462 Zenbakia 2008-11-21 / 2008-11-28

Elkarrizketa

Joseba Etxebeste. Profesor del Departamento de Educación Física y Deportiva de la UPV: Un niño debería conocer los juegos y competiciones que han formado parte de nuestra cultura

SILLERO ALFARO, Maider

BELAXE. ITZULPEN ZERBITZUA

Actualmente Joseba Etxebeste imparte clases en el Programa de doctorado “Las actividades físicas y el deporte” del departamento de Educación Física y Deportiva de la UPV/EHU. En su larga trayectoria laboral ha sido profesor de diferentes cursos y postgrados en la Universidad de Lleida y del País Vasco. Ha escrito numerosas publicaciones y ha trabajado en varios proyectos de investigación, gran parte de ellos relacionas con los juegos, competiciones y deportes tradicionales.

Empecemos hablando sobre las diferencias entre juego y competición.

En primer lugar, debemos entender que el juego y la competición los ha diseñado la sociedad, es decir, son términos creados por la cultura. Y el euskera, al igual que todos los idiomas, los distingue en el mismo momento en que los denomina de distinta forma. Esas diferencias no radican tan solo en la palabra sino también en los hechos. Las competiciones son actividades lúdicas en las que nosotros, los vascos, nos concentramos en competir contra nuestro oponente. Con ello buscamos experimentar el placer que genera el triunfo. De hecho, la esencia de la competición consiste en ganar. Sin embargo, en lo que denominamos juego, el placer no procede del triunfo sino del hecho de participar en una actividad como parte de un grupo. No se trata de “quiero ganarle la partida a mi oponente” sino más bien de “juego con otra persona”. El euskera distingue entre “compito” (“jokatzen dut”) y “juego” (“jolasten naiz”). Decimos “jokatzen dut” cuando hay algo en juego, además los vascos acostumbramos a enfrentar una casa a la otra para jugar unos contra otros, por ejemplo en el fútbol, solemos decir “los de casa contra los de fuera”. Cuando hablamos de juegos, en cambio, nuestro objetivo no es otro que jugar los unos con los otros. Ese es el caso, por ejemplo, del juego del escondite. En esos casos, pretendemos disfrutar del placer que nos genera el acto de compartir que implica el juego en sí mismo y esa sensación queda grabada en nuestra memoria; secretos, anécdotas... En cambio, cuando competimos, tan solo recordamos el resultado final; el triunfo o la derrota.

También distinguimos dos actitudes diferentes: en la competición, vemos nuestra actitud ante el equipo oponente y en el juego, observamos la actitud que tomamos dentro de nuestro propio grupo. Uno muestra las relaciones entre amigos, y el otro la posición que adopta un grupo de amigos frente a otro grupo rival.

En la respuesta anterior ha dicho “nosotros, los vascos...” ¿A qué se debe esa voluntad de precisión? ¿Acaso no existe esa misma diferencia en otros sitios?

Los vascos pertenecemos a una cultura europea, pero nuestra lengua ha conservado con fuerza los términos de competición y juego. La palabra “jokoa” (competición) proviene del término latino jocus y la palabra “jolasa” (juego) de solaz (ocio, en castellano). Este último generó la palabra castellana holgar así como holgazán y sin embargo, en vizcaíno desembocó en la palabra “olgetan” (referente al juego). Todo esto muestra cómo nuestra visión cultural es reflejo de la cultura europea y cómo ésta comparte criterios similares a los de las culturas vecinas. Por ejemplo, en Europa la pelota se ha jugado de formas muy distintas, por lo que la nuestra no es más que un rastro o la consecuencia de todas las formas anteriores. No somos tan especiales...

Entonces, los deportes tradicionales vascos, qué son, ¿juegos o competiciones?

Las tradiciones son sin duda tanto juegos como competiciones. Lo que pasa es que, hoy en día, la competición ha adquirido mucha fuerza, y la vida adulta se ha ligado a ella y no tanto al juego. Los sucesos o acciones de los adultos se convierten en signo inequívoco de la sociedad: no hay más que ver el levantamiento de piedra y la pelota, que se han convertido en símbolos de la tradición de toda una sociedad. Pero eso no significa que las actividades que no son símbolos no sean tradiciones. Por ejemplo, en la política deportiva actual que se ha establecido en la sociedad, impulsamos el deporte rural en nombre de la tradición, pero ello supone la exclusión del juego. Siempre formulo una misma pregunta: ¿Cuánto pesaba la piedra que levantabas de pequeño? Y la respuesta siempre es la misma: “no, yo no levantaba piedras”. Y entonces, ¿por qué queréis que lo haga mi hijo? Al final, detrás de todo eso está la noción de deporte que impulsa la corriente de la sociedad. La infracultura es un elemento muy poderoso.

