516 Zenbakia 2010-01-15 / 2010-01-22

Gaiak

Alegato por la reconciliación en Euskadi

ELZO, Javier



Javier Elzo k emandako diskurtsoa Eusko Ikaskuntza-Euskadiko Kutxaren Humanitate, Kultura, Arte eta Gizarte Zientzien Saria jasotzerakoan.

Discurso de Javier Elzo al recoger el Premio Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral de Humanidades, Cultura, Artes y Ciencias Sociales

Agintariak, erretoreak, Eusko Ikaskuntzako lehendakaria, Euskadiko Kutxako lehendakaria, irakasle eta ikertzaile lankideak, adiskideak, eskerrik asko gaur hemen egoteagatik. Nekez imajina lezake Euskal Herriko unibertsitario batek EUSKO IKASKUNTZA-EUSKADIKO KUTXAREN HUMANITATE, KULTURA, ARTE ETA GIZARTE ZIENTZIEN SARI hau baino hoberik jaso dezakeenik. Izan ere, saria ematen duen epaimahaia, Euskal Herriko zazpi unibertsitateetako errektoreek, edo haien ordezkariek, osatzen baitute, sariaren sustatzailea den Eusko Ikaskuntzako lehendakariarekin eta babeslea den Euskadiko Kutxako lehendakariarekin batera. Eskerrik asko bihotz-bihotzez haiei, are gehiago kontuan hartuta ez zaidala zaila egiten gaur nire lekuan egon daitezkeen beste batzuk ikustea, gutxienez nik bezainbeste merezimendu badutenak.

Autoridades, Rectores, Presidente de Eusko Ikaskuntza , Presidente de Caja Laboral , compa ñ eros docentes e investigadores, amigas y amigos, muchas gracias por estar hoy aqu í . Es dif í cil imaginar que un universitario vasco pueda recibir un mejor galard ó n que este Premio EUSKO IKASKUNTZA-CAJA LABORAL DE HUMANIDADES, CULTURA, ARTES Y CIENCIAS SOCIALES otorgado por un jurado compuesto por los rectores de las siete universidades de Euskal Herria, o sus representantes, junto al Presidente de Eusko Ikaskuntza promotor del premio y el representante de Caja Laboral, patrocinador del mismo. Vaya mi sincero agradecimiento hacia ellos, m á xime cuando no me resulta dif í cil ver otras personas que podr í an estar en mi lugar el d í a de hoy, al menos con tanto m é rito que yo.

Epaimahaiak hiru ezaugarri nabarmendu ditu niri saria emateko orduan: “ ikerketan eta irakaskuntzan egindako bide luzea, gehienbat Deustun garatua ” , “ komunikabideen bitartez etengabe egindako zabalkunde lana ” eta “ bizikidetzako balioetan hezten eta bakearen kultura sortzen egindako ahalegina ” . Hiru alor horiek iruzkindu nahi ditut gaur hemen, lehenengo biak labur-labur eta luzeago hirugarrena.

El Jurado resalta tres aspectos a la hora de concederme el premio: la “ larga trayectoria investigadora y docente, desarrollada fundamentalmente en la Universidad de Deusto ” , la “ permanente labor divulgativa a trav é s de los medios de comunicaci ó n ” y haber “ tratado siempre de educar en valores de convivencia y en la generaci ó n de una cultura de la paz ” . Quiero glosar hoy aqu í muy r á pidamente los dos primeros aspectos y con m á s extensi ó n el tercero

Irungo Institutuko garaia gogoratuz, nola ahaztu Aldapetako Gizarte Laneko Eskolan emandako urteak! Baina egia da Deustuko Unibertsitatean eman dudala denbora gehiena irakasten eta bertan egin ditudala nire ikerlanik gehienak ere. Inoiz ezingo diot Deustuko Unibertsitateari hau behar bezainbeste eskertu. Dena den nire ikerketa lan gehienak taldean eginak direla azpimarratu behar dut, hortaz, bidezkoa da sari hau nire taldekideekin banatzea.

