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En nuestra sociedad industrial, fuertemente
orientada hacia el rendimiento, la dirección de la empresa
moderna busca por definición la consecución al
máximo grado de los objetivos de la organización.
Una de las hipótesis que de cara a lograrlo podemos plantearnos
puede ser: Para que una organización pueda alcanzar
sus objetivos a un alto nivel, su dirección deberá
instaurar un sistema de comunicación. Para Level
& Galle (1988) la comunicación entre los miembros
de la organización es la primera actividad de control
y coordinación. Ensamblar a la gente para que realice
una determinada tarea que cada uno por sí solo no podría
ejecutar, requiere que se ejercite la comunicación (Stiegler,
1977).
En una organización con
estructura organizacional formal, esta última condición
es la que define específicamente a la comunicación
organizacional. McPhee (1985) define la comunicación organizacional
como la comunicación que se forma y que da forma a los
procesos de las tareas y a la estructura formal en la organización.
Son varias las perspectivas desde
las que se pueden estudiar fenómenos de comunicación
organizacional similares (Krone, Jablin & Putnam, 1992).
Por un lado, y si optamos por la perspectiva mecanicista,
haríamos operativo este concepto comprobando el número
de mensajes de retroalimentación enviados a los supervisores
a través de canales escritos versus orales. Así,
el investigador podría hipotetizar que cuanto mayor influencia
ascendente, menor frecuencia de mensajes de retroalimentación,
especialmente para canales orales de comunicación. El
diseño del estudio podría distinguir dirigentes
con redes de gran influencia de aquellos con redes de poca influencia
y podría contrastar diferencias en la cantidad de retroalimentación
remitida por canales escrito y oral. En el mismo estudio pero
fundido en el molde de la perspectiva psicológica,
los filtros conceptuales de los individuos se convierten
en el escenario del proceso de comunicación. Estos filtros
conceptuales incluyen todos aquellos estados internos no observables
de los individuos que afectan de forma significativa no sólo
a qué se refiere, cómo se expresa y se interpreta
la información sino también cómo se procesa
esa información. La retroalimentación se podría
tratar como refuerzo psicológico al dar mensajes positivos
o negativos. Ambos conceptos se definirían y medirían
a través de los filtros conceptuales de los miembros de
la organización. En un estudio de campo, el investigador
podría comprobar la relación entre el grado percibido
de influencia ascendente y el dar retroalimentación positiva
o negativa. Este diseño emplearía datos de cuestionarios
para conseguir percepciones de conceptos abstractos y se centraría
en una visión de la comunicación orientada al receptor
más que al emisor. La investigación dentro de la
perspectiva interpretativo-simbólica podría
definir la influencia ascendente como las acciones que ejercen
el mayor impacto al dar forma y crear la realidad organizacional.
Consistente con la definición de poder de Kanter (1977),
los miembros de la organización con altos niveles de influencia
ascendente serían capaces de movilizar recursos para controlar
definiciones de vida organizacional. La retroalimentación
podría verse como la forma en que los individuos o las
colectividades evalúan sus propias acciones. De aquí,
los miembros de la organización confían en el vínculo
empático para proveer valoración positiva o negativa
de sus acciones. Un estudio dentro de esta perspectiva se podría
centrar en el modo en que los significados compartidos de influencia
ascendente es decir, acciones que ejercen el mayor impacto
en dar forma a la realidad organizacional- evolucionan de valoraciones
positivas y negativas de experiencias organizacionales pasadas.
En la perspectiva de interacción de sistemas, la
influencia ascendente se podría definir como el patrón
de mensajes secuenciales que caracteriza la comunicación
persuasiva con los superiores. Así, el investigador podría
codificar los mensajes persuasivos intercambiados entre los mandos
y sus superiores. Entonces, el investigador podría determinar
la probabilidad de que estos comportamientos se repitiesen a
lo largo del tiempo. Los patrones de secuencias estratégicas
podrían revelar modos característicos en el que
los dirigentes y sus superiores trabajan juntos para crear un
sistema de influencia.
Según Fisher (1987) se
tiende a asumir uno de estos cuatro enfoques conceptuales básicos
al estudiar la comunicación humana pero, dada la complejidad
de ésta, no abogamos por la superioridad general de ninguna
de ellas. Es más, vemos un valor teórico en la
conjunción de una variedad de perspectivas ya que cada
una de ellas hace contribuciones potencialmente únicas
al entendimiento general de la comunicación en las organizaciones.
