396 Zenbakia 2007-05-25 / 2007-06-01

Gaiak

Esteroides anabolizantes (I). Consumo y actitudes hacia el consumo

GONZÁLEZ ARAMENDI, José Manuel

Doctor en Medicina y Cirugía. Especialista en Medicina de la Educación Física y del Deporte. Oreki Fundazioa

Introducción

Taylor E. Hooton, un joven estudiante de 17 años de Plano -Texas-, bien parecido, con muchos buenos amigos, sin problemas emocionales y destacado jugador de béisbol, tenía ante sí un brillante futuro. Taylor era sobrino de Burt Hooton, en su época el mejor pitcher de la liga de béisbol, y pocos meses antes había batido su propia marca. El 15 de Julio de 2003 Taylor se quitó la vida. Se ahorcó.

Tanto sus padres como los médicos relacionaron su muerte con la depresión que sufrió por el uso discontinuo de esteroides anabolizantes. Larry W. Gibbons, presidente y director médico del Cooper Aerobics Center de Dallas informa que la sensación de euforia y agresividad que acompaña al uso de esteroides anabolizantes se transforma en letargia, pérdida de confianza, melancolía y desesperación cuando se detiene el consumo de estas sustancias.

El uso y abuso de esteroides anabolizantes no es algo sólo relacionado con el deporte de élite; es un asunto mucho más problemático. Muchos deportistas y no deportistas, jóvenes en su mayor parte, los utilizan sin percatarse de los graves efectos secundarios que este consumo puede conllevar a corto, medio y largo plazo. El caso de Taylor, extremo pero real, es una tragedia que puede volver a repetirse en cualquier parte. Características, motivaciones para el consumo y datos sobre consumo

Los agentes anabolizantes se engloban en dos categorías: los esteroides anabolizantes androgénicos (EAA) y los ß-2-agonistas. Los EAA son derivados sintéticos de la testosterona y de la hormona del crecimiento (GH); hormonas que estimulan la producción celular de proteínas, estimulan la secreción de eritropoyetina y generan efectos androgénicos (masculinizantes).

¿Qué motiva a las personas a utilizar EAA? En el ámbito deportivo se utilizan para ganar masa muscular, sobre todo en los deportes en los que la fuerza, la potencia y la velocidad son fuertes determinantes del rendimiento, y para reducir los procesos catabólicos (de pérdida de tejido muscular) en los deportes de resistencia. Fuera del ámbito deportivo general se usan en el culturismo o simplemente para lograr un morfotipo atlético en los hombres. Este aumento de la masa y de la potencia muscular sirve a muchos jóvenes como elemento de mejora de su autoestima.

Aunque los EAA han sido utilizados en el ámbito deportivo desde hace más de 50 años, ha sido en las últimas décadas cuando este consumo se ha convertido en algunos países en una práctica continuada y creciente entre muchos adolescentes deportistas y no deportistas, tal y como informa la American Academy of Pediatrics.

A primeros de los noventa del pasado siglo se estimaba que los consumidores de EAA, de 12 o más años de edad, eran, en los EE.UU., más de un millón. Y a finales de esa misma década, las tasas de prevalencia de consumo de EAA iban del 4% al 12% entre adolescentes varones, y del 0.5% al 2% entre adolescentes mujeres. Un consumo que en los EE.UU. se inicia a edades muy tempranas (tabla 1). Esteroides anabolizantes androgénicos. Consumo entre estudiantes en los Estados Unidos 8º grado

(4º de ESO) 10º grado

(2º de bachiller) 12º grado 2002 2003 2004 2005 2002 2003 2004 2005 2002 2003 2004 2005 En la vida 2.5 2.5 1.9 1.7 3.5 3.0 2.4 2.0 4.0 3.5 3.4 2.6 Anual 1.5 1.4 1.1 1.1 2.2 1.7 1.5 1.3 2.5 2.1 2.5 [1.5] Últimos 30 días 0.8 0.7 0.5 0.5 1.0 0.8 0.8 0.6 1.4 1.3 1.6 [0.9] Tabla 1.- Evolución del consumo de EAA en los EEUU, de 2002 a 2005. Datos de Morbidity and Mortality Weekly Report.

El 6.3% de los futbolistas de alto nivel de Indiana declaraba que se habían iniciado en el consumo de EAA a los 14 años, y uno de cada seis antes de los 10 años. En Massachussets, el 2.7% de los estudiantes de secundaria (edad media 11.4 ± 0.9 años, rango de edad 9 - 13 años) tanto chicos (2.6%) como chicas (2.8%) manifestaba haber tomado EAA para tener más músculo, estar más fuertes, mejorar sus resultados deportivos y sentirse mejor.

