46 Zenbakia 1999-09-17 / 1999-09-24

Elkarrizketa

Eneko Olasagasti: "Nuestro mercado no es capaz de amortizar los productos audiovisuales"

IRAZU, Ainhoa

Entrevista Eneko Olasagasti, cineasta y miembro de la productora "Tentazioa" "Nuestro mercado no es capaz de amortizar los productos audiovisuales" * Traducción al español del original en euskera Ainhoa Irazu El donostiarra Eneko Olasagasti tiene amplia experiencia en el mundo audiovisual. Ha dirigido numerosas teleseries de éxito que hemos podido ver en ETB. Hace poco más de un mes estrenó su segundo largometraje realizado junto con Carlos Zabala: "Sí, quiero". Hemos conversado con este miembro de la productora "Tentazioa" sobre teatro, cine y, en general, sobre el mundo audiovisual. Has realizado varias teleseries para ETB. Muchas veces has manisfestado que, por motivos de financiación, resulta difícil hacer ficción en la televisión pública autonómica. ¿De tan poco dinero dispone ETB para la ficción? Sí. De muy poco. El mayor problema reside en la política de ETB para la obtención y distribución del dinero. Hay graves problemas de esponsorización. Dar con unos espónsors para la teleserie "Ertzainak", por ejemplo, nos ha resultado muy difícil. La política publicitaria de ETB es muy concreta. Si damos con un espónsor para realizar nuestras teleseries, debemos someternos a esa política. Es decir, que ese dinero, al final, va a parar a ETB. ETB no permite que el dinero proveniente de la esponsorización vaya directamente a las productoras. Debido a la política de ETB, es difícil encauzar la financiación privada. De modo que nuestro propósito de miras al futuro es conseguir esos recursos económicos antes de elaborar el producto. En alguna ocasión te has posicionado a favor la reducción de las horas de emisión de ETB. No obstante, gran parte de la programación se compone de repeticiones. ¿Qué se puede hacer para conseguir una programación de calidad? Es cierto que ETB incluye muchas repeticiones en su programación. Sin embargo, la programación es de 24 horas. Todos los recursos económicos se encaminan a ella. En mi opinión, hay que estudiar otras fórmulas; por ejemplo,¿por qué no realizar una emisión desde las seis de la tarde hasta las once de la noche? No es una fórmula que se haya inventado aquí, porque ya se viene haciendo en otros lugares. Si la programación fuera de cinco horas, los recursos económicos se distribuirían entre menos productos. De modo que la reducción de la emisión mejoraría la calidad de la programación. Recientemente declaraste que nos asemejamos a los taiwaneses. Ellos producen muy barato, pero sus productos son competitivos y exportables. Los de aquí, por contra, no son ni competitivos, ni exportables. ¿Qué es lo que falla? Los productos de aquí no se venden fuera porque les falta calidad. Si comparamos nuestros recursos con los de otras televisiones generalistas, veremos que hay una enorme diferencia. Los actores aquí también son buenos. Las historias son parecidas. En cuanto a la realización, la situación es similar, pero el envoltorio del caramelo es muy distinto. Quizás el caramelo sea en ambos casos bueno, pero el envoltorio no. Cuando mencioné lo de los taiwaneses, me refería a que nosotros conseguimos producir muy barato. Pero en Madrid cobraríamos mucho más por el trabajo realizado. Aquí, un capítulo de una teleserie cuesta 10 millones; en Madrid, 60. El desequilibrio es demasiado grande. Todo eso influye mucho en la calidad. Por lo tanto, el producto no es competitivo; no es exportable. La clave está en la financiación. Si queremos que nuestras producciones tengan un buen nivel, tendremos que gastar más dinero en la producción. A pesar de que se exprese que hay que fomentar la producción propia, en ETB predominan las producciones extranjeras. En lo que respecta al precio, las producciones de aquí no serán comparables con las de fuera, ¿no es así? Hay un mercado universal. Como dices, las producciones extranjeras son mucho más baratas. En ETB, al igual que en otras