Vitoria-Gasteiz/Alava Central: Una apuesta de renovado crecimiento, también para la Ciudad-Región Vasca
Eduardo Leira

El crecimiento económico de Álava es superior a la media tanto del Estado como de Euskadi. Esa constatación, junto a los éxitos relativos en atracción de nuevas empresas así como la evolución de otras ya implantadas y la creación de nuevas "tractoras", con semejante éxito, permiten mirar al futuro con cierta confianza. Con confianza pero no con complacencia.
Álava siempre ha alardeado, y con base para ello, de ir "dos pasos por delante" preparando las condiciones para un futuro siempre incierto que había de conquistar. Ha sabido hacerlo y ahí están los frutos. ¿Cómo se sigue en ese proceso?
Álava, quizás por primera vez, puede plantearse, en el seno del País Vasco, pasar de ser inducida a inductora. Ha alcanzado una capacidad propia que, como tal, sólo resulta incipiente y refuerza en todo caso su reconocida capacidad de atraer inversiones y empresarios foráneos.

Por un renovado crecimiento, con otras claves.
La tesis es: ya no sólo se puede atraer porque haya genéricas condiciones de posición, disponibilidad de suelo y una Administración de fácil acceso y que fomenta las inversiones. La capacidad endógena generada constituye un factor más de atracción pero, para aprovecharla, hace falta dar un salto, cualitativo pero también cuantitativo, de crecimiento.

Crecimiento económico, y también demográfico, que, interrelacionados, y en efecto reforzante, generen una oferta que atraiga población y, con el mayor peso poblacional, la demanda de nuevas actividades y servicios.

La apuesta es fuerte. Parece posible por necesaria. El futuro ya no puede ser concebido incrementalmente. Conviene que sea planteado con otras claves.
Ese crecimiento necesita un "nuevo" territorio. Un nuevo tablero de juego que, al tiempo que permita superar tensiones que aparecen, en tanto demandas latentes, pueda responder a otras nuevas, a generar a su vez mediante innovadoras actuaciones.

Reforzar la componente alavesa de la Ciudad-Región vasca. Aportando a ésta la singularidad que sólo en Álava Central se puede dar.
Se aboga por un crecimiento que permita fortalecer la componente alavesa del sistema de ciudades vasco, contribuyendo así a reforzar ese sistema en su conjunto, y en base al desarrollo de las oportunidades latentes, que le posibiliten configurar una identidad propia, complementaria pero ya inductora de las de los otros dos Territorios Históricos.

La apuesta es doble. Es en Álava Central, en torno a Vitoria-Gastéiz, porque es donde puede hacerse, pero está dirigida, también, al conjunto del País Vasco. O la propuesta cuaja y se produce en Álava Central o no podrá realizarse en otros Territorios. Por su singularidad, por los sectores a los que apunta, sólo cabe y puede lanzarse, para el conjunto, allí donde se plantea. Ni hay opciones alternativas ni cabe fraccionarla; requiere, también, una cierta masa crítica.

Las oportunidades diferenciales para ello surgen de las históricamente reconocidas en razón de su disponibilidad de suelo y posición geográfica pero, ahora, actualizadas no sólo en función de la centralidad aportada como nodo de movilidad, sino incorporando, en tanto nuevo factor, el control de los flujos, lo que añade a la movilidad el carácter estratégico aportado por la logística. A nivel territorial, ello significa traducir a claves de valor añadido la renovada comprensión de la geografía alavesa.

Y significa, una vez reconocido el valor de esa geografía, ganar la posición y asegurarla. "Estar" en los Ejes, para incorporar valor añadido a los flujos. Reforzar el Eje Norte/Sur, por cuya condición pelean otras opciones a la tradicional por el Oeste de los Pirineos.

La posición de "charnela" territorial que la logística demanda a los emplazamientos territoriales, encuentra en los suelos llanos de Álava Central una oportunidad locacional inestimable. En el punto de fractura de carga de los ejes de desarrollo y en relación a un aeropuerto de especialización reciente en transporte de mercancías, con muchas potencialidades a desarrollar.

Un punto de confluencia del eje norte-sur Madrid-París; del eje de actividad del Valle del Ebro; de la relación Valladolid-Oporto-Lisboa; que, además, articula las áreas de desarrollo del País Vasco: la propia Álava, el nuevo territorio metropolitano de Bilbao –con su nuevo puerto y su nueva economía- y los valles de Guipúzcoa –con su economía mantenida-reforzada-, a las que se agregan, también, las del entorno próximo de Navarra y La Rioja.

