577 Zenbakia 2011-05-06 / 2011-05-13

KOSMOpolita

Asociación Vasco-Navarra o el primer “zazpirak-bat” americano

RAMOS MARTINEZ, Jon Ander

Universidad del País Vasco



En el a ñ o 1877 la colectividad vasca de Cuba creaba en La Habana la Asociaci ó n Vasco-Navarra de Beneficencia (en lo sucesivo AVNB). La participaci ó n en el seno de dicha Asociaci ó n de vascos del otro lado de los Pirineos apenas fue significativa, 2 ’ 60% del total de asociados en 1890, pero supuso un paso adelante hacia una concepci ó n amplia de identidad vasca que reun í a a “ hermanos ” de ambos lados de los Pirineos bajo la denominaci ó n Euskal Herria. 1 1.- El inicio de la institucionalizaci ó n vasca en Am é rica

La llegada masiva de emigrantes a lo largo del siglo XIX, y sobre todo en su segunda mitad, no tuvo un reflejo inmediato en la agrupaci ó n de los diferentes colectivos en asociaciones de base é tnica. Como bien apunta Á lvarez Gila “ ...todav í a no se hab í a desarrollado suficientemente entre aqu é llos la conciencia de formar parte de un mismo grupo particular, capaz de realizar acciones colectivas que asumieran el papel de int é rprete entre la sociedad receptora y el arquetipo de inmigrante vasco... a ú n no se hab í a alcanzado el grado necesario en el proceso de construcci ó n cultural de una « etnicidad » vasca... ” . 2 Salvo contadas excepciones, el aut é ntico boom asociativo no se dio hasta la d é cada de 1870, y para el caso vasco las primeras asociaciones surgir á n en torno al a ñ o 1876. De hecho, hasta esta fecha los vascos tendieron a integrarse en asociaciones nacionales, francesas o espa ñ olas seg ú n su procedencia.

En algunos casos podemos tomar como v á lida la idea de que la abolici ó n de los fueros vascos sirvi ó de azote a la conformaci ó n de las instituciones vascas en Am é rica. Para el a ñ o 1877 tenemos tres sociedades vascas en Argentina, Uruguay y Cuba. Irigoyen Artetxe 3 , teniendo en cuenta la simultaneidad con la que se crean estas sociedades vascas, plantea la hip ó tesis de que pudiera haber existido un hilo conductor que vinculara tales iniciativas, que no ser í a otro que la derogaci ó n de los fueros vascos tras la ley de 1876. Tal relaci ó n causa-efecto parece clara para el caso bonaerense, pero no resulta igual de sencilla esa vinculaci ó n para el caso montevideano y menos a ú n para el caso cubano. 1.1.- La Euskal Herria societaria

Primera sede de Laurak Bat en Buenos Aires.

El hecho de crearse las primeras instituciones vascas en Am é rica no fue sin ó nimo de integraci ó n dentro de las mismas de todo el colectivo vasco, entendido é ste como vasco-espa ñ oles y vasco-franceses. La etiqueta de ambas instituciones, tanto la de Montevideo como la de Buenos Aires, “ Laurak Bat ” (=Cuatro en una) alud í a a la uni ó n de los vascos de las cuatro provincias vascas de Espa ñ a, obviando a los vasco-franceses. 4 Esta menci ó n explicita del car á cter “ espa ñ ol ” que deb í an tener sus socios, s ó lo se admit í a, excepcionalmente y como adherentes, a los descendientes de inmigrantes vasco-espa ñ oles 5 , supon í a un obst á culo para la plena integraci ó n, en su aspecto institucional, de la ya casi conformada colectividad vasca.

Para el caso de Uruguay, esta denominaci ó n eminentemente vasco-espa ñ ola de la Sociedad Protectora de Inmigrantes Vascongados motiv ó m á s de una discusi ó n en su seno, lo que llev ó a la conformaci ó n de la Caja Vasco Navarra de Reempatrio en el a ñ o 1883. 6 Esta nueva instituci ó n supuso un cambio sin precedentes, ya que expon í a en su art í culo 2 º :

“ ... los prop ó sitos de esta humanitaria instituci ó n son el proveer en los l í mites del presente Reglamento, al reempatrio de todos los Vascongados y Navarros, comprendiendo en esta familia, sus hermanos los nacidos al otro lado de los Pirineos, ó sea los vasco-franceses residentes en la Rep ú blica Oriental del Uruguay... ” .

