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El estudio de caso que planteamos a continuación
se centra en el proceso de reconversión que sufrió
la empresa AHV y que dio como resultado el desmantelamiento de
la misma y la apertura de una moderna miniacería. En junio
de 1996 tuvo lugar el cierre del último horno alto de
Altos Hornos de Vizcaya (el Mª Ángeles) y el 21 de
enero del siguiente año se inauguró oficialmente
la miniacería, comenzando así una nueva etapa en
la industria siderúrgica vizcaína.
El objetivo de esta investigación
es el análisis de la evolución de las cualificaciones
en el proceso de reconversión de la empresa AHV a la Acería
Compacta de Bizkaia. Para ello, comenzamos centrando nuestra
investigación en uno de los centros de trabajo, la fábrica
de Sestao-Baracaldo analizando las últimas reestructuraciones
hasta llegar al cierre definitivo de la vieja fábrica
y a la apertura de la nueva acería.
Altos Hornos de Vizcaya era una
empresa dedicada a la siderurgia integral, y compuesta de fábricas
en distintos centros geográficos de Vizcaya (en los términos
municipales de Sestao y Baracaldo) y Navarra, llegando a tener
en su nómina a casi 15.000 personas empleadas en las distintas
categorías y puestos de trabajo.
En el año 93 se decide
el cierre de la fábrica y a partir de este momento comienzan
los movimientos de plantilla. La mayoría negocia su prejubilación
(los que tienen 60 años), otros se encuentran en situación
de regulación (es decir, todavía forman parte de
AHV, pero no trabajan porque ya no hay actividad productiva),
esperando cumplir la edad para pasar a prejubilarse. Otro colectivo
de los trabajadores encontraron acomodo en otras empresas de
la CSI, de este grupo sólo unos 300 fueron recolocados
en la Acería de Sestao.
De todas maneras, las reducciones
de personal comienzan a partir sobre todo de la década
de los 80. A continuación, veremos la evolución
por grupos profesionales a lo largo de la década de los
80, periodo en el que se llevaron a cabo las reestructuraciones
más importantes en AHV.
El grupo de los Especialistas
ha sido siempre el más numeroso en la empresa, llegando
a ocupar, en el año 1978, casi el 50% de la plantilla,
cosa lógica si se tiene en cuenta que el proceso de fabricación
requiere, fundamentalmente, puestos de especialistas. Sin embargo,
este Grupo Profesional ha sido el que más ha sentido el
paso de los años. Las distintas reestructuraciones y la
aplicación de NT en el proceso de producción han
tenido como resultado que el colectivo de los especialistas perdiera
peso de manera muy significativa en relación al resto
de Grupos Profesionales. De esta manera, si en el año
80 de cada 100 trabajadores de AHV 46 eran especialistas, quince
años después tan sólo 26 de cada 100 trabajadores
se situaban en este Grupo. Es de destacar que del año
80 al 81 la disminución fue de 583 especialistas y en
la reestructuración ocurrida en los años 85 y 86
este colectivo es el único de todos los Grupos que disminuye
en número. Además, en el año 87 perdió
601 trabajadores. Lo mismo ocurre con los Subalternos,
quienes pierden peso con respecto al resto de trabajadores.
El resto de Grupos Profesionales,
a pesar de que todos descienden en número, aumenta su
peso en la plantilla. Dentro de ellos, cabe destacar al Grupo
de los Profesionales Siderúrgicos (colectivo que
se considera el más cualificado dentro de los trabajadores
de la producción). Estos trabajadores pasan de significar
el 3,71% de la plantilla en 1980 al 10,78% en 1995. El segundo
Grupo que aumenta en importancia es el de los Ayudantes Ingeniero-Titulados
Medios y Asimilados, quienes en 1980 tenían el 2,66%
de los trabajadores de AHV y en 1995 pasan a contar con el 6,30%.
Los Técnicos de la empresa también aumentan
de forma significativa, contando con el 17% de los trabajadores
en 1995, mientras que en el año 80 suponían el
12,3%. Por su parte, los profesionales de oficio y los
Administrativos y Asimilados también crecen en
proporción, aunque de manera más moderada, los
primeros pasan del 20% en 1980 al 23,3% al cierre de la empresa
y los segundos del 7,77% en el 80 al 8,66%, quince años
después.
Finalmente, los Ingenieros
Licenciados y Asimilados, que aumentan ligeramente su importancia
en la plantilla, al contrario que el Grupo de Presidente y
Directores que disminuye de forma leve.
Estos datos nos muestran, una
vez más, el aumento de los Grupos Profesionales más
cualificados a lo largo de los últimos quince años
de vida de AHV. Así, se corrobora la idea de que, en lo
que a su aspecto formal se refiere, el grado de cualificación
de los trabajadores de AHV creció con el paso de los años,
hasta su cierre.
La investigación que se
plantea a continuación es analizar la evolución
que han sufrido los trabajadores de AHV que pasaron a trabajar
a la ACB. Ya hemos comprobado que, durante la vida de la antigua
factoría, los esfuerzos formativos y de aumento de la
cualificación de los trabajadores fueron significativos.
La cuestión que se presenta ahora es investigar si con
la transformación radical del proceso de producción
que ha llevado incluso a la apertura de una nueva planta se ha
dado un proceso de recualificación o de degradación
de la cualificación de los trabajadores. Para ello, además
de tener en cuenta las diferentes categorías profesionales
de los trabajadores (ya que nos quedaríamos en el nivel
formal de la cualificación) estamos realizando entrevistas
en profundidad a los trabajadores, verdaderos protagonistas del
cambio.
En este sentido, vemos cómo
AHV es un claro ejemplo de las transformaciones que están
teniendo lugar en determinados sectores productivos ya que confirma
la ecuación terrorífica para competir en los mercados
de nuestro tiempo: lo que hace años producía con
15.000 trabajadores hoy, para la misma producción, serían
menos de 500. Además, y tomando como base los primeros
resultados de nuestra investigación, parece que estamos
asistiendo a una concreción de lo que teóricamente
se ha denominado segmentación de la mano de obra. A saber,
dentro de los que sobreviven al cambio encontramos, por un lado
grupos de trabajadores que gozan de puestos de trabajo más
enriquecidos y de un mayor control de su propio puesto y, por
otro lado, segmentos de trabajadores que no han visto mejorar
sus cualificaciones reales e incluso que han sufrido procesos
de descualificación efectiva.
Patricia Campelo Martínez. Departamento de Sociología
I. Universidad del País Vasco (UPV/EHU) |