Aun sin olvidar mi paso por el Instituto de Ir ú n y, ¡ c ó mo olvidar!, mis largo a ñ os en la Escuela de Trabajo Social de Aldapeta, ciertamente es en la Universidad de Deusto donde m á s tiempo he sido docente y donde he llevado a cabo la mayor parte de mis investigaciones. Nunca ser é suficientemente agradecido con la Universidad de Deusto. Pero quiero significar que la inmensa mayor í a de mis investigaciones se han realizado en equipo luego, en toda justicia, este Premio debo compartirlo con ellos.

Oso garrantzitsua da zientzialarion lana komunikabideen bitartez gizarteari zabaltzea. Parte hartu dudan komunikabide guztiak aipatzea ezinezkoa da. Baina, « Diario Vasco » eta “ Correo ” , aipatu nahi ditut, hainbeste urtetan, errespetuz eta zehaztasunez, nire iritzi pertsonalak hedatu dituztenak, nahiz eta kasu batzuetan Vocentoren ildo editorialarekin bat ez etorri. Ezin ahaztu, EITB, nahiz eta batzuetan kritikoa izan naizen haren programazioaren zenbait konturekin. Beste hedabide asko aipatu beharko nituzke, baina zerrenda oso luzea izango litzateke eta, ziur aski, injustua, baten bat ahaztu egingo nukeelako. Eskerrik asko denei.

Me parece obvia la importancia de la divulgaci ó n de la labor de los cient í ficos a trav é s de los medios de comunicaci ó n social. Es imposible que cite a todos los medios en los que he participado. Pero quiero nombrar al “ Diario Vasco ” y al “ Correo ” , que han acogido, durante tantos a ñ os, con respeto y rigor, mis opciones personales, no siempre coincidentes con la l í nea editorial de Vocento. Tambi é n a EITB pese a que, a veces, he sido cr í tico con algunos aspectos de su programaci ó n. Debiera citar a muchos m á s medios pero la lista ser í a muy larga y, seguro que injusta, por alg ú n olvido o despiste. Gracias a todos.

Orain, luzeago hitz egin nahi dut gizarteko bizikidetzaren gaiaz, sari hau emateko orduan epaimahaiak aipatutako hirugarren ezaugarriaz, alegia.

Ahora quiero detenerme, m á s prolongadamente, en el tema de la convivencia en la sociedad, tercer aspecto de los mencionados por el jurado al concederme este Premio.

Recuerdo, siendo ni ñ o, deb í a ser en los finales de los a ñ os cuarenta o comienzos de los cincuenta, que en Urbasa nos tumb á bamos al suelo para, sujet á ndonos por atr á s los pies, asomarnos al Balc ó n de Pilatos. Debi ó ser en alguna de aquellas visitas cuando mi padre me dijo que en la guerra arrojaban, no s é quienes a quienes, a punta de bayoneta por el Balc ó n. Alguien, antes del despe ñ amiento, debi ó decir que, como cristiano que era, quer í a reconciliarse con sus ejecutores antes de morir, de tal suerte que d á ndole un ú ltimo abrazo... mortal consigui ó que ambos cayeran al precipicio. Nunca he sabido si esto es cierto o no. Tampoco lo he investigado pero, ha sido cierto para mi, tanto que tantos a ñ os despu é s se me aparece como una de las vivencias que m á s han marcado toda mi vida.

Quiz á s nazca de ah í que siempre haya sostenido el di á logo inteligente no solamente entre diferentes, (hacerlo con los que piensan como uno mismo no es dialogo sino mon ó logo a dos) sino tambi é n entre victimarios y v í ctimas, entre perdedores y ganadores, entre “ nosotros ” y los “ otros ” . Sin angelismos, pero buscando siempre la convivencia y sin renunciar a la reconciliaci ó n entre personas.

