyos, Julián de Tellaeche o Valentín de Zubiaurre.

Una vez que la muestra de la capital francesa cerró sus puertas, varias obras de arte participaron en diferentes exposiciones en Bruselas y La Haya junto con el grupo Eresoinka creado por el Gobierno Vasco en el exilio. El grupo debutó en diciembre de 1937 en la Sala Pleyel de París, y actuó en diferentes localidades de Francia, Bélgica, Holanda y el Reino Unido hasta su disolución en agosto de 1939. Con el grupo coral, que se acompañó de música y bailes tradicionales, colaboraron en la elaboración de decorados y vestuarios varios artistas exiliados: Ucelay, Tellaeche, Antonio de Guezala, Ramiro Arrúe y Juan de Aranoa.

Entre tanto las obras evacuadas al puerto de La Pallice fueron confiscadas por las autoridades judiciales francesas, ya que su propiedad fue reclamada por las nuevas instituciones golpistas. La proximidad del Gobierno de Francia con el general Francisco Franco, propició que los tribunales franceses fallaran, en verano de 1939, a favor de la devolución del cargamento requisado al gobierno franquista. El 15 de agosto llegó a Bilbao el cargamento que había sido embargado. Mientras que las obras que todavía estaban en París, ya ocupado por los nazis, regresaron primero a Madrid en 1940 y a Bilbao en marzo de 1941. La colección no tuvo un lugar propio en el que exponerse hasta que, finalmente, en 1945 se inauguró el edificio del nuevo museo.

En definitiva, la historia del Museo de Arte Moderno de Bilbao durante la Guerra Civil es la historia y la tragedia de su ciudad. Es la historia de unas obras que tras años de ausencia regresaron, mientras que otras nunca lo hicieron. Esta historia se recoge en el libro “El museo ausente. La evacuación del Museo de Arte Moderno de Bilbao durante la Guerra Civil” que ha publicado el Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, con el que queremos rescatar el olvido y restituir en nuestra memoria lo que fue y nunca debió suceder.