498 Zenbakia 2009-09-04 / 2009-09-11

Gaiak

Algunas notas sobre el lenguaje juvenil

IBARRA MURILLO, Orreaga

Universidad Pública de Navarra. Departamento de Filología y Didáctica de la Lengua BELAXE. ITZULPEN ZERBITZUA

1. Sobre el lenguaje juvenil

Si analizamos el lenguaje de la juventud actual, es evidente la diferencia existente entre el euskara que utilizan los jóvenes en la actualidad y el dialecto que se hablaba hace 100 años en cualquier lugar. El euskara ha experimentado una gran evolución a todos los niveles y, en especial, en cuanto al léxico y la pragmática, sin olvidarnos del aspecto morfosintáctico y fonético. Así, la temática, la introducción del lenguaje tecnológico, la alternancia de códigos, las admiraciones, los conectores y los indicadores son algunos de los aspectos que han experimentado un mayor cambio.

Por lo que respecta al uso diario que los jóvenes hacen del euskara, se ha indicado que utilizan un euskara decadente, sin verbos, sintaxis o acento y con una evidente pobreza de léxico. Además, está muy extendida la idea de que se estamos creando un euskara confuso, mediocre y plagado de interferencias invisibles. Según esa perspectiva, no exenta de ciertos tintes trágicos, estamos a punto o en peligro de crear un pidgin entre el euskara y el castellano, eso que algunos llaman euskañol desde un punto de vista humorístico. 2. El sociolecto juvenil

Desde la década de los 50, los jóvenes, sobre todo los de las grandes ciudades y los barrios bajos, han experimentado diversos procesos de orden político-social, como son el paro, la inestabilidad social, la marginación, etc. Todo ello ha contribuido a crear un sistema cultural propio y eso se ha visto reflejado en el idioma en general. El euskara también ha experimentado ese fenómeno, aunque no haya estado directamente influenciado por esas circunstancias concretas.

Por otra parte, los jóvenes al comunicarse persiguen un claro objetivo: hablan para fortalecer sus relaciones vivenciales próximas, sus relaciones sociales y la comunicación fática entre ellos, lo cual conforma un sociolecto.

Y el carácter excluyente de ese sociolecto de los jóvenes se va perdiendo poco a poco, a medida que van apareciendo diversos fenómenos en el idioma común. Por eso, aunque el lenguaje juvenil es de corta supervivencia porque los elementos propios de la jerga cambian muy rápido, su interés aumenta por el interés de la relación entre idioma y sociedad. Por otro lado, sabemos que el proceso de aprendizaje de niños y adolescentes conlleva una lenta adaptación al lenguaje adulto. En este sentido, los rasgos distintivos del actual lenguaje juvenil se mantendrán hasta la vejez y configurarán la fisonomía del idioma en el futuro.

Foto: Yo, adolescente: Memorias de mis 16.

Sin embargo, hay que aclarar que no existe un único lenguaje juvenil, ya que se trata de un complejo fenómeno que se da en el terreno social y comunicativo provocado por diversas variables, de entre las cuales podemos concretar, en especial, tres dimensiones: la oralidad, la edad y la integración de los jóvenes.

Como es bien sabido, en el habla juvenil de todos los idiomas del mundo se utilizan distintos recursos que están ya definidos: la metaforización, el préstamo de idiomas extranjeros, la utilización de léxico procedente del campo de la delincuencia y la droga y el recurso del disfemismo y la grosería (es decir, de los códigos excluidos por las clases altas y medias).

En este sentido, si preguntamos a cualquiera en qué nivel aparecen más claramente las características del sociolecto juvenil, nos responderán que, en mayor medida, aparecen en el léxico, ya que, si bien aparecen también dichas características a nivel fónico y en la organización de las frases, las características de la jerga se integran sobre todo a nivel lexical. Los jóvenes utilizan el registro del “argot” para diferenciarse de los demás, aunque en principio las palabras jerga y argot se utilizan para referirse a cualquier grupo. Ese argot propio se enfrenta al idioma que viene dado, de modo que podemos afirmar que el argot y la jerga se crean a partir del incumplimiento sistemático de las normas, que identifican y unen a un grupo social y que, al mismo tiempo, definen y distinguen a los miembros que conforman dicho grupo.