En estos estatutos se hac í a p ú blica ya la “ hermandad ” de todo el colectivo vasco y supon í a un paso adelante en esa concepci ó n transpirenaica de la identidad vasca. Esto no supuso m á s que el primer paso en esa unidad vasca transnacional, quebrando a la vez la unidad institucional de la sociedad en la que hab í a nacido, el Laurak Bat. As í , de la escisi ó n provocada en el seno de la colectividad vasca de Montevideo, surgi ó un nuevo centro, denominado Centro Vascongado , y que ya recoger á en sus estatutos referencias en cuanto al origen de sus asociados, quedando esta vez s í abierta a los v í nculos de uni ó n y fraternidad entre los vascongados de ambas vertientes de los Pirineos y de sus descendientes que resid í an en el pa í s. 7

Cancha o front ó n de pelota del Centro Vascongado.

La relativamente corta existencia de estas sociedades, no debe de hacernos olvidar el papel determinante que tuvieron de cara al futuro. En palabras de Irujo estas tuvieron el indiscutible m é rito de lograr establecer, con el rigor de sus estatutos, la definici ó n del termino “ ser vasco ” , marcando el nacimiento de una nueva identidad vasca americana que, si bien ellas no gestaron por s í mismas, incluyeron, por expresarlo de alguna manera, un cuerpo legal. 8

En el caso de Argentina, y como se ñ ala Á lvarez Gila encontramos presencia de efectivos de las dos regiones vascas, nor y surpirenaica desde los momentos iniciales del proceso migratorio, aunque este hecho no se reflej ó en un entramado institucional propio, integr á ndose en estos primeros momentos, y hasta el a ñ o 1876 vascos de ambos lados del Pirineo en asociaciones nacionales francesas y espa ñ olas. 9

Al igual de lo sucedido para el caso montevideano, la creaci ó n en 1877 de la asociaci ó n Laurak Bat de marcado car á cter vasco-espa ñ ol, donde solo se admit í an a vasco-espa ñ oles y descendientes, supuso un obst á culo para la plena integraci ó n de todo el colectivo vasco surgiendo de igual modo voces discordantes que abogaban por eliminar dicha restricci ó n y permitir el acceso de vasco-franceses. 10

Los deseos de una instituci ó n que integrase a vascos de ambos lados del Pirineo ser á una cuesti ó n a debate que no se concretar á hasta el a ñ o 1900 con el nacimiento de “ Euskal Echea ” en Buenos Aires, la primera instituci ó n creada para todos los vascos. 11

Euskal Echea, Argentina.

Al contrario de lo que sucede en el caso argentino y uruguayo, donde la integraci ó n en las instituciones de los vascos-franceses provoc ó escisiones y debates entre los miembros destacados de la colectividad vasca, en La Habana la AVNB no vetar á la entrada a la asociaci ó n al elemento vasco-franc é s. Aunque su nombre denota que se trata de una sociedad que albergar á en su seno a vascos y navarros, lo que en principio parecer í a constre ñ ir su á mbito a las provincias vasco-espa ñ olas, en ninguno de los cuarenta y siete art í culos del reglamento inicial se determina cual debe ser la naturaleza de sus miembros. 12 2.- El elemento vasco-franc é s en la Asociaci ó n Vasco-Navarra de Beneficencia

En el caso de la AVNB, al igual que en todas las sociedades constituidas en Am é rica la adscripci ó n voluntaria de sus miembros dependi ó en gran medida del entusiasmo y la participaci ó n de aquellas gentes que convirtieron en realidad ese primer sue ñ o asociativo. ¿ Qui é nes compon í an la masa societaria de la asociaci ó n vasco-navarra? Como ha sido apuntado anteriormente, a diferencia de Uruguay y Argentina, en el caso de la colectividad vasca de Cuba, acogi ó desde el inicio al componente vasco-franc é s sin ning ú n tipo de rechazo.