Centr á ndonos hoy, en nuestra sociedad, hay una cuesti ó n ineludible, de entrada: la delimitaci ó n de las v í ctimas y de los victimarios en Euskadi. No soy el ú nico en pensar que en Euskadi hay cuatro á mbitos distintos desde donde cabe hablar de victimarios y de v í ctimas. El propiciado por el terrorismo de ETA y las v í ctimas de su terror; el de los GAL, el Batall ó n Vasco-Espa ñ ol etc., con sus propias v í ctimas; los que han sido objeto de malos tratos y torturas y, en algunos casos, con consecuencia de muerte y, en cuarto lugar, las v í ctimas del franquismo, sobretodo ya la guerra civil terminada.

Las cuatro situaciones son diferentes pero tienen un elemento com ú n: hay victimarios y hay v í ctimas. Pero ciertamente la m á s urgente es la primera situaci ó n.

La violencia de ETA es el mayor problema para nuestra sociedad pues conlleva que haya del orden de 42.000 personas amenazadas de las que algunas han de vivir escoltadas. ETA y su mundo legitiman su violencia en la existencia de un problema pol í tico no resuelto como si no hubiera, en otros sitios, problemas pol í ticos no resueltos, similares al vasco, sin que tengan que soportar la losa del terrorismo. ETA es b á sicamente una organizaci ó n totalitaria de la que la violencia es su moneda de cambio. Precisamente esto es lo que dificulta enormemente su desaparici ó n. M á xime cuando todav í a hay personas que adoctrinan a los menores en la legitimaci ó n de ETA. No hay duda posible: el objetivo primero hoy es terminar con ETA y liberar a miles de personas de la situaci ó n de angustia y persecuci ó n que padecen. Es lo m á s urgente y lo prioritario.

En segundo lugar, aunque mucho menos en n ú mero, no es aceptable que se mire a otro lado, de forma sistem á tica, cuando se habla de malos tratos y torturas. Toda persona, tambi é n un terrorista, sigue siendo una persona humana y, como tal, sujeto de derechos inalienables. Los que tenemos edad avanzada recordamos aquel libro que edit ó Masper ó en los a ñ os 70 sobre la tortura en el Pa í s Vasco, plagado de inexactitudes cuando no de puras invenciones. Pero sabemos tambi é n, porque leemos informes independientes, internacionalmente reconocidos, y porque nos fiamos de lo que nos dicen algunas personas, que los malos tratos y la tortura no est á n erradicados entre nosotros. Adem á s, hay sentencias firmes condenatorias en raz ó n de personas que murieron, detenidas, a manos de las Fuerzas de Seguridad. Algunas apenas a un centenar de metros de donde estamos ahora.

El tercer á mbito, el de los GAL es el menos urgente (ya no existen los victimarios) y tambi é n el que afecta, en la actualidad, a menos personas. Pero aunque hubiera una sola v í ctima sin el reconocimiento debido ya ser í a demasiado. Adem á s tiene una gravedad inusitada pues estamos hablando de terrorismo de Estado. De ah í que, en algunos supuestos, se correlacionan con los del á mbito anterior.

En fin, el cuarto á mbito es el m á s numeroso y en el que hay m á s v í ctimas no reconocidas. Incluso de muchas no se sabe ni d ó nde est á n enterradas. El hecho de que los victimarios ya no existan desde que falleci ó el Dictador quita urgencia al tema en el sentido de que ya no habr á m á s v í ctimas de esos victimarios pero abochorna saber que “ en Navarra, por ejemplo, donde triunf ó el golpe militar, de las 2.857 v í ctimas que ocasion ó la represi ó n franquista s ó lo 1.640 figuran inscritas en los juzgados (el 57%) ” 1 . V í ctimas relegadas al silencio desde hace m á s de 70 a ñ os.

