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En
los albores del tercer milenio, los avances informáticos
y de las telecomunicaciones van ocupando espacios en la vida cotidiana
y dicha revolución técnica, a su vez, esta incidiendo
determinantemente en los agentes o en las esencias metodológicas
del proceso socializador y del propio sistema de valores vigentes
en la sociedad contemporánea.
Paralela y en forma paulatina, los
elementos tradicionales pierden transcendencia en aras de una
mayor incidencia renovadora, tanto en el marco urbano o rural,
y a la vez uniformadora de los estilos de vida. El colectivo infantil
es, sin duda, el sector poblacional más permeable e indefenso
ante esta nueva situación social que en un futuro inmediato,
parece derivar hacia una indefinición o crisis identitaria
y al cambio de los modelos referenciales clásicos del propio
entorno. No se trata de caer en alarmismo, sino de ver el modo
de preservar, potenciar y adaptar los aspectos de nuestra cultura
a la nueva coyuntura o coyunturas venideras.
Durante las últimas
jornadas sobre Folklore y Educación, celebradas por la
sección de Folklore de Eusko Ikaskuntza, en la ponencia
referida al Folklore infantil: de la tradición oral
a la Educación tratamos de abordar el papel desempeñado
por niños y niñas en las celebraciones festivas
propias de la cultura tradicional. Haciendo hincapié en
su posible clasificación definitoria en cuanto a las acostumbradas
actividades lúdicas infantiles (juegos, juegos musicados,
danzas juego, danzas, dichos y cantos, músicas e instrumentos
musicales, artesanía e indumentaria, rituales festivos
y aspectos mitológicos), su secuenciación estacional
y sobre todo, la diversidad de elementos educativos o interdisciplinares
que poseen en sí, dichos aspectos constituyentes del acervo
del folklore infantil tradicional.
En una segunda fase,
se busca el determinar el estado de la cuestión y su tratamiento
desde diversos campos. Una vez sopesada la incidencia de los actuales
agentes en el proceso socializador del mundo infantil, opinamos
que el ámbito educativo es el más adecuado a las
características y pretensiones del objeto que nos ocupa.
Para ello, estructuramos o concebimos el sistema educativo, tanto
en su modo formal o informal, como enseñanza reglada (materias
escolares y extraescolares), animación sociocultural (en
sus vertientes artísticas, lúdicas o educativas)
y en un futuro, en el campo de las artes escénicas (teatro,
cine, música, canto y danza).
Por el carácter multidisciplinar
de los aspectos estudiados, se puede deducir que existen posibilidades
para su encaje o adaptación a los citados campos de trabajo
y todo ello, sin escatimar en medios de carácter flexible
donde se aplique tecnología punta o pedagogías y
metodologías vanguardistas acordes al objetivo final marcado.
Consistente en un nuevo proceso socializador que permita explorar
y descubrir al propio niño, en su interacción directa
con su medio, los diferentes ámbitos que le rodean (Naturaleza,
sociedad, cultura y su propio
"yo" físico y mental).
Concluyendo
con una posible propuesta de ordenación e inserción
educativa de dicho acervo cultural con miras a la sociedad futura.
Donde los distintos agentes socializadores coordinen esfuerzos
o iniciativas y vehículen las enseñanzas hacia una
inserción plena de los miembros menudos a su colectividad
de pertenencia. Pero siempre teniendo presente que el protagonismo,
el grado de aceptación y adaptación final corresponde
al mundo infantil. A ellos y ellas, les corresponde en última
instancia recoger el legado de las costumbres de antaño,
para en la medida de lo posible, reciclarlas en la realidad del
mañana.
Para una mayor información,
remitimos a los lectores al susodicho artículo (publicado
en Jentilbaratz, Cuadernos de Folklore 7) y esperamos que
pronto, puedan acceder a su desarrollo integro (labor realizada
bajo los auspicios de la beca Agustín Zumalabe 1999) y
probable publicación o difusión en soporte informático.
Josu Larrinaga
Zugadi, sociólogo y miembro de EI y EDB
Fotografías: Página web de la Ikastola de Muskiz-Muskizko
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