"Aquél que no sabe donde va
acaba siempre en otra parte"
El
público o más bien la ausencia del mismo, viene
siendo el protagonista de la gran mayoría de los debates
y preocupaciones de los profesionales en las mesas de planificación
de programas y racionalización de presupuestos.
Seis podrían
ser los fantasmas que planean sobre las mismas.
- Los deseos del mismo no corresponden
con los criterios programados.
El público, no es un único
público sino múltiples y variados frentes, tribus,
movimientos, cada uno con sus continuos cambios, objetivos y
necesidades.
La sensación de estar cada
uno sentado en el sitio equivocado ( artistas, distribuidores,
políticos, público...) produce un continuo e irreversible
cambio de roles en el gran juego planteado.
El público al haber sido
habituado a no establecer una correlación necesidad –
servicio prestado ( acceso al teatro de una forma gratuita ),
no acepta acceder al mismo mediante el pago del servicio por
no considerarlo una necesidad satisfecha, produciéndose
un continuo debate ante la desproporción económica
producida
A río revuelto,
ganancias de pescadores.
Los programadores
heridos en su narcisismo y preocupados por su propio cuestionamiento
se apuntan a caballo ganador ofreciendo lo que intuyen es el deseo
del público.

Cia Jorge
Gorosco. Fotografía : Gerardo Sanz
El público
rechaza a posteriori aquello con lo que se identifica y que refleja
su propia insatisfacción.
Las compañías
planean indecisas ante su situación de precariedad económica.
La falta de tiempo,
formación y estabilidad hace que se produzca un gran número
de compañías distintas con los mismos actores que
les impide desarrollar proyectos y líneas de trabajo con
un profundo seguimiento de las mismas, buscando que uno de ellos
dé con la fórmula mágica y pueda funcionar
durante un reducido pero indispensable tiempo de comer.
La vaca no llega
para todos.
Paralelamente al
proceso y cortando por lo sano aparece de nuevo la cultura con
mayúsculas.
La creación,
restauración y rehabilitación de los grandes templos
para los reconocidos artistas, los textos inmortales y la parte
del tejido social que se supone puede impedir la desaparición
del oficio.
El resto es pura
anécdota entre viejos rockeros.
El Teatro, posibilita
en un único e irrepetible momento poder asistir de nuevo
a algo ya vivido para poder libremente ordenarlo y trasformarlo
a través del impacto del corazón
A lo mejor es el
momento, quizás, no lo sé, de resituarnos en el
tiempo de partida.
De volver a creer
en la poesía cargada de futuro. De retirar la vista de
los árboles que impiden aquello del bosque, hoy encima
de nuestras mesas.
De cuidar las reglas
del juego que posibiliten alcanzar esa emoción que te permite
cambiar de camino.
No existen públicos,
ni existe la ausencia o negación del mismo.
No hay un buen o
un mal teatro, sí hay verdad o mentira definida por ese
mismo momento.

Producciones
Imperdible. Fotografía
: Gerardo Sanz
Son tiempos de confusión.
La cultura no está en crisis, estamos en la cultura de
la crisis.
Un proceso del movimiento
en busca de salida ante referencias perdidas.
Un proceso ante el
cual estamos obligados a estar presentes y estar presentes significa
no esperar encontrarlo sino estar preparados para poder interaccionar
con él en las mejores condiciones posibles.
La información
como aliada común del mundo contemporáneo, el respeto
a las reglas del juego, la verdad y la credibilidad como un arma
de transmisión y la repetición y el riesgo como
la herencia secreta de los alquimistas circenses, podrían
ser, a lo mejor, es posible, las líneas maestras de trabajo
par poder disfrutar de esta gran ceremonia.
"El Juego
no es mas que la creación de un campo envolvente que permite
la satisfacción de un deseo sin chocar con la realidad"
( Conversaciones con
uno mismo)
"Te quiero
Gilda
abajo el trabajo"
Javier Varillas, Técnico de
Programación Artes Escénicas |