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El
día 29 de Enero de 1934 este curioso vocablo, en cuanto
fué admitido en las hojas del Diccionario español
vasco como correspondiente a «a propósito», empezó
a tener familia. En unas horas llegó a sumar más
hijos que en 30 años Lapa, la madre de Santa Catalina de
Sena. El primero fué PEPIRES. Allá, hace aún
menos de un siglo, cuando los muchachos de nuestro País
echaban algo a suertes, tenían por fórmula bustia
ala legora. Consistía el juego en mojar con saliva
uno de los lados de una piedrecilla plana, la echaban en alto
y si al caer a tierra quedaba al aire su lado mojado, ganaba la
apuesta el que dijo bustia. Cuando años después
empezamos a manejar algunos zortzimaicos, laucos o lauziricos
ya no jugábamos en los sorteos bustia ala legorka
(a mojado o seco), sino que conforme a la fórmula invasora
¿qué pides? cara o cruz?, decíamos pepires
egingo dogu?
Horas después de haber nacido
el primogénito, a la madrugada del siguiente día,
brotaron uno tras otro varios curiosos vocablos, no incluídos
en el Diccionario vasco-español-francés, ansiando
también tener por vivienda el nuevo Diccionario.
En el juego de la pelota, cuando al entrar en el frontón
veíamos partidos de algún interés, preguntábamos
(era lo corriente) ¿zelan dagoz? Y si los jugadores estaban
a iguales tantos, nos respondían ,
palabreja que sin duda vino de la locución castellana
«están a ellas». Es el segundo aspirante al nuevo Diccionario.
ALDREBES. Muchas
veces los niños, por haberse levantado de la cama soñolientos
aún, ponen las medias no como deben ser puestas. En tales
ocasiones en mi casa nos decían iruntzietara yantzi
dozuz kaltzerdiak. La que pronunciaba estas palabras era mundaquesa.
En casa de alguna procedente de Markina les dirían idulez
jantzi (d)ittuk; pero en la casi totalidad de las viviendas
de aquella villa costeña la fórmula era esta otra:
aldrebes dxantzi dozuz, txotxo. Aldrebes sigue a Pepires
y a
camino del Diccionario.
Prio prioka. No
sé qué nombre lleva en castellano este juego de
niños, que consiste en ocultar un objeto mientras el condenado
a hallarlo se hace el dormido. Al despertarse el mozalbete, el
que lo ocultó cantaba una de estas dos fórmulas,
según que se acercara o se alejara el buscador:

Y si por fin estaba ya cerca del
escondite, decía el ocultador erreten, erreten, erreten,
erreteeeeeen.
Estas fórmulas las alternábamos
en mi niñez con estas otras, procedentes tal vez del hijo
de algún carabinero. Al estar lejos el buscador decimos
prio, prio, prio, prio y dale con el prio hasta
que al acercarse al objeto ocultado habría que decir: ka-li-en-te,
ka-li-en-te, ka-li-en-te. No recuerdo cuál era el nombre
tradicional del juego, pues aun las veces que habríamos
de cantar geroago ta urreago le llamábamos
prio-prioka. Otro aspirante más a las consabidas
páginas.
Había además,
en el pueblo a que antes se alude, otros juegos que tenían
por nombres alamarka, portxibirinka y kelamandakeka.
Del primero no recuerdo lo que era, pero sus primeras sílabas
a la mar parece que ponen bien clara su procedencia. El
segundo tenía esta fórmula: por txíbirin,
por txíbirin, por cuanto; y la del
tercero era kelamanda ke, toma ke, toma keeeeee. Como son
cosas que ocurrieron casi a mediados del siglo pasado, no recuerdo
bien lo que después hacíamos ni en uno ni en otro
juego (1).
Si el vocablo aprapos tiene
méritos suficientes para figurar donde se le ha puesto,
cuando lleguemos a la frase «quedarse patidifuso» habrá
que admitir la locución (lequeitiana, como todas las anteriores)
susunkordan gelditu, que viene de ver el pueblo al sacerdote
en el altar, con los brazos extendidos y los ojos fijos en el
cielo, cantando sursum corda.
Dejaré de exponer otros vocablos
por el estilo, que me han quitado el sueño desde las tres
de la madrugada, como akolittu que dicen los pescadores
de Lekeitio por eucaliptus, el odeisente de los
de Orio por horizonte, el Dominístikun de
muchos por el estornudo, el ados (estar a iguales) de los
frontones labortanos.
Resurrección
María de AZKUE
(I)
Horas después de haber leído este trabajo en la sesión
de la Academia (30 de Enero) supe por mis hermanas en qué
consistían. Se darán a conocer, Dios mediante, pues
son muy curiosas, en el cuarto tomo de Euskaleriaren yakintza
= Literatura popular del País Vasco, obra próxima
a publicarse.
Al leer este mi humilde trabajjto en la Academia supe que el tal
vocablo aprapos fué borrado de los originales en la
sesión precedente, estando yo ausente un momento. No lo he
rasgado, como iba a hacerlo, por empeño de mi caro amigo
el fundador y director de la REVISTA INTERNACIONAL DE LOS ESTUDIOS
VASCOS. (VOLVER) |