Hace tres a ñ os en una ponencia en el Instituto Internacional de Sociolog í a Jur í dica de O ñ ati, hablando de estas cosas, traje a colaci ó n un art í culo de prensa del historiador Anthony Beevor que bajo el significativo t í tulo de “ Espa ñ a debe levantar el manto de silencio ” dec í a cosas como estas:

“ Despu é s de que Franco muriese en 1975, el mundo entero admir ó el paso de Espa ñ a a una monarqu í a constitucional y a la democracia. Pero el proceso requiri ó que se llegase a lo que despu é s se llamar í a el pacto de olvido. Ning ú n general o torturador fue sometido a juicio. Ninguna comisi ó n de la verdad analiz ó el pasado de Espa ñ a. (...) Lo que Espa ñ a necesita ahora es un pacto de recuerdo, no de olvido, pero debe enfocar la memoria de un modo que evite los fantasmas propagand í sticos del pasado que se alimentan a s í mismos; que reconozca libremente las peligrosas consecuencias de negarse a transigir. Los espa ñ oles tienen muchas y grandes virtudes, especialmente la generosidad, la imaginaci ó n, el sentido del humor, el valor, el orgullo y la determinaci ó n. Pero no suelen distinguirse por intentar comprender el punto de vista del adversario. Es un vicio infravalorado. La tragedia de la Guerra Civil es sin duda el recordatorio m á s fuerte del peligro de despreciarlo ” . 2 Hago m í as sus palabras.

Despu é s he le í do el libro de Giles Tremlett “ Espa ñ a ante sus fantasmas. Un recorrido por un pa í s en transici ó n ” cuyo cap í tulo 3 º lleva este t í tulo que lo dice todo: “ Amnist í a y Amnesia. El pacto de olvido ” . 3 Comprender á n que haya dicho ú ltimamente en diversos foros y art í culos de prensa que la gesti ó n de las v í ctimas en la transici ó n pol í tica espa ñ ola no sea precisamente un modelo a seguir. Y no me sirve que me digan que el final de ETA no es equiparable al final del franquismo. Nunca hay dos situaciones totalmente equiparables. Por ejemplo, en el caso de ETA no hay dos bandos enfrentados, como en la guerra civil, pero hay algo perfectamente trasladable: la necesidad de entender el punto de vista del adversario, lo que no quiere decir aceptarlo, por supuesto. De ah í que, hoy, aqu í , est é hablando, exclusivamente, de convivencia y reconciliaci ó n entre personas, no entre proyectos pol í ticos.

Sabemos que es dif í cil ponerse en el lugar del otro, abrirse a “ su ” raz ó n, a “ su ” vida, a “ sus ” pasiones, que se nos aparecen como una “ sin ” raz ó n total. Ciertamente, pero la compasi ó n nace de esa posibilidad de entrar en las pasiones del otro. As í mismo, la compasi ó n, “ padecer-con ” es el mayor ant í doto del odio, matriz nutricia del fanatismo con el cual nada es posible. De ah í que la convivencia y m á s a ú n la reconciliaci ó n entre victimarios y v í ctimas es clave para la gobernanza y la mera convivencia en pa í ses, como el nuestro, tantos a ñ os en conflicto.

Yo tambi é n creo, con Beevor, que intentar comprender el punto de vista del otro, m á xime si es adversario, es un “ vicio infravalorado ” y a los que, voluntaria y conscientemente hemos intentado superar ese “ vicio ” se nos ha tachado, como poco, de equidistantes. Y, no ser á n pocos, los que tras leer estas l í neas, me volver á n a acusar de lo mismo.

Nunca hay que olvidar. Paul Ricoeur en su libro “ La memoire, l ’ histoire, l ’ oublie ” , habla de dos formas b á sicas de olvido, el “ olvido por ocultamiento ” , por borrado de las trazas de la memoria y el “ olvido de reserva ” , el olvido reversible. 4 El olvido por borrado de las trazas de la memoria puede tener dos formas: la amnesia, tanto involuntaria como voluntaria, por un lado y la amnist í a por el otro. Estas formas de olvido, la amnesia voluntaria (en la transici ó n y tantos a ñ os ya en Euskadi) como la involuntaria (por los que, a pesar de lo que vivimos, logran no ver), as í como la amnist í a (en el caso de ETA precisamente) ya se han aplicado entre nosotros. El resultado est á a la vista.