Una gran parte del léxico utilizado por los jóvenes vascos procede del argot, por ejemplo: muermo, mogolloi, kilo (millón), bokata, enroilatu (tener relaciones sexuales o empezar a hablar), aluzinatu (asombrarse), kutre (viejo, sucio), guai (bueno, excelente), kaña (marcha, energía), kañero (vigoroso).

Por tanto, creemos que algunas de las características del lenguaje juvenil se conservarán también durante la madurez, ya que tampoco es tan extraño escuchar en boca de adultos ese tipo de expresiones o items lexicales: mobida, kilo (millón), kutre, kaña, pasada, roilo, bale!, benga!.

Sin embargo, según otras investigaciones llevadas a cabo en Euskal Herria, concretamente por Aurrekoetxea y Ormaetxea (2008) y por Esnaola, las principales diferencias en el lenguaje entre adultos y jóvenes se dan en la sintaxis y en la morfología, y en menor nivel, en el léxico. Si bien se considera que el proceso de confluencia del euskara batua con el dialecto se da en primer lugar a nivel lexical, en opinión de estos investigadores no sucede así, sino que el léxico se encontraría en tercer lugar, por detrás de la sintaxis y la morfología. Parecidas conclusiones obtuvo Imanol Esnaola.

Como expresiones que son del lenguaje hablado surgido de diferentes situaciones de la cultura oral, todas las variantes juveniles poseen la totalidad de las características del lenguaje hablado. Por lo tanto, si los jóvenes pertenecen a colectivos marginados, presentarán las características propias de ese estrato. Para identificarse como jóvenes, crean expresiones que sólo ellos utilizan.

Teóricamente, esas características pueden situarse en cualquier nivel del sistema lingüístico: en el léxico, en la estructuración de las frases, en el ritmo del habla, en la estructuración del texto (por ejemplo, la utilización de indicadores del discurso) y hasta en los gestos y expresiones mímicas. Además, a nivel ortográfico se pueden identificar desviaciones, como por ejemplo la utilización de la <" ><k> en castellano: bokata, bokerones, okupa. En la actualidad, se observan intentos por introducir el lenguaje juvenil en los textos, sobre todo en los textos utilizados en comics y graffitis, entre otros.

Por todo ello, en nuestra opinión, es necesario analizar el lenguaje juvenil, ya que constituye una variante dentro de las variantes idiomáticas que se han desarrollado históricamente. Todos los autores que estudian el leguaje juvenil destacan varios aspectos, como son su rápida transformación y el permanente cambio. 3. El discurso juvenil en euskara

En lo que concierne al euskara actual, asistimos a un vivo debate sobre la calidad del euskara que hablan los jóvenes, a juzgar por la cantidad de jornadas, campañas publicitarias y mesas redondas que se organizan.

Por lo que respecta a la situación actual del euskara juvenil, según el Consejo Asesor del Euskara del Gobierno Vasco (ver página web) es necesario realizar las siguientes aclaraciones: Hay que tener en cuenta que en las últimas décadas el euskara ha alcanzado una extensión territorial que no había conocido durante siglos, sobre todo entre los jóvenes. Se puede decir que en la actualidad no existen los euskaldunes monolingües. Todos los euskaldunes somos bilingües o plurilingües. Además, entre los actuales euskaldunes cada vez son más abundantes los que originariamente no lo eran y que, por tanto, se expresan mejor en castellano o en francés que en euskara. En las provincias vascas cada vez son más los euskaldunes, si bien en Navarra esa tendencia es más atenuada y en Iparralde el número de euskaldunes se ha reducido. Cava vez hay más euskaldunes, sobre todo gracias a los niños y a los jóvenes. Cada vez es más difícil encontrar jóvenes que sepan un poco de euskara.

Foto: Yo, adolescente: Memorias de mis 16.

