En
la última década se han producido muchos cambios
en el sector del acero en Europa, como bien lo ha podido observar
la industria vasca. Y es que por una parte, el acero se ha visto
rodeado de más competidores que nunca por el aumento de
otros tipos de material, y por otra parte el mercado ha cambiado
radicalmente ante la presencia de inmensas empresas. La postura
que la industria está adoptando con respecto al medio ambiente,
además, está repercutiendo seriamente en el sector
del acero.
 |
Altos
Hornos de Vizcaya. Foto: Enciclopedia Lur |
Son tres de las perspectivas que
habría que tener en cuenta a la hora de analizar el presente
y futuro de la acerería de Euskal Herria. Como respuesta
a las dos primeras cuestiones, la industria europea (y de los
demás continentes) ha optado por reducir los costes de
producción y aumentar la productividad, como bien puede
comprobarse en la mayor parte de las acererías de Euskal
Herria. El que posiblemente fuera el más relevante de los
casos, el cierre de los Altos Hornos de Vizcaya, motivado por
la crisis de principios de los 90, supuso para nuestro país
el punto final de la historia de los altos hornos. La actual producción
del acero se basa principalmente en la tecnología de los
hornos eléctricos y en la chatarra, un dato realmente importante,
dado que, desde una perspectiva medioambiental,
la producción del acero de estos hornos resulta más
conveniente (la chatarra es un material reciclado, y los hornos
eléctricos contaminan menos que los altos hornos) (1).
Por otra parte, los poderes políticos
(tanto privados como públicos) han adoptado en los últimos
5-6 años una serie de medidas dirigidas a aumentar la producción
y fabricar productos competentes, como es el caso de la construcción
de ACB, que ha importado a Euskal Herria la más avanzada
tecnología (de hecho, se trata de la primera empresa de
toda Europa que se ha erigido valiéndose de dicha tecnología).
Prácticamente
todas las fábricas de Euskal Herria han realizado inversiones
y reformado sus instalaciones, con una doble finalidad: aumentar
la productividad y reducir los costes por un lado, y elaborar
nuevos productos por otro. Con el fin de alcanzar el primer objetivo,
en algunos casos han procedido a cambiar los hornos eléctricos
y poner en marcha procesos de producción basados en la
tecnología de las formas (near-net-shape) (además
del caso de ACB, son dignas de mención las novedades introducidas
por la empresa Aceralia Largos Perfiles Olaberria al aplicar la
tecnología de las formas en el vertido continuo). Otro
tanto se puede decir sobre la instalación del vertido continuo,
que en la mayoría de los casos se ha renovado por completo.
En lo que respecta a la producción, destacan tanto la manera
de producir diversos tipos de acero, como el incremento del valor
añadido de los productos desarrollados, que da paso a una
mayor aplicación del acero. Al comparar la situación
actual con la de los años 80, se observa la profunda reforma
que han llevado a cabo determinadas fábricas (modificando
todas las fases de producción), y la mayor complejidad
que presentan los tipos de acero que se vienen produciendo, gracias
a lo cual los productores de acero de Euskal Herria han conseguido
ocupar un destacado lugar en el mercado nacional e internacional.
Para terminar, resulta
necesario señalar los cambios que han tenido lugar durante
los últimos meses. Por una parte, las acererías
de Euskal Herria (exceptuando los aceros especiales e inoxidables)
pertenecen en su mayoría al grupo Aceralia. En este sentido,
hay que mencionar la decisión adoptada por los grupos Aceralia,
Arbed y Usinor, que ha dado lugar a la enorme corporación
que en Europa recibe el nombre de Arcelor, y cuyas consecuencias
están aún por determinar. Teniendo en cuenta que
Usinor no fabrica productos largos (vigas, perfiles, barras, etc.),
es de suponer que la fusión tendrá escasa repercusión
en dicho tipo de fábricas de Euskal Herria; no obstante,
Usinor es muy potente en el ámbito de los productos llanos
(bobinas, chapas, hojalata...), campo donde la fusión puede
tener positivas consecuencias en las fábricas especializadas
en la transformación de estos productos, a pesar de que
también es posible que a medio plazo produzca efectos no
tan deseables, debido a la sobreproducción.
Por otra parte, la decadencia económica
que está teniendo lugar en los EE.UU. puede tener consecuencias
negativas. En los últimos meses, las grandes acererías
se han visto sumidas en una profunda crisis (es el caso de Bethlehem
Steel Corporation) como consecuencia de una inadecuada política
económica y de una excesiva presión social. Ante
esta situación, el lobby del acero de los EE.UU. ha comenzado
a presionar al Gobierno Federal para que establezca
una serie de limitaciones a la importación del acero, bajo
el pretexto del dumping (2).
Teniendo en cuenta que la Unión Europea exporta el 13%
de su producción
(3), es posible que en el supuesto de que la mencionada
propuesta prospere nuestros mercados empiecen a tambalearse (4).
En resumen, el sector
del acero de Euskal Herria ha introducido muchos cambios y novedades
tecnológicas, y, aprovechando los medios de los económicamente
prósperos últimos años, ha mejorado ostensiblemente
la calidad y competitividad de sus productos. De cara al futuro,
habrá que tener en cuenta tanto la sobreproducción
de Europa como las nuevas dificultades que pueden aflorar en la
exportación. En cualquier caso, podemos asegurar que las
mejoras introducidas durante estos años ayudarán
en gran medida a afrontar estos nuevos retos desde una cómoda
postura.
(1) M. Ruth y A. Amato,
"Vintage Structure Dynamics and Climate Change Policies: the Case
of US Iron and Steel", aceptada para su publicación en la
revista Energy Policy el año 2002.
(VOLVER)
(2) T.
Lisenby, "Nucor Corporation Testimony Before the Steel Caucus",
2001. www.steel.org/policy/trade.
(VOLVER)
(3) Eurofer,
"Annual Report 2000". (VOLVER)
(4) Eurofer, "Report on the Economic and Steel
Market Situation: Q.IV/2001, Year and Forecast Q.I/2002".
(VOLVER)
J.M. Rodríguez Ibabe, investigador,
CEIT, Donostia
M.A. Florez Esnal, economista, Instituto de Zumaia |