Ernestina de Champourcin (Vitoria, 1905) representa una de
las cimas poéticas de la denominada poesía pura; sin lugar
a dudas, la más importante entre el grupo femenino de dicha generación.La
obra de Ernestina de Champourcin, al ritmo de su propia vida, puede ser
dividida en tres períodos que podrían ser denominados con
los siguientes títulos:
1º.- La poesía del
amor humano (1905-1936)
2º.- La poesía del
amor divino (1936-1974)
3º.- La poesía del
amor sentido (1974-1991)
1º .- La poesía
del amor humano (1905-1936)
Ernestina nace en Vitoria el 10 de julio de
1905. Desde niña recibe una educación muy esmerada. Sus institutrices,
francesas e inglesas, la van familiarizando con la lengua y con la literatura
de sus países de origen. Desde niña hablaba y escribía
con suma perfección el francés, el inglés y el castellano.
Este conocimiento de los idiomas le permite ser en su madurez una de las
traductoras más importantes del siglo XX.
Los años de niñez y adolescencia
fueron tiempos felices de alegría y alborozos. La escritora recuerda
con agrado sus juegos y pasatiempos. Le encantaba inventar cuentos para
narrarlos a las amigas. Jugaba especialmente a viajes. Imaginaba viajes
a los lugares más exóticos e iba narrándolos según
los iba imaginando. Ernestina tenía desde niña un corazón
romántico y soñador que la empujaba a la poesía, como
forma ideal de dar rienda suelta a sus evocaciones imaginativas y concisión
expresiva a sus emociones y sentimientos.
En su hogar realiza los primeros estudios.
A los 10 años ingresa en el Colegio del Sagrado Corazón, donde
realiza el bachillerato elemental. En casa y con profesores particulares
prepara el bachillerato superior. Se examinaba en el Instituto Cardenal
Cisneros. Aunque su idea era estudiar la carrera de Filosofía y Letras,
presiones ejercidas por el padre y cierta tozudez mantenida por ella echan
al traste los planes de estudio.
Por esta época, Ernestina escribe con
verdadera entrega y pasión los primeros poemas. Sin embargo, insatisfecha
de los resultados quema y destruye todos los poemas de su prehistoria poética.
Con tesón y trabajo sigue escribiendo poemas y versos. Los títulos
se suceden: En silencio (Madrid, 1926), Ahora (Madrid, 1928),
La voz en el viento (Madrid, 1931) y Cántico inútil
(Madrid, 1936). Con estos cuatro títulos adquiere un renombre sólido
y gana un puesto puntero en el panorama poético de la España
de preguerra.
Desde su primera obra En silencio hasta
la última de esta primera etapa Cántico inútil
se observa un largo camino de depuración poética. De un arranque
con marcadas influencias románticas y modernistas va evolucionando,
siguiendo de cerca el magisterio de Juan Ramón Jiménez, hacia
una poesía cada vez más conceptual y pura. Ernestina fue en
esa época de vanguardias y exactitudes líricas una de las
defensoras de la poesía pura. Pero su poesía, al margen de
modas y gustos, fue en todo momento un clamor de amor humano dirigido a
los seres y a las cosas que formaban el entorno de su vida y las aspiraciones
de su corazón.
La escritora vasca con María de Maeztu
y María Baeza entre otras mujeres inquietas y preocupadas por la
cultura femenina, crean el Liceo Femenino. Ernestina fue la secretaria
de dicha institución hasta la guerra. En las tertulias del Liceo
Femenino se dieron cita todos los grandes intelectuales y artistas de
la época. Era un centro con una gran vida social y una intensa actividad
cultural. Fue amiga de la gran mayoría de escritores y artistas de
la época. Junto a la profunda amistad y admiración que sentía
hacia Juan Ramón Jiménez y Cenobia, frecuentaba la compañía
y afecto de poetas como Concha Méndez y Altolaguirre, Emilio Prados
y Rafael Alberti, etc. Entre el grupo de íntimos se encontraban Pilar
Zubiaurre y Juan de la Encina. Estos le presentaron por primera vez a quien
pasado cierto tiempo llegaría a ser su marido Juan José Domenchina.
Fueron tiempos felices y despreocupados de
poesía y literatura, de tertulias y amistad, de paseos y cultura.
Fue la suya una vida tranquila y sosegada, truncada y deshecha con el estallido
de la guerra civil y el consiguiente exilio.
2º .- La poesía
del amor divino (1936-1974)
En 1936 estalla la guerra civil. Desde el
balcón de un cuarto piso de la calle Barquillo, Nº 23, Ernestina
escucha los encendidos discursos de La Pasionaria, de Margarita Nelken,
etc, pero también
oye con horror el estruendo de las primeras bombas nacionales lanzadas sobre
del Ministerio de la Guerra. Con el estallido de las bombas y el aullido
de las sirenas desaparece el bullicioso y despreocupado ambiente de ese
Madrid de la literatura y de la cultura. Son tiempo de sufrimiento y de
entrega. Así lo entienden todos los intelectuales, quienes desde
una posición u otra se preparan en la medida de sus posibilidades
para una lucha larga y cruenta. Juan Ramón Jiménez y Cenobia,
preocupados por los niños huérfanos o abandonados, fundan
una especie de comité denominado "Protección de Menores".
Ernestina se suma a este trabajo en calidad de enfermera. Debido a ciertos
problemas con algunos milicianos deja esta labor para entrar a trabajar
como auxiliar de enfermera en el hospital regentado por Lola Azaña.
