741 Zenbakia 2019-07-17 / 2019-09-18

KOSMOpolita

Los vascos de Nueva Orleans (II/II)

SAN SEBASTIÁN, Koldo

Los vascos de Nueva Orleans (I/II)

Los vascos y la guerra civil americana

Luisiana era, en vísperas de la guerra civil, un estado esclavista. El 26 enero de 1861 el estado se separó formalmente de la Unión. Sin embargo, debido a la importancia estratégica de su puerto, la ciudad de Nueva Orleans fue ocupada por las fuerzas federales el 25 de abril de 1862. Esto fue posible en gran parte tanto por las simpatías pro istas de la mayoría de sus habitantes como por sus intereses comerciales.

Al estallar la guerra, muchos vascos residentes en el sur se instalaron en Nueva York, en México y, sobre todo, en Cuba. Otros se quedaron en Luisiana. La mayoría de los vascos movilizados estuvieron encuadrados en los regimientos confederados de Cazadores Españoles o en los regimientos de la Brigada francesa. Los antiguos residentes, como M.A. Lizardi o Jules Zatarain pertenecían, cuando comienza de guerra, a la Milicias de Luisiana (confederada). El segundo de los citados “dimitió” de la misma. Otro Zatarain, Jean Baptiste,  sirvió desde el primer momento en la marina de la Unión.

Anuncio de 1873. El Buenaventura pertenecía a Olano, Larrinaga & Company.

“Regresan” los marinos

En Nueva Orleans hubo una significativa comunidad de  marinos vascos en los primeros años del siglo XX. Los primeros comenzaron a llegar a finales del siglo XIX. Venían en barcos de matrícula anglo-bilbaína (Olano & Larrinaga, Serra, Arrotegui, Eizaga). Muchos de estos llegaban desde Cuba en lastre y cargaban productos como algodón o caña de azúcar que transportaban, bien a Liverpool, bien a otros puertos del norte de Europa.[1] La mayor parte de las tripulaciones de estos barcos estaban formadas por vascos. Hubo un tiempo en el que la excepción en estas flotas la constituyeron los maquinistas hasta que los vascos también aprendieron el oficio (la mayor parte de ellos en Liverpool, luego, en el País Vasco).[2] 

Los muelles vascos

La prensa se hacía eco de la llegada a Nueva Orleans de barcos como el Politena o el Euskaro. Había días que, en el puerto de Nueva Orleans coincidían varios vapores vascos: el Alicia (capitán Aldamiz), el Niceto de Larrinaga, el Catalan (capitán Guerricaechevarria), el Castellano (Ozamiz), el Gaditano (capitán Goicoechea) (Times Picayune, 30-10-1889).  Los tres últimos vapores pertenecían, a la compañía vasco-británica La Bandera Española, empresa formada por los navieros ingleses John Glynn & Sons, de Liverpool y Manuel María de Arrótegui, y Enrique Soberón.

La presencia de las navieras vascas en Nueva Orleans fue tal que, en marzo de 1891, el Consejo de la ciudad concedió a Larrinaga y a Glynn (Arrotegui y Soberón) una zona de atraque de 1.524 metros (500 pies) en el Orange Street Wharf entre las instalaciones de la New Orleans Waterworks bajo Richard Street y la N.O. Gas Company (Times Picayunne, 7-03-1891). Meses más tarde, las dos compañías citadas además de la también  vasco británica Serra consiguieron un enlace ferroviario para facilitar las operaciones (New Orleans Item, 5-10-1891).

Muchos de estos marinos desembarcaban bien Nueva Orleans o en otros puertos de Estados Unidos por diferentes razones. La mayoría porque consideran que consiguen mejores sueldos y condiciones de trabajo. La legislación americana no penaba a aquellos marinos desertores si demostraban que en el nuevo embarque las condiciones de trabajo eran mejores. Se embarcan, sobre todo, en buques que hacen rutas por el Golfo de México, además de con Cuba y puertos de Centroamérica. Fundamentalmente, en correos  barcos fruteros. En este punto, Juan Argote jugó al principio un papel importante en la contratación de marinos vascos. La presencia de marinos vascos en esta ciudad fue evidente hasta los años de la Segunda Guerra Mundial.

Pero, no todos cambiaban de barco y pandera. A abordo del  vapor Español, de Glynn, Arriotegui & Soberón que llegó al puerto de Nueva Orleans desde La Habana el 10 de enero de 1881, venía un joven marinero de Murueta, Juan  Calzada, que decidió desertar. Tenía 19 años. Cruzó el Mississippi, instalándose en la parroquia de Jefferson. Allí conoció a Margaret King con quien se casó el 10 de junio de 1886. Con ella, tuvo seis hijos, fijando su residencia en Gretna. Para mantener a tan numerosa prole, realizó todo tipo de trabajos, en un principio, relacionados con su oficio de marino y en los muelles, aunque, pronto comenzó a trabajar como cazador y trampero en los pantanos. Por fin, abrió una tienda de ultramarinos que regentó hasta su muerte en 1926, y a la que acudían algunos paisanos vascos.

El bermeano León de Uribarri (su apellido se transformó en Oliver), desertó en Nueva Orleans en 1873, trasladándose a Charleston donde  trabajó como bombero en los pequeños vapores fluviales que hacían servicio a lo largo de los dos ríos que desembocan en la bahía de la ciudad. Estuvo navegando hasta 1932. Se casó con Elisa Montañese con quien tuvo nueve hijos. Falleció en Charleston el 7 de agosto de 1937.