Las interrelaciones se dan y la integración funcional es ya grande. La implantación selectiva diferencial/complementaria de actividades y población, en el seno de la Ciudad-Región, reclama una estrategia común, en clave de futuro, de ulterior integración. El reforzamiento de Álava Central puede jugar un papel significativo, con su apuesta de crecimiento en nuevos sectores, en esa integración del conjunto.

La apuesta de crecimiento: ¿qué significa el "salto cuantitativo"?
Significa que en Álava Central se puede volver a hacer hoy una apuesta de crecimiento. Una apuesta que sólo se parece a la que se hizo en los años 60 pero con otras claves. "Volver a empezar" que se decía en el Plan Estratégico, pero desde posiciones, posibilidades y enfoque con que no se contaba en los años 60. Y además para otro tipo de crecimiento, atrayendo nuevas actividades, captando la "innovación".

Quizá hoy resulta extraño que se formule una apuesta semejante, en un momento en que los discursos habituales son otros en ciudades y áreas metropolitanas maduras –como las principales ciudades del entorno europeo- las cuales, habiendo alcanzado un nivel de desarrollo determinado ya no pueden contemplar el factor de crecimiento poblacional como motor de recualificación, y se dirigen, sobre la base del crecimiento económico y la relocalización de actividades con nuevas formas de implantación territorial, a la redistribución de la población en su espacio, como forma de actualizar el propio modelo territorial.

También ocurre así en Álava, pero no sólo. Vitoria/Álava Central pueden aspirar, y apostar, por generar un nuevo proceso, propio de una ciudad-aglomeración joven, y de carácter distinto al que respondían esos procesos en una etapa de desarrollo urbano inducida por la primera industrialización. El momento hoy es distinto. También el carácter del crecimiento por el que se puede apostar. Se habla de sociedad "post-industrial", no porque la industria sea pasado sino por las formas tan distintas a sus orígenes que ha asumido en el presente. La nueva industria, tan impregnada de servicios, y el desarrollo mismo de éstos reclama otros modos de implantación. El fenómeno tendrá otro carácter y otra manifestación física en el territorio.

El proceso se asimilaría más a los experimentados por algunas ciudades medias europeas pero, sobre todo, americanas que, recientemente, han conseguido atraer y desarrollar en su seno nuevos sectores, punteros o renovados en su planteamiento, que les han permitido captar actividades generadoras de empleo, atrayendo población en un proceso rápido e intenso de crecimiento de población, que sólo numéricamente se asemeja al que se produjo hace tres décadas; sus rasgos son totalmente distintos. Un "segundo" proceso de crecimiento singularizado sobre todo por su carácter "selectivo", menos importante –aunque no necesariamente- en términos cuantitativos que cualitativos: actividades modernas que demandan buenas condiciones ambientales y una organización espacial diversificada en el territorio; inmigración atraída por el empleo, generalmente joven y con un alto nivel de cualificación que exige, a su vez, un alto nivel de calidad de vida y un entorno adecuado para desarrollarla. Pocas cosas en común respecto a aquellos viejos procesos conocidos de la primera industrialización con masivo éxodo campo-ciudad.

Vitoria ya ha empezado a vivir esta evolución de forma incipiente. La desataron, primero, su consolidación como capital vasca, luego las primeras demandas diferenciadas de suelo para el desarrollo de actividad económica. Todo indica, como ya se ha apuntado, que la tendencia va a más y que puede producirse el "salto", frente al cual las viejas prácticas y pautas pueden actuar como elemento de freno y distorsión.

Álava deberá prepararse para el futuro en un doble sentido: preparando su territorio y desarrollando, sobre esa base, una gran operación de marketing. La estrategia para el "salto" será básicamente económica pero sus objetivos, económicos y de bienestar, difícilmente se podrán alcanzar en ausencia de una adecuada y específica estrategia territorial, pensada desde el territorio. Un territorio que no sólo es ya un mero soporte para implantar los nuevos usos en la medida en que, quizá, sin esa "estrategia específica", éstos nunca llegarían.


Eduardo Leira, Arquitecto. Master in City and Regional Planning. Director del Plan Territorial Parcial (PTP) de Álava Central
Fotografías: La primera es de Eduardo Leira y las dos últimas de la Enciclopedia Lur

Euskonews & Media 68.zbk (2000/ 2-25 / 3-3)


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