36 Zenbakia 1999-06-04 / 1999-06-11

Gaiak

Esteban de Garibay y Zamalloa

ACHÓN INSAUSTI, José Ángel

Esteban de Garibay y Zamalloa Esteban de Garibay y Zamalloa José Ángel Achón 1. VIDA Y OBRA Esteban de Garibay y Zamalloa nació en Arrasate el 9 de marzo de 1533, siendo sus padres Esteban de Zamalloa y Garibay y de Catalina de Sagurdia y Urrupain. Datos de la época sitúan a la familia en una posición desahogada dentro de su entorno local (el 70% de los vecinos de la villa estarían en una posición inferior en lo que a valoración de bienes se refiere), pero lejos de lo que podríamos denominar el patriciado de Arrasate. Como veremos, éste es un dato determinante para entender alguna de las obras de Garibay. La vida de Esteban se desarrolló en su villa natal hasta la década de los setenta. Por aquel entonces, Arrasate era una de las más prósperas villas guipuzcoanas cuya característica más notable era la calidad de los aceros en ella producidos. De hecho, era en torno al mundo del hierro (producción, transformación, comercialización) donde centraban sus oficios, de forma parcial o en exclusiva, buena parte de sus 613 vecinos (en torno a 2.500 habitantes). Se repartían éstos de forma desigual entre las calles de Medio, Iturrioz o Ferrerías (56% de la población), los arrabales de Maala, Abajo (en el que se localizaba la casa natal de Garibay), Zarugalde y Gazteluondo (25%) y las anteiglesias de Udala, Garagarza, Gesalibar y Uribarri (19%). En esos primeros años de su vida, Esteban estudia (entre otros lugares, en la Universidad de Oñate), ocupa cargos de responsabilidad en la villa, incluso en la Provincia, se casa con Catalina de Asurduy (1556) y tiene su primer hijo (1558) pero, sobre todo, se dedica a la redacción de su primera gran obra, Los Quarenta Libros del Compendio Historial, que redacta entre 1556 y 1566. A partir de ahí, iniciará un complicado periplo intentando que la obra vea la luz y que acabará en 1570 72, en la imprenta del afamado Plantino, en Amberes, donde por fin vio cumplido su sueño. Comienza ahí la segunda etapa de la vida del mondragonés. La edicióndel Compendio le proporcionó fama como historiador y cronista, pero también problemas ecónomicos que incluso acabarían con una breve estancia en prisión y un embargo (1577 78). Por si fuera poco, se inicia también una etapa de cambios a nivel personal. Especialmente, debido a la muerte de su primera mujer en 1572 y su boda con Luisa de Montoya en 1574, que supone su traslado a Toledo. Un año antes, y mientras convalecía en Sevilla de una penosa enfermedad, concibe e inicia su segunda gran obra, el Origen, discursos e illustraciones de las dignidades seglares de estos reynos. Gran parte de ésta permanece todavía inédita, y sólo una parte, la referida a las genealogías reales, vería la luz en 1596. Por último, de 1575 data su primera entrevista con Felipe II, que inicia lo que Arocena denominó la "vocación áulica" de nuestro protagonista. De forma que la segunda parte de su vida (1574 1599) transcurrió fuera de su tierra natal, entre Toledo y la Corte. No quiere ello decir que se olvidase de Arrasate y Gipuzkoa. Al contrario, los servicios a sus "patrias", como él mismo las denomina en repetidas ocasiones, se intensifican desde la Corte haciendo uso de su red de contactos e influencias que llegaban hasta el "clan" de los Idiakez, muy cercanos al monarca y con algunos de sus miembros en el Consejo de Estado. En este sentido, quizá el episodio más ilustrativo fue el del intento de recuperar la titulación de "Reino" para la Provincia de Gipuzkoa. Intento protagonizado por Garibay y los Idiakez, y finalmente fallido ante las dudas mostradas por las Juntas Generales. La llegada de Esteban a la Corte buscaba también soluciones a su delicada situación económica. Encontró privilegios, algún honor y algunas rentas pero, sobre todo, obtuvo el cargo de Cronista de Su Majestad en 1592. No tuvo mucho tiempo para disfrutarlo. Un ataque seguramente de apoplejía en 1594 le imposibilitó para llevar a cabo cualquier actividad profesional. Sus últimos años transcurren sin que tengamosnoticias sobre ellos. En 1593 se había publicado una obra suya titulada Letreros e insignias reales de todos los serenísimos Reyes de Oviedo, León y Castilla, y sabemos que entre 1590 96 transcurrieron los costosos trabajos de edición de las Illustraciones Genealógicas de los Catholicos Reyes de las Españas.... Como ya señalamos, éstas son una parte de su obra genealógica. El resto, inédita, reposa en la Real Academia de la Historia bajo el título de Grandezas de España. No se conoce a ciencia cierta la fecha de su muerte. Se sabe que testó el 17 de octubre de 1599 en Madrid, y que su mujer figura como viuda en un documento fechado a 30 de abril de 1600. Caro Baroja y Arocena opinaban que, en cualquier caso, la gravedad de sus dolencias autoriza a aproximar la fecha del fallecimiento a la del testamento. 