389 Zenbakia 2007-04-06 / 2007-04-13

Gaiak

Dolores Ibarruri, La Pasionaria

ECHARRI, Fabio Javier

Miembro del Centro de Estudios Vascos Arturo Campion



Dolores Ibarruri – La Pasionaria –, ejemplo de lucha y tenacidad. Supo sobrellevar con estoicismo una vida difícil, marcada por la pérdida de sus seres queridos más entrañables. Participó en política y caminó las trincheras defendiendo la democracia contra el fascismo franquista. Un exponente que merece ser recordado en el lugar que ocupa dentro de la historia universal. Política y sociedad en la juventud de La Pasionaria

La política española desde fines del siglo XIX fue de neto corte proteccionista, y a este sistema adhirió la burguesía vasca. Las crecientes inversiones dieron lugar al surgimiento en Bizkaia, de muchas industrias metalúrgicas. Esto originó un movimiento obrero que creció vertiginosamente, y trajo aparejado el comienzo de luchas por las reivindicaciones laborales. Manuel Montero, en ‘Historia del País Vasco’, dice: “Los mineros sufrían las peores condiciones. La mayoría eran peones que acarreaban hierro. Vivían en condiciones precarias, con pésimas condiciones de higiene, de vivienda y alimentación”.

El aumento poblacional fue enorme. De 600 mil habitantes que había en 1900 pasó a 900 mil en 1930. La concentración se hizo fuerte en las márgenes del Nervión. El agotamiento minero fue siendo sustituido por la industria siderúrgica, astilleros, y movimiento bancario. Con la I Guerra Mundial la economía creció por la venta que se hacía a los estados beligerantes, pero a partir de 1919 comenzaron los tiempos difíciles, con baja de precios y disminución de las exportaciones.

Para 1923 la situación general del Estado español no era buena. A los problemas económicos y sociales se sumó la pésima política militar llevada a cabo en Marruecos, lo que dio motivo al golpe de estado de septiembre de ese año, comandado por el general Primo de Rivera. Estableció una dictadura en el cabal sentido del término: suprimió la Constitución de 1876, ilegalizó los sindicatos anarcosindicalistas y socialistas, y persiguió los nacionalismos vasco y catalán, entre otras cosas.

En 1931 se proclamó la República, gobernando el Partido Socialista junto a otros de izquierda. El levantamiento fascista contra el orden establecido se produjo el 17 de julio de 1936, dando lugar a una guerra civil que culminó en 1939, con cerca de un millón de muertos, e iniciando la peor dictadura en la historia española. ¿Quién fue Dolores Ibarruri?

Nació el 9 de diciembre de 1895 en la localidad de Gallarta, cerca de Bilbao, Bizkaia, Euskadi (País Vasco), en el seno de una familia de mineros, y vivió una juventud no exenta de problemas. Su padre era militante del Partido Carlista, por lo cual Dolores asistió desde niña a las reuniones políticas, que le permitirían formarse en oratoria.

Las dificultades económicas por las que atravesó le impidieron culminar sus estudios de magisterio. En 1918 escribió un artículo titulado ‘El minero vizcaíno’, utilizando el seudónimo de La Pasionaria -por su devoción religiosa al grupo Pasión de Cristo-, y comenzó su militancia socialista.

Participó de la fundación del Partido Comunista Español en 1920, y la nombraron miembro del Comité. Desde 1931 trabajó en Madrid, participando como redactora en la publicación Mundo Obrero. Fue elegida en varias oportunidades Miembro del Comité Central del Partido Comunista, lo que le valdría persecución y cárcel en distintas oportunidades.

Siendo diputada en el congreso de Madrid desde 1936, se destacó por sus encendidos discursos y su participación en huelgas y movimientos populares en defensa de los obreros y desposeídos. En junio de ese año denunció en la Cámara la preparación de un golpe de estado fascista que se produciría meses más tarde.

Con el levantamiento nacionalista de Franco, La Pasionaria asumiría un rol trascendente en la historia de la Guerra Civil española. Fue elegida Vicepresidente de las Cortes, y a su participación política se le agregó la militar en defensa del estado de derecho. Visitaba las tropas republicanas en el frente y diagramaba la defensa de Madrid, acuñando una de las frases que la haría famosa: ¡No pasarán!, y fue partidaria de no rendirse y continuar la lucha hasta el último hombre. También se destacó por ayudar a religiosos que algunos sectores de la izquierda de entonces perseguían.

En 1939 debió exiliarse en Rusia, y regresó a España en 1977, donde fue elegida nuevamente diputada por Asturias. Continuó su participación en movimientos sociales de todo el mundo mientras le permitía su estado de salud, por ejemplo, con las Madres de Plaza de Mayo en 1983.

Las vicisitudes de la vida la acompañarían siempre. Tuvo cinco hijos: Ester, Rubén, Amagoya, Azucena y Amaya, estas últimas trillizas, dos de las cuales murieron siendo pequeñas. Su único hijo varón, Rubén Ruiz Ibarruri, murió defendiendo Stalingrado, sitiado por el ejército alemán en la 2º Guerra Mundial.

Dolores Ibarruri, vasca por naturaleza y universal por vocación, ejemplo de fortaleza y lucha por los derechos de los trabajadores, acérrima enemiga del fascismo franquista, falleció en Madrid el 12 de noviembre de 1989.

Muchos escritores y poetas le dedicaron estrofas: Nicolás Guillén, Antonio Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti. De este último, elegimos como homenaje a esta mujer universal, ‘Una pasionaria para Dolores’:

¿Quién no la mira? Es la entraña

del pueblo cántabro y minera.

Tan hermosa como si uniera

tierra y cielo en toda España.

¿Quién no la escucha? De los llanos

sube su voz hasta las cumbres,

y son los hombres más hermanos

y más altas las muchedumbres.

¿Quién no la sigue? Nunca el viento

dio una bandera más pasión

ni ardió más grande un corazón

al par de un mismo pensamiento.

¿Quién no la quiere? No es la hermana,

la novia ni la compañera

Es algo más: la clase obrera,

madre del sol de la mañana.