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La
Cumbre de Laeken, que tuvo lugar el pasado mes de diciembre de
2001, resultó un éxito, en el sentido de que por
vez primera se reconoce en un documento político firmado
por los 15 estados de la Unión, la existencia de Regiones
con Competencias Legislativas (RCLs). Asimismo, se concede al
Comité de las Regiones, único órgano oficial
de los entes regionales y locales en la Unión, el derecho
de nombrar 6 representantes a título de observador para
la próxima reforma sobre el futuro de Europa, que se llevará
a cabo en la Conferencia Intergubernamental del 2004.
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Parlamendo
Europeo.
Fotografía: http://sp.bundesregierung.de/top/dokumente/Artikel/ix_67092.htm?
template=single&id=67092_3176&script=1&ixepf=_67092_3176 |
El resultado de la
elección de estos 6 representantes de entre los municipios,
regiones con meros poderes de ejecución y regiones con
competencias legislativas de la Unión, constituye un éxito
para Euskadi puesto que 5 de ellas pertenecen a regiones con poderes
legislativos, lo que significa que estaremos representados en
la mayoría de los casos, por regiones afines a la nuestra.
Ellas son: Flandes, Nordrhein-Westfalia, región Bruselas,
Toscana y Valencia, más la región francesa de Picardie.
En cuanto al modo
de participación en la Convención, si bien la concesión
a nuestros representantes de un estatus de observador es considerada
desde Euskadi como insuficiente, hemos de reconocer que ello ha
supuesto un paso hacia delante en la defensa de nuestros intereses,
en la medida en que éstos podrán asistir a las reuniones,
participar en los debates y presentar propuestas propias, en definitiva,
actuarán como los demás miembros excepto que no
tendrán derecho de voto.
Ante esta perspectiva
y oportunidad histórica de participar en la construcción
de nuestro futuro en Europa, las RCLs hemos decidido organizarnos.
Ya en el pasado mes de noviembre, los Presidentes de las Regiones
con Competencias Legislativas entre los que se encontraba el Lehendakari,
firmaron en Lieja una declaración en la que afirmaban la
constitución de una red informal de RCLs así como
la celebración de una Conferencia Anual de los Presidentes
de las mismas, quienes darán las pautas y orientaciones
políticas a seguir en la red.
La necesidad de organizarse,
materializada en la creación de dicha red, responde por
un lado, a que el Comité de las Regiones no cumple las
expectativas de las RCLs, ya que su peso y su poder de influencia
en la toma de decisiones comunitarias no se corresponde con el
peso y las competencias que éstas ostentan a nivel interno.
En este sentido, el Comité de las Regiones no funciona.
Por ello, un grupo
restringido de regiones plantearon en el seno del Comité
que se examinara la creación de un grupo de RCLs dentro
del CDR, con el objeto de que pudieran discutir temas y materias
que sólo conciernen a éstas. Esta iniciativa, que
fue liderada por Euskadi y Extremadura, resultó un fracaso,
dado que el número aproximado de RCLs dentro del Comité
asciende a 70 mientras que el número total de miembros
suman 222. Y ello, porque las demás regiones y los municipios
se manifestaron rotundamente en contra de la creación de
dicho grupo, por miedo a establecer categorías o divisiones
en función de las competencias de cada uno, lo que inevitablemente
conllevaría a una distinción en cuanto al peso político
de los diversos grupos.
Ahora bien, dado
que hoy por hoy no existe otro órgano en el que Euskadi
pueda tener voz propia a nivel comunitario, considero fundamental
nuestra participación activa en el mismo, mientras no tengamos
otra estructura que satisfaga plenamente nuestras aspiraciones.
Por otro lado, las
RCLs, debido a que ostentamos competencias legislativas de carácter
exclusivo, consideramos que nuestra participación en Europa
no puede limitarse al Comité de las Regiones, sino que
debemos estar presentes en las negociaciones a nivel europeo cuando
se discutan asuntos que repercutan a nuestras competencias exclusivas,
dado que somos las verdaderas responsables ante los ciudadanos
del buen ejercicio de nuestros poderes. Sirva como ejemplo la
reiterada reivindicación del gobierno vasco sobre la participación
de Euskadi en los Consejos de Ministros de la Unión.