Hay que tener en cuenta que durante los últimos siglos el euskara se ha utilizado en unas pocas zonas y que poco a poco se ha ido introduciendo en nuevas zonas pero, al mismo tiempo, también los otros idiomas aparecen cada vez con más frecuencia en zonas en las que hasta ahora solo se oía el euskara. Como es lógico, la influencia de esos otros idiomas se refleja en el euskara, lo cual genera cada vez más interferencias.

Por otra parte, el actual euskara juvenil es producto de distintos conflictos intergeneracionales. Los jóvenes quieren crear su propio euskara en contra de las “autoridades”. En este caso, las autoridades son los padres y profesores y su euskara se correspondería con el estándar unificado.

Nuestro objetivo es destacar ciertos fenómenos lingüísticos del lenguaje juvenil que no se encuentran recogidos en las gramáticas tradicionales. Y tenemos que reconocer la dificultad de realizar la descripción de un colectivo social a nivel lingüístico.

Los jóvenes hablan en euskara y utilizan las frases que están de moda tanto en euskara como en castellano. Usan la alternancia entre los dos idiomas porque les resulta más expresiva y significativa. En este sentido, esa alternancia lingüística es otra de las características del lenguaje juvenil.

Por otro lado, la edad es uno de los principales factores que condicionan a estos jóvenes, ya que ellos se identifican con los de su misma edad, no con el idioma. Algunas de sus frases son de este estilo:

Begira tio!, Zelako pringatua zara!, Joe, maja, que fuerte!, Ze kutre da hau, tio!, Super-maintemindua nago!, Zuek ere trakakoak zarete!, Da super guapo!, Ke txolal!, Kutre euskera!, Ze pribada!, Ze pasada! 4. Algunas características del habla juvenil

Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, creemos que el lenguaje juvenil es una variable sumamente interesante. Pensamos que es falso considerar el habla juvenil como falto de interés por tratarse de un fenómeno que no tiene casi ninguna estabilidad. De cualquier forma, en nuestra opinión, es precisamente esa característica la que lo convierte en un tema de gran interés teórico, ya que gracias a ese rasgo característico, conforma un terreno propicio para el análisis de diversas hipótesis sobre el idioma del futuro, al producirse aquí un cambio lingüístico. Asimismo, dicho cambio es útil para conocer las condiciones sociales que rodean al idioma y para predecir la evolución que seguirá el euskara durante los próximos años.

El análisis del lenguaje juvenil es interesante, ya que es una variable dentro de las variables del idioma. Además, los cambios en este lenguaje se suceden a una velocidad vertiginosa, porque se trata de una cultura idiomática que no depende de las intervenciones normativas de academias o de factores oficiales. Creemos que es necesario llevar a cabo dicho análisis, si se pretende seguir considerando al euskara como idioma histórico y vivo, esto es, que sirve para llevar a cabo una comunicación eficaz.

El lenguaje juvenil analizado se incluye dentro del registro coloquial: se utiliza de forma natural y no exige ningún tipo de planificación. Tiene algunas características propias, relacionadas con diversos factores, como el origen, el municipio de residencia, el nivel social, el sexo, la raza, la edad, la ideología, etc. Todos estos factores contribuyen a crear idiolectos y sociolectos o asociaciones sociolingüísticas que se reflejan de forma natural en los intercambios comunicativos.

A continuación mencionaremos algunos de los rasgos distintivos del uso coloquial del lenguaje: intuitivamente presenta factores como su carácter “familiar”, “espontáneo”, “informal” o “cotidiano”; la espontaneidad, naturalidad y falta de planificación son características fundamentales de esa definición; por otro lado, hay que tener en cuenta que los jóvenes son los creadores del registro lingüístico “cotidiano y despreocupado”.