televisiones, predominan las producciones estadounidenses. Los americanos amortizan sus producciones en EEUU, y luego las venden muybaratas en otros mercados. Es evidente que en el aspecto del precio, nuestros productos no pueden competir con los de EEUU. No obstante, ¿se realiza un esfuerzo real por impulsar la producción propia? Poco a poco se han ido dando pasos. Por ejemplo, en el ámbito de la ficción se produce mucho más que hace ocho años. Además, los profesionales debemos ser capaces de responder a ese reto. Esta profesión es joven en este país, y los profesionales tenemos que llegar a la madurez. Nosotros somos la primera generación que ha entrado en el mundo audiovisual. Nadie lo ha hecho antes que nosotros. En este sentido, quienes nos sigan tendrán mejor suerte, porque tendrán unos referentes. Creo que en ese aspecto se ha avanzado. Otra cuestión diferente es cómo se produce y en manos de quién se dejan los trabajos de producción. Ése es otro tema. Ahí, no voy a decir que haya mafias, pero sí que hay un monopolio. ¿Qué se puede hacer para acabar con ese monopolio? No lo sé. Lo que nosotros hacemos es ofrecer productos. Por otra parte, hay unas productoras que venden muy barato, como por ejemplo Pausoka. A los responsables de ETB les interesan sus producciones, porque les sale barato. Si nosotros somos taiwaneses, los de Pausoka son chinos; es decir, que producen más barato todavía. A ETB le resulta muy difícil decir que no a las casas que venden barato. ¿Cómo ofrecer si no un "culebrón" todos los días? ¿Y cuál puede ser la clave para poner término al monopolio de las producciones extranjeras? Ese tema no está en nuestras manos. Hace unos años, en Venecia se reunieron directores de cine para debatir sobre ese tema. Algunos países han tomado medidas contra el monopolio de los EEUU; Francia, por ejemplo, ha puesto en vigor una normativa protectora. De todos modos, casi el 80% del mercado audiovisual de Europa está en manos de los EEUU. Hay que tratar ese tema en términos más amplios. ¿No deberíamos seguir el ejemplo de Francia, implantando una normativa protectora? Si ETB cumpliera lanormativa de la Unión Europea, habría más dinero para los productos de casa. La Ley de la UE es una medida para luchar contra la producción que nos llega desde los EEUU. Tiene por finalidad fomentar los productos locales. Claro que esas producciones tienen que estar cerca de la gente. Ahora se ha visto que los productos aquí producidos están más cerca de la gente, de lo que la gente siente. Y cuando digo los de aquí, me refiero a los europeos: los de España, los de Francia, etcétera. La clave del éxito de las producciones de Europa ha sido la proximidad. ¿Qué traería consigo el cumplimiento de esa normativa de la Unión Europea? Según esa normativa, las naciones de la UE están obligadas a dirigir el 5% de su presupuesto a la ficción: películas, teleseries, "TV móviles", etcétera. ETB no cumple ese requisito. Para ETB todo es producción propia, todo es producido en casa: las teleseries, los concursos, los magazines, y todo lo que se hace. Entonces, la ficción sale perdiendo. Si se cumpliera la ley de Europa, andaríamos bastante bien a nivel de producción propia. De todos modos, eso puede ocurrir dentro de poco. Ahora ETB va a invertir en infraestructura. Eso está bien, pero aunque se disponga de hermosos platós para teleseries o lo que sea, si no hay recursos económicos para realizar los productos, éstos siempre serán mediocres. Vuestra última serie se titula "Ertzainak". ¿Cuál ha sido vuestro reto? Por una parte, romper con la línea que llevábamos. Hasta ahora hemos realizado comedia o "dramedia", y queríamos pasar a otro género. Además, deseábamos responder a una situación sociopolítica concreta, siempre desde nuestro punto de vista. Evidentemente, procuramos que nuestro producto fuera competitivo, aunando una vez más las fuerzas para conseguir un producto de calidad. Desde el punto de vista de la credibilidad, hemos querido avanzar unos pasos. Los elementos de