A lo largo del primer semestre
de 1997, y siguiendo fundamentalmente la perspectiva psicológica
pero con connotaciones de las restantes perspectivas más
arriba mencionadas, se trató de analizar la calidad de
la comunicación organizacional en las PYMEs industriales
de la Comunidad Autónoma Vasca tomando como grupo de estudio
a los mandos de este tipo de organización. Una muestra
representativa fue tomada de la población aportada
por el Catálogo Industrial Vasco, y fue agrupada
en base a criterios de ubicación (territorio histórico:
Araba, Bizkaia, Gipuzkoa), facturación (250-500 / 500-1000
/ 1000-5000 millones de pesetas), porcentajes de exportación
del total producido (<5%, 5-50%, 50-100%) y número
de empleados (empresas pequeñas: 20-50; empresas medianas:
51-150). Se remitieron un total de 73 cuestionarios a otros tantos
mandos de Araba, 57 de Bizkaia y 92 de Gipuzkoa.
El método de recopilación
de datos fue el cuestionario, método ideal en función
del nivel de formación del colectivo al que iba dirigido
y por la perspectiva elegida --son múltiples las
ventajas que conlleva (gran cantidad de información en
un corto periodo de tiempo, posibilidad de analizar aspectos
no cuantificables a partir de métodos como la observación,
etc.)--. El cuestionario, remitido nominativamente a cada mando,
constaba de 81 preguntas. Éstas correspondían a
variables específicas analizadas en la investigación,
tales como: cantidad de información suministrada por la
empresa sobre sus objetivos, funcionamiento y desarrollo; política
de información y comunicación de la empresa; información
suministrada por la empresa y comprobación de que ha llegado
a su destino; velocidad y calidad de la información ascendente,
descendente y lateral; relación jefe-subordinados; trabajo
en equipo en la empresa; descompartimentación y disposición
de los locales de la empresa como facilitadores de las comunicaciones
laterales; clima de la empresa; conocimientos sobre comunicación
organizacional; ...
Mediante el análisis estadístico
correspondiente, llegamos a resultados que en ocasiones consideramos
preocupantes desde el punto de vista de la comunicación
organizacional. Algunos de estos resultados son: un tercio de
los mandos manifestó que los objetivos generales de la
empresa no se encuentran claramente definidos; una proporción
importante de los mandos considera que la tendencia de la dirección
a comentar los resultados financieros y económicos al
personal no es nada amplia aunque se aprecia una cierta mejora
a medida que la empresa tiene mayor número de empleados
o sus porcentajes de exportación aumentan; la posibilidad
de que los mandos puedan acceder a programas de formación
económica es casi inexistente; un muy alto número
de mandos considera que sus empresas no tienen definida una política
de la información y de la comunicación; se aprecia
una tendencia a no preparar suficientemente las reuniones de
trabajo por parte de los convocantes; uno de cada tres mandos
considera que existe malestar por la retención de información
a ciertos niveles de la jerarquía; es poco frecuente llevar
a cabo encuestas de opinión entre el personal; existe
la sensación entre los mandos de que las decisiones se
toman en función de informaciones no contrastadas suficientemente;
el clima de las PYMEs no parece ser el más adecuado a
la vista de las opciones más elegidas por los mandos (de
inflexibilidad, alienante, de rumores, de envidias y rivalidad);
las reuniones de trabajo no parecen desarrollarse dentro de un
clima propicio para el diálogo; quienes coordinan las
reuniones no poseen una preparación y un conocimiento
de las técnicas elementales de animación de un
grupo.
No obstante, también hay
resultados que apuntan en la dirección correcta. Entre
ellos, incluimos los siguientes: los mandos aprecian que hay
un esfuerzo por parte de la propia organización por tener
a todos informados sobre el funcionamiento general y el desarrollo
o la vida de la PYME, sobre todo cuando se trata de llevar a
cabo proyectos susceptibles de alterar la vida del personal;
la información que se facilita a los mandos se adapta
a su nivel de comprensión y a sus preocupaciones; se aprecia
un cierto esfuerzo por dar a cada uno la información que
necesita para su trabajo; las direcciones de las empresas disponen
de los medios necesarios para garantizar la difusión satisfactoria
de las informaciones en sentido ascendente, descendente y lateral;
las direcciones de las empresas se esfuerzan por entablar el
diálogo con los representantes del personal dentro de
las instancias que prevé la ley; los distintos departamentos
de las PYMEs no están concebidos como compartimentos estancos,
lo cual facilita el mutuo conocimiento de sus actividades; manifestaciones
del clima tales como el intercambio de impresiones y de información
entre personas del mismo servicio, pueden considerarse como aceptables;
los mandos consideran que cuando han de transmitir un mensaje
dentro de la empresa, cuidan bastante su presentación
aunque algo menos las palabras y la sintaxis utilizada.
