288 Zenbakia 2005-02-11 / 2005-02-18

Gaiak

Algunas iniciativas favorables a la educación de las mujeres en Vitoria a finales del siglo XIX y principios del XX

GARAI IBÁÑEZ DE ELEJALDE, Beatriz

Profesora del Instituto Vasco de Educación Física (IVEF-SHEE)



Este artículo analiza la situación de la educación de la mujer en la ciudad de Vitoria a finales del XIX y principios del XX, y su acceso a las instituciones escolares. Antes de centrarnos en este tema debemos recordar que en esta época Vitoria es una ciudad muy influida por la religión, Cabecera del Obispado para las Provincias Vascas1 y con un porcentaje muy alto de militares entre su población, por ser Sede de la Capitanía General2. Además, tiene un desarrollo industrial menor que otras ciudades vascas de la costa, como Bilbao y San Sebastián. Todo lo cual contribuye a tejer una sociedad bastante conservadora3. En este contexto, podemos comprobar que el significado que se asigna para los géneros masculino y femenino, presente en las doctrinas educativas, religiosas y políticas de finales del XIX, también se refleja en la configuración del proceso de escolarización de las mujeres vitorianas de esa época. Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz: Imagen de la ciudad de Vitoria a principios del siglo XX.

Para empezar debemos señalar que el número de mujeres alfabetizadas en la ciudad, con relación a las estadísticas escolares de la época, es muy alto, se acerca a partir de 1900 a las cifras de hombres en la misma situación4. Sin embargo, en la enseñanza secundaria hasta la segunda década del XX la matrícula de mujeres no se regularizará. El Instituto funciona en Vitoria desde 1843, ahora bien, la primera alumna que se matricula no lo hace hasta 1881. A partir de 1908-1909 aparecen una o dos alumnas matriculadas de manera regular, y ya en 1920 hay 31 chicas. Podemos comprender lo que sentían aquellas primeras alumnas en el siguiente relato.

“(...) armadas de todo su valor (...) estaban solas, colocadas en sillas aparte a la derecha de la mesa del catedrático, sufriendo las miradas de los chicos, soportando a veces la impertinencia de algún que otro profesor, sentadas junto a aquellas enormes estufas, único medio de calefacción en aquellos tiempos5”. Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz: Clase de chicas en un aula municipal.

En relación con las iniciativas favorables a la educación de las mujeres vitorianas por parte de las autoridades locales, éstas se resumen en cuatro principalmente: el acceso de las mujeres a la Academia de Dibujo o Bellas Artes en 1840, el impulso de las escuelas de párvulos y maternales en 1855 y 1907 respectivamente, la creación de la Escuela Normal de Maestras en 1856 y el mantenimiento de las Escuelas Dominicales para Mujeres desde 1862.

Respecto a la primera de estas acciones, la Academia de Dibujo se crea en 1818 para los chicos vitorianos, y si bien desde 1838 hay un proyecto para impartir clases también a las mujeres en este centro, este no se hace realidad hasta 1840. Esta iniciativa tiene éxito desde el principio y ya en el primer año se matriculan 114 chicas de 9 a 12 años. Sin embargo, el calendario y el currículo son diferentes al de los chicos. Así, mientras éstos estudiaban de octubre a abril (7 meses) las chicas lo hacían de mayo a julio (3 meses), y alguna materia, como la anatomía, estaba vetada para las alumnas. Además, la finalidad era diferente, mientras que para ellos era una salida profesional para las mujeres era una ocupación de su tiempo libre, una formación de adorno6.

Otra iniciativa subvencionada por el Ayuntamiento fue la creación de escuelas para los más pequeños. Así, mantiene escuelas de párvulos desde 1855 para los niños y niñas entre 4 y 6 años, y escuelas maternales para los de entre 2 y 4 años, desde 1907. La función de ambas escuelas es de guardería, para facilitar el trabajo de las madres fuera de casa. Cuentan con un horario muy amplio y además los alumnos pueden comer en ellas.

La tercera de las iniciativas es la creación en 1856 de la Escuela Normal de Maestras, con una doble función, por una parte complemento de la formación de las chicas y por otra preparación para una profesión. Contribuyó a la buena formación de las maestras alavesas, proporcionándoles la titulación y formación adecuada, siendo este uno de los índices de calidad de la educación alavesa en esa época, especialmente de la educación de las mujeres.

Por último está el mantenimiento de las Escuelas Dominicales, el Ayuntamiento sostiene una escuela de este tipo desde 1862. Consiste en una educación complementaria a la educación elemental para las jóvenes de entre 15 y 30 años que no pueden acudir a la escuela por tener que trabajar o ayudar en casa. Los contenidos que estudian son básicamente instrumentales, lectura, escritura y aritmética, junto con fundamentos de religión. No es la única escuela de este tipo, en 1879 se crea otra para las chicas que no llegan a los 15 años y no pueden ingresar en la anterior, y en 1909, las religiosas de Maria Reparadoras crean una nueva, regentada por ellas mismas. Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz: Alumnas del Colegio de Ursulinas.

