192 Zenbakia 2002-12-13 / 2002-12-20

Elkarrizketa

Maite Celaya Vazquez : "Brasil es un país enorme, rico, interesante para cualquier empresario, incluso con los grandes problemas económicos de nuestro vecino argentino"

ORMAZABAL, Estebe

Entrevista: Maite Celaya Vazquez Maite Celaya Vazquez, directora financiera de "Kaiku Industria de Autopeças" "Brasil es un país enorme, rico, interesante para cualquier empresario, incluso con los grandes problemas económicos de nuestro vecino argentino" * Estebe Ormazabal De padre vasco de Urretxu y madre gallega, la brasileña Maite Celaya es una paulistana (natural de la ciudad de São Paulo) de los pies a la cabeza: empresaria dinámica, directora financiera de Kaiku Industria de Autopeças, mujer en un mundo dominado por los hombres (las metalúrgicas), fruto de esa gran caldera de nacionalidades y culturas que es Brasil. Puente entre la generación de emigrantes vascos de principios de los años 50 y los nuevos emigrantes de la globalización no oculta su optimismo ni las críticas a la situación económica y social de este gran país. Cuéntenos un poco quién es Maite Nací en São Paulo el 11 de Julio de 1957, hija de vasco y gallega que se conocieron aquí en Brasil y tengo un hermano, Mikel. Crecí en São Paulo, me eduqué aquí y aquí continúo. No hablo euskera porque mi padre trabajaba el día entero y solamente podíamos verlo los fines de semana y a veces ni eso. ¿Cómo son los inicios de Kaiku? Mi padre llegó a Brasil desde el País Vasco vía Argentina en el año 1957 y empezó a trabajar como tornero en la empresa Termotec de Ricardo Matesanz, también vasco. Poco a poco empezó a trabajar por cuenta propia con la ayuda de Matesanz, y junto con otros tres amigos, José Antonio Porras Pardo (burgalés de madre bilbaina), Evaristo Martín Sanz (bilbaino) y Francisco Peralta (burgalés), formaron Metalúrgica UMBE. Se estabilizaron y en 1963 formaron Kaiku Industria de Autopeças. Al principio fabricaban varios tipos de piezas pero rápidamente se especializaron en coronas de volantes que se utilizan en el motor de arranque de automotivos en general. En aquella época solamente existían en Brasil dos empresas italianas que trabajaban con el mismo tipo de piezas. Kaiku comenzóa crecer, y se especializó en coronas de volantes trabajando con todas las grandes empresas del sector que iban asentándose en Brasil: General Motors, Mercedes, Fiat, MWM, Messey Fergusson etc. Los últimos cinco años hemos empezado a exportar para Argentina pero ahora, con ese grave problema económico, muchas de esas grandes empresas están saliendo de allí. ¿Cuál fue su trayectoria profesional hasta ahora? Comencé a estudiar Económicas pero no acabé y en el 82 entré en Kaiku. Antes de eso, en 1977 trabajé en la Secretaría de Estadística del Estado de São Paulo por un tiempo, después trabajé como representante comercial y en 1982 entré en Kaiku para ayudar en la parte más administrativa de ventas, tesorería etc. Salí en 1992 para formar una empresa de material eléctrico con mi hermano Mikel, ONAK Comercio, donde estuve hasta 1995. Mi madre se puso enferma aquel año y me dediqué a cuidarla hasta que falleció. Ya en el año 1998, volví a KAIKU para ocupar el lugar de mi padre que se jubiló, y desde entonces cuido de la parte administrativa y financiera. ¿Cuáles son los recuerdos que tienes de tu infancia en São Paulo? Nací en el barrio de Bras y me crié en el barrio de Mooca, tradicionalmente barrios de emigrantes italianos. Mis recuerdos de infancia son de vivir en la calle, jugando el día entero ... la ciudad era tan diferente de lo que se ha convertido hoy en día. Estudié en una escuela del estado y después con los agostinos. Los fines de semana íbamos siempre a la Euskal Etxea donde tenía mis amigos vascos. ¿Cómo era la vida de la Euskal Etxea en aquel tiempo? Bien animada. Se juntaban unos 30 vascos y algunos catalanes, con las familias, los hijos y los amigos todos los fines de semana. Me acuerdo de cómo jugábamos a pala o frontenis en el frontón, de las músicas que cantaban, de mi padre jugando al mus. Para nosotros los niños era un lugar divertido para encontrarnos y jugar. ¿Y la parte más cultural, la parte del sentimiento vasco? En la Euskal Etxea siemprese escuchaban las músicas en euskera, los adultos hablando de los lugares de origen. Mi padre siempre hablaba de Urretxu, Azkoitia; pero no consiguió pasarnos el idioma, trabajaba tanto que casi no le veíamos, se pasaba la vida en la fábrica. En mi caso además existe la influencia gallega, bien marcada de la parte materna. Además los extranjeros son muy bien recibidos en Brasil, es un país de emigrantes y yo era hija de emigrantes, una más, nunca tuve ninguna duda de mi "brasilidad", yo soy brasileña. Y la comunidad vasca, ¿cómo se integraba en la realidad del país? En el caso de mis padres, siempre gustaron mucho