Entre las conclusiones generalistas
que se derivaron de este estudio cabe destacar las siguientes:
El análisis estrictamente
comunicativo de la relación jerárquica se muestra
como muy útil para la comprensión de los problemas
más importantes de los mandos. Las premisas a partir de
las cuales la autoridad jerárquica genera credibilidad
pueden resolverse con un adecuado análisis y conducta
comunicativa del mando.
La dirección de una organización
ha de ser reductora de incertidumbre ascendente dentro de la
organización, para lo cual habrá de responder con
la certidumbre descendente que sea capaz de construir o imaginar.
Comunicativamente, los mandos
tienen una transcendental responsabilidad traductora que se manifiesta
en el cambio del lenguaje gerencial, al lenguaje específico
del área que dirige y/o coordina.
La ausencia de canales de comunicación,
el desconocimiento de determinados aspectos organizativos y la
falta de diálogo sobre muchas materias relacionadas directamente
con el negocio, generan una serie de ineficiencias que, sin duda,
tienen una traducción directa en los resultados económicos
de la empresa.
El reto fundamental de la comunicación
organizacional es contribuir a la generación de valor
añadido en las empresas. Para ello, será conveniente
analizar la cadena de valor de una organización y descubrir
en qué fases la comunicación organizacional aporta
verdadero valor añadido.
Como resumen de las conclusiones
de tipo empírico diríamos que:
(a) en cuanto a la circulación de información/comunicación
en la empresa, las PYMEs de la C.A.P.V. cuentan con un balance
negativo;
(b) en cuanto al clima organizacional en la empresa, hay un equilibrio
entre actitudes generadoras y no generadoras de comunicación
organizacional eficiente;
(c) en cuanto a la capacidad de los propios mandos referida a
sus habilidades lingüísticas, el balance es positivo
lo cual incidirá en la eficacia de la comunicación
organizacional.
Por último, e intentando
matizar un poco más los resultados de la investigación,
manifestamos que la cultura empresarial con respecto a la comunicación
organizacional parece estar más desarrollada en las PYMEs
industriales de Araba que en las de Gipuzkoa. Las de Bizkaia
destacan por ser las PYMEs donde más problemas relativos
a la comunicación organizacional se han detectado.
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REFERENCIAS
aFisher,
B.A. (1987) Perspectives
on Human Communication. New York: Macmillan. aGonzález
Ardeo, J.M. (1998) Calidad
de la comunicación organizacional en las PYMEs industriales
de la C.A.P.V. según el grupo de estudio de los mandos.
Tesis Doctoral. UPV-EHU: E.T.S. Ingenieros Industriales e Ingenieros
de Telecomunicaciones. Bilbao. aKanter,
R.M. (1977) Men and
women of the corporation. New York: Basic Books. aKrone,
K.J., Jablin, F.M. & Putnam, L.L. (1992) Communication theory and organizational
communication: multiple perspectives. F.M. Jablin, L.L. Putnam,
K.H. Roberts & L.W. Porter (eds) Handbook of organizational
communication. An interdisciplinary perspective. London:
Sage. aLevel,
D.A. & Galle, W.P.
(1988) Managerial communication. Plano, TX: Business Publications,
Inc. aMcPhee,
R.D. (1985) Formal
structure and organizational communication. In R.D. McPhee
& P.K. Tompkins (eds) Organizational Communication: Traditional
Themes and New Directions. USA: Sage. aStiegler,
C.B. (1977) Trends
in the context of basic business communication course: an editors
viewpoint. American Business Communication Association Bulletin
(june 1977). |
Dr. Joseba M. González
Ardeo: fipgoarj@lg.ehu.es
Joseba M. González Ardeo, Dr. en Ciencias
Económicas y Empresariales |