Si bien el panorama
europeo podemos calificarlo de optimista en relación a
la situación vivida en épocas anteriores, el panorama
a nivel del estado español es realmente negativo. En efecto,
Euskadi y la mayoría de las CCAA llevamos varios años
solicitando la participación en los Consejos de Ministros
de la Unión, tal y como la están ejerciendo los
Länder alemanes y austriacos, las Regiones y Comunidades
belgas así como Escocia. Pero estas expectativas de participación
se ven frenadas, más bien vetadas, por el Gobierno central.
Desde Madrid existe
una gran cerrazón al respecto y se insiste en la idea de
que el estado es el único habilitado para ofrecer y defender
la posición del conjunto del estado en la UE. Por lo tanto,
la única vía existente para la participación
de las CCAA es actuar a través de los mecanismos y órganos
creados por el Gobierno central a nivel interno y lograr una posición
común de todas las CCAA, tarea que la experiencia ha demostrado
imposible de llevar a cabo. Esta imposibilidad es debida a la
incoherencia y doble actitud que manifiestan algunas CCAA, según
se encuentren en el ámbito comunitario o estatal, lo cual
hace posible que defiendan una idea en Europa y la rechacen de
pleno en España. Y este cambio de actitud, viene motivado
por las órdenes que reciben del gobierno central, que de
esta manera consigue que no se alcance una posición común,
condición sin la cual Madrid no acepta defender ni siquiera
escuchar la voz de las CCAA. Claro ejemplo de ello es lo ocurrido
con el dictamen del CDR a favor de la participación directa
de las regiones en los Consejos de Ministros, que fue unánimemente
apoyado por las CCAA en el pleno de Noviembre 2001, rechazando
su contenido un mes más tarde ante el Ministro, Sr. Posada,
en el seno de la Conferencia Sectorial para Asuntos Europeos.
En resumidas cuentas,
que desde Madrid se ha vetado tanto la participación directa
de las CCAA en los órganos decisorios de la Unión
como la indirecta a través de la delegación del
estado. Y esta falta de voluntad política, se ha visto
igualmente reflejada en los trabajos de la Presidencia española
que estamos viviendo durante este semestre. Quisiera constatar
que ni Euskadi ni el resto de las CCAA han sido involucradas en
la preparación del programa de la Presidencia española,
es más, tampoco fuimos informadas sobre el desarrollo de
la misma. Los estados tan descentralizados como el español,
han mantenido una actitud totalmente opuesta, informando de antemano
y haciendo partícipes a sus regiones en los preparativos
de sus presidencias. A modo de ejemplo, quisiera citar al Estado
belga, que recientemente ha liderado los trabajos de la Unión
(desde Julio de 2001 hasta Diciembre de 2001), así como
los estados de Alemania, Austria o Reino Unido. Esta actitud boicoteadora
hacia las CCAA, es cada vez menos comprendida en las diversas
esferas de la Unión. Llegamos a la paradoja de que para
informarnos de la Presidencia española, debemos acudir
a los Länder alemanes y austriacos con quienes mantenemos
una excelente relación, los cuales están puntual
y debidamente informados por sus gobiernos centrales.
Con todo ello, concluyo
diciendo que el estado español de las autonomías
recibe desde Madrid un tratamiento como si de un estado centralizado
y jacobino se tratara. Y por ello quisiera recordar al Sr. Aznar
que debe asumir que dirige un estado que no es el que le gustaría
tener, sino el que realmente es: un estado plurinacional, asimétrico
y diverso, adjetivos que definen muy claramente al estado español
y que precisamente se encuentran recogidos en la Constitución
española tan venerada y aclamada últimamente por
el Presidente.
Jose María Muñoa Ganuza,
Comisionado del Lehendakari para las
Relaciones Exteriores |