Pasamos de levantar piedras a los videojuegos.

Para empezar, la mayoría de los videojuegos son juegos motores, del mismo modo en el que lo es el fútbol, pero no suponen un gasto energético demasiado grande. Pero hay que saber matar a los marcianos y hay que hacerlo con los dedos. El problema es que en una sociedad informatizada los juegos/competiciones también están informatizados.

Antiguamente, nuestra sociedad se basaba esencialmente en el buen estado físico y por tanto, los juegos/competiciones de entonces también se fundamentaban en las condiciones físicas. Para sacar adelante un caserío, era necesario saber labrar la tierra, ordeñar las vacas... Al fin y al cabo, las cosas se movían con el cuerpo, por lo que una persona impedida no tenía posibilidades de hacer funcionar un caserío. Es ahí donde advertimos la importancia que tiene el hecho de que los niños aprendan desde pequeños el valor que tiene el cuerpo. Hoy en día, lo importante no es correr 100 metros en 10 segundos, sino dominar la informática. En función de eso, encontrarás un trabajo u otro y no dependerá en absoluto de si corres más o menos.

Volvamos a los deportes tradicionales: ¿por qué son competiciones y no juegos?

Existen 4 elementos que es imprescindible entender para ver cómo han cambiado los juegos/competiciones: el espacio, las relaciones, el tiempo y los objetos.

Las competiciones se llevan a cabo, sobre todo, en espacios llanos, en la plaza del pueblo, en el frontón... y delante de todo el mundo. Los juegos, en cambio, suelen realizarse más lejos de casa, el espacio acostumbra a ser más inestable y peligroso y se llevan a cabo entre amigos. Hoy en día se protegen algunos espacios pero otros están desapareciendo y, en consecuencia, los juegos/competiciones que en ellos se realizan también han empezado a desaparecer.

Relaciones: en este campo, habitualmente lo más importante, según nuestra tradición, es el grupo. Los vascos adoptamos el nombre del grupo (o de la casa) y es más importante que el nombre individual. En los juegos es importante que todos nos lo pasemos bien, pero en las competiciones, cada vez es más relevante el individuo como tal. Si nos fijamos bien nos daremos cuenta de que las competiciones de hoy en día, el atletismo, la natación... son individuales y ese individualismo cada vez tiene más peso. No nos damos cuenta, pero ocurre lo mismo que con los juegos informáticos. Ese es el reflejo de la realidad actual.

Lo mismo ocurre con el tiempo: hoy en día lo medimos todo, todo lo comparamos, todo tiene que ser objetivo y eso, al final, nos da un resultado. La competición conlleva un resultado, el juego no. No medimos el gozo que nos provoca jugar a policías y ladrones o al escondite. La sociedad quiere medirlo todo y eso es lo que se les enseña a los niños.

¿Y qué hay de los objetos, ese cuarto elemento?

En nuestra tradición solía haber menos objetos de los que hay hoy en día, y los que había eran aquellos que se recogían en el entorno. Actualmente, construimos objetos específicos y especiales. La sociedad del consumo a la que pertenecemos nos provee constantemente de objetos. Hoy en día, deporte son aquellas actividades que se realizan en espacios seguros, a solas, que proclaman a un vencedor y cuya práctica conlleva el uso de tecnología y de objetos llamativos. Eso es así porque la sociedad en la que vivimos también es así.

Las competiciones y los juegos, al igual que otras muchas cosas, son el reflejo de la sociedad.

Sin duda alguna, y queda claro en los elementos que mencionábamos antes. Hoy en día, la palabra “deporte” lo engloba todo y de alguna forma, el deporte es una máquina de la globalización que se come todos los matices. Mira qué poder tiene el fútbol...

Si nos centramos en el campo de la Educación, ¿qué papel desempeñan estas competiciones y juegos en los colegios? ¿Qué importancia se les da, y qué importancia debería dárseles?

