163 Zenbakia 2002-04-19 / 2002-04-26

Gaiak

Imágenes de la vivienda obrera en Bizkaia (II): Retretes, sanidad y mortandad laboral

GOMEZ GOMEZ, Ana Julia

Imágenes de la vivienda obrera en Bizkaia (II): Retretes, sanidad y mortandad laboral Imágenes de la vivienda obrera en Bizkaia (II): Retretes, sanidad y mortandad laboral Imágenes de la vivienda obrera en Bizkaia (I) Ana Julia Gómez Gómez El modo de evacuación de las excretas en la zona minera merece análisis independiente, porque fue causa directa de denuncias de obreros, médicos e higienistas. Si bien es cierto, que incluso en muchas viviendas del centro Bilbaino no existían en aquel momento los retretes como hoy los entendemos, (sobre todo por la carencia de agua corriente en muchos distritos de Bilbao), el asunto de las deposiciones, en zonas de una gran concentración humana, como era el caso de la minera, fue motivo de gravísimos problemas higiénicos. Son abundantes los documentos escritos que se conservan, en los que se describen la insalubridad de las casas de los mineros. Probablemente fueron las peores de la época, así las describe el periódico El Socialista: Los barracones son nauseabundos alojamientos que más parecen viviendas de bestias, donde los infelices viven a centenares, mucho peor que en los presidios. En este periódico abundan los números, en donde se hacen descripciones de vida de los mineros, sirviendo primero como denuncia ante la sociedad, y segundo como modo de reflexión y de concienciación para el levantamiento del proletariado. De la siguiente manera, hacían la reseña sobre los barracones en el número noventa y cinco de El Socialista: son cuevas o malas casuchas construidas de madera y piedras, buenas si acaso para irracionales, pero impropias de todo punto para ser habitadas por personas. Sin embargo allí descansan, echados en malos jergones, sin más abrigo que el que llevan puesto y muchas veces empapados por el agua que ha caído sobre ellos durante el trabajo, una porción de obreros. El interior contaba con una cocina y dependiendo del tamaño una o dos habitaciones a modo de barracón, en las que llegaban a dormir hasta 42 personas, en21 camas. En ningún caso existía letrinas y tampoco espacio destinado para aseo. No había agua corriente. Contamos con testimonios como el del médico higienista del municipio minero de San Salvador del Valle, García Vergara: Las habitaciones son casi siempre reducidas, hasta el punto de que puede decirse que hay verdadero hacinamiento,... en ellos se procura colocar el mayor número posible de camas, con distintos turnos para dormir... Tedio y compasión me ha dado cuando por mi ministerio he tenido que entrar en alguno de esos cuartos que teniendo apenas cabida para dos o tres personas a lo más, se albergaban uno o dos matrimonios con su prole y algún peón, que contra toda regla de pudor y buena educación, comen y duermen casi juntos, todos revueltos cual gitanos. Desde luego estas condiciones de vida fueron causa directa de la elevada mortalidad dada en estos municipios. Según Pilar Pérez Fernández la tasa de mortandad en la zona minera durante la década de 1877 a 1887, fue la más elevada de Bizkaia, superando incluso a los municipios industriales como Bilbao. La causa de las muertes era debida no a brotes epidémicos, que por supuesto se llevaron muchas vidas, ni a accidentes laborales que también acabó con muchos mineros, sino a enfermedades comunes como colitis, gastroenteritis, disentería, etc., cuyo proceso se alargaba excesivamente, provocadas por la insalubridad de las condiciones de vida, la ausencia de limpeza y por la falta de defensas de una población mal alimentada. Uno de los motivos principales que ocasionaba las enfermedades gástricas era la ausencia de agua y de retretes. Como se ha indicado, la zona minera constituía un centro de población obrera muy considerable. No era cuestión de que cada uno fuera a realizar sus necesidades fisiológicas campo através. Por lo que el asunto de las excreta, lo solucionaron animando a los mineros a que realizaran sus deposiciones en un cajón de madera colocado para tal uso. Normalmente se colocaba en el exterior de cadabarracón y, en el mejor de los casos, se protegía de las miradas por unas paredes de tablas de madera. La limpieza de dicho cajón y la evacuación de las excretas se realizaba dos veces por semana. Esta labor la realizaba un obrero al que denominaban el mierdero. No es difícil imaginar que ésta forma de limpieza, debió ser nauseabunda y por supuesto nefasta. Sirvió de campo de abono a las abundantes epidemias tifoideas, viruela y cólera. Ejemplo de esta vivencia lo forma el pueblo de la Arboleda, que surgió de un grupo de chabolas que se comenzaron a levantar en 1877, hasta llegar a constituirse en el principal núcleo minero de la zona. Esquema de evacuación propuesto en el reglamento de policía e higiene de 1886 en la zona minera y fabril