trabajo han sido realistas. De modo que no sirven los decorados mediocres; no sirve emplear cualquier euskera...Hay algunos requisitos que tomar en cuenta. Nuestro reto era elaborar un producto que cumpliera con todos ellos. Lo que en definitiva queríamos era que los espectadores no identificaran "Ertzainak" con otras teleseries de ETB. Ya habéis realizado varios capítulos de la teleserie, pero, por motivos presupuestarios, no se ha llegado a ningún acuerdo con ETB. ¿Cuál es el fondo del desacuerdo? Yo decía a mis compañeros de trabajo que, de tener nosotros alguna culpa, sería la de andar fuera de tiempo. Fuera de tiempo en dos sentidos: políticamente, y en lo referente a las condiciones de producción. Políticamente, no hemos andado fuera de tiempo. Creo que ha sido un momento adecuado para socializar la teleserie. Hemos tenido altibajos, pero eso me parece muy normal, porque en este país las cosas han estado políticamente muy polarizadas. Yo creo que hemos fallado en las condiciones de producción. Hemos fracasado en la previsión del tiempo, porque pensábamos que terminaríamos la producción en pocos días. Sin embargo, hemos necesitado más tiempo. Por eso, quedamos fuera de las condiciones negociadas. Finalmente, preparamos 7 capítulos. De cara al futuro, ETB dice que la teleserie continuará. De todos modos, eso está por ver. Para seguir con la producción se necesita dinero. Has mencionado la credibilidad. En ese aspecto, varios medios de comunicación han criticado la teleserie "Ertzainak" por no coincidir con la realidad, por asemejarse demasiado a las teleseries policíacas norteamericanas... Nosotros no realizamos documentales. Hacemos una interpretación de la realidad, es decir, ficción. Puede que esté de acuerdo con quienes dicen que la teleserie, al principio, era quizás demasiado blanda. Pero en los capítulos que estamos escribiendo ahora queremos reflejar otras actitudes. En resumidas cuentas, la teleserie la hemos hecho con toda nuestra humildad. No obstante, creo que la gente tiene muchos prejuicios. En ese aspecto, tras haber leído esas opiniones que han aparecido,me da la impresión de que la gente es muy inocente. Con algunas cosas estoy de acuerdo, pero con otras no. Lo cierto es que las críticas llegan de todas partes. Antes, en las teleseries, utilizabais el euskera unificado, y ahora, sin embargo, los dialectos... En determinados casos, como por ejemplo en las teleseries "Bi eta bat" y "Jaun eta Jabe", el lenguaje se aproximaba al habla de los actores. Nunca hemos creído en un euskera unificado puro. Yo siempre he pensado que hay que acercar el euskera al lenguaje de la calle. Hay que trabajar por el euskera unificado, pero, en mi opinión, en el campo lingüístico lo más importante son la vivacidad y la credibilidad. En la comedia eso es más fácil, porque no se sirve de planteamientos tan realistas. Sin embargo, en el teatro y en el cine, como en Maité, no utilizamos el euskera unificado. Sólo unos personajes lo hablaban. En ese momento, había que hablar en euskera unificado. Nosotros intentamos actuar de otro modo, pero la apuesta por la credibilidad y la frescura fue muy criticada. En estos momentos esa apuesta es mucho más clara. ¿Cómo actuaremos de ahora en adelante? Dependerá del producto y de los personajes. Hemos localizado la teleserie "Ertzainak" en Bergara, para hacerles un hueco a los actores de Gipuzkoa y Bizkaia, para poder emplear el habla guipuzcoana y vizcaina, para no caer en el "guipuzcoarrismo" y el "vizcaitarrismo", etcétera. Cada producto te proporciona una actitud diferente. Es el producto en sí mismo el que impone las condiciones del tratamiento de la lengua. Al fin y al cabo, nuestro trabajo consiste en reflexionar en torno a ello. Si aciertas, el producto será más redondo. Hace poco habéis estrenado vuestra segunda película: "Sí quiero". ¿Por qué habéis seleccionado a actores de fuera? ¿No hay en Euskal Herria actores como para realizar esa película? Sí, pero eso ha sido cosa de la coproductora. Cuando la casa ALTA