Una de las sagas de marinos vascos de Nueva Orleans es la de los Ajubita, originarios de Lekeitio. El primero fue Domingo Ajubita, nacido el 27 de octubre de 1882. Había estudiado en la Escuela de Naútica de Lekeitio y, tras un tiempo en barcos de bandera española se trasladó a México. Navegó como capitán los barcos que hacían la ruta de los puertos del Golfo y por el Caribe. Se había casado con Matilde Aspiazu, de Markina, que viajó con él. En el puerto mejicano de San Blas nació el mayor de sus hijos, José María (1910-1998). Luego, vinieron Agustín (nacido en Markina, 1914-2009), María Luisa (Markina, 1916-2012), Adolfo, Beatriz (1922-1995) y Alfonso (1924-2001). Por fin, en 1920, la familia se reunión en Nueva Orleans donde nacieron el resto de los hijos.

Domingo se nacionalizó norteamericano en 1923 y comenzó a navegar como capitán para la “Cuyamo Fruit Company”. Un día de enero de 1930 cuando navegaba hacia Nicaragua a bordo del SS Managua para cargar falleció a causa de un ataque al corazón, Fue enterrado en el mar a la altura de Swan Island. La ceremonia fue dirigida por el capitán Albert Gerlach y, a la misma asistió su hijo mayor José María que ya navegaba con tercer oficial en la misma compañía.

Los cuatro hijos varones de Domingo fueron capitanes de la Marina Mercante, así como dos de sus nietos, Vernon y Warren, hijos de Adolfo. Este último fue durante décadas práctico del puerto de Nueva Orleans. Se retiró con 84 años.

Religiosas a principios del siglo XX (Cortesía de las Siervas de María, New Orleans).

Religiosos

La presencia de religiosos vascos en Nueva Orleans ha sido una constante. Algunos como el hermano jesuita Manuel Arrizabalaga, vinculado a la Universidad Loyola, dejó huella en la ciudad. Muchos llegaron desde México tras el triunfo de la revolución mexicana en 1914.

Entre los religiosos llegados a Luisiana, destaca la presencia de las Siervas de María ((Sisters Servants of Mary), una orden dedicada a la atención de enfermos. Las monjas habían comenzado a llegar en 1914 procedentes del convento de Veracruz en los días de la revolución mejicana gracias a la mediación del jesuita padre Palomo y el apoyo del arzobispo de Nueva Orleans.  En la documentación de algunas figuran como “refugiadas”. Otras lo hicieron desde Cuba.

En un principio, tuvieron su sede el 1755 de Prytania Street (luego, en Esplanade Avenue), donde vivieron un número relevante de monjas vascas (en su mayoría navarras y guipuzcoanas) pertenecientes a las Siervas de María (Sisters Servants of Mary): Enriqueta Azcarate, Catalina Erro, María Gallardón, Ramona Goñi, Angela Indurain, María Martina Lasa, Ignacia Sales, Josefa Aramendi, Antonia Ozcoidi, María Aracama, Fermina Lizarralde, Anunciación Ilundain, Gloria Machinena, Fernanda Olasagarri Magdalena Iriarte, Encarnación Azpeitia… Una de estas, Anastasia Gorostiaga, era la superiora en 1920. En 1940, por ejemplo, la superiora y ocho de las religiosas eran vascas.

El frontón de Nueva Orleans.

Un frontón profesional

Otro colectivo de vida efímera fueron los pelotaris de Jai Alai (cesta punta). El  Frontón de New Orleans fue construido el año 1925 y abierto el 25 de noviembre de 1926. La cesta punta hizo su debut en el área de Nueva Orleans ante una multitud de 2.500 entusiastas fans.

El cuadro era en su mayoría proveniente del fatídico Frontón de Hialeah destruido por un Huracán al de poco de inaugurarse en Miami el primer escenario profesional de cesta punta del estado de Florida. Un grupo de jóvenes pelotaris tutelados por el alcalde de Mutriku (Urrestarazu) habían sido contratados para el Habana - Madrid y después de su paso por Miami pasaron a formar parte del recien inaugurado Jai Alai de Arabi. Los pelotaris Arana, Hernando, Lorenzo, Mateo, Pedro Mir, Osa, Ochoa, Olabeaga, Piston, Segundo, Taboada, Ugalde, etc. se alojaban en la casa estilo victoriano y de mucha historia situada justo en Frente al Jai Alai y Ball Room de Friscoville. La Mansión de Le Bau como era conocida, funcionaba por aquellos años 20 como Hotel además de cobijar a los jóvenes pelotaris. El Frontón estaba situado en el 139 de  Friscoville Ave. en Arabi en St. Bernard Parish, y las funciones de pelota fueron constantes durante tres años.


[1] Jesus M. Valdaliso, “Bandera y colonias españolas y marinos vizcainos, y capital y comercio británicos. Las navieras anglo-bilbaínas en el último  tercio del siglo XIX”, en Itsas-Memoria: 4, Donostia (2003): Untzi Museoa, p. 2003.

[2] David Eccles (2005), Larrinaga Line, 1863-1974, Windsor: The World Ship Society, p.6.