de Vizcaya. (Hacer clic sobre la imagen para verla ampliada) Ante la grave situación higiénica que se produce sobre todo con la epidemia de 1885 de cólera (se mantuvo durante 57 días y mató a 243 mineros), y debido a las presiones obreras, las instituciones comienzan a idear soluciones. Las normas que se editan para acordonar la epidemia son rigurosas y duras, prohibiéndose la salida de la zona minera a cualquier persona para evitar la propagación, para lo que se pidió la fuerza del ejercito. Es interesante la adopción de una medida higiénica que hasta entonces no se había tenido en cuenta: el de las excretas humanas y la colocación de retretes en los puestos de trabajo, obligando a los obreros a depositar sus deyecciones en ellos bajo multa de 5 pesetas a quien no lo hiciera. Esta epidemia también fue la causa de que se realizara, un año después en 1886, un proyecto para organizar el sistema de desagües y excusados de todas las viviendas que albergaban a los mineros, el proyecto tenía el objetivo y el título de Higienizar Triano. Se solicitó el concurso de Willian Gill, miembro del Instituto de Ingenieros civiles de Inglaterra, pero el proyecto no prosperó, y aunque el mencionado ingeniero persentó una propuesta nunca llegó a realizarse. Esquema de evacuación propuesto por el médico higienista Dr. Tale. (Hacer clic sobre la imagen para verla ampliada) En el mismo año se publicó en Bilbao un libro sobre higiene doméstica, su autor era un médico higienista inglés, el doctor Teale, su obra fue traducida al castellano y editada en la Villa bilbaína con el nombre de La salud en peligro en las casas mal acondicionadas. En él se muestran 70 láminas con un texto explicativo de las soluciones y modelos en cuanto a desagües y sanitarios así como a su instalación. Por otro lado, también en 1886 las autoridades publican Reglamento de Policía e Higiene que debe regir en la Zona Minera o Fabril de los municipios de Baracaldo, Sestao, Portugalete, Santurce, San Julián de Musques, Galdames, San Salvador del Valle y Abanto y Ciervana. En él se especificaba, entre otros artículos, que no se consentían dormitorios para personas de diferente sexo excepto matrimonios y los hijos menores de diez años. Que no se permitían más de dos personas en una misma cama. También se hace mención a los excusados, indicando que al menos debía existir uno por cada veinte personas. El sistema que se aconsejaba adoptar era el de mantener separadas las aguas sucias de las inmundicias sólidas, de manera que pudieran recogerse estas últimas en el estado más seco posible. Para la recepción de escrementos y basuras secas de casa, el reglamento disponía de un croquis que se debía seguir para construir en cada casa, se trataba de un depósito impermeable de poca profundidad, elevado sobre el terreno todo lo posible, y no debería ser de mayor tamaño que el necesario para contener las inmundicias correspondientes a una semana. Escusados con baldes y conductos para aguas sucias y orinas propuesto por William Gill. (Hacer clic sobre la imagen para verla ampliada) El reglamento señalaba, en otros artículos, que los excusados debían estar fuera de las casas y los receptáculos debían vaciarse por lo menos una vez cada ocho días Al igual que ocurrióen el caso inglés, tanto las autoridades políticas como los empresarios se vieron obligados, por las presiones descritas, a dar respuesta a las demandas solicitadas, pero realmente hubo que obligarles muy seriamente como se desprende de las numerosas huelgas que protagonizaron los mineros y los obreros de las factorías vascas. Al Gobierno le costaba promulgar leyes en este sentido, y los patronos de la Cuenca Minera vasca distaban mucho de ser filántropos paternalistas que cuidaran de sus obreros. Es más, se unieron y formaron el Círculo Minero, para defender sus intereses sin tener en cuenta los de los obreros, más bien, en contraposición a ellos. Las leyes que el Círculo Minero promulgó, todavía en 1903, eran draconianas para los asalariados. Testimonios al respecto, como el que cuenta Facundo Perezagua de lo vivido cuando trabajaba en la zona minera, debían producir verdaderos escalofríos. Así se desprende de la Ley de Accidentes promulgada por los patronos: ... Antes del 90, en los cuarteles mineros, se leían extraños carteles como éste: Por dos piernas, 40 duros; por dos brazos, 20; por dos manos 10. Dicho cartel, indicaba la cantidad que cobraban los obreros en caso de accidente y amputación de una extremidad. La seguridad en el trabajo, fue una constante reivindicación no sólo en la Cuenca Minera sino también en todos los pueblos industriales de Bizkaia. Comenzaron en las últimas décadas del siglo XIX y continuaron en los años de 1920, siendo motivo de movilizaciones obreras a través de manifestaciones y huelgas. Retomando el asunto de los retretes, decir que La Arboleda, en 1904, contaba con 20 calles y 150 casas en