decidió incorporarse a la película, impuso una serie de condiciones. Nuestro propósitoes llegar a todos los mercados. Para eso, hemos escogido unos actores que son conocidos en el estado español, porque los nuestros fuera son desconocidos. Durante las últimas décadas, se ha ido creando la industria cinematográfica en Euskal Herria: iluminadores, técnicos cinematográficos, guionistas, microfonistas... ¿Cómo se ha desarrollado la evolución? Yo creo que estamos en ello. Al no vislumbrar el final del camino, no sabemos con certeza en qué punto nos encontramos. Estamos avanzando poco a poco, porque en esta profesión no se pueden dar pasos rápidos. Si supiera dónde está el final, te podría decir si estamos o no cerca de él. Pero no te lo puedo decir. Vamos haciendo el camino. Cada año hay mejores profesionales, y a medida que se hagan cosas, los profesionales serán aún mejores. En esta profesión, ninguna cosa te brinda lo que la experiencia. Iremos mejorando a medida que trabajemos. Los guionistas, mientras publiquen sus guiones, realizarán mejor su trabajo. En la literatura, ahora se publican muchos más libros que hace 20 años. La literatura vasca se ha normalizado a base de trabajarla. Lo mismo sucederá con el teatro, la televisión y el cine. ¿Qué límites encuentra la industria audiovisual de aquí? La industria de aquí tiene un nivel bastante bueno. Sin embargo, en algunos casos tenemos que salir fuera. Por ejemplo, aquí hay pocos montadores. Si quieres hacer algo en ese campo, tienes que salir fuera. En general, en todos los trabajos de laboratorio se sale fuera. Ese proceso cinematográfico lo tienes que terminar a la fuerza en Madrid. Nuestra industria no da para tanto. ¿Cuáles serían las prioridades a desarrollar? Una sería el ámbito del montaje. La segunda, el del guión. El guión es muy importante, porque es la base del producto. Así que es difícil sacar algo bueno de un guión malo. En ese sentido, la sociedad de guionistas está trabajando mucho. En lo que respecta a la profesión de actor, tenemos más de 200 actores, pero sólo 20 son buenos. En general,es necesario hacer una fuerte inversión. Tampoco hace falta demasiado dinero para reforzar y mantener la industria audiovisual. Pero me parece que falta voluntad política. Nosotros no podemos amortizar un producto en el mercado que tenemos. Para que el producto sea amortizable tenemos que ir a otros mercados y cumplir los requisitos de eso mercados, tales como trabajar con actores españoles, etc. Si deseamos hacer una película desde nuestra perspectiva, necesitaremos subvenciones para que no tengamos que supeditarnos a esos requisitos comerciales. Lo que ocurre es que nuestro mercado no es capaz de amortizar los productos. Maité, por ejemplo, tuvo un gran éxito. Pero no dejó más que 30 millones en taquilla. La película tuvo un presupuesto de 120 millones. De modo que, aun resultando exitosa, no resultó rentable. Vayamos ahora a otro tema muy ligado al cine: el teatro. Frecuentemente comparamos Euskal Herria con Cataluña, donde cuentan con la Escuela Nacional de Teatro y con salas como el Teatre Neu. ¿En qué cojeamos nosotros? Aquí nos faltan muchas cosas. No tenemos un teatro nacional, ni una escuela de teatro pública, ni escuelas de cine. La principal consecuencia es que cada cual anda por su cuenta. No hay coordinación. Aquí se quieren tener una televisión pública y una ficción propia, pero no se toman en cuenta los elementos que los vayan a posibilitar. Hace un tiempo tuvimos la escuela de teatro, pero debido a unos errores políticos desapareció. Nadie se ha esforzado por volver a ponerla en funcionamiento. Es necesario organizar la escuela de teatro. Si no, ¿de dónde saldrán actores nuevos? Y cuando digo actores, me refiero a otras profesiones y elementos del teatro. Me parece que las instituciones deberían ponerse de acuerdo sobre ese aspecto. Habría que aliar la cultura y la educación por una vez. Según datos de Sarea (red teatral del País Vasco peninsular), en las capitales del País Vasco