485 Zenbakia 2009-05-08 / 2009-05-15

Gaiak

Revisión del Estado de Bienestar y la Renta Básica Ciudadana

MORENO MÁRQUEZ, Gorka

Profesor e investigador de la UPV/EHU BELAXE. ITZULPEN ZERBITZUA



Tal y como pudimos comprobar en un art í culo anterior , los modelos existentes en la actualidad para reformar el Estado de Bienestar ofrecen una respuesta limitada al concepto de ciudadan í a – derechos civiles, pol í ticos y sociales – . En cualquier caso, el concepto y modelo que fusiona ciudadan í a y empleo se ha debilitado, debido fundamentalmente a la precarizaci ó n del segundo. As í pues, al igual que se habla de la precarizaci ó n del empleo, no es un exceso hablar tambi é n de la precarizaci ó n de la ciudadan í a , al menos en lo concerniente a la mayor í a de los pa í ses desarrollados donde impera el Estado de Bienestar.

Con esa afirmaci ó n en mente, podemos subrayar que la descripci ó n de la realidad es bastante negativa. Por esa raz ó n, precisamente, es un buen momento para analizar distintas ideas y propuestas que podr í an ser ú tiles para fortalecer la ciudadan í a, incluso aunque sea ú nicamente para actualizar y refrescar esos derechos. Y entre ellas cabe destacar, por ejemplo, la propuesta conocida como Renta B á sica de Ciudadan í a.

Aunque sea brevemente, Renta B á sica de Ciudadan í a (en adelante RBC) plantea garantizar unos ingresos m í nimos a toda la ciudadan í a. Como podemos observar, y si bien el nombre da pie a enga ñ o, presenta ciertas diferencias con respecto a la Renta B á sica ofrecida actualmente en la Comunidad Aut ó noma del Pa í s Vasco. As í , mientras esta ú ltima tiene car á cter familiar y exige el cumplimiento de ciertos requisitos, la RBC tendr í a car á cter universal y el ú nico requisito a cumplir ser í a ser ciudadano. En consecuencia, lo que propone la RBC es que se considere la renta b á sica como derecho del ciudadano y, al igual que sucede con la sanidad o la educaci ó n, que se garantice este derecho a toda la ciudadan í a, de forma individual, y sin tener en consideraci ó n cu á l es su relaci ó n con el mercado laboral o de qu é otros ingresos disfruta.

Como es l ó gico, muchas de las caracter í sticas que plantea esta propuesta ser á n bastante dudosas para gran parte de las personas que lean este art í culo, sobre todo los aspectos ligados a la viabilidad pol í tica o econ ó mica o aquellos vinculados con las consecuencias que la RBC podr í a acarrear. Debido al tama ñ o de este art í culo es imposible profundizar en estos elementos pero s í que podemos mencionar al menos que se est á n celebrando muchos debates profundos y encendidos en torno a esta cuesti ó n, y que se puede encontrar argumentos firmes tanto a favor como en contra de esta cuesti ó n. 1

Foto: Bohman .

Asimismo, algunos podr í an pensar que la RBC es una idea o propuesta totalmente revolucionaria y que rompe con los principios pol í ticos aplicados en la mayor í a de los pa í ses desarrollados hasta el momento. En cualquier caso, si tenemos en cuenta cu á l es la esencia o el pilar fundamental del Estado de derecho podemos poner en entredicho ese enfoque revolucionario y radical. As í pues, la base o idea principal del Estado de Bienestar es que hay que garantizar unas necesidades b á sicas a toda la ciudadan í a, independientemente del mercado, algo que se logra fundamentalmente a trav é s de unos bienes materiales m í nimos.

Teniendo en consideraci ó n lo mencionado en el p á rrafo anterior, es evidente que la RBC se asienta directamente sobre la filosof í a y aplicaci ó n de las ideas del Estado de Bienestar. Actualmente, por ejemplo, las distintas administraciones ofrecen diversas becas, subvenciones, prestaciones, pensiones no contributivas, etc é tera para garantizar esas condiciones m í nimas y en los modelos imperantes en los ú ltimos a ñ os para la reforma del Estado de Bienestar es notoria la importancia que las pol í ticas activas de empleo, el workfare o las rentas m í nimas han adquirido entre las distintas medidas propuestas para garantizar la calidad de vida de la ciudadan í a y hacer frente a la vulnerabilidad social.

En la mayor í a de los casos dichas medidas van destinadas a colectivos y necesidades concretas, ya que el grado de estructuraci ó n y coordinaci ó n de los mismos suele ser bastante bajo. Como consecuencia de ello, queda claro que hay muchas medidas para garantizar la ciudadan í a de determinadas personas, pero debido a la divisi ó n o parcialidad que se da entre ellas a menudo no cumplen los objetivos fijados, o al menos no con toda la eficacia posible. En ese contexto, la Renta B á sica Ciudadana tiene mucho que decir. De hecho, puede constituir el punto de confluencia de todas esas medidas ya que este concepto posibilita la garant í a de las rentas necesarias tanto para el Estado de Bienestar como para la ciudadan í a, al concebir todo el sistema en su totalidad y reivindicar una perspectiva general.