Pero nos falta abordar el olvido reversible, el imposible olvido de lo inolvidable. Lo que aflora a poco que se escrute, los dramas que se alojan en la rec á mara de la memoria y que, ning ú n pensamiento, por mucho tiempo que pase, podr á borrar. Tampoco las amnesias. Ni la amnist í a. Es la estela de las Eum é nides de Esquilo que actualiza Jonathan Littell en su extraordinaria novela “ Les bienveillantes ” . 5

Pues bien, estimo que Euskadi necesita, ya, revisar su historia, levantar el velo de los silencios sobre todas las victimas. Necesitamos conocer la verdad. Toda la verdad. Euskadi necesita un enorme ejercicio de verdad y humildad. Necesitamos no uno sino ciento y un estudios donde desempolvar tanta miseria, tanto olvido, tanto odio, tanto fanatismo. Necesitamos escuchar m á s relatos, muchos relatos de tanta gente que ha sufrido tanto. Necesitamos avanzar en organismos, de diferente sensibilidad pol í tica, que busquen la verdad y la reconciliaci ó n. Una reconciliaci ó n basada en los valores b á sicos del respeto a los derechos humanos de todas las personas y al reconocimiento del da ñ o causado por parte de los victimarios a sus v í ctimas.

No partimos de cero. Adem á s de la Direcci ó n de atenci ó n a las V í ctimas del Gobierno Vasco, de numerosos organismos privados o semip ú blicos, de los que quiero citar a “ Gesto por la Paz ” traigo, como ejemplo recient í simo, un texto del profesor Francisco Etxeberria con el que cierra su aportaci ó n a un libro colectivo, bajo el t í tulo de “ Exhumando fosas, recuperando dignidades ” . Dice as í : “ somos conscientes de que se ha iniciado una etapa de recuperaci ó n de la memoria que se incorpora a la actualidad como un valor democr á tico que trata de reparar la injusticia hist ó rica a aquellas generaciones, una deuda que debemos saldar desde la actual sociedad m á s solidaria y m á s sensible con la vigencia de los derechos humanos ” . 6 Pero queda much í simo por hacer.

Pienso que Eusko Ikaskuntza puede continuar y coordinar este empe ñ o con la labor acad é mica de las universidades, las vascas en primer lugar, s í , pero las espa ñ olas y extranjeras tambi é n, y el sost é n financiero de las instituciones p ú blicas y privadas. No podemos dejar a nuestros nietos y bisnietos las secuelas de una sociedad enfrentada por no haber tenido, nosotros, el coraje de afrontar la verdad y dar pasos para la reconciliaci ó n.

Se ha levantado muy tarde el velo de las victimas de ETA. Las hemos olvidado en los a ñ os de plomo cuando hab í a casi cien asesinados al a ñ o y se enterraba a las v í ctimas con sordina. Porque esas v í ctimas eran, b á sicamente, guardias civiles, polic í as nacionales, miembros del Ejercito, ertzainas y empresarios. Pero si solamente se levantara ese velo, el de esas solas v í ctimas, cual boomerang, puede volverse contra ellas. Hay signos recientes de que, afortunadamente, no ser á as í .

Necesitamos m á s humanidad en nuestras relaciones. Nunca hay que olvidar, ya lo he dicho, pero hay que intentar abrirse a la amnist í a del coraz ó n, incluso al perd ó n que puede llevar a la reconciliaci ó n o, como poco, a la convivencia. Si ustedes se preguntan c ó mo es posible que convivan en el mismo pueblo, en el mismo barrio y hasta en el mismo inmueble, victimarios y v í ctimas les dir í a que pregunten a los que vivieron la posguerra. Les podr á n contar m á s de una historia. 7

Ricoeur introduce, en las ú ltimas p á ginas del ya citado libro, el concepto de perd ó n citando la expresi ó n b í blica del Cantar de los Cantares: “ el amor es tan fuerte como la muerte ” para concluir que, entonces, “ el olvido de reserva puede ser tan fuerte como el olvido por ocultamiento ” (p á gina 656).

S í , el perd ó n nos introduce en otra dimensi ó n. El cristiano, leyendo los evangelios, encontrar á frases interpeladoras como esta: “ si quer é is a los que os quieren, ¡ vaya generosidad!. Tambi é n los descre í dos quieren a quien los quiere. Y si hac é is el bien a quien os hace el bien, ¡ vaya generosidad!. Tambi é n los descre í dos lo hacen ” (Lc 6/ 32-33).