de Brasil, de hecho hasta hoy mi padre continúa aquí. Siempre críticos a los grandes problemas sociales del país, problemas estructurales y a las grandes posibilidades que Brasil tiene y que nunca se realizan por los problemas de corrupción de nuestra clase política. Nunca entraron en política incluso durante los años de la dictadura militar, seguramente por la experiencia de lo vivido durante la dictadura en España, y además siendo extranjeros, intentaban no meterse en política para evitar problemas. ¿Cuál es su imagen sobre el País Vasco? Fui por primera vez cuando tenía 7 años y posteriormente en el año 80 durante 4 meses. Aproveché para conocer Galicia y el País Vasco, a la familia y realmente no tuve ninguna dificultad para integrarme, me gustó. Tenía primos de mi misma edad y acabé conociendo bien Urretxu, Ordizia etc. ¡La mayor diferencia era que como por allí las ciudades son muy pequeñas me daba la impresión de que la gente se preocupaba mucho con la vida de los demás! ¿Nunca pensó en volver y quedarse definitivamente? No, nunca. Mis raíces están aquí, tengo mis amigos españoles, italianos, brasileños ... que son mi familia. Me gustó mucho pero yo soy de aquí. ¿Qué es lo que más le llamó la atención en el País Vasco? Me gustó mucho, las personas son muy acogedoras, la organización es buena, no existen tantas deficiencias en la parte socialni esas grandes diferencias como aquí. Incluso en aquella época de la transición, época de Suárez, que existía tanto desempleo, todos tenían una ayuda del gobierno. Políticamente el contraste es grande, principalmente en las grandes diferencias sociales que existen aquí y que allí no se ven. El nivel de educación de las personas también es mayor, el interés de la gente para acompañar la política es mucho mayor, incluso siendo operarios, estaban mucho más enterados de sus derechos, de política, completamente diferente de los operarios aquí, que están mal alimentados, preocupados con el alquiler o la cuenta de luz, viviendo en chabolas, el desnivel es muy grande. ¿Cambiando un poco de asunto, me gustaría saber cómo es ser mujer y empresaria en un medio tan machista como el metalúrgico y en un país tan machista como Brasil? Cuando estuve en el País Vasco vi que las mujeres allí tenían un gran sentido práctico de la vida, en el sentido de que, incluso si se quedaban en casa para trabajar eran ellas las que organizaban la parte práctica de la familia, de hecho, la vida del hogar era regida por una especie de matriarcado. Aquí las mujeres son mucho más dependientes de los hombres y hasta en la Euskal Etxea eran sólo los hombres los que comandaban, la mujer era un cero a la izquierda, e incluso sin ser brasileñas se adaptaron a ese tipo de vida y acabaron por tener una vida muy dependiente, sin ninguna libertad o vida social independiente de los maridos. Y usted, con ese ejemplo de vida, ¿cómo consigue romper ese tipo de dependencia? Yo soy una persona independiente, conseguí estudiar, asumir responsabilidades en la empresa y siempre fui respetada y me hice respetar. Por otra parte, en el nivel social en el que me encuentro el hecho de ser mujer es diferente, por ejemplo, de una persona de nivel social más bajo. A veces las personas se sorprenden al encontrar una mujer en un cargo gerencial de una empresa metalúrgica, pero hoy en día no es ninguna novedad. ¿Qué es loque le diría a un empresario que estuviese pensando en invertir en Brasil? En Brasil, como en cualquier otro lugar del mundo, antes de instalar una empresa es importante ver el mercado, estudiar los clientes, la competencia. El riesgo aquí no es muy grande, tenemos una carga fiscal grande pero las perspectivas de futuro son buenas. El mercado es grande y hay mucho espacio para crecer, Brasil me parece un país interesante para invertir. Por ejemplo, en nuestro ramo de coronas de volante solamente existen 4 empresas en todo Brasil, existe mucho espacio para crecer. En las metalúrgicas los salarios no son muy altos, existe tecnología... Existen áreas industriales prontas ya, incentivos fiscales, ayuda financiera para compra de máquinas, insención de impuestos etc. ¿Y KAIKU? Kaiku es una empresa de pequeño porte, con 35 empleados y perspectivas de aumentar la facturación en 50% hasta final de año, contratar más gente e invertir en máquinas nuevas... La situación económica no es la mejor, sobre todo debido al efecto Argentina. Teníamos varios clientes argentinos y el golpe fue duro, pero ahora estamos comenzando a exportar para Europa, abrir nuevos mercados. Y en Brasil hay cada vez más gente joven bien preparada, cosa que ayuda mucho. Estoy optimista con Brasil para los próximos años. Estebe Ormazabal Fotografías cedidas por Maite Celaya Euskonews & Media 192. zbk (2002 / 12 / 13 20) Euskomedia: Euskal Kultur Informazio Zerbitzua Eusko Ikaskuntzaren Web Orria