182 Zenbakia 2002-10-04 / 2002-10-11

Gaiak

Zorionak zuri!

GUTIÉRREZ, Juan Miguel

Zorionak zuri! Zorionak zuri! Juan Antes de comenzar se impone la celebración: Felicidades Miguel querido Festival por 50 años entre nosotros, como uno Gutiérrez más de la familia, testigo de nuestras historias, tanto personales como colectivas. El Festival vivió una tímida niñez en aquellos años en los que una decena de comerciantes de la ciudad sólo deseaban prolongar un mes más el verano donostiarra que se les antojaba excesivamente corto. Entre las múltiples opciones para lograrlo surgió el azar para dirigir sus aspiraciones hacia una "Semana de Cine" que emulara a las manifestaciones que otras dos ciudades de veraneo, Venecia, el decano, y Cannes, ya disfrutaban. Así se iniciaron a partir de 1952 unos años de crecimiento suave coincidiendo con la estabilidad política que, aunque engañosa y represiva, proporcionaba el régimen fascista del general Franco. Con los cambios políticos acaecidos a la muerte del dictador salen a flote todas las reivindicaciones políticas y sociales hasta ese momento reprimidas. El Festival no puede permanecer ajeno a estas crisis y sufre una adolescencia difícil. Así comienza para él una época de inseguridades, penurias económicas, desorientación en cuanto a precisar unas señas de identidad, que unidas a la ofensiva por parte de ciertos poderes políticos estatales, que deseaban transladarlo a otros lugares, lo colocaron al borde mismo de la desaparición. A pesar de estos años oscuros en los que se llegó incluso a perder la categoría "A" que lo clasificaba como Festival Competitivo, no especializado de máxima categoría y a pesar de un progresivo divorcio con respecto al público popular, el Festival sobrevivió a una juventud difícil, par abrirse a una edad adulta llena de serenidad, madurez, elegancia, claridad de ideas y excelente nivel de prestigio reconocido por el planeta cinematográfico. Fruto de esta madurez se ha superado con brillantez asimismo el reto más difícil: Conseguir que la ciudad, el público de todas las edadesame al Festival, lo considere algo suyo y establezca con él una relación de complicidad como la que se disfruta entre viejos amantes. En este clima de estabilidad, profesionalidad y saber estar, hacer el balance de una edición concreta no plantea especiales dificultades, ya que se enmarca en algo que funciona y que no tiene por qué fallar. A partir de ahí las valoraciones serán subjetivas: gustos personales por la mejor o peor selección de películas dependiendo de la calidad de la cosecha del año, más que de la perspicacia de los miembros del Comité de selección conformidad con los homenajes y premios a las estrellas consagradas, etc... Este año todo ha salido a gusto de todos: La selección de películas a competición ha convencido a la mayoría de espectadores. Salvo la película francesa unánimemente denostada las demás eran todas valiosas y entraban en mayor o menor medida en los pronósticos de críticos y público. Un año más cada cual ha encontrado su película en el Festival: Los amantes o estudiosos del cine clásico tuvieron la oportunidad de revisar las filmografías de dos grandes artistas clásicos como Michael Powell y Emeric Pressburger ya desaparecidos o la, todavía en activo filmografía del alemán Volker Schlöndorff. Los amantes del cine de naturaleza disfrutaron con "Los nómadas del viento" del francés Jacques Perrin, crónica del pueblo viajero por excelencia: El pueblo de las aves migratorias. En el capitulo del cine de animación frecuentemente alejado de los Festivales por sus temáticas, que raramente superan el círculo de intereses infantiles, tuvimos la oportunidad de deleitarnos con "El viaje de Chihiro" del japonés Yashuhiro Miyazaki, premio "Oso de oro" compartido en el pasado festival de Berlín. "50 de los 50": películas realizadas en todo el mundo en la década en que nació el Festival que recorren esos años tan fructíferos