258 Zenbakia 2004-06-12 / 2004-06-18

Gaiak

Instrumentos y herramientas para una política de desarrollo rural efectiva. El caso del País Vasco

MUJIKA, Cristina

Instrumentos y herramientas para una política de desarrollo rural efectiva. El caso del País Vasco Cristina Mujika

Si bien no existen modelos únicos sobre cómo han de ser los procesos de desarrollo rural, y cada territorio o región debe desarrollar su propio Modelo acorde con sus características, sí se está generando un estado de opinión y común acuerdo sobre las claves o factores de éxito para el diseño y aplicación de una política de desarrollo rural eficaz.

A través de este artículo intentaré reseñar algunos de los más relevantes, destacando la posición del País Vasco en cada uno de ellos.

El desarrollo de una política de desarrollo rural efectiva requiere:

1. Un ejercicio firme de voluntad política y aprovechamiento de las capacidades propias de las distintas administraciones de un territorio para marcar las directrices del desarrollo rural y para determinar las prioridades e instrumentos necesarios que garanticen la viabilidad futura del medio rural.

No se trata en este artículo de repasar la trayectoria seguida por las administraciones vascas en materia de política rural por lo que en este punto me limitaré a destacar un hito que considero clave: la aprobación por unanimidad en el Parlamento Vasco en 1998 de la Ley de Desarrollo Rural.

El País Vasco ha sido pionero en dotarse de una Ley que establece de forma explícita los objetivos de las futuras actuaciones de las administraciones públicas en materia de desarrollo rural y que constituye, ante todo, un instrumento potente para impulsar el medio rural dando fuerza legal y respaldo jurídico a las políticas y programas comarcales de desarrollo rural.

La Ley Vasca de Desarrollo Rural, determina además otra serie de instrumentos –Programas de Desarrollo Rural Comarcales gestionados por Asociaciones de Desarrollo Rural de ámbito comarcal- y unos mecanismos de colaboración y cooperación interadministrativos (Landaberri, Landaraba, Landagipuzkoa, Landabizkaia) que garanticen el logro de los objetivos.

2. La comprensión del desarrollo rural como un proceso integral, integrado, cooperativo y solidario, afincado a un territorio y comunidad particular y específica.

Independientemente de las dificultades para su implantación –tanto internas como externas- la apuesta ha estado desde el inicio por un desarrollo integral, endógeno y participativo con base territorial y no sectorial.

3. La asimilación consecuente por parte de todas las administraciones, agentes del medio rural y la sociedad en general del papel multifuncional del medio rural.

La Ley Vasca a diferencia de otras se concibe y promulga desde la discriminación positiva y corresponsabilidad a la que obliga la contribución del espacio rural al resto de la sociedad y al equilibrio territorial del País.

Enfatiza la cooperación y colaboración interinstitucional sin olvidar la necesaria articulación de instrumentos e introduce el concepto de corresponsabilización del conjunto de la sociedad.

En este punto, junto a la Ley es preciso recordar la suscripción, por parte de más de una veintena de agentes públicos y privados de este País, de un Pacto Social en defensa del medio rural.

4. La creación, consolidación y articulación de un entramado institucional en los ámbitos territoriales de actuación capaz de implementar medidas socioestructurales para el desarrollo rural y de integrar y comprometer a agentes privados clave y al conjunto de la sociedad local/comarcal.

Este es el papel, más allá de las administraciones, que intentan desempeñar organizaciones como Mendikoi y las Asociaciones de Desarrollo Rural de las distintas comarcas.

5. Y por último, pero no menos importante, la utilización de técnicas y herramientas de gestión sólidas y contrastadas en el diseño y puesta en marcha de las políticas de desarrollo rural.

La introducción de un método, y la actitud proactiva que refleja la aplicación de la planificación estratégica en la formulación de las políticas desde principios de los 90 hasta el momento actual con los Programas Comarcales de Desarrollo Rural constituye sin duda un factor de éxito y elemento diferenciador de la política de desarrollo rural en el País Vasco.

La política de desarrollo rural del País Vasco responde a una estrategia clara, explícita y sostenida en el tiempo.

Asimismo, la aplicación de un método participativo ha propiciado un amplio debate y consenso sobre el modelo de desarrollo rural que se quiere para el País Vasco en general y para cada una de sus zonas o comarcas rurales.

