737 Zenbakia 2019-03-26 / 2019-04-29

Gaiak

La financiación del periodismo tras la digitalización de los medios

CAPOANO, Edson

Continuamente, veo un post en las redes sociales, el cual reproduce una noticia de los años 80 sobre la informatización de los diarios españoles. La nota impresa dice algo como “En el futuro, el periodismo será hecho vía ordenadores”. Dicha predicción causa risa hoy en día, pero aquel suceso ha sido el eje del esplendor y de la ruina de algunas empresas periodísticas en las décadas siguientes. La llegada de un ordenador a las oficinas de prensa, que ha abierto puertas a la digitalización del proceso periodístico hace 30 años, se ha vuelto en una efigie al modelo de negocios de información.

Aquella pantalla negra con iconos verdes también ha llegado a los hogares, no sólo como un procesador de datos e impresora, sino una ventana hacia el infinito de los hiperlinks de páginas con texto en la web 1.0 de aquél entonces. Gratis. Los diarios, que perdían lectores, se han apurado a generar sus propias páginas, con momentos áureos como la burbuja de la web a finales de los 90, cuando se ha invertido a fondo perdido en oficinas para internet. Pero los modelos de pago que consistían en anuncios y suscripciones, no estaban debidamente adaptados a aquella nueva operación. Y algunos intentos han sido desastrosos, como el caso de la página de El País, que ha subido un muro pagado de lectura (paywall), lo que ha culminado en la pérdida de miles de lectores y el puesto de sitio informativo más visitado de España para El Mundo. 

Muchos medios de comunicación han recurrido a la reducción de gastos, entre éstos, de puestos de trabajo de profesionales del periodismo. Una elección, que ha rebajado la calidad de sus productos, pero que les ha mantenido relativamente hasta los años 2000. Fue cuando las redes sociales y el vídeo se han impuesto como líderes en la web. Facebook y Google, por ejemplo, se han perfeccionado en retener buena parte de los ingresos publicitarios destinados a web, ya que reúnen casi la totalidad de los usuarios de internet.

La situación empeora para el periodismo en 2010, con Whattsapp, Instagram y Youtube, van cambiando los hábitos de los consumidores de informativos. No con más portales que ofrecen noticias, sino del grupo de la familia o el canal del digital influencer. La pérdida de credibilidad de la prensa en general, un fenómeno que culmina en la postverdad de hoy, ha sido la estaca en el corazón de algunos negocios. La gente no necesita o no cree tanto en el periodismo como fuente de información.

Pero como la crisis puede crear renovación, la misma pantalla que ha sido la derrocada de los legacy media ha proporcionado nuevas configuraciones de negocios informativos, lo que llamamos medios nativos digitales. Son iniciativas que buscan nichos de mercado, estimulados por oportunidades en huecos informativos, para defender intereses sociales que no están en los grandes medios, para organizarse como colectivos de periodistas o porque se les quiere. Como generalmente son iniciativas pequeñas (startups, oficinas en la nube, home office etc), su coste de operación es bajo, así como su público. La experiencia en soportes y herramientas web les ha posibilitado la experimentación de distintas formas de capitalización a lo largo de la última década.

A partir del 2010 la situación empeora para el periodismo (Whattsapp, Instagram y Youtube...), el hábito de los consumidores de informativos cambia.

Se catalogan desde entonces, cientos de iniciativas digitales de noticias, con fórmulas alternativas de financiación al modelo anuncio y suscripción de los medios impresos.  Ya en 2016, por ejemplo, el “Primer Estudio de Medios Digitales y Periodismo en América Latina[1], ha clasificado modelos de publicación, equipos de trabajo, estrategias de sostenibilidad financiera de 34 medios de la región. “Ciperperiodismo en Iberoamérica[2], del profesor Ramón Salaverría (UNAV) se ha profundizado en el estudio de creación y desarrollo de medios digitales de 22 países. En Brasil, el sitio Agência Pública ha desarrollado un “Mapa del Periodismo Independiente[3], ranking con más de 100 iniciativas nativas digitales y diversas combinaciones de financiación de negocios.

De los 73 medios que he investigado en dicha lista, había más de 20 tipos de nichos temáticos: comunicación, cultura, debates, derechos humanos, educación/capacitación, deportes, games, género, noticias generales, innovación, internacional, investigación, jurídico, local, medio ambiente, movimientos populares, periferias, política/economía, raza/etnia, trabajadores. Los medios que mejor se capitalizaban hacían una mezcla de tres a cinco formatos de financiación, entre ellas: crowdfunding, donaciones, talleres pagados, eventos, anuncios, cursos, libros, branded content, consultoría, venta de contenido, venta de productos licenciados, asociaciones con otras empresas, suscripción, conferencias, premios, fundaciones, newsletters pagados, inversión persona física o jurídica, becas, concursos públicos.

El formato de capitalización más común entre los 73 medios era el tradicional anuncio publicitario (22%); el crowdfunding, colecta voluntaria de capital de donantes, era el segundo formato más utilizado (19%), seguido por las donaciones individuales (17%). Sin embargo, estas dos últimas formas de financiación - encontradas a más de un cuarto de las iniciativas – no son perennes, y no mantienen una operación regular de un emprendimiento periodístico.

La constatación de que no alcanzamos la solución acerca de cómo financiarse el periodismo, está en la reciente investigación brasileña “Las relaciones de comunicación y las condiciones de producción en el trabajo de periodistas en arreglos económicos alternativos a las corporaciones de media”, que ha mapeado 70 de esos nuevos medios sólo en São Paulo. Muchas iniciativas indican que la falta de sostenibilidad económica es el reto para hacer un periodismo autónomo: “Muchos profesionales sostienen su acción periodística junto a otro trabajo fijo o freelancer, en actividades como cursos, conferencias, o asesoría de prensa. Hay búsqueda por apoyo gubernamental, donaciones, campañas de crowdfunding, asociaciones con fundaciones brasileñas o extranjeras”, según la líder del proyecto, profesora Roseli Fígaro.

Pero también hay razones para el optimismo en la industria de medios periodísticos, según el experto James Breiner, autor del blog “News Entrepreneurs” / “Periodismo Emprendedor de Iberoamérica” y del proyecto “Sembramedia”. El investigador ve ciertas tendencias que están haciendo que el periodismo se enfrente al reto de la financiación: cuando los editores se acercan a los usuarios como principal fuente de apoyo financiero; en tiempos de fake news, el valor de una organización de noticias sigue siendo su credibilidad; más que empresas, el periodismo vuelve a sus raíces de servicio publico; las comunidades de lectores son más pertinentes que las simples audiencias; usuarios, más valorados que los anunciantes e inversores; la relación con publico, más importante que el volumen de visualizaciones; la calidad, más que la cantidad; la capital social, en vez de el capital financiero; los miembros y los clubes de lectores en lugar de las suscripciones; medios de nichos son más pertinentes que medios de masas; el resurgimiento de productos personalizados, como las newsletters; e-mail y blogs; los nuevos formatos narrativos y nuevas tecnologías; la colaboración de medios en lugar de la competencia.

Se les invita a conocer el artículo integral del profesor Breiner y otros textos sobre las principales características de los modelos de pago y tendencias de financiación en el e-book gratuito “¿Cómo se financia el periodismo?” (“Como se banca o jornalismo?”, en portugués. [4].