Sabemos que los juegos y las competiciones son el reflejo de la sociedad y somos conscientes de que serán los elementos que construirán la sociedad del futuro. ¿Qué les enseñamos en la escuela? ¿El placer del triunfo o la satisfacción de participar en una actividad de grupo? Antes estaban equilibrados, pero hoy en día se está perdiendo el placer de la participación. Por lo tanto, el área de Educación tendrá que decidir cuál es el tipo de sociedad que quiere establecer. Aparte de eso, cada escuela tiene un proyecto propio, pero dado que vivimos en un marco democrático, esos proyectos tienen que cumplir unos mínimos y eso es lo que tiene que determinar el área de Educación. Mi humilde opinión es que un niño debería conocer los juegos/competiciones que provienen de su cultura, ya que eso le enseñará cómo nosotros, los vascos, realizamos esas competiciones y juegos, del mismo modo en que hacemos la separación de los de casa y los de fuera. Y cuando un inmigrante venga a nuestro pueblo, tendrá que entender cómo es nuestra sociedad y puede que los juegos/competiciones sean un buen modo de lograrlo.

El deporte y los juegos/competiciones tienen una gran relevancia, no tan solo en relación a la psicomotricidad, también en cuanto a la importancia de conocer nuestro entorno y nuestro pasado...

Claro. El ser humano no es movimiento. Nosotros, los profesores de educación física, estamos en contra de los movimientos y a favor de la conducta motora. Y mientras convertimos esa conducta del niño en educación, intentamos recuperar nuestros valores. Si en la escuela impartimos lecciones de música, sería un despropósito no enseñar la música vasca. Lo mismo pasa con los juegos/competiciones. Creo que no nos haría ningún mal conocer las tradiciones.

Hay cada vez más niños con sobrepeso, llevamos una vida sedentaria y sólo hacemos deporte para bajar de peso...

La educación física es mucho más que eso pero por supuesto que eso que dices también es un problema al que no podemos dar la espalda. Sabemos que la sociedad actual no es como la antigua, en la que prevalecía la importancia de las acciones motoras. Las cosas han cambiado y también los cuerpos se van amoldando. Si un niño no necesita dar valor a su cuerpo en la vida diaria, valora más sus capacidades cognitivas: la capacidad lingüística, la combinatoria... y eso está bien pero la sociedad también exige un grado de salud y nosotros tenemos que impulsar eso. Es por eso por lo que no entiendo la reducción de horas de la asignatura de educación física, sobre todo cuando sabemos las carencias que tiene la sociedad en ese campo. Los profesores de educación física tenemos que saber cómo transmitir a la sociedad la importancia de nuestra labor. En ese tema aun tenemos mucho que hacer, pero creo que vamos por buen camino.

Siempre se ha dado muy poco valor a las asignaturas de música y educación física, al menos desde la opinión de los alumnos.

Voy a ponerte un ejemplo para que veas el valor que tiene la educación física en un área simple. Conducir un coche es una acción motora; nosotros tenemos que conseguir que jugar al baloncesto resulte útil a la hora de conducir un coche. No porque sean acciones similares, sino porque hay una transferencia positiva. Cuando conducimos, observamos el espacio, tomamos decisiones, y cambiamos nuestra actitud en función de lo que hagan los demás. Eso, al final, es algo que se aprende en el baloncesto: saber lo que va a hacer el otro a partir de los movimientos que haga antes. Lo mismo pasa en los accidentes laborales. La educación física es un sistema que utilizamos constantemente y no tan sólo cuando queremos reducir peso. Es mucho más que eso.

Para terminar, ¿juegan de la misma manera hombres y mujeres?

Normalmente, el hombre está ligado a las competiciones y ambos sexos, tanto hombres como mujeres a los juegos. Por otro lado, las mujeres ocupan un espacio “especial”, al que técnicamente llamamos juego/competición. Se trata de una mezcla de ambos conceptos, como es el caso de saltar a la cuerda. Ésta es una estructura cooperativa, con objeto, podría practicarse en la plaza del pueblo y normalmente no proclama vencedores, es decir, carece de memoria. No está vinculada al placer de la victoria pero tampoco al de la participación en una actividad de grupo. Persigue el placer de la repetición. Se repite el salto, el baile, el aerobic... disfrutan practicándolo y al mismo tiempo, es reflejo de la sociedad.

¿Por qué impulsa la sociedad a la mujer a gozar con la repetición?

