693 Zenbakia 2015-01-07 / 2015-02-04

Gaiak

Integración participativa de valores personales en las empresas

UZKUDUN GURUCEAGA, Juanmari

1. Introducción

Si siempre ha sido necesaria esta reflexión, más lo es cuando asistimos, parece, a una situación de cambio necesario en el mundo empresarial y en el económico. Aunque una mayoría de agentes, desea volver a lo conocido, lo que nos trajo hasta aquí.

El modelo económico actual parece agotado. No es lo suficientemente bueno para la mayoría de las personas. Entre otras cosas porque aparta a la mayoría de la construcción del futuro. Hoy, ese futuro parece que está en las manos de unos pocos: el 1% de la población acumula más poder, patrimonio y control. La democracia está tocada, inerme ante las exigencias del sistema.

Mucho me temo que el cambio no es posible si no es desde dentro de la empresa. Si no cambiamos su realidad, el sistema no cambiará.

Por otra parte el título sugiere que es posible la integración de valores personales de forma participativa. Espero que lo que sigue lo justifique. No obstante creo en que la integración o es participativa, o no lo es. Ahora bien, es posible siempre? Supongo que no. 2. Empresa viviente y sostenible

Para abordar el tema de la empresa, sobre todo desde la ética, es necesario establecer de cuál de las posibles definiciones de empresa partimos. Y resulta necesario porque frecuentemente se utiliza una definición reduccionista de la empresa.

Aquí le hemos añadido unos calificativos que orienten la definición. Sostenible, por dejar a un lado todos los enfoques especulativos que hacen de la empresa una mercancía sin más contenido. Y viviente, porque lo es, como resultado de su constitución —brillantemente descrita en “La empresa viviente” por Aire de Geus—. No es posible hoy, para la empresa, alcanzar sus objetivos sin el concurso de las personas que le dan vida y acción. Sin ellas las máquinas, instalaciones, patentes, edificios, marcas, no son nada.

La empresa es un conjunto de personas orientadas a conseguir un fin colectivo.

La empresa, base de nuestra construcción económica, es el escenario de 8 horas de una mayoría de personas. Es, por lo tanto, relevante en sus vidas, como para tenerlo en cuenta, desde un punto de vista ético, al valorar el efecto en su vida, y viceversa. La empresa, vista exclusivamente como fuente de ingresos, es un error tanto para el propietario como para el trabajador. Es algo más que eso.

Por ello es fundamental, para un correcto enfoque de la empresa, ser conscientes de la importancia de las personas, del NOSOTROS, utilizado frecuentemente, que son las personas que constituyen la empresa. En nuestra propuesta, la empresa es el proyecto colectivo del NOSOTROS —de todos—, lo sepamos o no. Y en consecuencia esta empresa tiene que ser Participativa. Si aceptamos este punto de vista, lo que sigue son unas reflexiones para la ética del NOSOTROS.

PROPUESTA: EMPRESA INTEGRADORA DE PERSONAS: UN NOSOTROS No es posible hoy, para la empresa, alcanzar sus objetivos sin el concurso de las personas que le dan vida y acción.

Foto: CC BY - Fuenlabrada 3. Ética

Recurriendo a una definición de A. Cortina:

Es un saber práctico, para averiguar y conseguir el fin de nuestra acción, para asumir los medios y los hábitos para incorporar los valores encaminados a la consecución de una vida razonable.

Se presupone que ese saber se aplica en un contexto social, en donde están muy presentes las relaciones con otras personas. En la empresa esto es, si cabe, más intenso. Sólo la ética permitirá una construcción organizativa perdurable, que convenga a todas las personas. Convenga en el sentido de constituir una vida con sentido, que es lo razonable para la dignidad de la persona.

La ética en la empresa se ocupa de las acciones que posibilitan una vida razonable, para una vida buena de las personas y de su entorno. Si hemos aceptado la empresa como una construcción del NOSOTROS, la ética a trabajar será una ética integradora del NOSOTROS. Los valores prioritarios tendrán que ser aquellos que refuercen la sostenibilidad del conjunto. Por lo que tendrá que construirse de forma participativa. La empresa de la que nos ocupamos es una empresa participativa, horizontal en su organización, forjada en sus equipos.