El lenguaje despreocupado tiene algunas características propias, como por ejemplo la actualidad, la espontaneidad, la expresividad y los errores sintácticos. Así lo explica Briz:

El lenguaje coloquial, en la medida en que es fruto de la convergencia de múltiples variedades en el uso cotidiano e informal en la lengua, se deja contaminar con facilidad de otras variedades, como los lenguajes técnico, juvenil y argótico. (Briz 2000: 156)

A continuación, mencionaremos algunas de las características fundamentales del euskara juvenil: El uso de es que como focalización y conector al principio de la frase: Eske ez zen ulertzen!, eske nik ere nahi nuen! La falta de concordancia entre el sujeto ergativo y el verbo transitivo, motivado por la falta de planificación. Algunas veces, la razón de la falta de concordancia es un error de planificación estructural del enunciado: Bai, ni egin dut. // Udala egiten du... Ni ez daukat ezta hori.// Hori ni daukat disket batean.// Ni egin nituen. Lanzar señales dirigidas al interlocutor, para llamar su atención, para expresar sorpresa, para indicar conformidad...: Ai, bai!, Ya!, yasta, bua!, bale!. Bai?, benga! El uso de partículas discursivas: pues..., bueno, o sea, ez dakit zer, nik zer dakit? Interjecciones: Jo!, A, ya!, tira!, aber!, bua!, txabal!, tio! Utilización de apuntes finales para solicitar aprobación:

- pues... daude olako gauzak, ez?

- hasten da, ez? Uso de palabras insultantes y despreciativas: una mierda, puto futbol. Colocación de los verbos da y dago al principio de la frase, a la izquierda: Bai, da ojaldre antzekoa. Bai, da neska bat.

baina eske da guztia oso teorikoa, tio.

eske da una mierda de carrera.

dago hiru kilometrotara. Intercambio de códigos entre el castellano y el euskara:

- baina... como invitado.

- gero gelditzen zait como una sensación.

- bai, apunteak artu nittuen bai del menú... eta horrela

- hori ezin da irakurri... da una mierda de carrera.

- lo ke sea, berdin zait... super berezia a lo grande.

El intercambio de códigos o la alternancia lingüística es otra de las características de los hablantes jóvenes, pero no sólo de ellos, ya que los adultos también han practicado y practican esa alternancia, tanto en euskara como en otros idiomas.

Como decíamos al principio, el intercambio de códigos es un fenómeno muy extendido en las comunidades bilingües. Se denomina intercambio cuando se suceden frases o fragmentos de frases de distinto código dentro del discurso de un mismo hablante.

El intercambio de códigos se produce de forma casual, aunque el hablante tenga una gran capacidad discursiva para continuar hablando sin ningún problema. Ese mismo intercambio se produce también en otros idiomas. Si ir más lejos, el código denominado spanglish es un fenómeno vigente.

Los ejemplos recogidos nos demuestran claramente que, aunque en el euskara el intercambio idiomático sea un fenómeno rechazable y criticable que se trata de corregir en los colegios y está mal visto en general, es totalmente común entre los jóvenes euskaldunes, de tal forma que se pueden escuchar multitud de conversaciones plagadas de alternancias de idioma y que conforman una manera concreta de hablar.

Foto: Yo, adolescente: Memorias de mis 16.

Veamos algunos ejemplos: joe! Hasten zera hitzegiten berarekin eta te suelta algun comentario asi borde como que... bukatzeko harremana hor, ulertzen? dirudi un poco moicano... dauka moicano ibiltzera, o sea egiten... ola

Pero esta alternancia idiomática tiene muchas utilidades y funciones. En primer lugar, facilita la expresividad y la efectividad de la comunicación de los bilingües. Por otra parte, el intercambio de código le permite al hablante bilingüe utilizar el léxico que desee. Por último, es una manera de incrementar la expresividad del hablante bilingüe, utilizado en algunas ocasiones para expresar enfado, solidaridad y diversos matices, y en otras, como modo de búsqueda del léxico más adecuado en cada idioma. 5. Conclusiones

En primer lugar, queremos resaltar como primera conclusión la existencia de jergas o registros juveniles. En nuestra opinión, tales jergas contribuyen al enriquecimiento del idioma y corroboran la creatividad que tradicionalmente se le ha atribuido a nuestro idioma.