No obstante, a pesar de que la ciudad cuenta con algunas iniciativas institucionales para ayudar a la educación de las mujeres, en la práctica educativa cotidiana existen diferencias en función del género. Así, encontramos en primer lugar una discriminación hacia las mujeres en los presupuestos escolares, ya que el Ayuntamiento señala una menor dotación económica para las niñas, abonando 50 céntimos mensuales por cada niño y 25 por cada niña7. También la falta de plazas escolares afecta más a las chicas. Es una constante reivindicación la creación de más escuelas o plazas escolares para las chicas desde finales del XIX. Así, es común encontrar denuncias de las maestras de este tipo: “(...) siendo lamentable que niñas de 9, 10 y aún 12 años, que son las más necesitadas de instrucción, por el poco tiempo relativamente de que pueden disfrutar de este beneficio, se hallen imposibilitadas de asistir a las escuelas por falta de vacantes8”. En tercer lugar existe una menor presión para la asistencia a la escuela de las chicas, por lo que las faltas de asistencia y puntualidad de éstas son más frecuentes: “(...) al ser muchas de ellas de familias pobres, hasta el extremo de tener que ir a recibir comida del Hospicio, tienen muchas de ellas, cuando asisten, que salir antes de a hora reglamentaria para ayudar en esta tarea a su familia9”. En definitiva, aunque se observan algunas actuaciones locales con respecto a las mujeres, estas políticas municipales tienen en cuenta más el carácter benéfico asistencial en sus finalidades, y no tanto una intención real por la formación y preparación de la mujer vitoriana. Además, en la práctica cotidiana escolar se repiten los mismos aspectos que se denuncian en otros estudios locales sobre este tema10 aplicación de un currículo diferenciado en las escuelas y más desvalorizado; mayor grado de afectación de las restricciones presupuestarias para la mujer; falta de plazas escolares y peores escuelas; formación limitada a la enseñanza elemental y menos posibilidades para acceder a los niveles superiores de la educación. Por eso, a pesar de que, al menos en la enseñanza elemental, el número de niñas y jóvenes alfabetizadas en las primeras décadas del siglo XX, es muy alto, superior a la media estatal, ésta situación sólo puede aplicarse a la educación11 primaria, ya que en el caso de la enseñanza secundaria las mujeres no acceden a esta etapa, y mucho menos a los estudios universitarios, con lo cual tampoco pueden incorporarse al mundo laboral en igualdad de condiciones que el hombre. Está claro que lo que se espera de ella es que se quede en el hogar y forme una familia, para lo cual le basta con la educación elemental que recibe en las escuelas. 1 Capitalidad de la región militar hasta 1890 en que pasa a Burgos. 2 RIVERA BLANCO, A. (1992): La ciudad levítica. Continuidad y cambio en una ciudad del interior. Vitoria-Gasteiz: Edt. Diputación Foral de Álava. 3 Acercándose, a comienzos del siglo XX, los porcentajes entre hombres y mujeres alfabetizados. Así, en el año 1900, el porcentaje de hombres que saben leer y escribir es de un 75,2% y el de mujeres de un 64,1%; y dos décadas después, en 1920, los porcentajes se acercan aún más, un 80,2% de hombres alfabetizados y un 76,7% de las mujeres de Vitoria. 4 ARANEGUI, Manuel (1970): “Federico Baraibar y el Bachillerato de su tiempo”, en: Homenaje del Instituto de Enseñanza Media de Vitoria a Federico Baraibar y Zumárraga. Vitoria-Gasteiz: Edt. Diputación Foral de Álava. En: VILLAPÚN ANASÓTEGUI, E. (2001): El instituto de Vitoria: 1842-1931. Vitoria-Gasteiz: Exposición. 20 Aniversario del Parlamento Vasco. 5 ARANEGUI, Manuel (1970): “Federico Baraibar y el Bachillerato de su tiempo”, en: Homenaje del Instituto de Enseñanza Media de Vitoria a Federico Baraibar y Zumárraga. Vitoria-Gasteiz: Edt. Diputación Foral de Álava. En: VILLAPÚN ANASÓTEGUI, E. (2001): El instituto de Vitoria: 1842-1931. Vitoria-Gasteiz: Exposición. 20 Aniversario del Parlamento Vasco. 6 VIVES CASAS, F. (2000): La Academia de Bellas Artes de Vitoria (1818-1889). Vitoria-Gasteiz: Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. 7 AMV. 20-01-31. Reglamento especial para las escuelas de instrucción primaria. Año de 1873. 8 AMV. 36-23-66. Sobre transformación de una clase de párvulos en elemental, 1916. 9 AMV. 40-4-10. Memorias presentadas por los maestros, 1907-1908. 10 BALLARIN DOMINGO, Pilar (2001): La educación de las mujeres en la España Contemporánea (Siglos XIX y XX). Madrid: Edt. Síntesis. 11GARAI, Beatriz (2003): “El proceso de modernización en la ciudad de Vitoria (1865-1936: higiene y construcciones escolares”. En: DAVILA, P (coord.) (2003): Enseñanza y educación en el País Vasco Contemporáneo”, Donostia: Edt. Erein.