Cabe apuntar, sin caer en utilitarismos, que la construcción del NOSOTROS y de una ética consecuente, conviene a los resultados de la empresa, a todos los resultados: la vida de las personas; su crecimiento; su estabilidad; y los económicos también.

PROPUESTA: LA ÉTICA EN LA EMPRESA EXIGE PARTICIPACIÓN 4. Emociones

Coherentemente con la definición de empresa que adoptamos, las emociones tienen un papel fundamental en las acciones, y, por tanto, en la ética de la empresa.

Aunque las emociones se hayan negado en la empresa en el pasado, hoy nadie discute su relevancia. Y en la construcción del NOSOTROS tienen más importancia aún si cabe.

Es por tanto destacable la necesaria atención a las emociones en el quehacer empresarial. Frente al Miedo, muy presente en la empresa, es preciso construir Confianza para poder tener un NOSOTROS sano y eficaz. Será tarea de todos, pero más de los más responsables, construir un “catálogo” adecuado de emociones para responder a los retos que surjan. Catálogo en el sentido de conjunto de emociones expresadas, posibles y reconocidas por todos. Tendremos una empresa éticamente buena cuando las emociones dirijan las acciones hacia acercarnos a la vida buena, como apunta en “El gobierno de las emociones” Victoria Camps: “El bien debe emocionarnos para que la voluntad lo quiera sin titubeos”.

PROPUESTA: LA EMPRESA CONSTRUYE UNA EMOCIÓN POSITIVA DE UN NOSOTROS TRABAJANDO 5. Dinámica constructiva de la ética

En todas las empresas se produce un intercambio de comportamientos, plasmación práctica de los valores que viven las personas, con lo que se irán conformando un conjunto de valores comunes. La vida empresarial tenderá a realzar unos valores y hábitos, adoptándolos como la cultura de la empresa. Y este contexto, puesto que aprendemos en contextos, educará a las personas integrantes.

Para muchos éste es un proceso vertical, de arriba abajo, que garantiza un modelo de empresa. Hoy, ya no es tan simple. Los hitos, las crisis, los cambios externos, producirán oportunidades en las que aflorarán nuevos comportamientos que cambiarán la cultura.

En la empresa participativa, y si no lo es, no nos interesa aquí, todas las personas contribuyen a esa dinámica, y serán partícipes de su construcción, haciendo la empresa un lugar donde desarrollarse.

La implantación de la cultura de la Calidad en las empresas en la década de 1990 es un buen ejemplo de dinámicas complejas que produjeron una cultura diferente en la empresa y la hizo sostenible en los mercados.

En resumen, en la definición de ética recogíamos la necesidad de elegir las acciones y valores que nos encaminen a unos fines que nos interesan. En la empresa sostenible y participativa, se produce una constante reflexión y elección, sobre los valores y fines que elegimos de común acuerdo. Y el resultado es la depuración de valores que conforman las formas de comportamientos que consideramos adecuadas. La empresa es un lugar de encuentro y selección de éticas, de comportamientos preferidos.

PROPUESTA: LA EMPRESA SE CONSTRUYE EN ESTAS DINÁMICAS Y NO COMO EMPRESA “FABULADA” La empresa participativa, para serlo, acepta la dignidad de cada persona, sus características, y la necesidad de éstas de completar su desarrollo y encontrar sentido en lo que hace.

Foto: CC BY - phoenixdiaz 6. Personas y Nosotros

En el mundo de la empresa es patente, para el observador externo, la influencia del contexto en las personas y sus comportamientos. Y si aceptamos la radical influencia de las personas en la evolución de la empresa, tendremos que aceptar la dependencia de ésta respecto a todas las personas.

La empresa participativa, para serlo, acepta la dignidad de cada persona, sus características, y la necesidad de éstas de completar su desarrollo y encontrar sentido en lo que hace. Y además, como los procesos hacen a las personas interdependientes, la construcción del NOSOTROS es condición “sine qua non”. La empresa sin el NOSOTROS, es... nada. Esta construcción es emocional y ética, puesto que posibilita la consecución de un fin deseado por todos: mejor vida.

