442 Zenbakia 2008-05-30 / 2008-06-06

Gaiak

Construcción simbólica del paisaje vasco en cuatro autores: Sabino Arana Goiri, Miguel de Unamuno, Vicente Arana y Pío Baroja (1880-1905)

LORENZO ARZA, Mikel



La abolición foral del 21-VII-1876, se ha considerado una fecha determinante en la evolución social y histórica del País Vasco. Tras la abolición foral, se constituiría el “fuerismo intransigente” en torno a la Sociedad Euskara (1878-1886) y la Sociedad Euskalerría (1886-1898), como un conjunto de iniciativas culturales y políticas encauzadas a la restauración del status quo del 25 de octubre de 1839. Desde una perspectiva ideológica, el movimiento fuerista buscaba preservar una identidad colectiva moral esbozada durante todo el periodo isabelino (1844-1868), tal y como lo formula Aristides de Artiñano: “La religión, la familia, y el trabajo, he aquí el resumen de las costumbres públicas y privadas del pueblo bizcaíno”1. Esta identidad colectiva isabelina también tendría su correlato paisajístico en una exótica, virginal y mítica construcción simbólica del paisaje vasco elaborada durante toda la segunda mitad del s. XIX : “Las risueñas vegas de Zaldibar y Berriz; los inmensos castañares que se extienden al mediodía ; y más lejos, el elevado monte de Udala, llamado en otros tiempos Babilonia; los blancos y enormes peñascales de Amboto, Mañaria, Urquiola, Gorbea...”2. La indisociabilidad del correlato paisajístico y el código moral forzarían al escritor fuerista a sacralizar la violencia como expresión autoafirmativa engarzadora del paisaje y la moral3. Estas líneas de Juan Venancio Araquistain sintetizan parte de esta indisociabilidad afectiva que imponía el deseo de defender el espacio edénico: “Allí viven sin siervos ni señores, con sus hijos arando en la alta sierra; al oír la vasca tibia, en son de guerra trocaban su chartés por la coraza”4. A partir de figuras medievales idealizadas como Jaunzuria se recrearía a lo largo de toda la literatura fuerista (1851-1890) ese vínculo emocional aparentemente indisociable entre paisaje y violencia5.

Arturo Campión. El desdibujamiento de la violencia como engaste del paisaje y la moral, tendría sus primeras fisuras desde el propio fuerismo. Vicente Arana (1846-1890) sería ya un escritor atípico para los propios escritores coetáneos. Arturo Campión advertiría sobre el historicismo fuerista de Arana: “Es decir que sus personajes son a menudo vascongados como quisiéramos que fuesen y pudieran serlo realmente, pero a menudo dejan de ser tipos vascongados para convertirse en tipos humanos”6. Entre 1880-1890, Vicente Arana deslegitimaría la sacralización de la violencia como engarce entre paisaje y moral iniciando desde dentro del propio fuerismo, una reconstrucción simbólica del paisaje foral. En “Las ninfas del Zadorra”, la figura del patriarca de las libertadas euskaras recibe un tratamiento poco acorde a la solemnidad que merece :“Con la agilidad de un muchacho de quince años, el anciano Aitor corrió tras la blanca hija del Ebro pero sin lograr alcanzarla”7. Esta dimensión [lúdica] se habría manifestado también en el tratamiento de otras materias relevantes para la tradición foral, como la descripción de una reunión de la juntas forales bajo el árbol santo: “El frac última moda se roza con la vetusta aguamarina; el calzón de pana o de otro tejido grosero, con el pantalón de finísimo paño del Elbeuf...”8. En Vicente Arana apreciamos también los primeros conatos de un uso autobiográfico e introspectivo del imaginario foral: “No me busques en el brezal de Hampstead, en los jardines de Hampton Court, ni en el palacio de Cristal digno de los dioses; no fue la ninfa del Zadorra la que te acompañó a tan deliciosos lugares; no fue la ninfa del Zadorra la que se pasea apoyada en tu brazo”9. La influencia de los personajes femeninos sobre los héroes fueristas cuestionará la identidad personal de los propios héroes fueristas y su percepción del imaginario foral. El Jaunzuria de Vicente Arana dudará entre el apego a la patria o el amor de su amada en una introspección inusitada para un caudillo de las libertades vascas: “Mi corazón dice que debo sacrificarlo todo en aras de mi amor pero como Señor y Caudillo del Vizcaya no estoy obligado a servirla y sacrificarme por ella”.