Colabora allí de forma desinteresada hasta el día de su matrimonio
con Juan José Domenchina. A partir de las vivencias que tiene en
este trabajo inicia la redacción de una novela Mientras allí
se muere, inconclusa por falta de final o por que ese final fue destruido
por la autora.
Debido a las ideas políticas de Domenchina,
afiliado a Izquierda Republicana, y a sus cargos políticos, secretario
del gabinete diplomático del Presidente de la República Manuel
Azaña, el joven matrimonio tiene que moverse al ritmo que impone
el grupo presidencial. Se desplazan con el gobierno y el 5º Regimiento
a Valencia. El viaje lo realizan con otros intelectuales, entre los que
se encontraban los vascos Pilar Zubiaurre y Juan de la Encina. Más
tarde a Barcelona y de la Ciudad Condal con el ejército nacional
en los propios talones pasan a Francia. Residen durante tres meses en Toulouse,
acogidos por el Comité de Ayuda a los Intelectuales Españoles.
El exilio para Ernestina no fue ni doloroso
y traumático como lo fue para Juan José Domenchina. De espíritu
aventurero y amante de los viajes, la escritora tomó el destierro
como un viaje de aquellos que imaginaba y narraba en su niñez. Con
el tiempo termina enamorada de la gente y de la geografía de México.
Una vez instalados en México, Juan
José rechaza el trabajo de profesor al no sentirse ni preparado ni
vocacionado. Enterado Cosío Villegas de la situación en que
se encontraba el matrimonio, les ofrece colaborar con el Fondo de Cultura
Económica en calidad de traductores. La primera obra que tradujo
Ernestina para el F.C.E. fue una biografía de Voltaire. La traducción
resultó tan del gusto del director, que se le abrieron todas las
puertas y se le dieron todas las facilidades. Ella escogía los títulos
que iba a traducir. Estos eran preferentemente históricos, literarios,
sociológicos, etc. Colabora igualmente para editoriales como Centauro.
U.T.H.A (Unión Tipográfica Hispanoamericana). Realiza una
labor increíble. Su trabajo alcanza el medio centenar de títulos,
significando su labor un puente cultural sólido que sirvió
para empezar a despertar las dormidas cabezas de la España franquistas.
En forma de las traducciones en editoriales americanas empezaba a llegar
la voz de los desterrados. Muchas de las traducciones de Ernestina de Champourcin
siguen vigentes y reeditándose a pesar del tiempo transcurrido.
Ernestina era poeta y como tal fue recibida
en su nueva tierra de residencia. Sin embargo, el nuevo trabajo de traductora
ahogó su voz poética durante más de quince años.
Salvo contadas ocasiones y de forma más bien esporádica -sus
colaboraciones en la revista Rueca serían la gran excepción-
deja de lado su tarea poética. La vida en el exilio exigía
una dedicación remunerada y las traducciones daban para vivir sólo
cuando se trabajaba de manera intensa. En 1952 publica Presencia a oscuras.
Si durante la época de preguerra clamaba por el amor humano, ahora
la poeta dialoga con el amor divino. El tema religioso llena a partir de
ahora todas sus páginas poéticas. Este sentimiento de amparo
divino se ve acrecentado en octubre de 1957 con la muerte de su marido.
Humanamente quedaba sola, espiritualmente se encontraba acompañada
de Dios y de los suyos. La fe le sirve para superar estos momentos de gran
tragicismo . Con este sentido y bajo este sentimiento van apareciendo sus
siguientes libros: Cárcel de los sentidos (México,
1964), Hai-Kais espirituales (México, 1967), El nombre
que me diste (México, 1966),Cartas cerradas, México,
1968) y Poemas del ser y del estar (Madrid, 1874). La verdadera obsesión
de la escritora alavesa es a partir de estos momentos el destierro espiritual
del hombre. Su fe inquebrantable en el mas allá da un nuevo colorido
a toda su obra. Para Ernestina de Champourcin no existe propiamente exilio
espacial o transtierro emocional sino destierro espiritual
3º.- La poesía
del amor sentido (1974-1991)
Desde 1972 reside en Madrid. Esta vuelta,
en esta ocasión definitiva, le hace evocar los sentimientos y recuerdos
de sus vivencias pasadas en la capital durante la guerra civil. Como especie
de recuperación evocativa va recreando todas sus andanzas, inquietudes
y sufrimientos. Nace así su libro Primer exilio. Por otra
lado, sufre la gran decepción de un Madrid que no se parece nada
a la ciudad de sus recuerdos. Estas experiencias íntimas se van concretando
en su obra La pared transparente. Frente a tanta negatividad, existe
una puerta abierta a la salvación, "la transparencia del muro"
que ejemplifica la transcendencia a través de la interiorización.
De esta introspección de vida y de sentimiento nace, por una parte,
su siguiente y última obra Huyeron todas las islas, expresión
de la ruptura física con los seres y las cosas queridas, pero, por
otra parte, quedan reforzadas la fe y la esperanza en la vida definitiva
del mas allá.
Ernestina de Champourcin en medio del reconocimiento
que despierta su persona y obra, aquí y en todas partes, -Premio
Euzkadi de Literatura (1989), creación en Vitoria del Certamen
de Poesía Ernestina de Champourcin, publicación de antologías
y estudios críticos, la aparición de sus Obras Completas,
etc.,- vive en el recuerdo de sus lectores y en los versos de sus muchos
poemas. Jose
Angel Ascunce Arrieta, profesor en la Universidad de Deusto |