567 Zenbakia 2011-02-18 / 2011-02-25

Elkarrizketa

Iñigo Arregi. Escultor: Yo sin crear no entiendo ni la vida, ni las relaciones, ni entiendo nada

VELEZ DE MENDIZABAL AZKARRAGA, Josemari

Iñigo Arregi es un escultor nacido en Mondragón. Con larga trayectoria en el mundo artístico, imprime desde sus principios a su obra una marcada sinceridad. En la entrevista que presentamos, hemos querido acercar al lector no solamente palabras, sino también la obra. Y hemos preparado una entrevista un poco particular, ya que se convierte en monólogo. El es el único protagonista, sobrando todas las palabras ajenas. Y ahí están las imágenes. Iñigo Arregi: alma, corazón, manos. Ese podía haber sido el título del vídeo. Porque Iñigo tiene claro qué quiere y por qué; sus manos nos muestran cómo lo consigue.

¿Cómo surge la obra?

Una obra surge, porque un hecho o una experiencia personal te impactan y eso, de alguna manera, necesitas expresarlo. Eso es inherente al alma de un artista. Si, ha habido un suceso y te ha impactado, como digo, necesitas crear, darle forma o enseñarlo para luego poder comentarlo, criticarlo o representarlo de alguna manera. Otras veces, el hecho suele ser que necesitas crear porque hay una fuerza interior; tienes como un volcán dentro y necesitas crear algo. Entonces vienes al estudio y empiezas a enredar y, de repente, surge la idea de una manera involuntaria o casi por azar. Otro tipo de motivación también puede ser la obra por encargo; alguien en un momento determinado te puede dar una pista para que hagas una obra sobre algo concreto y si es un tema que te motiva y te parece interesante, de ahí puede surgir otro tipo de obra.

¿Cómo es su obra?

Yo diría que mi obra es ligera, a pesar de que a primera vista pueda parecer un hierro fuerte y potente. Cuando te acercas resulta que es la arquitectura interior, la composición en la que se sustenta toda la escultura lo que le añade valor y concepto a la obra.

¿Cómo comenzó en el arte?

Empecé siendo muy jovencito, con 12 o 13 años. Estudié en Aranzazu y coincidí con la colocación de las esculturas de Oteiza. En ese momento, desde el punto de vista artístico, yo era una mente virgen y me impactó muchísimo el que las esculturas estuvieran en la primera curva antes de llegar a Aranzazu, así que me interesé por lo que era y por lo que aquel proyecto representaba. Luego seguí todo el proceso de colocación, conocí personalmente a Jorge Oteiza, me quedé impresionado y en ese mismo instante supe que quería ser artista. Eso me llegó al alma.

Foto: Josemari Velez de Mendizabal Azkarraga.

A partir de ahí empecé a dibujar, en Aranzazu gané un concurso imitando, precisamente, unas esculturas de Oteiza... Evidentemente, me había impactado tanto que lo que trataba era de imitarle. Estuve cuatro años en Aranzazu y cuando salí ya estaba convencidísimo de que quería ser artista, así que contacté con todo el movimiento artístico, sobre todo a nivel de Gipuzkoa, pero también con artistas de Bizkaia. Siendo jovencito, con 17 -18 años empecé a exponer y desde entonces, prácticamente, no he dejado de hacerlo ningún año. Me involucré de tal manera que para mi lo más importante desde entonces ha sido el arte.

Foto: www.iarregi.com

¿Ha evolucionado su obra?

Mi obra ha evolucionado y mucho. Quizá son muchos años de trayectoria y puede parecer que la evolución es mínima. Mis primeras obras comenzaron siendo imitaciones o acercamientos a Jorge Oteiza porque yo empecé con la escultura, pero hubo un momento en el que cambié a la pintura; aunque fue una cuestión de estrategia porque el hecho de hacer escultura requería una infraestructura algo especial como tener un taller... y yo no podía. Sin embargo, la pintura era algo más cómodo de ejecución porque se podía pintar en casa. En cualquier caso ya con 17-18 años tuve mi estudio, empecé a pintar y la pintura me enganchó. Pero siempre, a lo largo de estos años, la pintura ha tenido una conexión con la escultura. Y de hecho, mucha gente que ha visto mi evolución me ha comentado que en realidad se veía que mi pintura era muy escultórica desde el principio. Entonces, sin abandonar la escultura, porque aunque lo hiciera de una manera más anecdótica era lo que más me llamaba en el subconsciente, seguía pintando y las obras escultóricas no las enseñaba.