Cubierta del primer volumen (a ñ o 1880) de la revista Euskal-Erria .

Seg ú n nota recogida en la revista Euskal Erria de San Sebasti á n, en el a ñ o 1883 la AVNB contaba con 610 socios. 13 La mayor í a de asociados la constitu í an los vizca í nos, seguidos de guipuzcoanos y navarros. 14 Alaveses 15 , vasco-franceses (un total de 15 socios) y los nacidos en la propia isla de Cuba junto con los naturales de otras provincias espa ñ olas completaban el grueso de la masa societaria.

A la hora de analizar la emigraci ó n vasco-francesa a los distintos pa í ses americanos, y en especial a Cuba a lo largo del siglo XIX, nos hemos centrado en el an á lisis de dos fuentes: por un lado las listas de asociados de la AVNB para los a ñ os 1890-1899; y por otro, los censos militares. En lo que a los documentos oficiales de la Asociaci ó n hace referencia, carecemos de listados para los primeros 13 a ñ os de la instituci ó n, y para la d é cada de 1890 encontramos seis listados que comprenden los a ñ os 1890, 1895-99.

A lo largo de la d é cada de 1890-99 encontramos un total de 18 socios originarios del Pa í s Vasco-franc é s, sin que esto signifique que estos lo fueron a lo largo de los 10 a ñ os se ñ alados, al igual que no podemos asegurar que estuvieran inscritos o no desde su fundaci ó n o a lo largo de la d é cada de 1880. Algunos fueron socios por largo tiempo. As í tanto Bonifacio L ó pez-Opacua como Adolfo Mendy aparecen registrados como socios en 1890 y tambi é n todos los a ñ os que van desde 1895 hasta 1899, de lo que podemos deducir que tambi é n ser í an socios durante los a ñ os de que no disponemos listados. Y en el caso de Adolfo Mendy va m á s all á , ya que en el a ñ o 1881 aparece como vocal suplente de la Junta Directiva, lo que nos hace sospechar que bien pudiera ser socio desde el principio y que fuera una persona destacada dentro del colectivo vasco. 16 Este hecho, intrascendente para el caso de los vasco-espa ñ oles, que representaban el grueso de la masa social, debe de ser destacado ya que hace visible la participaci ó n de personas originarias de las provincias vasco-francesas en el seno de la Asociaci ó n.

En cuanto a los datos extra í dos de los censos militares, se ñ alar que el muestreo se ha realizado en base a los censos de los cantones de Hasparren , Iholdy , Baigorry , Maule ó n y Uztaritz , cinco de los diez que comprenden las tres provincias vasco-francesas de Lapurdi , Zuberoa y Behe-Nafarroa . Estos datos nos muestran como el grueso del contingente migratorio vasco-franc é s emigr ó principalmente a Argentina, Uruguay y a los Estados Unidos, siendo el n ú mero de emigrantes que escogen como destino la a ú n posesi ó n ultramarina espa ñ ola muy escaso. Adem á s, de los que arriban a la mayor de la Antillas, la mayor í a lo hacen a la zona oriental 17 , por lo que el n ú mero de vasco-franceses que encontramos en occidente es muy escaso, como queda reflejado en el escaso porcentaje de asociados naturales del Pa í s Vasco-franc é s que registr ó la AVNB de La Habana.

Baigorri (Baja Navarra).

