En 1995 la Agencia Europea de Medio Ambiente
publicó un Informe sobre lasituación del medio
ambiente en la Unión Europea en el que se enumeraban los
principales problemas ambientales a nivel europeo (Stanners y
Bourdeau, 1995). El cambio climático, la reducción
del ozono estratosférico, los accidentes, la acidificación,
la contaminación del aire por oxidantes fotoquímicos,
la contaminación del agua dulce, la degradación
de los bosques, la contaminación marina del litoral, la
producción y gestión de residuos, la presión
urbana y los riesgos químicos destacaban entre los problemas
más acuciantes.
Desafortunadamente, un análisis pormenorizado de todos
estos problemas ambientales requeriría un tratamiento
más extenso del que nos permite esta ponencia, por lo
que nos tendremos que conformar con tratar algunos de estos problemas,
centrándonos en aquellos con un carácter más
local. En concreto, dado el pasado industrial y la concentración
espacial de la economía vasca, centraremos nuestro análisis
en la contaminación atmosférica, la contaminación
de suelos y la generación de residuos sólidos urbanos
como tres de los problemas ambientales más inmediatos
para el ciudadano vasco.
La contaminación atmosférica
El problema de la contaminación
atmosférica en la Comunidad Autónoma del País
Vasco ha sido muy importante a lo largo de gran parte de este
siglo, siendo la zona del Bajo-Nervión-Ibaizabal una de
las zonas más afectadas. Sin embargo, la calidad del aire
ha mejorado sustancialmente en la última década,
si bien la evolución ha sido diferente para diferentes
tipos de contaminantes.
Los datos de concentración
más antiguos disponibles en series fiables son los de
dióxido de azufre y partículas en suspensión,
para los cuales existe una clara tendencia negativa en los últimos
años, un fenómeno que se debe achacar a la crísis
económica, la sustitución de combustibles y a la
generalización de políticas de ayuda a la minimización
y depuración de emisiones.
La situación es algo menos
halagüeña en el caso de las concentraciones de óxidos
de nitrógeno donde no se puede apreciar una tendencia
descendente. Otro problema preocupante es el del ozono troposférico
y los oxidantes fotoquímicos. En este caso no existen
medidas históricas largas, aunque hay indicios racionales
para pensar que se superan los niveles aceptables.
La contaminación de
suelos
La contaminación del suelo
en Euskadi es un hecho directamente relacionado con la industrialización,
si bien la problemática de la contaminación del
suelo no es exclusiva de las áreas industrializadas, sino
que también afecta a zonas agrícolas y asentamientos
urbanos, ya que los focos de contaminación son muy variados.
Según una estimación realizada en base a los primeros
datos del Inventario de Emplazamientos con Actividades Potencialmente
Contaminantes del Suelo existen alrededor de 2000 terrenos susceptibles
de estar contaminados. Esto supone un problema muy grave para
un territorio como el de la Comunidad Autónoma del País
Vasco que con una de las más altas densidades de población
de Europa y unas características orográficas especiales
se ha visto forzada a hacer un uso muy intensivo del suelo. Nótese
que en los suelos fuertemente contaminados los usos que se puede
hacer de los mismos estarán condicionados y limitados,
siendo difícil que estos suelos se puedan recuperar para
los usos que se consideran más sensibles (parques infantiles,
viviendas con jardín o agricultura).
La generación de residuos
sólidos urbanos
La producción global de
residuos sólidos urbanos en la Comunidad Autónoma
del País Vasco ha aumentado en los últimos años.
En 1996 el ratio de residuos sólidos urbanos por habitante
se situó en 380 kg/hab/año, cuando el objetivo
marcado por el Quinto Programa de Acción Medioambiental
de la Unión Europea hacia el desarrollo sostenible se
establece en 300 kg/hab/año. Sin embargo, se observa una
mejora paulatina en la gestión de los residuos producidos.
Se está experimentando un aumento importante en el número
y en la tipología de los diferentes contenedores ubicados
para el reciclaje. Así, se ha conseguido un aumento considerable
en la recogida selectiva para el reciclaje, alcanzando recogidas
de un 20% anual para el vidrio, 30% para el papel y 40% para
las pilas en los últimos tres años.
Alberto
Ansuategi, Profesor de la UPV |