Recuerdo que en el año 85 expuse en Harresi Aretoa de Arrasate las primeras esculturas de manera pública. Eran unos tótems en madera, un trabajo muy relacionado con lo que hago ahora porque eran piezas encajadas y la base es esta arquitectónica que utilizo ahora para mi escultura; pero con la particularidad de que eran policromadas. Era el tipo de escultura que hago ahora, pero pintada. Es decir, la pintura estaba incluida en la escultura; lo cual era como una pequeña contradicción porque la escultura, de alguna manera, sacrificaba su esencia al tener que cohabitar con la pintura. Entonces, la evolución ha hecho que llegara un momento en el que me desprendí de lo que es la pintura en la escultura y hoy en día hago una escultura “pura” en el sentido de que la pintura es algo totalmente ajeno a la obra. Aunque precisamente, también por ese hecho a la hora de hacer esculturas hay veces que considero que tiene que ser pintada, pero ya es un color único, no es como en un cuadro.

“Yo tengo que partir necesariamente, aunque tenga ese nexo de unión, con esa forma constructiva de encaje. Y a partir de ahí sale la obra. Es decir, yo por eso me veo sometido a ese tipo de letra y luego el discurso será lo que sea, pero tengo que tener ese alfabeto, que es la forma estructural de la escultura misma”

¿A qué le da importancia a la hora de crear?

No podría citar una cosa concreta. A veces, la idea o el concepto son algo tan potente que prácticamente absorbe todo lo que es la obra. Otras veces, lo importante es que la obra se ha ubicado en un sitio que para ti es muy especial, que le has dedicado mucho tiempo o que representa algo importante... y esa es otra manera de ver la obra. Pero quizá, a lo que yo adjudico mayor importancia es al hecho de que haya una obra en la que, por el motivo que sea, me haya involucrado de una manera importante. Me resulta muy difícil explicar este concepto..., pero sería algo así como que la motivación que me ha llevado a hacer esa obra es algo muy íntimo, sin más.

Foto: Josemari Velez de Mendizabal Azkarraga.

“Mi discurso no es hermético en el sentido de que tengo un diálogo concreto sobre algo concreto, no. Es muy abierto; a veces también se me va... es como la poesía, en alguna manera. A veces una palabra puede significar mil cosas... Yo lo hago con una intencionalidad, pero luego se escapa de mi contexto y la interpretación es libre”

¿Trabaja igual con un material u otro?

En absoluto. Los materiales tienen voz propia y cada uno de los materiales representa una cosa. No es lo mismo trabajar con materiales blandos que con materiales duros, o con materiales que soportan perfectamente la intemperie como puede ser el hierro, el acero o algunos polímeros; que trabajar con madera o con materiales más débiles como pueden ser el cartón, el papel etc. Cada material tiene su lenguaje, y cada material tiene su sitio y muchas veces a la hora de concebir una obra se tiene muy en cuenta el material con el que se va a hacer.

Foto: www.iarregi.com

“¿Los materiales? da igual que sea hierro, que sea bronce, que sea plástico, madera... porque muchas veces el material habla, pero otras la elección es una cosa estratégica”

¿Qué quiere conseguir mediante el arte?

En principio no quiero conseguir nada, no tengo un objetivo o pretensión de llegar a algo en concreto. Es una cosa como muy subjetiva; yo el arte lo utilizo para respirar, es algo inherente a mi persona. Yo sin crear no entiendo ni la vida, ni las relaciones, ni entiendo nada. Movido por el arte uno se involucra en exposiciones y demás cuestiones relacionadas, pero para mi eso es accesorio. He estado un montón de años en los que mis exposiciones han sido puntuales, pero sin embargo nunca he dejado de crear de una manera ininterrumpida. Iñigo Arregi (Arrasate) La primera exposición del artista arrasatearra Iñigo Arregi en este año 2011 se puede ver en la galería Krisis Factory de Bilbao. Una docena de sus obras estarán expuestas hasta el 12 de marzo y se va a poder disfrutar de piezas escultóricas de gran tamaño y de piezas de relieve que permiten únicamente una visión frontal. La obra de Iñigo Arregi incluye escultura, pintura y obra gráfica. Ha participado en más de cuarenta exposiciones individuales y colectivas desde el año 1973. Durante los últimos años, ha colocado varias esculturas al aire libre y mostrado su obra en numerosas exposiciones (Madrid, Barcelona, San Sebastián, Pamplona, Vitoria) y ferias internacionales (Estampa, ArtMadrid, Art Innsbruck). www.iarregi.com Artaretoa