para ilustrar el cambio que ya se acercaba y que daría al luz, en la década siguiente, al cine moderno. Cine "Made in Spanish";"Cine en Construcción"; "Cine Vasco". De esta manera, sin olvidar la secciones principales "Oficial" y "Zabaltegi" recorrieron nuestras salas más de 700 proyecciones de 300 películas que supusieron el baño cinematográfico más apasionante que cualquier aficionado pudiera nunca soñar. Tampoco han fallado este año los invitados artistas: Las estrellas de relieve no sólo han venido a Donostia, sino que, en actitud bastante insólita, que les honra, han participado en los actos del Festival, superando la tendencia imperante en todos los Festivales de actuar "como floreros", cumplir con lo pactado, recibir el agasajo y desaparecer. Francis Ford Coppola fue un digno patrón padrino de los fastos del cincuentenario y tanto Dennis Hooper como Bob Hoskins, y sobre todo Jessica Lange dejaron un poso importante que se recordará largo tiempo. Tampoco ha decepcionado el Jurado presidido por Wim Wenders que se ha decantado por una de las mejores cintas del concurso (a este cronista no es la que más le gustó pero no puedo, sin embargo, criticar la elección) sin incurrir en alguna de las decisiones surrealistas que han jalonado las sucesivas ediciones del certamen y que la historia, con el pasar de los años, subraya su desacierto. Cada uno de nosotros críticos o simples aficionados hemos confeccionado nuestro particular palmarés, aquellas cintas que nos han aportado algo en nuestro particular camino para acceder al conocimiento o para disfrutar o sentir con el amor, el humor, el llanto, la denuncia, el miedo y un et cetera tan amplio como la condición humana. En mi particular criterio mezclaré cintas de las secciones "Oficial" y "Zabaltegi", ya que éstas son las que he seguido mayoritariamente. Las películas que más me han gustado las reúno en un primer grupo. "Bloody Sunday" del irlandés Paul Greengrass es una crónica de los terribles sucesos acaecido el 30 de Enero de 1972 en Belfast con el resultado de 13 muertos masacrados por los paracaidistas del ejercito inglés que disparóindiscriminadamente sobre una manifestación pacifica. Implacable denuncia política es asimismo un cine vigoroso, de alta perfección formal que convence por la claridad de sus ideas y la exaltación emocional que proporciona. Película tanto más estimable cuanto que sirve de ejemplo para similares denuncias en el contexto euskaldun en el que vivimos. El francés Jean Pierre Sinapi que nos ofreció el año pasado la excelente "Nacional 7" nos introduce, a través de la vida de dos hermanos de origen emigrante, en la lucha cotidiana en busca de supervivencia, en donde se verifica la terrible frase que compone el titulo del film. Cine lleno de sinceridad con amplia base documental, cine necesario de gran solvencia plástica. Aki Kaurismaki, con su peculiar estilo minimalista, nos habla en "El hombre sin pasado" de solidaridad entre la gente pobre, entre aquellos a los que la vida no les ofrece más que una única oportunidad de ser felices a través de la ayuda mutua. "Cidade de Deus" cuenta una historia que se desarrolla en la favela del mismo nombre en Río de Janeiro. Su realizador Fernado Meirelles describe con crueldad la realidad del barrio y la progresiva degradación de los niños que allí nacen, crecen y, desgraciadamente, mueren sin más horizontes que la droga, las bandas organizadas, y su destino de sicarios pistoleros. La denuncia se acompaña estéticamente de un estilo formal ágil, moderno y dinámico en el que las influencias de las tendencias del video arte no les son ajenas. Tal vez la película más impactante del Festival. "Te querré para siempre" fue, para mi apreciación, la película a competición olvidada del palmarés. La cinta danesa de Susanne Bier habla de la vida que no se puede planificar, del azar que introduce elementos que destruyen todas las previsiones. Con un estilo introspectivo, deudor