Los datos para los a ñ os 1880-1886 nos ofrecen un total de 25 naturales de las provincias vasco-francesas que a la hora de ser censados para el ej é rcito aparecen como instalados en Cuba. Cerca de un 64% de ellos aparecen como insumisos, confirmando de esta manera una de las principales causas que llevo a miles de j ó venes franceses a emigrar hacia Am é rica a lo largo del siglo XIX. En cuanto a su procedencia, la mayor í a proceden del cant ó n de Hasparren (60%), zona que presenta un importante movimiento migratorio hacia Am é rica, y m á s concretamente hacia Cuba, como bien ha estudiado el profesor Ç uburu. 18 La mayor í a de estos emigrantes se asentaran en estas fechas en la zona de La Habana, aunque parece ser que posteriormente el grueso de la emigraci ó n vasco-francesa se traslad ó hacia el oriente de la Isla. La falta de listados de asociados para los a ñ os 1880 nos impide poder saber si alguno de estos vasco-franceses que en estos a ñ os se encontraban en La Habana pertenecieron o no a la Asociaci ó n. 3.- A modo de conclusi ó n

Aunque la participaci ó n en el seno de la Asociaci ó n de vasco-franceses apenas fue significativa, s í que supuso un paso adelante hacia una concepci ó n amplia de identidad vasca que reun í a a “ hermanos ” de ambos lados de los Pirineos bajo una misma identidad nacional vasca. Adem á s, el hecho de que desde los inicios, o por lo menos desde el a ñ o 1881, encontremos vasco-franceses formando parte de la Asociaci ó n refuerza la hip ó tesis de que el caso del asociacionismo vasco en Cuba difiere de los modelos ensayados en Uruguay y Argentina. Pa í ses estos ú ltimos donde a estas alturas de comienzos de la d é cada de 1880 no ten í an a ú n muy desarrollada la idea de naci ó n vasca que aglutinase tanto a vasco-espa ñ oles como a vasco-franceses. Planteamientos estos que en Montevideo se ver á n plasmados a trav é s de la creaci ó n la Caja Vasco Navarra de Reempatrio en la que se daba carta de ciudadan í a a sus “ hermanos nacidos al otro lado de los Pirineos, o sea Vasco-Franceses ” . Para el caso de la Asociaci ó n Laurak Bat de Buenos Aires habr í a que esperar hasta bien entrado el siglo XX para que tambi é n asuman esta concepci ó n transpirenaica de nacionalidad vasca. Cierto es que en estos a ñ os finales del siglo XIX exist í a ya un caldo de cultivo y un debate terminol ó gico muy fuerte respecto a la identidad vasca y la integraci ó n de vasco-espa ñ oles y vasco-franceses en una misma estructura. A pesar de lo cual, todav í a en 1895 el Laurak Bat segu í a rechazando como miembros a los vasco-franceses, raz ó n por la cual algunos de ellos fundar í an ese a ñ o el Centro Vasco Franc é s de la capital Argentina. 19

1 Este trabajo es una parte de una investigaci ó n en curso que analiza la presencia del elemento vasco-franc é s dentro de la Asociaci ó n de Beneficencia Vasco-Navarra de La Habana, y cuyos primeros resultados fueron presentados en el Congreso “ Mobilit é s, territoires et imaginaires en Am é rique ” celebrado en Pau en enero de 2011.

2 Ó scar Á LVAREZ GILA, “ La formaci ó n de la colectividad inmigrante vasca en los pa í ses del R í o de la Plata (siglo XIX) ” , en Estudios Migratorios Latinoamericanos , n º 19, CEMLA, Buenos Aires, 1999, p á g. 300.

3 Alberto IRIGOYEN ARTETXE: La Asociaci ó n Vasco-Navarra de Beneficencia de La Habana y otras entidades vasco-cubanas (pendiente de publicaci ó n).

4 Lema que estaba siendo utilizado ya en el Pa í s Vasco por las Diputaciones Forales para hacer referencia a la uni ó n de las cuatro provincias vasco-espa ñ oles en defensa de los derogados fueros.

5 Bego ñ a CAVA MESA, La sociedad Laurak Bat de Buenos Aires , Vitoria, Gobierno Vasco, 1992, p á g. 25.

6 Sobre la Caja Vasco Navarra de Reempatrio ver Xabier IRUJO, Alberto IRIGOYEN, La hora vasca del Uruguay. G é nesis y desarrollo del nacionalismo vasco en Uruguay 1825-1960 , Montevideo, Instituci ó n de Confraternidad Vasca Euskal Erria, 2006, p á gs. 48-50.