Porque el modelo que está detrás de todo eso, es el del ama de casa. Cada día se repite lo mismo, no se mide, no se puede comparar y tampoco se obtienen beneficios por hacerlo. Desde pequeñas se les enseña a disfrutar del placer de la repetición y eso se ve de forma muy clara. Hoy en día, existe la voluntad de cambiar esos modelos pero las competiciones todavía son territorio de hombres. Y si bien la mujer empieza a introducirse en ese campo, aun no ha adquirido el poderío del hombre en esa materia. Ocurre lo mismo en las empresas. Lo que observamos continuamente en los juegos/competiciones, aparece también en la sociedad. En clase, puedo poner a las chicas a aprender a jugar al fútbol pero si pongo a los chicos a saltar a la cuerda... ¿qué pasaría? “Eso no es cosa de hombres”. Lo que pasa es que las mujeres pierden en gran medida su propia tradición. Podría decirse que las mujeres no saben qué modelo seguir: ¿el de las mujeres o el de los hombres? De ahí vienen todos los conflictos: ya que cada vez tenemos hijos más tarde, hay que coordinar el trabajo de la casa con el empleo externo...

Tenemos que ser conscientes de que en la medida en que cambiemos las competiciones, los juegos y la educación, también estaremos cambiando la sociedad del futuro y los profesores de educación física todavía no somos conscientes de ello. El mayor peligro reside en seguir la corriente, sin siquiera saber a dónde nos conduce. Si quieres impulsar unos valores, tendrás que saber a dónde te lleva ese camino y es probable que tengas que ir en dirección contraria: a lo mejor tendrías que enseñar a los hombres a saltar a la cuerda a pesar de que eso generara dificultades en la clase. Por lo tanto, es necesaria cierta coherencia crítica.

Sobre todo, mirando hacia el futuro.

El futuro se construye hoy... por eso es tan importante el mundo del deporte, porque lo que está en juego es algo inconsciente y mientras así sea, se van amoldando las actitudes de hombres y mujeres. Esos modelos son muy difíciles de cambiar y es muy importante ser consciente de ello. No me refiero tan sólo al desarrollo psicomotriz, sino al desarrollo del ciudadano en general: qué pensará, qué relaciones tendrá, qué sociedad deseará tener, ¿le dará más o menos importancia a la disputa o a la unidad?... Joseba Etxebeste (Pamplona) Preparación Académica: 1987-1989: Profesor INEF-C_Lleida. Universidad de Lleida. Departamento Métodos de la Educación Física Asignatura rugby y prácticas didácticas. 1989 hasta la actualidad Profesor: UPV-EHU IVEF-SHEE. Departamento de Educación Física y deportiva. Asignaturas: Juegos, juegos alternativos y Actividades en el medio natural, Enseñanza de la Educación Física. 1999/2000: Profesor del postgrado “Bases y aplicaciones en la escuela y el tiempo libre del juego y el deporte popular tradicional” de la Universidad de Lleida y el INEFC. Tema “La riqueza motriz dels jocs tradicionals”. 2001: Profesor del seminario de formación del profesorado del INEFC-Lleida. Tema “Análisis de datos cualitativos en relación a las acciones deportivas”. 2003 hasta la actualidad: Profesor del Programa de doctorado “Las actividades físicas y el deporte” del departamento de Educación Física y Deportiva de la UPV-EHU. Participación en proyectos de investigación:

2001: «Les jeux sportifs, éléments de la socialisation tradicionnelle des enfants du Pays Basque». 2004-2008: “Estudio de las políticas de promoción de los juegos y deportes tradicionales e la Comunidad autónoma Vasca, Navarra y el País vasco-francés”. En colaboración con el Profesor Kazuyuki Taketani de la Universidad de Kobe. 2003-2008: Fútbol americano, educación física y sociedad en USA: una etnografía de un High School de Reno-Nevada”. 2004: “Joko-jolas librea eta kultura: Heziketa fisikoko ikasleek proposatzen dituzten kirol joko-jolasen barne eta kanpo logikaren azterketa”, “Jokoa y Jolasa en el nuevo mundo. La socialización de los vascos-americanos y las prácticas físicas” y “La significación de la educación física en la Comunidad Autónoma Vasca: currículo y profesores”. Publicaciones: “Educación Física”. “Reflexiones sobre la educación física de hoy a la luz de las características de la cultura tradicional vasca”. “L’etude des jeux traditionnels du Pays Basque”. “Le rapport avec l’espace de jeu dans la culture ludique des enfants du Pays basque”. “Aisiaren bi euskal kontzeptu: jokoa eta jolasa”. “La presencia del investigador en etnografía. Una experiencia en un equipo de fútbol Americano de un High School en Reno-Nevada”. “La socialización tradicional vasca una guía para la elaboración de un programa de Educación Física”. “Formation spécifiqie des enseignants d’Education Physique”.