Miguel de Unamuno y Jugo. La progresiva deconstrucción introspectiva y emocional del “oasis [foral]” a través de una implicación autobiográfica reconstructiva determinará en parte el surgimiento de un nuevo escritor vasco. Así lo anunciaría Miguel de Unamuno (1864-1936) estableciendo un aparente distanciamiento crítico con la literatura fuerista desde una perspectiva literaria. “Por qué gastaron los poetas su ingenio en leyendas vascongadas, en leyendas vasco-cantabras, en leyendas de vascos en el s.VII?...”10. Este aparente distanciamiento crítico también se producirá en Sabino Arana Goiri (1865-1902) criticando el “oasis foral” a lo largo de su obra desde una perspectiva política, como “un virus españolista que influye en la percepción de Bizkaya por parte de los autores oriundos y extranjeros”11. Pío Baroja (1872-1956) completará la crítica del “oasis foral” desde un desprestigio kantiano: “No sé si tengo realidad objetiva, si existo en el mundo de los fenómenos o si soy un engendro de la fantasía del musiu Chaho”12. Esta crítica inicial marcará el punto de inflexión desde el cual partirán los cuatro autores para una reconstrucción literaria de su propia memoria incidiendo en objetos que se perdieron con ese mundo foral infantil e intrauterino (la lengua, la madre, el espacio..).