7 Alberto IRIGOYEN ARTETXE, Laurak bat de Montevideo, primera euskal etxea.del mundo 1876-1898 , Vitoria-Gasteiz, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 1999, p á gs. 159-168.

8 Xabier IRUJO, Alberto IRIGOYEN, La hora vasca del Uruguay..., op. cit. , p á g. 41.

9 Ó scar Á LVAREZ GILA, “ La formaci ó n de la colectividad inmigrante vasca... ” , op. cit, p á g. 301.

10 Á lvarez Gila se ñ ala que esta disposici ó n no era totalmente estricta, pues algunos vasco-franceses lograron integrarse como socios en el “ Laurak Bat ” , pero siempre por la v í a de la excepcionalidad.

11 Marcelino IRIANI ZALAKAIN, Ó scar Á LVAREZ GILA, Euskal Echea: la genesis de un sue ñ o (1899-1950): Llavallol, Vitoria-Gasteiz, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2003. En el camino hab í an surgido el Centro Vasco-Franc é s y el Centro Navarro en el a ñ o 1895, que lejos de incrementar las dificultades en pos de una unidad vasca sin ning ú n tipo de condicionamientos, a decir de Á lvarez Gila, al contar los diferentes sectores con interlocutores propios v á lidos, hizo que el camino hacia la unidad fuera m á s evidente que nunca.

12 Esta es una notable diferencia con respecto a las sociedades vascas montevideana y bonaerense, en las cuales si que era requisito para ser socio ser nacido en alguna de las provincias vascas o Navarra.

13 “ Variedades Euskaras ” , Euskal Erria , San Sebasti á n, IX (1883), p á g. 187.

14 En cuanto al componente navarro dentro de la sociedad, ver el trabajo de Juan Bosco AMORES CARREDANO, “ Los Navarros y la Asociaci ó n Vasco-Navarra de Beneficencia de La Habana ” , en Ó scar Á LVAREZ GILA, Alberto ANGULO MORALES (eds.): Las migraciones vascas en perspectiva hist ó rica (siglo XVI-XX) , Bilbao, Universidad del Pa í s Vasco, 2002, p á gs. 235-258.

15 Atendiendo al censo de socios del a ñ o 1890, el n ú mero de vizca í nos sobrepasaba el 50% de los socios totales. Sin embargo, y como bien apunta Irigoyen Artetxe, esta supremac í a en el n ú mero de asociados no les reportaba ning ú n tipo de privilegio o ventaja a la hora de elegir a los miembros de la Directiva. Es m á s, se abogaba por un equitativo reparto de los cargos en la Directiva entre los miembros de las cuatro provincias, propuesta que fue desestimada por no hallarse prevista en el Reglamento. AAVNB, Legajo 1, Expediente 2, Junta General Extraordinaria del 6 de julio de 1884, p á g. 141.

16 AAVNB. Libro de Actas n º 2 1881-1884, Legajo 1, Expediente 2. Junta General del 12 de julio de 1881, p á g. 1.

17 Para el tema de emigraci ó n vasco-francesa a Cuba ver trabajo de Be ñ at Ç UBURU, Contribution à l ’ é tude de l ’ é migration basque en Am é rique... ” , op. cit.

18 Be ñ at Ç uburu, Contribution à l ’ é tude de l ’ é migration basque en Am é rique... ” , op. cit.

19 Xabier IRUJO, Alberto IRIGOYEN, La hora vasca del Uruguay..., op. cit.; Ó scar ALVAREZ GILA, “ Los inicios del nacionalismo vasco en Am é rica: el centro Zazpirak Bat de Rosario (Argentina) ” , Sancho el Sabio , 12, 2000, p á gs. 153-176; “ Vascos y vascongados: luchas ideol ó gicas entre carlistas y nacionalistas en los centros vascos del R í o de la Plata (1900-1930) ” , en Ronald ESCOBEDO MANSILLA, Ana de ZABALLA BEASCOECHEA y Ó scar ALVAREZ GILA (eds.): Emigraci ó n y redes sociales vascas en Am é rica , Vitoria-Gasteiz, Universidad del Pa í s Vasco, 1996, p á gs. 171-192.