Agentes políticos, sociales y económicos de 18 comarcas, siguiendo un mismo método, diseñado por Mendikoi con el asesoramiento de LKS, así como los objetivos y pautas establecidas por Ley, han participado en la elaboración del Programa de Desarrollo de sus respectivas zonas rurales.

Se trata de Programas con un enfoque integral del desarrollo rural, adaptados dentro del marco que establece la Ley a la realidad de cada comarca participativos en su diseño, consensuados y ratificados legalmente.

Sin perder el contexto y el papel de políticas e iniciativas externas o sectoriales, los Programas de Desarrollo Rural previstos en el marco de la Ley se definen y ejecutan sobre espacios rurales homogéneos donde los agentes se sienten solidarios y tienen que afrontar retos y problemáticas comunes.

En este sentido el nivel de consolidación del hecho comarcal, la cohesión social, los valores constituyen sin duda elementos clave favorecedores de la efectividad de las políticas diseñadas.

Podríamos decir que desde la Comunidad Autónoma Vasca se han cumplido buena parte de los requisitos necesarios para diseñar y aplicar políticas de desarrollo rural efectivas en la medida en que –en mayor o menor medida- se han contemplado las premisas o pautas señaladas.

Sin embargo, a pesar de los aciertos y conscientes de que queda todavía un importante camino por recorrer en el impulso al desarrollo rural, el Departamento de Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, a través de la Dirección de Desarrollo Rural, me planteó que, en la Jornada de Desarrollo Rural celebrada el pasado 13 de mayo en Bilbao, aportase una visión crítica de lo realizado.

Desde un ánimo constructivo y pensando en el futuro hice referencia a diversas cuestiones que a mi juicio constituyen limitaciones y ámbitos o propuestas de mejora. Entre ellas: La renovación constante del compromiso social y político para la defensa e impulso del medio rural avanzando progresivamente en mayores cotas de CORRESPONSABILIZACIÓN.

Precisamente al final de la Jornada se procedió, en presencia del Lehendakari, a la renovación del Pacto Social con nuevas adhesiones. El impulso al pleno desarrollo de los instrumentos previstos por la Ley (Consejos y Asociaciones) como garantía de su cumplimiento y mejora sustancial de la coordinación entre las distintas administraciones y dentro de las propias administraciones, La ordenación de estructuras institucionales vinculadas al desarrollo en el ámbito comarcal (Agencias de Desarrollo, Mancomunidades, Asociaciones de Desarrollo Rural, Cuadrillas, Behargintzak, etc) como vía para transformar la complejidad actualmente existente en aprovechamiento de sinergias y fuente de eficacia y eficiencia en el logro de los objetivos de desarrollo del medio rural, y La necesidad de seguir impulsando y difundiendo la completa transformación y de las Asociaciones de Agricultura de Montaña en Asociaciones de Desarrollo Rural, de manera que haya una coherencia entre los objetivos y la estrategia y los instrumentos de gestión.

He reservado para el final una referencia más extensa al margen de mejora existente en torno a las herramientas de gestión utilizadas en el diseño y aplicación de la política de desarrollo rural en el País Vasco.

Existe una metodología propia para la elaboración de los Programas de Desarrollo Rural en la CAV. En esta metodología se plantea la necesidad de cerrar el ciclo de la gestión: pasar del diseño de la estrategia y la planificación a la gestión operativa y al seguimiento y evaluación que permitan una adecuación permanente.

Hoy por hoy, en la medida en que no se implanta la herramienta en su integridad, se perciben una serie de limitaciones o riesgos importantes: El de la desconexión de los objetivos y la estrategia con la actuación del día a día La insuficiente vinculación entre la asignación de recursos y las prioridades emanadas de los Programas de Desarrollo Rural y la dificultad o imposibilidad para evaluar o medir la eficacia de las políticas y actuaciones desarrolladas en la medida en que la asunción de compromisos es todavía poco concreta y no se establecen objetivos cuantificables. Es necesario por tanto, implantar de forma efectiva la metodología y herramientas definidas. Se trata de asumir los Programas de Desarrollo Rural como verdaderas herramientas de gestión basadas en la filosofía de la Dirección Estratégica y en el enfoque PDCA de mejora continua. Artículos relacionados MenuaGAIAK Inicio > EM 258 > Gaiak -->

2004/06/11-18