441 Zenbakia 2008-05-23 / 2008-05-30

Artisautza

Aikur. Museo de las abejas: Procesos

AGUIRRE SORONDO, Antxon

EL PROCESO

Vamos a explicar cuál es el proceso normal del trabajo de un apicultor, sin olvidar que cada uno tiene sus propios sistemas y variantes. EL APICULTOR, preparación panales

La miel puede proceder de abejas silvestres, que construyen sus panales en huecos de árboles o rocas, o en colmenas artificiales dispuestas por el apicultor. La primera modalidad recibe el nombre de apicultura fijista, y la segundo el de apicultura movilista, en referencia a la mayor o menor movilidad de los panales.

El apicultor es siempre un enamorado de su oficio, que ejerce con la pasión y el esmero de un artesano de la naturaleza. Ello le exige un perfecto conocimiento de las costumbres de las abejas, sus enfermedades, sus enemigos, y los distintos procedimientos de conservación y aprovechamiento de los productos de la colmena.

La apicultura se practica en espacios naturales ricos en vegetación y con abundantes plantas de floración. No obstante, es importante estudiar previamente las variedades concretas que presenta el lugar, así como las oscilaciones climáticas, toda vez que las temperaturas extremas afectan negativamente a los panales.

Además de la atención permanente que debe prestar a sus colmenas, velando todo el año por su seguridad, buena disposición y alimentación suficiente. En primavera el apicultor procede a la limpieza de los viejos panales para prepararla para la próxima campaña.

Introduce cada uno de los panales en una gran olla a presión donde, por una parte, la cera vieja se derrite, y por otra, se descomponen todos los residuos acumulados.

Una vez limpios, los cuadros se recubren con placas de cera virgen que se sueldan por medio del calor en unos alambres. Estos panales nuevos serán el hogar del enjambre la siguiente temporada.

Aunque en el mercado se ofrecen mieles de diversas flores y procedencias, hay que recordar que algunas mieles del País Vasco poseen Label de calidad propio, lo que supone un reconocimiento al esfuerzo de artesanos que vienen trabajando desde hace años en la producción melifica. APICULTOR, recogida de la miel

Cuando el verano ha concluido, y antes de que las colmenas se sumerjan en el largo sueño invernal, el apicultor retira los panales para recolectar la preciada miel.

Además del equipo completo de protección con el que se recubre en todo su cuerpo, el apicultor adormece a las abejas antes de vaciar los panales. Para ello antiguamente usaba el humo producido en la quema de estiércol seco de ganado, en euskera “goroxa”. Hoy usan la viruta de roble, o bien de acacia, o de haya, que da un humo blanco y menos “aromático” que la “goroxa”. Hay que recordar que el humo tiene la virtud de aletargar a los insectos.

Uno a uno, va extrayendo los panales que es donde están los habitáculos donde las abejas van depositando la miel.

El dolor que produce la picadura de la abeja proviene del ácido fórmico que contiene el veneno de su aguijón. Ciertas personas son alérgicas a esta sustancia y llegan a padecer graves alteraciones cuando son afectadas. Pero, normalmente, basta con aplicarse antihistamínicos y corticoides para que el dolor y la inflamación desaparezcan rápidamente.

Ya en el interior del hogar, disponen los apicultores de un laboratorio debidamente equipado para el tratamiento de la miel. Hay que decir que hay otros casos en los que los apicultores han creado una empresa que es donde se procede a la extracción, envase y etiquetado oportuno, siempre con todas las garantías sanitarias.

Pero continuemos con la explicación del trabajo de un apicultor. La primera tarea consiste en retirar la capa exterior de cera que recubre el panal, es la llamada “cera de opérculo” o “cera virgen” y es la de mejor calidad. Una simple espátula caliente basta para la labor. Esta cera una vez depurada, la usan nuestros artesanos para la fabricación de ungüentos y pomadas naturales.

A continuación, los panales se introducen en una centrifugadora donde, por rotación, la miel sale de las celdas. Las características de esta miel dependen del néctar, factor que determina además la finalidad del producto mismo, que bien puede servir al consumo directo, a la confección de bizcochos y pasteles, o a usos farmacológicos.

Posteriormente la miel pasará a una cuba de acero inoxidables, que es la depuradora, que esta provista de un filtro. Aquí se deja reposar a la miel unos 15-20 días y a continuación se envasa.

Hay que saber que según el tipo de planta que han libado las abejas la densidad de la miel resultante es distinta. Así las mieles de brezo, es una miel densa, y si se envasan directamente son casi sólidas, pues cristaliza rápidamente. En cambio las mieles de primavera, de acacia, o zarza, por ejemplo son mucho más líquidas. La miel conocida como “de bosque”, por ejemplo al principio no es densa, pero más tarde al cristalizar si queda densa.

Para lograr una mayor cremosidad de las mieles densas se les mete en un aparato el cual cada cierto tiempo las bate, y así se logra que en unos días el producto final sea denso, pero cremoso.

Todas estas mieles son naturales producidas sin aditivos ni conservantes químicos, que gozan de enorme aceptación en el mercado. Y no es para menos, tratándose de un producto con excelentes cualidades vitamínicas, muy económico y con una amplia gama de variedades y sabores. LOS EQUIPOS

1.- Desopelculador manual.

2.- Desopelculador automático.

3.- Centrifugadora.

4.- Madurador o decantador.

5.- Si se quiere hacer la miel más cremosa, se usa la batidora.

6.- Envasadora. LA TRASHUMANCIA

Con el fin de lograr mejorar la producción la familia Otegi-Epelde efectúa una trashumancia con sus colmenas. Así durante los meses de verano (julio, agosto y septiembre) las tienen en la zona de Codes, en Navarra, o en Álava en la sierra de Elgea y en invierno, cuando ya no hay brezo, las traen a los montes de la zona del Urola. Ello les obliga el ir todos los fines de semana del verano a controlar y vigilar sus colmenas. Las abejas cumplen una función muy importante de polinización, por lo que los que han plantado árboles frutales suelen querer tener cerca colmenas.