peninsular se organizan cada vez menos representaciones teatrales. Losgrupos teatrales sostienen que los programadores no organizan obras en euskera. Los programadores, por su parte, que hay pocas obras de teatro en euskera. ¿Qué opina al respecto? En mi opinión, todo eso es un problema de programación. Hay una gran dejadez por parte de las instituciones. Aquí, en San Sebastián, hace un tiempo se elaboró una programación que tuvo seguimiento, y en torno a ella se formó un público y la tendencia a ir al teatro. Se programaba en euskera y las salas se llenaban. Eso sí, el mero hecho de que la obra sea euskera no llena el teatro. Lo que lo llena es la propia representación. Por otra parte, se ha extendido la convicción de que la gente no acude a las representaciones en euskera, y eso no es cierto. De modo que los programadores deberían programar más obras en euskera. No creo que se puedan mezclar éxito y lengua. El éxito depende de la representación, es decir, de si a la gente le gusta o no le gusta. Con la obra "Ama Begira ezazu" ofrecimos 160 representaciones en euskera. Eso sí, fuimos a todos los lugares posibles. Creo que no tendría por qué ser la lengua la que fijara las condiciones de producción y exposición. De todos modos, muy pocos textos se escriben originariamente en euskera... Escribirse, sí que se escriben textos en euskera, pero pocos. La mayoría de los textos se escriben originariamente en castellano. Muy poca gente tiene por profesión el escribir guiones. Es difícil vivir de la escritura. Además, desgraciadamente, el teatro vasco se ha localizado durante mucho tiempo entre los aficionados. Eso, más que favorecer, lo que ha hecho es perjudicar al teatro en euskera. Muy pocos grupos de nivel profesional se han servido de textos originarios en euskera. Nosotros los solemos buscar muchas veces, pero es muy difícil dar con textos en euskera. Por eso, ahora hemos ido a Cataluña. Allí el mundo teatral tiene más fuerza. Hay una joven generación de autores que escribe textos. El teatro de allí, en el aspecto de la escritura y losmoldes, es mucho más moderno que el de aquí. Siendo así las cosas, ¿existe un teatro vasco? ¿Y un cine vasco? Ni una cosa ni la otra. ¿Qué características deberían reunir el cine y el teatro para obtener el label vasco? La producción; es decir, la procedencia del dinero, la lengua, actores, autores y directores de aquí. Si se aunaran todos esos elementos, el producto llevaría el label vasco. Eso no sucede ni en el teatro ni en el cine. Salvo excepciones, nunca se cumple la totalidad de las condiciones. No podríamos otorgar el label ni a uno ni a otro. No obstante, y aunque no se cumplan todas las condiciones, es evidente que sí que hay productos de aquí. Para finalizar, el Estatuto de Autonomía establecía que ETB tenía que ser impulsor del teatro y cine vascos, además de un medio para normalizar el euskera. ¿Ha cumplido los objetivos? En mi opinión, no. En el caso del cine, suele comprar los derechos para poder desarrollar los proyectos. En lo que respecta al teatro, en cambio, la política de ETB ha sido lamentable. ¿Acaso el teatro no es una profesión? Al parecer, todos los actores deben contentarse con salir en televisión, aunque cobren poco. Por otra parte, ETB ha trabajado mucho más en el esfuerzo por normalizar el euskera, pero, de todos modos, opino que ese trabajo hay que agradecérselo a los profesionales, y no a una determinada política. Por ejemplo, hace unos años, cuando realizamos la teleserie "Bi eta Bat", procuramos flexibilizar ese frío euskera unificado que aparecía en ETB. Eso, en todo caso, fue un asunto nuestro. La función de ETB ha sido la de comisario lingüístico, para que las normas fueran respetadas. En todos los medios de comunicación ha habido conflictos en torno a ese tema. Las lenguas están vivas y suelen avanzar. Pero, muchas veces, las instituciones han paralizado ese proceso. Fotografías: Ainhoa Irazu y revista "Irutxulo". Euskonews & Media 46.zbk (1999 / 9 / 17 24) Eusko Ikaskuntzaren Web Orria