En Canadá, Melia y cols. estimaron que el 2.8% de los estudiantes había utilizado esteroides anabolizantes, siendo mayor el número de jóvenes canadienses entre 12 y 17 años (1,1 millones) que se cree han tomado suplementos y sustancias para la mejora del rendimiento deportivo potencialmente peligrosos.

En Europa, el número de estudios realizados a este respecto es menor, y la mayor parte de ellos vienen referidos al consumo de sustancias dopantes en general. Los estudios más importantes se han realizado en Noruega, donde se estima una prevalencia del uso de dopantes de entre el 1.0 y el 2.0% de la población de 15 a 25 años de edad. En Francia se ha estimado recientemente que un millón de jóvenes se dopa con alguna sustancia.

Sobre las pautas de consumo, es necesario diferencias al menos dos grupos de consumidores de EAA: los consumidores moderados y los grandes consumidores que generalmente se han iniciado en el uso de EAA antes de los 16 años de edad. Los comportamientos y las actitudes difieren sensiblemente entre ambos grupos.

En el estudio de Meliá y cols., un 29.4% de los usuarios de EAA utilizaban jeringas, y de éstos casi un tercio las compartían. Para mejorar su rendimiento deportivo, algunos de estos consumidores de EAA habían usado además otras sustancias, medicamentos y otros métodos de dopaje.

Los resultados de un reciente estudio (Parkinson y Evans, 2006) llevado a cabo con 500 consumidores de EAA muestran que el 78.4% no era deportista ni competía en culturismo, sino que su consumo se debía a razones meramente cosméticas. El 60% utilizaba al menos 1000 mg por semana de testosterona o su equivalente; el 99% se auto-administraba fórmulas de EAA inyectables, el 13% con prácticas no seguras de administración como reutilización y comparto de jeringas. El 25% utilizaba la hormona de crecimiento y la insulina para reforzar el efecto anabólico. El 99% de los estudiados refirió síntomas de efectos secundarios.

Estas prácticas de riesgo quedan también patentes en el estudio de DuRant y cols., donde el 6.5% de los chicos encuestados y el 1.9% de las chicas confiesan consumir EAA sin control médico alguno. Entre los estudiantes de 9º grado (primer año de bachiller aquí) son consumidores el 5.4% de los chicos y 1.5% de las chicas; y entre ellos, el 25% comparte jeringas. La frecuencia de uso de EAA está relacionada significativamente (P<" ><0.001) con el uso, durante los 30 días previos a la realización de la encuesta, de cocaína (r = 0.44), drogas inyectadas, alcohol (r = 0.23), marihuana (r = 0.42), cigarrillos (r = 0.25), y tabaco no fumado (r = 0.40). Esta combinación de drogas deportivas y drogas sociales se ha comprobado en otros estudios: Yesalis y cols. en 1993 y Middleman y cols. en 1995 encontraron también relaciones estadísticamente significativas entre el consumo de EAA y el consumo de otras drogas ilícitas, tabaco, alcohol, las conductas agresivas y de riesgo y los crímenes contra la propiedad.

Y es importante recordar que en el Centre Monte-Cristo, centro de desintoxicación de heroinómanos de los alrededores de París, el 20% de los acogidos habían sido deportistas de alto nivel, y que en el Centre Nova-Dona el 50% de los internos había practicado deporte de manera intensa. Actitudes de los deportistas guipuzcoanos en relación al consumo de esteroides anabolizantes

En Agosto de 2006, Ainhoa Lazkano, Alatzne Plazaola y yo (JMGA) concluimos un informe titulado “Valores, conocimientos y actitudes de los jóvenes deportistas guipuzcoanos en relación al dopaje”, resultado de un estudio sociológico realizado por la Fundación Oreki y la Universidad de Deusto, cofinanciado por la Diputación Foral de Gipuzkoa, con deportistas federados de entre 15 y 22 años de edad. De las respuestas obtenidas pudimos concluir, entre otras cosas, que el 10% de los federados en fútbol y en ciclismo afirma que se doparía de manera continuada para ser un deportista de élite, aún arriesgando su salud. Y que el 20% de los ciclistas, y el 14% de los pelotaris y de los remeros afirma que se doparía intensamente para ser un campeón, aún arriesgando su vida. Como veremos en la segunda parte de este documento, los efectos secundarios derivados del consumo de estas sustancias son numerosos, algunos graves e irreversibles. Un riesgo cierto para muchos jóvenes, que pueden enfermar y morir por consumir estas substancias.