Dicho lo cual, entramos a definir las conclusiones más generales, tomando como base el corpus compuesto por diversas grabaciones realizadas en Navarra. Para empezar, mencionaremos algunas observaciones que reflejan la opinión de los jóvenes sobre su idioma. Estos jóvenes son capaces de escribir bien y muchos de ellos tienen el título EGA. Por lo tanto, la investigación se ha ceñido únicamente a ellos, como referentes del lenguaje oral. Está claro que los hablantes somos capaces de hablar de diferentes maneras y el cambio de una manera a otra lo realizamos en función de las condiciones del entorno. Son los factores sociales los que nos condicionan para hablar de una manera u otra, así como el entorno, el tema de conversación, la edad del interlocutor, el sexo, nuestro objetivo... etc. En el euskara de las nuevas generaciones y en las comunicaciones orales se mezclan el euskara batua, los extranjerismos o barbarismos, los dialectos y, en su caso, el habla propia del pueblo. Muchas de las grabaciones realizados por nosotros han tenido como protagonistas a los jóvenes que conocen absolutamente la gramática del idioma a fin de conocer su discurso completo. Sin embargo, el euskara hablado casi no tiene nada que ver con el idioma escrito y se ajusta a otros parámetros que se encuentran muy alejados de esa corrección gramatical. Los alumnos consideran que escriben mejor de lo que hablan. El idioma les sirve para expresarse en terrenos académicos, pero no poseen la suficiente fluidez verbal para expresarse en otros terrenos. Los jóvenes de Pamplona admiran el habla dotada de un cierto toque dialectal, pero confiesan sentirse artificiales cuando ellos mismo intentan manifestar esos rasgos. Cuando se trata de garantizar la firmeza de las expresiones, recurren frecuentemente al castellano, bien sea por dejadez o por incapacidad de expresarse de otra manera. Asimismo, los usos lingüísticos del castellano se trasponen inmediatamente al euskara. Los jóvenes euskaldunes que han aprendido euskara en el colegio y lo utilizan como segundo idioma manifiestan con frecuencia que les falta naturalidad al hablar y que ellos mismos se dan cuenta de que a veces construyen el discurso en castellano. Además, destacan la inseguridad que sienten a la hora de expresarse en euskara cuando hablan de broma o están enfadados, así como cuando se trata de expresar sentimientos. Esa es una de las cosas que en mayor medida preocupan a los jóvenes. Sin embargo, son capaces de utilizar palabras como higadura, iragankorra, iragangaitza, erroketa, berreketa, y confiesan que les cuesta decir las palabras correspondientes en castellano. La alternancia idiomática y la mezcla de dialectos son características de los dialectos urbanos. El discurso de los jóvenes euskaldunes está evolucionando, incorporando al discurso coloquial la mezcla de dialectos, la uniformización y una fuerte interferencia de elementos del castellano. Cada vez hay menos diferencias entre los hablantes rurales y los hablantes urbanos. Por tanto, además de la mezcla de dialectos, existen una evolución conjunta de la variedad idiomática juvenil. El léxico y las expresiones utilizadas se han unido y extendido al lenguaje juvenil, aunque en principio fueran expresiones surgidas en el habla de los denominados pijos. He aquí algunos ejemplos: super, guai, flipatu, aluzine, tope, kaña. De cualquier manera, las características citadas corresponden al habla oral, que tiene sus propias reglas, como las tiene la forma de vestir.

Bibliografía

AURREKOETXEA, G.; 2006, “Hizkuntza estandarraren eta dialektoen arteko bateratze joerak”, in Studies in basque and historical lingusitics in Memory of R. L. Trask, Lakarra & Hualde (arg.), 133-161.

BRIZ, A & GRUPO VAL.Es. Co. 2000; ¿Cómo se comenta un texto coloquial?, Ariel Practicum. Consejo Asesor del Euskera del Gobierno Vasco: http://www.euskara.euskadi.net

ESNAOLA, I. 1997, “Gazte euskaldunen lagun arteko hizkera hemen eta orain zertan den ulertzeko zenbait argibide”, Soziolinguistika bat 24, 63-75.

ORMAETXEA J.L. 2008, “Otxandioko hizkera: adinaren araberako bariazioa”, FLV 108, 249-262.

THOMASON S.; 2001. Language contact, Edinburg University Press.