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Organo de prensa de Acción
Nacionalista Vasca, partido creado en 1930. Su primer número
apareció en San Sebastián el 8 de enero de 1933
sustituyendo al diario «Acción Nacionalista»
editado en Bilbao de 1932 a 1933. Lo dirigió José
Olivares Larrondo «Tellagorria» y su línea,
concorde con la de ANV, fue republicana, laica y reformista.
Al acaecer la caída de San Sebastián en setiembre
de 1936 se siguió publicando en Bilbao en los talleres
«El Pueblo Vasco». Allí, su último
número sale el 17 de junio de 1937. Caído el frente
norte, se reorganiza la redacción en Bayona viendo la
luz semanalmente hasta 1940. Años más tarde, en
1956, reapareció en Buenos Aires bajo la dirección
de Pello Mari Irujo con una periodicidad mensual. Este periódico
tuvo una larga y asendereada vida ya que era distribuido a toda
la diáspora vasca y era introducido clandestinamente en
la Euskal Herria franquista -en Iparralde se vendió en
los quioscos-. En los 23l números que se publicaron en
el exilio pueden verse colaboraciones del «interior»
y del exilio, firmas y pseudónimos de diferentes grupos
y partidos desde la CNT hasta Enbata. Desaparece en 1976 con
ocasión de una enfermedad de su director. Posteriormente
volvió a aparecer en la transición democrática
como órgano de ANV en el período de fusión
de este partido con ESB.-I. E. Z |
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El 19 de junio de 1932 se celebra
la asamblea de Pamplona, donde se somete el texto del estatuto
a votación de los representantes de los Ayuntamientos
vascos en una asamblea que se había de celebrar en Pamplona
el 19 de junio. Las diversas fuerzas políticas del país
fueron tomando posiciones. La comisión redactora del proyecto
recorrió todo el país y acudió principalmente
a la Ribera de Navarra, donde la opinión era más
hostil. La tumultuaria asamblea de Pamplona constituyó
un desastre para las aspiraciones autonómicas. La propaganda
que se había hecho en Navarra en contra del estatuto -con
la honrosa excepción de Rafael Aizpún Santafé
y Miguel Gortari, que hicieron una valerosa declaración
a favor del mismo el 11 de junio- dio sus frutos en la asamblea.

La Ribera navarra, de mayoría
ugetista, era hostil a un estatuto clerical en ciertos sentidos.
Víctor Pradera opone fuero a estatuto, acusa al mismo
de querer trasladar el aborrecido centralismo madrileño
a alguna capital vasca. "Apenas iniciada la sesión
-relata Jimeno Jurio, referencia indispensable para este momento
navarro- se alza el alcalde de Santesteban, republicano radical-socialista
y diputado a Cortes. Impugna, entorpece, ataca, obstruye; al
fin logra interrumpir el acto, llevando a los navarros al palacio
foral. Aquí, asumiendo el papel de gran cacique, propone
que no se vote estatuto alguno". Como ha demostrado J. Jurio,
el resultado hubiera sido muy distinto si hubieran votado todos
los Ayuntamientos que quisieron hacerlo y si los apoderados de
los mismos hubieran votado en consonancia del mandato recibido,
ya que fueron bastantes los que votaron en contra o se abstuvieron
pese a la orden recibida de hacerlo a favor. El resultado, anómalo,
falso y contradictorio con los anteriores, produjo vivas reacciones,
en especial en Navarra, donde el 2 de agosto se constituye el
grupo Acción Autonomista con el objetivo de impugnar el
fraude. Un ex-estatutista reciente, Oriol Urigüen, inicia
el 26 de junio mismo la maniobra de separar ahora a Alava del
movimiento municipal mediante el argumento de que sin Navarra
el agro alavés se verá perjudicado en el conjunto
de Euskadi. La división, tan anhelada por ciertos elementos,
había hecho presa del movimiento municipalista. En el
mes de julio se reunía en Azpeitia la llamada minoría
vasco-navarra y la Comisión de alcaldes. Estos protestaron
de lo ocurrido en la Asamblea de Pamplona. La minoría
quedó disuelta desde aquel mismo día. Unicamente
a efectos parlamentarios, para no perder los puestos en las comisiones
del Parlamento, se determinó su continuación. En
las mismas fechas, el camino recorrido por el estatuto catalán
era muy distinto. El 9 de setiembre era aprobado en las Cortes
y seis días más tarde Alcalá Zamora firmaba
en San Sebastián la ley promulgadora del estatuto catalán.
Es en esta ocasión cuando Prieto efectúa una maniobra
de acercamiento al aislado PNV que va a resultar eficaz y producirá,
a la larga, un cambio de orientación aliancista que dirigirá
al nacionalismo por derroteros francamente republicanos. |