Pío Baroja. La pérdida traumática del “mundo foral” exigirá tanto en Miguel de Unamuno como en Arana Goiri una necesaria reconstrucción de su memoria a través de la literatura. La perdida del vínculo materno en ambos autores provocará el nacimiento de la lengua como instrumento memorístico a través del cual afanarse en la evocación del paisaje perdido: Una evocación persistente del paisaje perdido que deviene en retórica ideologizada. Tras la perdida del vínculo materno, tanto en Unamuno como en Arana Goiri, el lenguaje literario refugiará la maternidad de la patria en las alturas de las cumbres huyendo de la aridez de la llanura castellana13. El antimaquetismo se construye dentro de sus discursos literarios como respuesta a la desertización del vergel materno (la patria) frente al maqueto (habitante de la meseta) que encarna la africanización, la perdida del casticismo, y la desertización del paisaje materno: “Aquellos campos lo mismo podían ser los de Castilla que los de Arabia”14. En ambos autores persistirá el empecinamiento violento en torno a la homosexualidad, la arabización y decadencia de Castilla como culpables de la perdida del paisaje: “Inmensa muchedumbre de moros llenaban su espacio, todos de rodillas, con la espingarda en el suelo”15. En Arana Goiri la repulsión por el maqueto causaría tanto pavor que gran parte del sustrato literario de lo que luego sería su discurso político, se fundamentará en una nostalgia andrógina muy acorde al arte simbolista finisecular: La raza maqueta: “raza rastrera, vil, libidinosa, femenina” se contrapondrá a la raza bizkaitarra (nekazaris / arrantzales) que rinde culto sólo al vergel materno mediante la ezpatadantza16. En 1884, tras la realización de su tesis doctoral, Unamuno habría evolucionado hacia la focalización del lenguaje fragmentario de la infancia bilbaína (dialecto bilbaino). A través de sus artículos en El Nervión (1891-1892), Unamuno sellará la construcción simbólica del paisaje edénico sobre la lengua fragmentaria reevocada en Recuerdos de Niñez y mocedad ( 1908). En Pío Baroja (1872-1956), el paisaje vasco se convierte en medio geográfico que determina al individuo sentimentalmente y moralmente frente al artificio de la civilización: Al igual que en el discurso simbólico de Arana Goiri, la modernización será un factor destructor de la raza y lo más importante para Baroja, de las condiciones naturales del miembro de la raza: “Lo que le gustaría al pueblo es el rey caudillo, el rey guerrero, no los reyes modernos, viajantes de comercio,”17. Tanto Arana Goiri como Baroja compartirán una inversión de los valores cristianos dentro del mito ario (Ambos buscarán al primer vasco que devuelva el paisaje perdido al pueblo)18: Zalacaín, el vasco comarcal y fronterizo, capaz de “bañarse en Ocin beltz, a pesar de que todo el mundo consideraba este remanso peligrosísimo”19 se opondrá al arrantzale provinciano de Arana Goiri “sufrido y orgulloso”20 . En Baroja el paisaje destruirá el discurso histórico y por lo tanto negará la reconstrucción simbólica de la provincia foral. La construcción simbólica del paisaje barojiano evolucionará hacia la comarca: “Nuestra comarca es pequeña, sin grandes horizontes, tengo más simpatía por lo pequeño que por lo enorme y colosal.”21 1 ARTIÑANO Aristides, El señorio de Bizcaya, Bilbao, Amigos del Libro Vasco, 1985, pág. 40. 2 ARANA, Vicente, Los últimos íberos, Bilbao, Amigos del Libro Vasco, 1982, pág. 67. 3 JUARISTI LINACERO, Jon, El linaje de Aitor, Madrid, Taurus, 1988. 4 ARAQUISTAIN Juan Venancio, Tradiciones Vasco-Cantabras, Zarautz, Roger, 2000, pág.19. 5 ARENAZA URRUTIA, Jose María, Anselmo Guinea, un pintor para la modernidad (1854-1906), Bilbao, BBK, 2006, pág.107-111. 6 CAMPIÓN Arturo, “Escritores euskaros contemporaneos: Vicente Arana”, Revista Euskara, 1883, VI, págs. 12-22 / 118-123. 7 ARANA Vicente, “Las ninfas del Zadorra” en Los últimos íberos, Bilbao, Amigos del Libro Vasco, 1988, pág. 353. 8 ARANA, Vicente, op.cit. pág. XV. 9 ARANA Vicente, op.cit.pág. 357. 10 UNAMUNO Miguel, “En Alcala de Henares”, Noticiero Bilbaíno, 18-11-1889. 11 ARANA GOIRI, Sabino, “Fuerismos falsos” en Obras Completas, Bayona-Buenos Aires, Sabindia Batza, 1965, volumen I, págs. 258-261. 12 BAROJA, Pío, “La leyenda del Jaun de Alzate” en Obras Completas, ed. José Carlos Mainer, Barcelona, Opera Mundi, 1998, volumen I, pág.536. 13 ARANA GOIRI Sabin: Mendietako bizkar zabalak / aratu egixuz ondo/ en “Olerkijak”, op.cit. pág. 2400 ; UNAMUNO Miguel, “Cancionero” en Obras Completas, ed. Ricardo Senabre, Madrid, Biblioteca Castro, 2002, págs. 103,104, 157, 221, 255. 14 UNAMUNO Miguel, “En Alcala de Henares”, op.cit. ; ARANA GOIRI, Sabino, “Pedagogía maketil” en Obras Completas, op.cit. pág.345. 15 UNAMUNO, Miguel, “En Alcala de Henares”, op.cit. 16 ARANA GOIRI, Sabino, “Ezpatadantza, Baserritarra, 26-XI-1895. 17 BAROJA, Pío, Obras Completas, II, op.cit. pág. 96. 18 BAROJA, Pío, Obras Completas,II, op.cit. pág. 336. 19 BAROJA, Pío, Obras Completas ,I, op.cit. pág. 342. 20 ARANA GOIRI, Sabino, “Buena lección” op.cit. pág. 345. 21 BAROJA, Pío, Obras Completas, I, op.cit. pág. 475.