370 Zenbakia 2006-11-17 / 2006-11-24

Gaiak

Recuerdos de guerra del arrasatearra Jesus Moreno

VELEZ DE MENDIZABAL ETXABE, Zuriñe

BELAXE. ITZULPEN ZERBITZUA

Jes?s Moreno es mondragon?s. A pesar de haber pasado gran parte de su vida en esta localidad, en tiempos de la Guerra Civil tuvo que desplazarse de un lugar a otro con su familia y ha querido compartir con nosotros esas experiencias, con el dolor que ?stas conllevan.

Jes?s Moreno naci? en la calle Iturrioz de Mondrag?n hace 79 a?os y all? vivi? hasta el comienzo de la Guerra Civil. Su padre Justo entr? en el batall?n Loyola. Entonces, Jes?s se fue a Elorrio con su madre, Irene, y sus tres hermanos. Corr?a el mesde junio de 1936. No fue una ?poca tranquila ?la situaci?n empeor? mientras est?bamos en Elorrio. Comenzaron a bombardear el pueblo a ca?onazos desde el monte Intxorta y los proyectiles llegaban hasta la plaza del pueblo?, recuerda. ?Nos entr? miedo a todos y nos dirigimos a Durango. All? fue donde naci? nuestro hermano Imanol?.

?Do?a Rosa Matute nos recibi? en su casa. Yo quer?a mucho a Rosa y a su hijo Antonio?. Pero pronto, Durango comenz? a padecer tambi?n los efectos de la guerra. ?El 31 de marzo de 1937 ten?amos que ir a catequesis en euskera y antes hab?a que ir a misa. Mi hermana, Jos? Ram?n Bolinaga Txori y un amigo de Marquina est?bamos esperando a que llegara la hora de la catequesis. Faltaban diez minutos cuando las campanas empezaron a sonar. Un hombre nos cogi? de la mano a mi hermana y a mi y nos llev? a un sitio seguro. Fue espantoso. Vimos a un burro con las tripas fuera y la iglesia se derrumb? enterrando a todos los que estaban dentro. Nos libramos por poco?, afirma.

Por la tarde tambi?n nos bombardearon. Detr?s de Anboto surgi? un biplano ?el abuelo? seguido de otros siete aviones que descargaban sus bombas una y otra vez.

Al volver a casa, el ambiente estaba crispado. ?El hijo de Rosa, Antonio, hab?a ido a misa y nadie sab?a nada de ?l. Recuerdo que fuimos por la noche al cementerio y lo encontramos entre cientos de muertos. Yo entonces ten?a diez a?os y no me dejaron ver el cuerpo?.

Despu?s de aquello toda la familia se dirigi? a Ma?aria, pero all? tuvieron que esconderse en un pinar para evitar los disparos de los aviones. Vista la situaci?n, decidieron ir a Guernica en un cami?n. Viajaron de noche, pero la tranquilidad no iba a durar mucho. Dos d?as despu?s, el 26 de abril de 1937, se produjo el bombardeo. ?En Guernica no hab?a m?s que humo. Todo estaba negro?.

Me qued? solo y me acerqu? a un pino muy alto. Mientras las bombas me ca?an al lado, yo saltaba como una pelota. Ten?a sangre en las manos, en las piernas y en la cabeza.

Cogieron sus escasas pertenencias y continuaron su viaje. ?Fuimos a Bilbao y luego a Villaverde de Trucio (Carranza). All? pasamos seis meses. Una tarde, mientras recog?a la marmita de leche, me encontr? con unos soldados. Los aviones empezaron a disparar y tuvimos que echar cuerpo a tierra. Not? c?mo me ca?a sangre por la cabeza. Desde entonces tengo metralla aqu? dentro?, nos dice Jes?s. De Carranza fueron a Santander, a Cabez?n de la Sal y luego de vuelta a Santander.

El padre del cooperativista Alfonso Gorro?ogoitia trabajaba en el gobierno y les consigui? los papeles para salir del estado. A bordo del Elice Marie llegaron en tres d?as a Burdeos. ?Nos daban queso con pan para desayunar, para comer y para cenar. A los ni?os les daban leche condensada. Cuando llegamos a Burdeos, los m?dicos nos examinaron y miraron si ten?amos piojos?.

No eran los ?nicos mondragoneses en aquel rinc?n de Francia, por lo que Jes?s afirma ?nos alegr? encontrarnos con muchos conocidos?. A continuaci?n los llevaron a Mont?lim, un cuartel de guerra franc?s. ?Aquel sitio impresionaba. All? hab?a horcas, sillas el?ctricas y pelotones de fusilamiento. Adem?s, los guardas s?lo nos dejaban salir los jueves de cuatro a seis de la tarde?.

La familia Moreno tuvo la oportunidad de viajar a Cuba ya que ten?a all? alg?n pariente, pero al final decidi? volver a Euskal Herria. Cuando subieron al tren corr?a el a?o 1938. Al llegar a Ir?n los registraron de arriba a abajo. Fueron momentos dif?ciles para Jes?s. ?Los guardias desnudaron a mi madre?, cuenta. Su t?a Sabina les estaba esperando y con ella fueron en tren hasta Mondrag?n. Los exiliados de guerra llegaron a una estaci?n de tren repleta de gente. ?Entonces hab?a muchos falangistas en Mondrag?n. Seg?n ?bamos a casa nos gritaron Espa?a s?, Rusia no?, recuerda Jes?s.

No nos contrataban en ning?n sitio porque ?ramos rojos. Hab?a doce bocas que alimentar y solamente trabajaba la abuela.

?Viv?amos trece personas en la casa de la calle Maala y solamente trabajaba la abuela. Entonces se nos trataba de rojos y lo ten?amos muy dif?cil para encontrar trabajo o ir a la escuela". Aunque Jes?s tampoco tiene buenos recuerdos de sus inicios en el colegio "ten?amos que cantar el Cara al sol al entrar y al salir. Si te negabas a cantar te pegaban y yo recib? muchos golpes?. Con doce a?os dej? la escuela y empez? a trabajar como recadista.

Al volver a Mondrag?n, madre e hijos deb?an presentarse todas las semanas en el cuartel. A su madre le preguntaban por su padre y Jes?s recuerda que, cuando Irene contest? que no ten?a ni idea, le dijeron: ?cu?ntos compa?eros habr? matado tu marido?. ?Ten?amos que o?r eso y no pod?amos contestar?, explica. La Guerra Civil curti? a Jes?s. ?Me ha tocado de todo: era el hermano mayor, nuestro padre no estaba y yo tuve que ser el hombre de la familia?. Seguramente habr?a preferido no pasar por una experiencia tan dura.