Pero no olvidemos un dato fundamental: en la empresa del NOSOTROS, las personas somos personas concretas, con circunstancias concretas y evolución específica. No unas personas-tipo, sino personas concretas: Arantza; Ane; Josemari; Iñaki; Eduardo; etc. Y también es oportuno apuntar los diferentes ambientes que se construyen en las empresas: las hay reivindicativas, tradicionales, desenfadadas, ambiciosas, etc.

PROPUESTA: TODA CONSTRUCCIÓN EMPRESARIAL ES CON PERSONAS CONCRETAS. 7. El directivo

En nuestra reflexión no es una contradicción resaltar la singularidad del directivo. Este tratamiento específico se deriva de una misión específica, que recae en esa profesión: facilitar la construcción del NOSOTROS, incluyéndose él mismo en el grupo. El directivo es elemento relevante en hacer sentir a todos el NOSOTROS, como sujeto de la acción empresarial en pos de objetivos.

Un trabajo ético de primer orden, con contenidos emocionales, y de conexión entre personas. Sin hacer trampas, muy frecuentes, de considerarse a veces de los NUESTROS, y otras veces distanciarse de todos. El directivo tiene que ser de los NUESTROS siempre. Esto exige un profundo cambio en él mismo, un cambio de observador respecto al modelo aceptado en torno a su rol y a su función. Solamente desde el interior es posible hacer fuertes a los equipos, y contribuir a construir una ética colectiva aceptada, aunque respetando siempre la ética individual.

Por todo ello es imprescindible un cambio de paradigma en el directivo, asumiendo como fundamental la tarea de construcción participativa del NOSOTROS. Un Directivo de los NUESTROS trabaja: la participación, la escucha, el desarrollo de las personas y equipos, el compromiso con la empresa, la construcción de una empresa sostenible y ética, la sintonía emocional de todas las personas. “En una burocracia eres un factor de producción; en una comunidad eres un compañero en una misma causa”; apunta G. Hamel en “El futuro del Management”.

PROPUESTA CLAVE: EL CAMBIO DEL DIRECTIVO ES FUNDAMENTAL: CAMBIO DEL OBSERVADOR; CAMBIO ÉTICO. 8. Unos pocos dilemas

Para concretar en el terreno estas propuestas discutamos unos cuantos dilemas que hemos observado en la vida empresarial, aunque sepamos que todo dilema expuesto está lastrado por sacarlo fuera de su contexto. Los hemos querido centrar como dilemas en el directivo, aunque se pueden referir a cualquier persona, por razón de su influencia en el conjunto de personas. Con estos dilemas queremos empujar a construir una ética en la empresa, y en consecuencia en la economía.

Preguntas como: cuándo hay dificultades, ¿el directivo se considera primer responsable?; ¿Puede construirse un NOSOTROS si la persona quiere irse cuando le convenga?; ¿Debe promover la participación incluso a costa de su liderazgo y su poder?

Todas ellas reflejan situaciones vividas en las que la mayoría de personas apenas vislumbra conflictos éticos, y que, sin embargo, existen. La ética tiene algo que decir ahí. No pretendemos dar recetas morales; la ética es contextual, tiene que tener en cuenta muchos factores, pero sí queremos apuntar la necesidad de una mayor reflexión para construir organizaciones éticas y sostenibles.

Y un cambio radical del actual modelo empresarial se impone. Porque sin ética, no merecen la pena los esfuerzos de mejora y progreso.

Enunciamos unos pocos dilemas:

Dilema Nº 3: COBRAR MÁS DE 10/20 VECES EL SALARIO MEDIO. Dilema Nº 7: VENTA DE LA EMPRESA Dilema Nº4: CARRERA PROFESIONAL DEL DIRECTIVO. 9. Resumen La sociedad necesita una empresa eficaz y sostenible e integrada. Para su construcción necesitamos la integración de todas las personas, construir el NOSOTROS en cada empresa. Por eso necesitamos una construcción ética y emocionalmente consistente y participativa. Eso exige una nueva consideración de persona en la empresa, empezando por un nuevo directivo.