Las carnes se nos revuelven cuando, leyendo estas frases, las concretamos con nombres y apellidos. Particularmente en las v í ctimas a quienes, ¡ por Dios!, no se les pida que sean h é roes por partida doble.

En todo caso, en ning ú n lugar est á escrito que ser cristiano sea cosa f á cil. Ya Gandhi dijo que “ cuando leo el Evangelio me siento cristiano; pero cuando veo a los cristianos me doy cuenta de que ellos no viven seg ú n el Evangelio ” , el mismo Gandhi que sosten í a que “ nunca es bueno el amor a los otros, cuando es exclusivo y con excepciones. Yo no puedo amar a los hind ú es o a los musulmanes y odiar a los ingleses ” , a ñ ad í a. S í , la radicalidad no es solamente cosa de los violentos. Y a estas alturas de mi vida ya no me basta con o í r que la pol í tica se mueve en otros par á metros.

No me vale porque vale la pena recordar el cierre del alegato de Nelson Mandela ante la Suprema Corte de su pa í s el a ñ o 1964. “ Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He peleado contra la dominaci ó n blanca, y he peleado contra la dominaci ó n negra. He buscado el ideal de una sociedad libre y democr á tica, en la que todas las personas vivan juntas en armon í a e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero poder vivir para ver realizado. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir ” . Le esperaban 27 a ñ os de c á rcel antes de lograr la abolici ó n del apartheid.

Quiero a ñ adir dos testimonios antes de ir cerrando estas p á ginas. Javier Rojo, actual presidente del Senado, dice a Natividad Rodriguez, esposa de Fernando Buesa, poco despu é s de que su marido hubiera sido asesinado por ETA: “ Nati, no sabes el odio que tengo, el rencor que tengo, la rabia y el odio que tengo dentro de mi contra estos por lo que nos han hecho ” . Se comprende, pero le responde Natividad “ Javier te est á s equivocando, el odio no te perjudica m á s que a ti, no te conduce a ninguna soluci ó n, y har á que te equivoques en tus decisiones, tenemos que trabajar para que no haya m á s muertos, que ser í a lo que Fernando hubiera querido y, sobretodo, que no hagamos lo que ellos quieren que hagamos, que es violentar y romper a una sociedad ” . 8

El otro testimonio lo traslado de una noticia que archiv é . Est á tomado de “ El Diario Vasco ” . Dice as í . “ Pat Magee mat ó al padre de Jo Berry cuando en 1984 coloc ó una bomba durante la conferencia del partido conservador brit á nico en un hotel de Brighton. Magee fue condenado a cadena perpetua en 1986 y liberado en 1999 gracias a los acuerdos de paz en Irlanda del Norte. Mientras tanto, Berry hab í a iniciado un largo viaje para comprender por qu é muri ó su padre. Ambos se vieron por primera vez en 2000 y pusieron en marcha la organizaci ó n « Construyendo puentes para la paz » . Est á n en San Sebasti á n, donde participar á n hoy en una jornada sobre no violencia activa que se celebra en el Palacio de Miramar organizada por “ Bidea Helburu ” . 9

Voy a terminar leyendo el p á rrafo (con unos a ñ adidos) con el que cerr é mi aportaci ó n a la Ponencia de V í ctimas del Terrorismo en el Parlamento Vasco el 27 de Noviembre de 2.003.

