269 Zenbakia 2004-09-24 / 2004-10-01

Gaiak

Apuntes teórico-marketinianos para el CICC

GONZÁLEZ URIARTE, Oskar



Manifesta. E

xperimentando estos días con diversas provocaciones en MANIFESTA no puedo evitar sentarme a escribir algunas ideas sobre el CICC (Centro Internacional de Cultura Contemporánea).

Tras una historia próxima que amontona diversas acciones culturales frustradas, importadas, algunas cortas de miras, otras boicoteadas o ignoradas, anónimas, políticas, heredadas, sorprendentemente rescatadas, aisladas, vacías, ... nos encontramos de nuevo frente al reto oteiziano. CICC?

Sin lugar a dudas CICC es un nombre bien sonoro y eso ya es un buen punto de partida: al menos puede ser más o menos notorio, modernete, tiene un descriptivo detrás (Centro ...). Quiero aquí vomitar una ristra de ideas, reflexiones y apuntes que me suscitó ayer la visita a MANIFESTA. Para empezar quiero decir que la visita a MANIFESTA me despertó más el sueño de un proyecto de construcción cultural oteiziano que una vivencia provocada por la experiencia directa de la obra expuesta, a excepción de la obra total, ambiciosa, grave, apartada, lateral, falsa, ridículamente/irónicamente humana y contemporánea, inabarcable y diminuta a la vez, magnífica de Garrett Pelan.

El gran proyecto oteiziano se reaviva con el CICC. Volvemos a Oteiza. ¿Cuántas veces todavía Euskadi volverá a Oteiza? Siempre Revisitando. ¿Cuántas le quedan a Euskadi hasta alcanzar al Oteiza más socioagitador? Quizás ya sea imposible alcanzar al Oteiza más metafísico. OTRA VEZ NO

El CICC no puede basarse en la idea de que el contenido es la marca. Algo quizás válido para grandes colecciones históricas pero que resulta ridícula en la expresión contemporánea.

La Marca de un museo no es un logo, ni tampoco un edificio. La Marca de un Centro Internacional de Cultura Contemporánea es fama, es reconocimiento y es experiencia. Venecia es famosa en todo el mundo, sus paisajes urbanos son reconocibles inmediatamente y la experiencia vivida allí es inolvidable (para algunos su paseo en góndola, para otros la última exposición visitada en los Giardini de La Biennale di Venezia. Euskadi es muy cuestionable como marca. ¿Puede serlo el CICC? NUEVO CONCEPTO CLAVE

El concepto clave de un Centro Internacional de Cultura Contemporánea es “experimenta de nuevo, reflexiona de nuevo” porque el arte contemporáneo es una constante llamada a la reflexión a través de la experimentación. El arte contemporáneo nunca está desligado de un fin.

Y para construir una marca sólida a partir de la conjugación de letras CICC hay que depurar un concepto universal e insertado en la memoria colectiva. Nada nuevo porque no es importante, porque lo importante es lo que provoca. CUATRO PUNTOS CARDINALES

Y a partir de este concepto, “experimenta de nuevo, reflexiona de nuevo” tendremos que crear una y otra vez la experiencia de este concepto en las 4 direcciones cardinales del CICC: el contenido, la voz, las formas y el lugar. Un contenido que será necesario proteger, documentar y compartir mediante todos los canales posibles que faciliten su accesibilidad. Un contenido que debe visitarse y revisitarse generando siempre nuevas experiencias – nuevas reflexiones; que debe plantearnos y replantearnos las cuestiones contemporáneas para intuir el olor del futuro; que debe ubicarnos y reubicarnos en una dimensión humana; que debe desnudarnos y encontrarnos en nuestra desnudez más sincera y humilde a la vez que elevarnos a las mayores cotas de libertad individual, dimensión metafísica y diversión socializadora.

Recrear el concepto “experimenta de nuevo, reflexiona de nuevo” desde la propia voz del CICC. Una voz que gane sílaba a sílaba su credibilidad, que genera una corriente de opinión en su ámbito de influencia y que tiene que expandir unos valores siempre contemporáneos, universales y a la vez intemporales: “Más allá de nuestras diferencias, habrá siempre un espacio-tiempo para la paz”. Tabacalera.

Unas formas fruto de nuestra personalidad colectiva más profunda, sincera e histórica. Unas formas que inviten a la constante experiencia – reflexión y que construyan la identidad y el reconocimiento del CICC. Unas formas que jueguen a provocar con el lenguaje y que conviertan la forma en fondo acercándose a la poesía.

Por último, Tabacalera, un lugar reconvertido, re-experimentado y reflexionado. Un lugar que sólo debe ser facilitador, coherente, encontrado (no impuesto). De todas formas, el equilibrio básico es el triángulo. ¿Por qué no un CICC itinere? Ahí tenemos otros presupuestos “culturales” invertidos en cemento en Aranzazu: una nueva pirueta estrellada del ballet por las piedras de los apóstoles en la carretera. REPETICIONES Y SUEÑOS

El CICC no puede volver a estar vacío ni tampoco ser una “isola”. Quizás sea mejor abandonarlo y abrir las puertas para que la ciudadanía lo ocupe porque de lo contrario volveremos a captar un segundo de atención, volveremos a ocupar un cuarto y mitad de fama del WALLPAPER para decir que estamos vacíos y que intentamos olvidar nuestra decadencia.

Vomito estas ideas desde la euskal-hiria de Atxaga, que es la única galerna redimidora. Y si queremos construir un CICC, ¿por qué no hacerlo ya? ¿por qué tenemos que esperar a las conclusiones de BearingPoint? Vamos a experimentar desde la ciudadanía en www.cicc.net.