las que había 2.553 almas, lo que da una media de 17´2 personas por casa. Cada casa contaba con un excusado como el descrito (o sea un cajón), pero todavía no existían los pozos negros, por lo que había que retirar los mencionados cajones, de manera manual. Esta labor se continuaba realizando dos veces por semana, por el mierdero lo que provocabaun ambiente en la zona, insalubre, hediondo con emanaciones nada gratas. Así lo hemos encontrado descrito en la prensa de la época: ...si el aspecto exterior de aquellas viviendas es repugnante, el interior es de lo más triste que puede verse. Habitaciones de tablas con cuartos reducidos donde viven hacinados seres humanos sin apenas luz, pues las ventanas son estrechísimas, en el interior de aquellas viviendas se hace insoportable la vida a los cinco minutos, tal es el hedor que allí se siente. Sobre todo las enfermedades infecciosas del aparato digestivo descendieron rápidamente con la traída de aguas, con el servicio de alcantarillado y con los lavaderos públicos. Pero el agua llegó muy lentamente, si tenemos en cuenta, que el líquido elemento no llegó al Hospital Minero de Triano hasta 1897 y la electricidad hasta 1902, podemos hacernos una idea de por qué los mineros en la década de 1910 continuaban manifestándose. Las reivindicaciones comenzaron a sensibilizar a la opinión pública de manera que médicos, ingenieros y arquitectos apoyaron la instalación del inodoro en las viviendas. Se desarrollaron diferentes modelos y sistemas de evacuación. Retrete de casa barata en Vizcaya, observese que la única instalación es el inodoro. Así la cosas, podemos decir que los logros no se empezaron a notar hasta que entró en vigencia la primera legislación de casas baratas (1911). Que contempló como obligatorio la instalación del retrete provisto de su sifón y correcta instalación de desagüe. En este aspecto, es interesante observar el interés que presentaban los arquitectos y las instituciones por dar soluciones ágiles. De forma que los proyectos arquitectónicos realizados por los diferentes arquitectos de casas baratas, adjuntaban a las plantas y alzados los dibujos de los retretes y el sistema de desagüe que se debía utilizar. Por lo tanto, todas las viviendas construídas bajo las leyes de casas baratas en Bizkaia, tuvieron retrete, excepcionalmente tenían lavabo y lamayoría carecían de bañera o en su defecto tampoco tenían ducha. El modelo en cuanto a planta y alzado era prácticamente el mismo. Se trataba de un espacio estrecho y alargado, la mayoría de las veces no alcanzaba el metro y medio de ancho. El reglamento indicaba que debían tener al menos a´50 metros cúbicos y una ventana que diera a patio o al exterior. El inodoro debía estar al fondo del estrecho espacio y debajo de la ventana. Hemos tenido la suerte de poder visitar el interior de viviendas que se mantenían sin modificar, y debemos de reseñar que a este elemento higiénico le acompañaba el alicatado de las paredes y las baldosas del suelo. Todo ello suponía un elemento más del confort y facilitaba la limpieza y desinfección de dicha estancia. Además se procuró utilizar elementos de calidad, y muchos de los suelos estaban decorados con grecas bicolores y en algunos casos hay retretes que tienen baldosas polícromas con cuatro colores. Para las paredes siempre se eligió el blanco esmaltado en los azulejos. Mientras que el inodoro, en las primeras décadas de siglo XX en Bizkaia, se contemplaba como una necesidad dentro de cada vivienda, no ocurría lo mismo con los elementos de baño o ducha. Como se ha indicado las casas baratas, en general, no consideraban la instalación de bañera, ducha y ni siquiera del lavabo. Los obreros, para su higiene personal, continuaban acudiendo a las duchas públicas de sus municipios, y en su defecto se lavaban por partes en un barreño en la cocina de casa. La bañera, la ducha y el lavabo se consideraban instrumentos higiénicos que se asociaban a un lujo, del que sólo podían disfrutar los moradores de las grandes viviendas burguesas. A este respecto apuntar que, la fabricación nacional de las mencionadas piezas era escasa, excepto en retretes. Paulatinamente se comenzó a abrir comercio en este sector sobre todo en la década de los años veinte, siendo pionera la firma de José González Serrano, posteriormente en la década de los años 30 aparecerála marca Roca. Pero las capas sociales más pudientes importaron los sanitarios, preferentemente de Inglaterra, siendo las marcas Doulton y Shanks unas de las más solicitadas. (1) Sobre los modelos y sistemas de letrinas y retretes de las viviendas obreras véase: GÓMEZ GÓMEZ, Ana Julia: Nueva Imagen de la Ciudad. Las Casas Baratas de Vizcaya, 1911 1936. Tésis inédita. Pág. 411. TomoI. Ana Julia Gómez Gómez, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universisad de Málaga Euskonews & Media 163.zbk (2002 / 4 / 19 26) Eusko Ikaskuntzaren Web Orria