2. LAS "MEMORIAS" DE GARIBAY El último tomo de las Grandezas, el tomo XI, compone un ejemplar ciertamente particular. Se trata de una suerte de "Memorias" que ya publicó don Pascual de Gayangos en 1854, y que ahora ven de nuevo la luz en una edición preparada por un equipo de profesores de la Universidad de Deusto. Su título exacto es: Los siete libros de la progenie y parentela de los hijos de Estevan de Garibay, y se redactaron a partir de 1586, una fecha nada casual. En efecto, ese mismo año marca el traslado de la residencia de nuestro protagonista desde Toledo hasta la Corte madrileña, amparado por una pensión vitalicia de 80.000 mrs. anuales concedida por el monarca. Todavía no es cronista, pero su situación se estabiliza. Es entonces cuando parece querer demostrar que su progenie y su vida son las propias de un cortesano y comienza a redactar las "Memorias". Tienen éstas dos partes muy bien diferenciadas que podríamos denominar "Genealogía" y "Autobiografía". La primera la más árida para la lectura de los no espccilistas está compuesta por los dos primeros libros y la primera parte del tercero. Se desglosan en ella los antecedentes genealógicos del cronistay se redactó en 1586. La segunda parte la componen la segunda parte del libro III y los libros IV a VII y forman la biografía del protagonista hasta 1594. Los libros III y IV fueron también redactados en 1586, mientras que los libros siguientes se compondrían a modo de auténtico "Diario". Como decíamos, las "Memorias" tienen mucho de autojustificación biográfica y genealógica y, aunque dirigidas explícitamente a sus hijos, es claro que están compuestas para ser leídas también, y sobre todo, fuera del entorno familiar. Algunos "olvidos" de los puntos biográficos más escabrosos vendrían a apuntalar esta hipótesis, de la misma forma que es significativo que en la parte genealógica centre sus esfuerzos, en primer lugar, en la progenie de su padre, intentando injustificadamente según los expertos enlazar a los Garibay de Mondragón con los de Oñati, y, en segundo lugar no tanto en la de su madre como en la de su abuela materna, que le permite enlazar con los Urrupain, una de las familias más importantes del entorno local. Sin embargo, esta clara intencionalidad de las "Memorias" sea, no su mayor problema, sino su mejor valor. En efecto, independientemente del tamiz con el que habrá de utilizarse la información en ellas contenida, Garibay nos está proporcionando un apasionante relato sobre las "claves" culturales de una época, las que definen una vida honorable, componiendo así un auténtico "fresco" sobre un momento histórico trascendental de nuestra historia. 3. UN LEGADO DEL SIGLO XVI La obra de Garibay ha merecido las más diversas consideraciones. Desde historiador arcaizante, hasta primero y más completo genealogista de las casas nobles españolas, pasando por crédulo y falto de crítica, plagiario y, en contraposición, por primer filólogo vasco. No es momento ni lugar para detenerse en discusiones sobre tales calificaciones. Caro Baroja, en su preciosa obra titulada Los vascos y la historia a través de Garibay, ya ofreció un punto de vista suficientemente ecuánime parala valoración del cronista mondragonés. Pero, para finalizar, quisiéramos poner de manifiesto que la obra de Esteban de Garibay supone un legado cultural de valor incalculable en nuestros días. Nos permite conocer con más precisión el mundo del siglo XVI, muy especialmente su Arrasate natal y la cultura política europea en ámbito católico; nos ilustra sobre los primeros tiempos de la Monarquía hispana; nos transmite y con un notable grado de fiabilidad innumerables genealogías sobre la nobleza de su tiempo, desde las casas vascas hasta las dinastías reales; nos refleja las concepciones políticas de una Provincia de Gipuzkoa que se está consolidando como corporación diferenciada; nos proporciona datos preciosos sobre el origen de la cultura foral, pues fue uno de sus primeros forjadores; nos lega, asimismo, algunos de los testimonios más antiguos que se conservan en euskara. Todo ello le hace merecer el calificativo de auténtico clásico de nuestra cultura. José Ángel Achón Insausti, Doctor en Historia y Profesor de la Universidad de Deusto Donostia