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Aquel poeta, de maldita vida y verbo certero
que fue Pierre Topet "Etchahun" (1786 1862),
nacido y muerto en la localidad suletina de Barkoxe ( Barcus)
afirma en una de sus más sentidas composiciones
Ahide delezius huntan (En esta deliciosa melodía)
que ha ido en peregrinación a Compostela, a tenor de aquellas
dos estrofas que dicen:
Zelietako Jinko Jauna,
zuri gomendatzen nüzü,
Ezi ene best erresursak, or akabi ziztadatzü
;
Libertate, hunak,uhurik galdürik agitzen nüzü,
Eta khorpitzaren gal lotsaz,mündüz mündü
banuazü.
Izan nüzü
Jundane Jakan, Loretan eta Erruman
Jente hunetzaz beinündüzün zük hazi ene
errundan
Orai ere phartitzen baniz zure othoitzez ber gisan
Haietzaz bizi-eraz nezazü malerus nizan denboran.
Estrofas ambas se traducen así:
" Señor Dios de los
Cielos, yo me encomiendo a Ti, pues todos mis otros recursos
se acabaron; perdidos mi libertad, mis bienes y mi honor, voy
por el mundo a punto de perder la vida."
"He estado en Santiago,
Loreto y Roma; Tu me has alimentado a través
de la buena gente que he encontrado en el camino. Si, por tu
gracia, yo parto ahora de nuevo, haz que, de la misma manera,
pueda vivir también gracias a ellos, en los momentos de
mayor necesidad."
Estaba claro, en versos del poeta,
que había realizado el viaje a Compostela. Pero los investigadores
suelen desear la certeza del documento confirmatorio. Y así,
Jean Haritschelar, profesor de la Universidad de Burdeos, cuando
estaba trabajando en su tesis doctoral L´oeuvre poetique
de Pierre Topet Etchahun (Euskaltzaindia, 1970) quiso
confirmar el dato. Recurrió para ello a Fausto Arocena,
Jefe del Archivo y Biblioteca de la Diputación de Gipuzkoa,
quien con el tema se dirigió al etnógrafo e historiador
de Santiago de Compostela, Fermín Bouzas Brey, que no
pudo aportar dato fehaciente alguno, ni Haritschelar poner nota
explicativa al poema.
Así las cosas, en julio
de 1996 conocí, en una reunión de carácter
jacobeo, a la investigadora italiana Carmen Pugliese, que abandonando
su Perusia natal se hallaba realizando trabajos de investigación
en Santiago de Compostela. Pero cuál no seria mi asombro
y alegría cuando me dijo que estaba haciendo un trabajo
sobre peregrinos del siglo XIX. Inmediatamente le expuse el asunto
que había preocupado a Haritschelhar, Arocena, Bouzas
Brey y que a mí me rondaba desde los días en los
que tuve conocimiento del asunto.
Carmen Pugliese fue rápida:
-Lo he encontrado, me dijo.
Y es que Carmen sabia del tema
a raíz de que Bouzas Brey escribiera un artículo
en el que contaba que estuvo investigando infructuosamente el
tema que le había sido pedido desde aquí.
Carmen añadió que
había escrito un trabajo para la revista Compostellanum
(1996) a la vez que me prometía envío de una copia
del original, cosa que así lo hizo, lo cual se lo agradecí
mucho, ya que pude acallar mis ansias de conocimiento antes de
que apareciera la revista.
Desde aquel entonces, guardo
una buena amistad con la investigadora italiana, lo cual me ha
permitido conocer, también con celeridad, la publicación
de su reciente trabajo El Camino de Santiago en el siglo XIX
que no es otro que el resultado de aquella investigación
que me anunció el día que la conocí.
La investigadora ha dado con
cuatro manuscritos hasta ahora ignorados - en los que
se recogen las entradas de peregrinos en el Hospital Real de
Santiago lo que hoy conocemos por el Hostal de los Reyes
Católicos desde el año 1802 a 1905. Y en
ellos figura la anotación de la entrada y salida, del
centro asistencial, de nuestro poeta, a tenor de la siguiente
frase literal:
Día 9 de mayo de 1843.
Francia Pedro Topet, casado con Engrace Pelento, natural
de Bascus, canton de Mauleon en el Reyno de Francia de donde
es vecino. Salió el 11 del mismo.
Respeto en la transcripción,
como es lógico, la ortografía, la castellanización
del nombre y la incorrecta anotación de la localidad natal
de Etchahun.
Queda pues confirmada la veracidad
de nuestro poeta
Además del valor histórico
sentimental, al que me he referido, y que aporta el libro
de Carmen Pugliese, la obra es un concienzudo estudio de las
peregrinaciones en el siglo pasado con su mayor o menor afluencia
romera según la situación política del siglo
XIX. Recuérdense las guerras contra Napoleón, las
carlistas, la de Marruecos o la Desamortización, elementos
todos del siglo XIX y que en nada favorecieron las corrientes
de peregrinación.
Se examina en el libro la presencia
de peregrinos por edad, provincia, sexo y profesión. Añadamos
a ello la consignación de procedencia con lo que algún
lector puede hallar, quizá, un antepasado.
Según consta en el estudio
hicieron uso de los servicios del Hospital Real de Santiago 2.059
peregrinos provenientes de Alava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra,
cantidad sola superada por los de la provincia de León
que ascendieron a 3.540.
No es este un libro de viajes,
de lectura de entretenimiento, aunque hable del Camino, sino
un trabajo de investigación de esos que prestigian a la
autora.
El Camino de Santiago en el
siglo XIX, obra de investigadora
italiana, ha sido editada por la Xunta de Galicia y presentada
oficialmente en una ciudad, tan emblemática del Camino,
como es Estella-Lizarra.
Javier de Aramburu,
periodista |