tanto del maestro Ingmar Bergman, como de los postulados del decálogo Dogma, el film entra en la intimidad de los rostros haciéndonos conscientes del dolor, las dudas, laszozobras de unos personajes zarandeados por la vida. Estas fueron para mí las grandes cintas del Festival 2002. Cintas que respiraban verdad, propuestas que aceptaban riesgos temáticos o estéticos que las hacen particularmente estimables. Un segundo bloque, asimismo de gran categoría lo forman, entre otros, la película ganadora de la Concha de Oro: "Los lunes al sol" de Fernando León de Aranoa, crónica del paro en una ciudad industrializada y las consecuencias psicológicas que acarrea. Bien ambientada e interpretada, si bien su tono agridulce, mezcla de humor y seriedad es una baza a su favor, algunos guiños que buscan el aplauso del público y algunos simplismos en el análisis de las causas socio económicas que producen el paro, bajan el nivel del casi siempre excelente guión del film. "Historias mínimas" de Carlos Sorín y "Lugares comunes" de Adolfo Aristaraín son dos ejemplos de la pujanza del cine argentino tan preocupado por hacer del cine un lugar para la resistencia ante la difícil situación social y de degradación de los valores morales que se vive hoy en día en el país. "El pianista" de Román Polanski vencedora de Cannes 2002 es una crónica del holocausto en el ghetto de Varsovia. La historia real de Wladyslaw Szpilman y la descripción de las peripecias que le tocó pasar fluye con parsimonia a través del dolor y la rabia ante la increíble época que les tocó vivir. El cine oriental nos ofreció dos joyitas muy estimables: la coreana "Sang Woo y su abuela" de Lee Yung Hyang, deliciosa confrontación entre una abuela campesina abrumada por el peso de la vida y su nieto insoportable y caprichoso chaval de cuidad y además consentido y mal criado. Por su parte la iraní "Sonido de verano" de Farhad Mehranfar contrapone dos maestras , una joven enviada por el gobierno a una remota región montañosa de Irán para montar una escuelita y una madre, maestra de la vida, ocupada en el trabajo doméstico y el cuidado de los animales. La chicana Patricia Cardoso en "Las mujeresreales tienen curvas" es capaz de contarnos una historia de gente sencilla preocupada por su futuro y su imagen física con un humor contagioso que no escatima una observación aguda de la realidad ni elude un compromiso social. "Todo o nada" del británico Mike Leigh ahonda en la línea de análisis de la sociedad inglesa que inauguró "Secretos y mentiras". Es una vuelta de tuerca más en la línea valiente del último cine británico tan influenciado por las corrientes documentales en su manera de abordar la realidad. Es evidente que otro crítico habría confeccionado una lista diferente. Es la grandeza del cine y Festival: ante tanta y tan variada oferta cada uno encuentra aquello que secretamente busca. A la hora de concluir este análisis cabría lanzar una crítica, no al Festival sino al colectivo que hacemos cine en Euskalherria: Desde la Administración que eventualmente diseña políticas de apoyo al fenómeno, hasta aquellos que, en última instancia, tienen que realizar las películas: Productores, Directores, etc. No hubo este año ninguna película de ficción en el Festival; no porque no hubiera sido seleccionada sino porque simplemente no ha habido producción este año. Solamente el documental "Galíndez" de Ana Díez y Angel Amigo presente en Zabaltegi y algunos cortos de ficción en la jornada del Cine Vasco. Un panorama desolador que debería estimular a todas las instancias implicadas en un resurgimiento de nuestro cine. Tenemos historias que contar. ¿A qué esperamos para hacerlo? Juan Miguel Gutiérrez, miembro de la sección de cinematografía de Eusko Ikaskuntza Fotografías: http:// Francis Ford Coppola, http://johnson/wi00006.htm Euskonews & Media 182.zbk (2002 / 10 / 4 11) Euskomedia: Euskal Kultur Informazio Zerbitzua Eusko Ikaskuntzaren Web Orria