“ El terrorismo lo contamina todo. El coraz ó n y la raz ó n. Hay dos tentaciones no s é cual peor. Una es la de no querer saber nada de nada. Otra querer saber solamente lo que conforta las convicciones y posiciones personales. Pero no se me haga decir lo que no digo. V í ctimas y verdugos no son lo mismo, evidentemente. La sociedad no puede dispensar el mismo trato a los que son v í ctimas de terrorismo que a los terroristas. Los primeros tienen derecho al reconocimiento y apoyo social en todos los ó rdenes. Los segundos, una vez detenidos, deben saldar sus deudas, en la forma que decida la justicia. Pero todos son personas humanas, v í ctimas y terroristas. La ú nica respuesta correcta est á en el imperio del estado de derecho y en el escrupuloso respeto, siempre y en todas las circunstancias, de los derechos inviolables de la persona humana. Conviene recordar con la historiadora Lynn Hunt que “ los DDHH precisan de tres cualidades entrelazadas. Los derechos deben ser naturales (inherentes a los seres humanos), iguales (los mismos para todos) y universales (v á lidos en todas partes) ” . 10

El Rector de la UCA de El Salvador, tras el asesinato de Ellacuria, de otros jesuitas y trabajadores de la universidad, hace 20 a ñ os, propuso la Verdad, la Justicia y el Perd ó n, como el camino para la reconciliaci ó n. Un grupo de expertos del Consejo Mundial de las Iglesias, reunidos en Ginebra en febrero del a ñ o 2009, hicieron suya la propuesta a la que no me queda sino adherirme, pensando en la reconciliaci ó n en Euskadi, aunque yo a ñ ado el reconociendo por parte de los victimarios del da ñ o causado a sus v í ctimas. Sin excepciones.

Termino. Sin m á s dilaciones tengamos ya el coraje intelectual para buscar siempre la verdad, admitir que la verdad encontrada ser á a todas luces incompleta y que requiere la confrontaci ó n con la verdad que otros, especialmente si est á n en posiciones distintas a las propias, hayan podido encontrar. Y siempre un poco de humanidad, mucha humanidad ” .

Eskerrik asko

Donostia 15 de diciembre de 2009

Javier Elzo

1 (Antoni Segura: “ Represion, V í ctimas y Desaparecidos ” El Pa í s. 06/11/08)

2 “ El Pa í s ” , 25 de Junio de 2006.

3 Madrid, Siglo XXI, 2006. Aunque no falten los que hablen de pacto de recuerdo. Recuerdo de lo sucedido cuarenta a ñ os antes que les llev ó , en la transici ó n, al olvido voluntario para no mutilar el futuro posible. (As í lo se ñ ala Javier Cercas en “ Anatom í a de un instante ” , Modadori, Madrid, 1009, ver paginas 108-110, 181). Quiz á s el a ñ o 1975 era la mejor soluci ó n. En la actualidad se me antoja insostenible.

4 Sigo muy libremente a Paul Ricoeur a partir de la tercera parte de su libro y en el Ep í logo. (Editions du Seuil, Col. Points, Paris, 2.000). M extend í algo m á s en este punto en mi texto “ Las v í ctimas en el proceso de paz ” en el Curso d “ La Sociolog í a Jur í dica al Servicio de los Derechos Humanos en los Procesos de Paz ” que se celebr ó en el Instituto Internacional de Sociolog í a Jur í dica de O ñ ati del 3 al 6 de julio de 2006. Creo recordar que se recogieron todas las intervenciones en un CD.

5 En Gallimard, Paris 2006, En castellano, “ Las ben é volas ” RBA edit. Barcelona 2007.

6 En el colectivo, editado por Antoni Segura, Andreu Mayago, Queralt Sol é , “ Fosses comunes i simbolog í a franquista ” (edici ó n biling ü e en catal á n y espa ñ ol). Ver, en castellano la p á gina 260.

7 O, lean el libro de Bernardo Atxaga “ Soinujolearen semea ” . Edit. Pamiela 2003. En castellano, “ El hijo del acordeonista ” Alfaguara, 2003. A los que hemos vivido la posguerra en la Gipuzkoa profunda nos cuesta leerla desde una imposible distancia.

8 Mar í a Antonia Iglesias. “ Memoria de Euskadi ” . Edit. Aguilar. Madrid 2009, p á gina 796.

9 “ El Diario Vasco ” , 4 de noviembre de 2006.

10 En “ La invenci ó n de los derechos humanos ” . Tusquest editores / Tiempo de memoria, Barcelona 2009, p á gina 18.