El reto de las ciudades sostenibles El reto de las ciudades sostenibles * Traducción al español del original en euskera Julen Rekondo Los problemas de las ciudades son una señal de alarma, indicio de una crisis más profunda que nos obligará a cuestionarnos los actuales modelos de organización y desarrollo urbano. Con esta dramática afirmación se inicia el informe elaborado por la Comisión de Comunidades para el Consejo y el Parlamento de Europa en julio de 1990, el llamado Libro Verde sobre el medio ambiente urbano. Desde entonces, algunas cosas han cambiado en el panorama del Viejo Continente, pero no en lo sustancial. La realidad es que en estos momentos no es fácil hablar de ciudades en Europa, sino más bien de zonas urbanas. Frente a la idea de ciudad que presentaba un proyecto de vida y de trabajo, las zonas urbanas se definen como un fenómeno posturbano, centros históricos que han sufrido grandes cambios hasta generar una periferia de bloques dormitorios y suburbios. Se trata de una periferia desordenada donde los asentamientos urbanos se entremezclan con todo tipo de redes de comunicacio nes y en las cuales la naturaleza es un elemento residual, sometido a una continua presión humanizadora. Es la realidad de buena parte de los núcleos urbanos de Euskadi. En los últimos años hablar de sostenibilidad se ha puesto en boga. Hoy en día, el término de desarrollo sostenible aparece en todos los programas y discursos que se escriben para hablar de la crisis ecológica, y se asume desde los gobiernos, empresarios, sindicatos y ONGs como uno de los retos más importantes a superar en los tiempos futuros. Si bien en muchas ocasiones su formulación es diferente según esté en boca de unos u otros, en la llamada Agenda XXI, sin duda el más importante documento aprobado en la Cumbre de Río de Janeiro sobre Desarrollo y Medio Ambiente celebrada en 1992, se viene a definir el desarrollo sostenible como "el desarrollo que satisface las necesidades de la presente generación sincomprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas". Dicha Agenda XXI destaca como factores determinantes para la consecución de sus objetivos la participación y cooperación de las Administraciones locales. Así, en su artículo 28 hace un llamamiento a la actuación, instando a las Administraciones locales de todo el mundo a redactar sus propias Agendas XXI. En mayo de 1994 varias ciudades europeas aprobaron la llamada "Carta de Aalborg", la primera referencia europea sobre la aplicación de la Agenda XXI suscrita en la cumbre de Río. En la actualidad más de 350 ciudades y municipios la han firmado. Esta rica experiencia puede sintetizarse en diversos puntos, como la necesidad de "una nueva filosofía de desarrollo local", que esté basada en la capacidad de formular nuevos objetivos desde una visión íntegra y compatible entre medio ambiente, necesidades sociales y economía, tomando en consideración el nivel local y el global, el corto y el largo plazo. Incorporar el análisis del comportamiento de las ciudades como ecosistemas. Ello posibilita una expresiva visión sobre el balance ambiental de cada ciudad, y la delimitación de los impactos ambientales, así como la formulación de nuevas políticas sobre energía, agua, transportes, residuos... Recuperar viejos nuevos valores que favorecen la convivencia y la calidad ambiental y de vida urbana. Se trata de superar la fuerte segregación de la urbe urbana, para volver a valorar las ventajas de la ciudad compacta, integrada, diversa, accesible, próxima y capaz de rentabilizar todas sus potencialidades de forma compatible con la preservación de su entorno ambiental. Superar la idea del "crecimiento sin límites" como paradigma, para plantear otras bases del desarrollo urbano. Se trata de optar por un escenario alternativo que sin ignorar las necesidades sociales centre sus prioridades en otra forma de vivir la ciudad, aplicando el principio de "reciclaje permanente" frente a la práctica de "crecer, usar,abandonar, volver a crecer...", todavía dominante en nuestras urbes. Recuperar la idea de ciudad como un proyecto común de los ciudadanos y ciudadanas. Fomentar la información y potenciar la participación de la ciudadanía es imprescindible para afrontar el cambio del modelo urbano y para fortalecer la vertebración social alrededor de los futuros proyectos. En el campo de la sostenibilidad local, a nivel de la Comunidad Autónoma del País Vasco, no se ha experimentado una gran actividad, aunque en los dos últimos dos años están surgiendo diversas iniciativas y experiencias. Cabe destacar sobre todo a Vitoria Gasteiz, la primera ciudad del Estado Español y del País Vasco que ha elaborado la Agenda Local 21, aprobada por unanimidad de los seis grupos presentes en el Consistorio de la capital alavesa, en julio de 1998, y que pretende desarrollar una política municipal que extienda el concepto de sostenibilidad ambiental al conjunto de las políticas urbanas, implique a los agentes sociales y económicos en la ejecución de esa política, incremente las acciones de sensibilización y, en última instancia, mejore la calidad de vida de la ciudadanía. Sin duda, la gestión del medio ambiente urbano en nuestros municipios debe interiorizar el proceso de "ciudades sostenibles" o "municipios ecológicamente sostenibles" que se lleva a cabo a nivel comunitario. De este modo debe irse superando el enfoque fragmentario de los problemas ambientales urbanos por un alto grado de integración, tanto del proceso de decisión política, del análisis de los problemas y de la evaluación de sus repercusiones, como en la participación ciudadana. Por ejemplo, en el caso de la planificación del transporte, donde el tráfico motorizado es el primer problema ambiental de las ciudades vascas, las decisiones que afectan al transporte público y a la construcción de calles rara vez se integran en una estrategia global de transporte sostenible. En definitiva, hemos de incorporarnos plenamente al proceso iniciadoen Europa. Tenemos suficiente información y referencias para empezar; falta más voluntad política. El reto de futuro no pasa tanto por hacer más cosas, sino distintas, tomando en consideración los requerimientos ambientales, y haciéndolas con la gente en procesos de vertebración social. Abramos las puertas de las instituciones, convoquemos a los ciudadanos más dinámicos, impulsemos foros de debate y atrevámonos a diseñar desde nuevos valores como los ambientales los escenarios de futuro y los programas de acción que el mañana nos demande. Julen Rekondo, experto en temas ambientales. Premio Estatal de Medio Ambiente.Técnico y periodista ambiental Euskonews & Media 68.zbk (2000/ 2 25 / 3 3) Eusko Ikaskuntzaren Web Orria
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