Es evidente que la RBC no es la ú nica soluci ó n para reestructurar el Estado de Bienestar ni es, indefectiblemente, la mejor. Hay que poner en marcha muchas otras medidas y estrategias para poder garantizar el bienestar de la ciudadan í a. Pero tambi é n es cierto que la RBC puede jugar un papel relevante en todos estos debates. Adem á s, est á estrechamente ligada a muchos otros aspectos muy controvertidos y debatidos actualmente en el á mbito social.

Foto: erix! .

En lo que respecta al empleo, por ejemplo, es evidente que para la mayor í a de los ciudadanos el propio empleo es una de las herramientas integradoras m á s importantes y poderosas. Pero es evidente tambi é n que el fen ó meno conocido como working poors, es decir, aquellas personas con un empleo pero que a pesar de ello viven en la pobreza, tiene cada vez m á s fuerza en los pa í ses desarrollados, y nuestra Comunidad no es una excepci ó n. Y la funci ó n que la Renta B á sica Ciudadana puede cumplir frente a esa realidad, por ejemplo, puede ser muy interesante y tal y como se ha dicho en m á s de una ocasi ó n, puede ser una herramienta muy ú til para completar los derechos de ciudadan í a o afrontar las ciudadan í as de segunda categor í a . Continuando con el empleo, y tambi é n frente al modelo de flexisecurity tan en boga en los ú ltimos a ñ os, un modelo que precisamente intenta fusionar flexibilidad econ ó mica y seguridad social, la RBC puede reforzar el segundo factor de dicha ecuaci ó n y puede abrir una v í a apropiada – o al menos a desarrollar – para centrar el debate en torno a esta cuesti ó n y analizarla de forma seria. De hecho, la mayor í a de las aportaciones realizadas hasta ahora en torno a ese modelo de flexisecurity se han centrado en la parte flexi , pero no en la security .

Continuando con el mercado laboral, en los ú ltimos a ñ os el t é rmino conciliaci ó n se nos ha hecho muy conocido y cada vez es m á s utilizado en el á mbito laboral – trabajo productivo y reproductivo – al tratar la cuesti ó n de la desigualdad de g é neros. Se est á n adoptando medidas en este á mbito, si bien muy poco a poco, y en la mayor í a de los casos son muy d é biles y parciales. Por esa raz ó n, precisamente, y teniendo presente que la RBC no es la ú nica soluci ó n, podemos decir que, como m í nimo, es una propuesta que puede traer aire fresco a los debates en torno a esta cuesti ó n. Pero adem á s de en lo concerniente al mercado laboral, la RBC puede tener mucho que decir en muchas otras cuestiones. Ah í est á n, por ejemplo, los debates y los tiras y aflojas existentes en torno a la dependencia.

En vista de lo que hemos visto hasta ahora y dando prioridad a la perspectiva realista y pragm á tica, es bastante evidente que las opciones de la RBC a corto plazo son bastante escasas y que es necesario organizar su aplicaci ó n dentro de una estrategia desarrollada a medio-largo plazo. Sin embargo, en la actualidad podr í a hacerse ya la activaci ó n de la propuesta. Es m á s, puede ser muy atractivo ponerla en marcha, si bien no para lograr una aplicaci ó n inmediata s í al menos para incidir en los distintos retos y debates a que el Estado de Bienestar se enfrenta en la actualidad y para expandir tambi é n el grado de conocimiento de la RBC.

En este sentido, podr í a ser una hip ó tesis atractiva de cara al futuro, y a debatir tambi é n, llegar a la RBC – o acercarse al menos – implantando reformas acordes con la filosof í a de la RBC en las pol í ticas sociales desarrolladas actualmente, por ejemplo reforzando el car á cter universal de diversas pol í ticas. Otra opci ó n podr í a ser impulsar RBCs para colectivos concretos, fijando una Renta B á sica de Ciudadan í a para Menores destinada a j ó venes que tengan empleos precarios o a personas mayores. Como vemos, con la propuesta de la RBC surgen muchas cuestiones y debates, tanto directa como indirectamente. Si a ñ adimos a todo ello que el momento concreto que vivimos actualmente puede ser el apropiado para encender el debate, puede ser muy interesante sacar a la luz las dudas planteadas por la RBC, asimilarla en los distintos debates del á mbito social y ponerla en relaci ó n con muchas otras cuestiones.

1 Para profundizar en ellos, v é anse los numerosos art í culos e informaci ó n existente en la p á gina web de la Red Renta B á sica o MORENO, G. (2008): Crisis y reconstrucci ó n del Estado del Bienestar. Las posibilidades de la Renta B á sica de Ciudadan í a , Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz.